La formación asiática y el papel del estado en los textos de Marx y Engels

Hola buenas gentes. A lo largo del parlamentarismo reciente he visto comparecencias vergonzosas, pero la protagonizada por Rodrigo Rato no tiene calificativo (se me ocurren muchos, pero seguramente me imputarían por odio o cualquier otra cosa). Solamente decirle: miserable, Blesa marcó el camino…

Dejamos el tema de los embutidos (chorizo fundamentalmente) y nos centramos en el llamado despotismo comunal. ¿Te suena? ¿no? Y si hablamos del régimen despótico – tributario. ¿Tampoco? Seguro que si te sonará el modo de producción asiático. En cualquier caso, te suene o no, te invito a leer la siguiente entrada a cargo de Fausto Burgueño Lomelí y después hablamos…

Salud. Olivé

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LA FORMACIÓN ASIÁTICA Y EL PAPEL DEL ESTADO EN LOS TEXTOS DE MARX Y ENGELS

Fausto Burgueño Lomelí

INTRODUCCION

En los últimos años la discusión en torno al “Modo de Producción Asiático” se ha abierto en diversas reuniones de valioso nivel teórico, así como en diferentes publicaciones que recogen las más importantes aportaciones al tema.1 Sin duda es a partir de revisar los textos de Marx y Engels, cuya tarea iniciaron algunos historiadores, sociólogos y antropólogos, como es posible intentar un examen cuidadoso de esta etapa de evolución de las sociedades y contemplar su importancia actual. Dicha importancia radica entre otros puntos de análisis en la elaboración de un posible esquema de desarrollo de las sociedades latinoamericanas, de manera que sea posible a través de su discusión, comprender cabalmente la situación contemporánea de la región y establecer no sólo la trascendencia del tratamiento teórico sobre el “modo de producción asiática” sino, además, adoptar y postular una actitud a seguir en aquellos países que hoy pugnan por transformarse dentro de un proceso auténticamente revolucionario.

Desde esta perspectiva, el interés sobre el tema es enorme; solamente la bibliografía marxista recién escrita lo hace evidente. El surgimiento y desarrollo de los movimientos de liberación nacional, la disyuntiva que se plantea ante los problemas del desarrollo económico y sobre todo, la adopción de una vía no capitalista para los pueblos hoy sojuzgados en su lucha por la independencia económica y política obliga a evaluar correctamente todos los planteamientos de clase en la lucha política actual. Ya no es posible seguir sujetándose a esquemas cerrados respecto a la evolución de las sociedades que según se creía, era paso obligado continuar del esclavismo al feudalismo, de este al capitalismo y enseguida al socialismo. La experiencia histórica del pueblo chino y el de Vietnam dan testimonio hoy de lo incorrecto de tal análisis y obliga a estudiar más acuciosamente la historia de las sociedades precapitalistas no europeas. Es por ello también, que ante el conocimiento más profundo de la historia de pueblos como el africano, el indio y egipcio entre otros, se ha abierto una perspectiva diferente de estudio más amplia y rica, de la cual los marxistas deben partir, para contestar a todas aquellas pretensiones teóricas que intentan despreciar los aportes de Marx y Engels o que mistificando sus elementos teóricos, deforman y mutilan sus apreciaciones teóricas e históricas. Es el caso muy peculiar -aún cuando no particular- el de Wittfogel2 quien presenta una pretendida réplica a la obra de Marx donde se aborda la formación asiática.

La obra de Wittfogel tuvo importancia en la medida en que provocó cierta polémica en torno al tema. Y aunado al hecho de que los marxistas inician una libre investigación, que rompe con el esquema de Stalin sobre el desarrollo de las sociedades, plasmadas durante la Tercera Internacional, abre un nuevo sendero en el estudio científico no sólo sobre el concepto de “modo de producción asiático” sino, en general, sobre las cuestiones inherentes al proceso revolucionario de los pueblos.

Vale la pena mencionar, en este contexto, el olvido en que se mantuvo toda referencia al “modo de producción asiático” que, como dice E. Varga,3 había desaparecido de la bibliografía marxista. No se menciona en los libros de texto de economía política ni tampoco en los libros de texto de marxismo-leninismo e incluso, señala, en los 51 tomos de la Gran Enciclopedia Soviética no hay artículo alguno titulado “modo de producción asiático”. Además, también era grave el hecho de que a estudiantes y lectores no se les dijera algo acerca de esta tesis tan importante, y menos se explicara el por qué no era considerada como parte de estudio del proceso de evolución de las sociedades, que claramente señala Marx en su prólogo a la Contribución a la Crítica de la economía política. “Esbozados a grandes rasgos, los modos de producción asiáticos, antiguos, feudales y burgueses modernos pueden ser designados como otras tantas épocas progresivas de la formación social económica”.4

La renuncia a esta tesis de Marx solo podía ser justificada como atinadamente señala Varga: a) Si hubiera sido una mera observación eventual de Marx y no hubiera sido mencionada en otros aspectos de su obra; b) si tal concepción hubiera sido errónea.5

Empero, creemos que no es el caso puesto que por un lado, el concepto de referencia es mencionado en el cuerpo de su monumental obra; es el caso del tomo tres de El Capital, los Grundrisse, Contribución a la Crítica de la economía política, etcétera, y sobre todo en la vasta correspondencia entre Marx y Engels, así como en los variados artículos que enviaba al New York Daily Tribune. Por otra parte, si se hubiese tratado de un error del concepto, es evidente que tanto Marx como Engels, no lo hubieran reformado a través de su abundante obra teórica. Ante ello, se hace indispensable lo que señala J. Chesnaux al anotar la necesidad de “recordar brevemente el carácter y contenido de las opiniones de Marx sobre este punto, evocar luego, a grandes rasgos las discusiones que se provocaron entre los marxistas a lo largo de un siglo”.6

GENERALIZACIONES SOBRE EL CONCEPTO DE MODO DE PRODUCCIÓN ASIÁTICO

Uno de los aspectos que sobre este tema se debe explicitar es que el problema del “modo de producción asiático” sólo puede adquirir relieve si se le sitúa orgánicamente, por un lado, con las opiniones más generales de Marx y Engels sobre Asia, tanto en su historia como hacia su futuro; y por otro, con los principios fundamentales de la concepción materialista de la historia.

Parece ser, que para Marx y Engels, el interés esencial de la noción de “modo de producción asiático” es indicar una explotación de clases a partir de la comunidad primitiva y en la medida que ligan esta aparición (junto a la realización de grandes trabajos agrícolas, particularmente de irrigación) es como encuentran la clave de lo que denominaron el “despotismo oriental”. Por esta vía se establece el “estancamiento” relativo de las sociedades asiáticas que en gran medida permanecen inmutables durante siglos debido a la ausencia del desarrollo de la propiedad privada y de la producción mercantil. Definida de esta manera, Marx y Engels ampliaban su validez a Egipto, Persia, Indostán, Java y a ciertas partes de Rusia.

Desde esta noción, Marx plantea la imagen de formaciones sociales en cuyo seno comunidades enteras se encuentran sometidas al poder de una minoría de individuos que representan una comunidad superior. Este poder se establece en un principio sobre la base del interés común (religioso, político, económico), y en forma gradual se va conformando en un poder de explotación debido a las ventajas que benefician a esta minoría; de manera que las comunidades son expropiadas del suelo y pasan a propiedad del rey, soberano, etcétera, quien personifica a la comunidad superior.

Es en esta formación social en donde podemos establecer que se origina la aparición de una clase explotadora y de una mayoría explotada, sin que hasta el momento aparezca la propiedad privada del suelo; este hecho, sin duda, es característico de la formación asiática y la diferencia con las demás que la continúan. Así, la formación asiática se caracteriza por una estructura que es definitivamente contradictoria. Por una parte está presente una unidad de estructuras comunitarias y, por otra un embrión de clase explotadora; las comunas locales están o son explotadas por una minoría que actúa en el nombre de una comunidad superior.

Pudiera ser entonces, que en la formación social asiática de determinada región o regiones se presentara al mismo tiempo como una última forma de sociedad sin clases y a la vez como una primera forma de sociedad de clases representado en un poder despótico, estatal o, en términos de Eduardo Fioravanti, “el modo de producción asiático lo podemos definir como una forma de paso-transición de la sociedad sin clases a las saciedades de clases, y al origen del Estado”.7 Su análisis y desarrollo nos ayudaría por tanto, a entender el proceso de transición de varias regiones ya sea del África denominada negra, como de las sociedades de la América precolombina; éste parece ser el temos de los términos que utiliza Godelier cuando explica la importancia de los ‘formen’8 explica que sin duda,

la importancia excepcional de los textos de los formen y de los fragmentos que esta obra reúne y aclara, proviene del hecho de que, a través de su contenido y más allá de la noción de modo de producción asiático, su lectura obliga a replantear de manera no dogmática el problema fundamental de las condiciones y las formas de paso de las sociedades sin clase a las sociedades de clases y de la evolución diferente y desigual que conduce a la formación de las sociedades contemporáneas.9

y que en forma semejante plantea Chesnaux cuando señala que,

algunos investigadores marxistas parecen hoy en día confundidos ante la idea de que ni la producción esclavista clásica ni quizás la producción feudal clásica tengan el valor universal, exclusivo de otras formaciones sociales, que se les atribuía anteriormente. Pero esta confusión no parece justificada, en la medida en que otra categoría, la del modo de producción asiático, permite explicar mejor ciertos aspectos de la realidad histórica. ¿Para los marxistas, la ciencia no es acaso esencialmente el vaivén de la teoría y de la práctica?.10

La noción del “modo de producción asiático” es elaborada, según M. Godolier11 hacia 1853, en los artículos que Marx publica en el New York Daily Tribune y perdura hasta el fin de su vida. Engels, en el Anti-Dühring (1877) y en la época franca (1882), retorna y enriquece la noción aún cuando ésta no es tratada en su obra de El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado (1884), pero la conserva en las ediciones de los libros II y III de El Capital que publica después de la muerte de Marx. Gianni Sofri12 a su vez, señala que la primera alusión de Marx a Asia se puede encontrar desde la Crítica a la filosofía del Derecho de Hegel (1841- 1843), en donde se hace referencia al despotismo asiático y al Estado político como árbitro privado de un solo individuo. De cualquier manera, dentro de las pretensiones de este artículo podemos considerar el tratamiento de la noción a partir de La Ideología Alemana y el Manifiesto Comunista (1845-1848). Posteriormente, la noción es más consistente a partir de una reflexión sobre documentos británicos que describían las comunidades aldeanas y los estados de la sociedad india del siglo XIX de donde proceden sus artículos para el New York Daily Tribune, (1853-1859). Es en estos documentos en donde se manifiestan conceptos respecto de la sociedad asiática y el Estado despótico, así como en la correspondencia entre el autor y Engels. Dichos materiales constituyen junto a su trabajo “las formaciones pre-capitalistas” las aportaciones más ricas y orgánicas al respecto. La elaboración más elevada del concepto por parte de Marx se encuentra sin duda en los Formen (1857-1859) -documento que permaneció inédito hasta 1939- en donde describe siete procesos diferentes de apropiación de la tierra que se suceden hasta la formación capitalista, en la cual la separación del trabajador de las condiciones objetivas de la producción es radical. En 1857, escribe los Grundrisse13 en en los que figuran los Formen. Publica en 1859 la Contribución a la crítica de la economía política, posterior a su Introducción elaborada en 1857. Más adelante se encuentran anotaciones dispersas en El Capital, sobre todo en los tomos I y II.

Por su parte, Engels hace referencias al concepto en discusión en su obra El Anti-Dühring (1877), en “la marca” escrito posteriormente, así como el trabajo sobre El papel del trabajo de la transformación del mono en hombre.14 A lo anterior se agrega como material de estudio El porvenir de la Comuna Rusa, y diversas cartas tanto de Marx a Engels, como de cada uno de ellos a otros personajes de la época, entre quienes se puede mencionar a Kautsky, Vera Zasulich y Danielson.

a) De La Ideología Alemana al Manifiesto Comunista

La Ideología Alemana de Marx y Engels no contiene aspectos importantes sobre la sociedad asiática. Este manuscrito que, según los mismos autores, “habían dejado a la roedora crítica de los ratones”15 sólo pretendía criticar a Feuerbach y a la filosofía pos-hegeliana, a la que ajustaban cuentas por su vieja concepción filosófica sobre la base de una nueva concepción, hilo conductor de sus estudios posteriores que expresada en la primera parte de La Ideología Alemana16 en la carta a Annenkov del 28 de diciembre de 1846, manifiesta: “El modo de producción de la vida material determina el carácter general del proceso de la vida social, política y espiritual. No es la conciencia de los hombres lo que determina su existencia sino, por el contrario, su existencia social quien determina su conciencia”.17

Así, La Ideología Alemana no sugiere ninguna conexión lógica entre el modo de producción antiguo y el feudal y se puede pensar que se trata de dos vías alternativas de desarrollo de la primitiva sociedad tribal. En el estudio esbozan una historia de las etapas de la división del trabajo y de las formas de propiedad que les corresponden. Distinguen brevemente tres formas de propiedad correspondientes a tres épocas de la historia europea: la propiedad tribal, la propiedad comunal y de Estado de la Antigüedad y la propiedad feudal.

En el Manifiesto… (1848) hay una alusión a “las naciones más bárbaras en que penetra lo que se llama La Civilización”18 y prevalece la idea de que en las primeras épocas de la historia existe una organización complicada de la sociedad, en diversos órdenes, con una gradación múltiple de rangos sociales.

b) Algunos artículos del New York Daily Tribune (1853-1859)

A partir de los años de 1853-1859, Marx y Engels continúan analizando en forma más concentrada el problema de la sociedad asiática. Las cartas en donde se hace referencia a Bernier están fechadas en 1853, asimismo los artículos enviados al New York Daily Tribune. En una carta de Marx a Engels fechada el 2 de junio de 1853 señala: “Bernier considera con razón que la base de todos los fenómenos orientales se refiere a Turquía, Persia e Indostán -debe hallarse en la ausencia de la propiedad privada de la tierra. Esta es la verdadera clave, incluso del cielo oriental…”19 En carta posterior del 6 de junio de 1853 Engels hace referencia de nuevo a la ausencia de propiedad como al papel del gobierno central y la importancia del sistema de riego:

La ausencia de propiedad de la tierra es ciertamente la clave para la comprensión de todo el Oriente. Ahí reside su historia política y religiosa. ¿Pero por qué los orientales no llegan a la propiedad territorial ni siquiera en su forma feudal? Creo que se debe principalmente al clima junto con la naturaleza del suelo, especialmente con las grandes extensiones del desierto que se extiende desde el Sahara y Cruz a Arabia, Persia, India y Tartaria, llegando hasta la más elevada meseta asiática. El riego artificial es aquí la condición primera de la agricultura, y esto es cosa de las comunas, de las provincias o del gobierno central. Y un gobierno oriental nunca tuvo más de tres departamentos: Finanzas (pillaje interno), guerra (pillaje interno y en el exterior) y obras públicas (cuidado de la reproducción…)20

En respuesta a esta carta Marx reitera el carácter de las aldeas como del papel de las obras públicas que ejercía el Estado.

El carácter estacionario de esta parte de Asia…se explica plenamente por dos circunstancias independientes: 1) las obras públicas eran cosa del gobierno central, 2) además, todo el imperio, sin contar las pocas grandes ciudades se dividía en aldeas, cada una de las cuales poseía una organización completamente separada y formada en pequeño mundo cerrado […] Los límites de la aldea fueron modificados muy rara vez; y aunque las aldeas mismas han sido damnificadas y hasta devastadas por la guerra, el hambre y las enfermedades, los mismos límites, los mismos intereses y hasta las mismas familias han subsistido a lo largo de las épocas […] su economía interna permanece invariable […] no creo que pueda imaginarse cimiento más sólido para el estancamiento del despotismo asiático…21

En sus artículos del New York Daily Tribune Marx no cesó de denunciar la política económica de los ingleses en la India, la rapacidad de la Compañía y consecuentemente del gobierno. En este aspecto Marx se aunaba a las protestas anticolonialistas de la época, que recogía el periódico americano para el que escribía. Sus escritos reflejaban por una parte desprecio a los métodos del capitalismo británico, y por otra un cierto desprecio por el mundo tradicional hindú. De esta manera en el artículo sobre “La dominación británica en la India” apunta:

Desde tiempos inmemoriales, en Asia no existían, por regla general, más que tres ramos de la administración: el de las finanzas o del pillaje interior, el de la guerra, o del pillaje exterior y, por último, el de las obras públicas. El clima y las condiciones del suelo, particularmente en los vastos espacios desérticos que se extienden desde el Sahara a través de Arabia, Persia, India y Tartaria, hasta las regiones más elevadas de la meseta asiática, convirtieron el sistema de irrigación artificial por medio de canales y otras obras de riego en la base de la agricultura oriental…el bajo nivel de civilización y lo extenso de los territorios impidieron que surgiesen asociaciones voluntarias e impusieran la intervención del poder centralizador del gobierno. De ahí que todos los gobiernos asiáticos tuviesen que desempeñar esa función económica: la organización de las obras públicas. Esta fertilización artificial del suelo, función de un gobierno central pues bien, los británicos tomaron de sus predecesores el ramo de las finanzas y el de la guerra, pero descuidaron por completo el de las obras públicas. De ahí la decadencia de una agricultura que era incapaz de seguir el principio inglés de la libre competencia… Por importante que hubiesen sido los cambios políticos experimentados en el pasado por la India, sus condiciones sociales permanecieron intactas desde tiempos remotos hasta el primer decenio del siglo XIX. El telar de mano y el tomo de hilar, origen de un ejército incontable de tejedores e hiladeros, eran los pivotes centrales de la estructura social de la India…El invasor británico acabó con el telar de mano y destrozó el torno de hilar. Inglaterra comenzó por desalojar de los mercados europeos los tejidos de algodón de la India; después llevó el hilo torzal a la India y terminó por invadir la patria del algodón con tejidos de algodón…El vapor y la ciencia británica destruyeron en todo el Indostán la unión entre la agricultura y la industria artesanal…La intromisión inglesa, que colocó al hilandero en Lancashire y al tejedor en Bengala, o que barrió tanto al hilandero como al tejedor indios, disolvió esas pequeñas comunidades semibárbaras y semicivilizadas al hacer falta su base económica, produciendo así la más grande, y para decir la verdad, la única revolución social que jamás se ha visto en Asia…22

En un artículo posterior se encuentran los siguientes pasajes que vale la pena anotar:

…Después de que los intrusos británicos pusieron los pies en la India y decidieron conservarla, no quedó más alternativa que quebrar el poder de los principios nativos, por la fuerza o por la intriga…A fin de cumplir con los acuerdos a que habían llegado con la compañía, los príncipes nativos se vieron obligados a pedir prestadas enormes sumas a los ingleses, a un interés usuario…Con el sistema actual, los estados nativos sucumben bajo el noble incubo de su administración nacional y de los tributos excesivos establecimientos militares que la compañía les impone. Las condiciones en que se les permite conservar su aparente independencia son, al mismo tiempo, las condiciones para una decadencia permanente y una total incapacidad de progreso…23

En otro de los artículos importantes al respecto señala:

…¿Cómo ha podido establecerse la dominación británica en la India? El poder ilimitado del gran Mogol fue quebrantado por los maharatas. El poder de los maharatas fue quebrantado por los afganos, y mientras todos luchaban contra todos irrumpió el conquistador británico y los sometió a todos. Un país no solo dividido entre mahometanos e hindúes, sino también entre tribu y tribu, entre casta y casta; una sociedad cuyo entramado se basa en una especie de desequilibrio resultante de la repulsión general y del aislamiento orgánico de todos sus miembros, ¿cómo no iban a estar esa sociedad y ese país predestinados a convertirse en presa de los conquistadores?

[…] La sociedad hindú carece por completo de historia o por lo menos de historia conocida. Lo que llamamos su historia no es más que la de los sucesivos invasores que fundaron sus imperios sobre la base pasiva de esa sociedad inmutable que no les ofrecía resistencia... Inglaterra tiene que cumplir en la India una doble misión: una de estructura, la otra regeneradora, la aniquilación de la vieja sociedad asiática y la colocación de los fundamentos materiales de la sociedad occidental en Asia.

[…] Los ingleses fueron los primeros conquistadores de civilización superior a la hindú, y por eso resultaron inmunes a la acción de esta. La destruyeron disgregando las comunidades nativas, desarraigando la industria indígena y nivelando todo lo que de grande y elevado tenía la sociedad nativa…Los propios “zemindari” y “ryotwari” por execrables que sean, representan dos formas distintas de propiedad privada de la tierra, tan ansiada por la sociedad asiática. De entre los indígenas, educados de mala gana y a pequeñas dosis por los ingleses en Calcuta, está surgiendo una nueva clase que reúne los requisitos necesarios para gobernar el país e imbuida de ciencia europea…La industria moderna, llevada a la India por los ferrocarriles, destruirá la división hereditaria del trabajo, base de las costas indias, ese principal obstáculo para el progreso y el poderío del país…24

c) De la introducción a la crítica de la economía política a la contribución a la crítica de la economía política

Pocas son en verdad las observaciones que Marx hace en la Contribución a la crítica de la economía política, en donde es más rico el tema en cuestión en la “Introducción” que quedó inédita hasta que Kautski la publicó en la “Neue Zeit” en el año de 1903. Posteriormente fue incluida en los “Grundisse” del cual también forma parte los “Formen“. Nosotros hemos tomado la edición cubana en donde se incorpora a la Contribución tanto el “prólogo” como la “introducción” para obtener los aspectos a nuestro juicio más relevante.25

Cuando se trata, pues, de producción se trata de la producción en un grado determinado del desarrollo social, de la producción de individuos sociales. Por esto podría creerse que al hablar de la producción fuera preciso, o bien seguir el proceso de desarrollo histórico en sus diferentes fases, o declarar desde el primer momento que se trata de una determinada época histórica […] Pero todas las épocas de la producción poseen ciertos rasgos distintivos en común, determinaciones comunes. La producción en general es una abstracción, para una abstracción razonable […] si no existe producción en general, tampoco hay producción general. La producción es siempre una rama particular de la producción, o bien es una totalidad […]26

[…] La historia nos muestra más bien la propiedad común o (por ejemplo entre los indios, los esclavos, los antiguos celtas, etcétera) como la forma primitiva, forma que durante largo tiempo todavía desempeñó un papel importante bajo el aspecto de la propiedad comunal…27

Un pueblo vencedor reparte el país entre los conquistadores e impone así una repartición y una forma determinada de propiedad de la tierra; determina por consiguiente, la producción; o sea que convierte a los hombres conquistadores en esclavos y hace así reposar la producción sobre el trabajo de esclavos […] 28

… Todas las conquistas suponen tres posibilidades. El pueblo conquistador somete al pueblo conquistado a su propio modo de producción (por ejemplo, los ingleses en Irlanda en el siglo XIX y en parte en la India); o bien deja subsistir el antiguo modo y se contenta con un tributo (por ejemplo, los turcos y los romanos), o bien se establece una acción recíproca que produce algo nuevo, una síntesis (ésta ha ocurrido en parte en las conquistas germánicas). En todos los casos el modo de producción, sea el del pueblo conquistador, sea el del pueblo conquistado, sea el que procede de la fusión de ambos, es decisivo para la nueva distribución que se establece…Es una noción tradicional que en ciertos periodos se ha vivido únicamente del pillaje. Pero para poder asegurar es necesario que haya algo que saquear, es decir, producción. Y la clase de pillaje está determinada por la clase de producción. No se puede saquear una stock jobbing nation de la misma manera que una nación de vaqueros…29

Por otra parte puede decirse que hay formas de sociedad muy desarrolladas, aunque históricamente no hayan alcanzado todavía su madurez, en las que se encuentran las formas más elevadas de la economía, tales como la cooperación, una división del trabajo desarrollada, etcétera, sin que exista en ellas dinero; por ejemplo, el Perú…30 La anatomía del hombre, es la clave de la del mono. Lo que en las especies animales inferiores indica una forma superior, no puede por el contrario, comprenderse sino cuando se conoce la forma superior… La llamada evolución histórica descansa en general en el hecho de que la última forma considera a las formas pasadas como grados que conducen a ella, siendo capaz de criticarse a sí misma alguna vez, y solamente en condiciones muy determinadas… De este modo, la economía burguesa únicamente llegó a comprender la sociedad feudal, antigua, oriental, cuando la sociedad burguesa comenzó a autocriticarse…31

En la contribución propiamente, se ha señalado la poca referencia al tema ya que sólo hacen mención en el caso del atesoramiento y la circulación del dinero, de esta manera señala:

…La forma primitiva de la riqueza es la del superfluo o excedente, la parte de los productos que no se requiere inmediatamente como valor de uso, o también la posesión de productos cuyo valor de uso se sale del cuadro de lo simplemente necesario…En los pueblos en que la circulación es exclusivamente metálica, como en los antiguos, todo el mundo atesora, desde el individuo hasta el estado, que guarda su tesoro de estado. En los tiempos más remotos, que Asia y Egipto, estos tesoros, bajo la guarda de los reyes y sacerdotes, sirven más bien para prestar testimonio de su poderío.32  En Asia, especialmente en la India, en donde el atesoramiento no es, lo mismo que en la economía burguesa, una función subordinada del mecanismo de la producción total, y la riqueza, bajo esta forma, el objeto final, las mercancías de oro y plata no son propiamente más que una forma estética de los tesoros…33

d) Las “formaciones económicas precapitalistas”

Desde octubre de 1857 a marzo de 1858, Marx escribe Elementos fundamentales para la crítica de la economía política de la cual forman parte las “formaciones que precedieron a la producción capitalista” y que lleva como subtítulo: Sobre el proceso que precede a la formación de la relación capitalista o la acumulación primitiva. Este trabajo no fue conocido hasta entrado el año de 1939, y por lo tanto desconocido por los primeros participantes en discusiones en torno al “modo de producción asiático” que se celebraron por aquellas fechas. Escrito en forma bastante compleja y de difícil lectura ha sido objeto de múltiples interpretaciones que asombran por su diversidad y no pocas, en verdad, de limitada persuación. La marcha del pensamiento de Marx es sobre todo dialéctica. Parte del examen de la naturaleza de la sociedad capitalista para obtener algunos conceptos metodológicos fundamentales, que son sustancialmente los siguientes: la correspondencia-correlatividad entre fuerzas productivas y relaciones de producción en el modo de producción; la relación entre el trabajador y las condiciones de su trabajo (medios de producción); la relación entre trabajador y no trabajador-usufructuario; distinción entre relaciones de propiedad y relaciones de apropiación real; la distinción entre valor de uso y valor de cambio, entre trabajo necesario y adiciones. Pasando de lo concreto a lo abstracto, vuelve a lo concreto, es decir, a las formas precapitalistas, para buscar los modos de existencia de las categorías que el “capital” ofrece. En el manuscrito Formaciones económicas precapitalistas Marx parte de la afirmación de que la existencia de un trabajo libre, convertido en mercancía y dispuesto a ser cambiado por dinero para la reproducción de éste, es una premisa histórica fundamental de la sociedad capitalista. Pero para que esta premisa se verifique es necesario que se disuelvan toda una serie de formaciones económicas en las cuales el trabajador no estaba separado de las condiciones objetivas de la producción. Esta condición de no separación del trabajador de los medios de producción, se encuentra, en formas distintas en todas las formaciones económicas precapitalistas.

Marx, considera a la forma “asiática” como uno de los modos de realización de la propiedad de la comunidad, es decir de la existencia de una forma relativamente elaborada de Estado (el despotismo oriental), que posee toda la tierra, no le parece contradictoria con el hecho de que en la base de este tipo de sociedades se encuentre la propiedad colectiva de las tribus de tal manera que forma “asiática” se convierte en sinónimo de la primera forma de la propiedad de la tierra, es decir, de aquella fundada precisamente en la propiedad de la comunidad. Marx pensaba así, reconocer en la India los dos aun vigentes de aquello que considera el primer tipo de sociedad humana aunque se hubiera desarrollado allí el más complejo de los procesos históricos particulares. Esto y otros aspectos son retomados en el manuscrito y hemos tomado para tal efecto la traducción española que ha editado Pasado y Presente y que adiciona una importante y magnífica introducción de Eric Hobsbawn.34

En este manuscrito Marx menciona:

El plusproducto que además se ve determinado legalmente como consecuencia de la apropiación efectiva a través del trabajo, pertenece entonces de por si a esta unidad suprema. Por lo tanto, en medio del despotismo oriental y de la carencia de propiedad que parece existir jurídicamente en él, existe de hecho, como fundamento, esta propiedad comunitaria o tribal, producto sobre todo de una combinación de manufactura y agricultura dentro de la pequeña comunidad, que de ese modo se vuelve enteramente Self-sustaining* y contiene en si misma todas las condiciones de la reproducción y de la plusproducción. Una parte de su plustrabajo pertenece a la colectividad superior, que en última instancia existe como persona, y este plustrabajo se hace efectivo tanto en tributos, etcétera, como en el trabajo común destinado a exaltar a la unidad, en parte al déspota real, en parte a la entidad tribal imaginada, al dios […] Aquí se da la transición a la prestación personal, etcétera, o por el otro lado la unidad puede extenderse hasta incluir también el carácter colectivo del trabajo mismo, lo cual puede constituir un sistema formalizado como en México en especial en Perú, entre los antiguos celtas, algunas tribus de la India. Además, el carácter colectivo puede estar presente en la tribu de modo que la unidad está representada por un jefe de la familia. Según esto, la entidad comunitaria tendrá una forma más despótica o más democrática. En consecuencia, las condiciones colectivas de la apropiación real a través del trabajo, por ejemplo, acueductos, muy importantes entre los pueblos asiáticos, medios de comunicación, etcétera aparecen como obra de la unidad superior, del gobierno despótico que flota por encima de las pequeñas comunidades…35

En la primera forma de propiedad de la tierra, aparece, ante todo, como primer supuesto una entidad comunitaria resultante de un proceso natural…la entidad comunitaria tribal, la entidad comunitaria natural no parece como resultado sino como supuesto de la apropiación colectiva (temporaria) del suelo y de su utilización…36

La segunda forma que como la primera ha dado lugar a modificaciones esenciales, local e históricamente, etcétera, producto de una vida histórica más dinámica, de los avatares y de las modificaciones de las tribus originarias, tienen también como primer supuesto la entidad comunitaria, pero no como en el primer caso en tanto sustancia, de la cual los individuos son meros accidentes o con respecto a la cual sólo constituyen componentes naturales; tampoco supone la tierra como base, sino la ciudad como sede ya desarrollada (centro) como de los campesinos (propietarios de la tierra).

La tierra de cultivo aparece como territorio de la ciudad, no ya la aldea como mero accesorio de la tierra…37

…Cuanto menor sea el grado en que la propiedad del individuo requiera de hecho una valorización a través del trabajo común -como por ejemplo en el Oriente por los acueductos- cuanto mayor sea el grado en que a través de migraciones, a través del movimiento histórico, se haya roto el carácter natural de la tribu, cuanto más se aleje la tribu de su sede original y ocupa tierra “extraña” y entre, por tanto, en condiciones de trabajo esencialmente nuevas, con un mayor desarrollo de la energía del individuo -su carácter común aparece y debe aparecer hacia afuera sobre todo como unidad negativa-, tanto más están dadas las condiciones para que el individuo se convierta en “propietario privado” del suelo, de parcelas particulares, cuyo laboreo particular le corresponde a él y a su familia. La comunidad -como Estado- es, por un lado, la relación recíproca entre estos propietarios iguales y libres, su vínculo contra el exterior, y es, al mismo tiempo su garantía […]38

La comunidad, si bien ya es aquí un producto histórico no sólo de fase sino también como algo reconocido como tal y que por lo tanto tiene un origen, es supuesto de la propiedad del suelo…pero esta pertenencia es mediada por ser miembro del Estado, por el ser del Estado y, por lo tanto, por un supuesto que es pensado como divino, etcétera.39

Una tercera forma de la propiedad de las condiciones naturales de su trabajo por parte de los individuos que trabajan…es la germánica. En este caso no ocurre como en la forma específicamente oriental, en la que el miembro de la comunidad es como copropietario de la tierra, el miembro individual como tal es sólo poseedor de una parte específica, hereditaria o no, pues a ninguno le pertenece de por sí una fracción de propiedad sino como miembro inmediato de la comunidad, en tanto está en unidad directa con ella y no en tanto se diferencia de ella. En consecuencia, este individuo es sólo poseedor. Solo existe propiedad colectiva y únicamente posesión privada.40

La comunidad germana no se concentra en la ciudad, la mera concentración -la ciudad como centro de la vida rural, domicilio de los trabajadores de la tierra e igualmente centro de la conducción de la guerra- otorga entonces a la comunidad como tal una existencia externa, diferente de la del individuo. La historia antigua clásica es historia urbana, pero de ciudades basadas sobre la propiedad de la tierra y la agricultura…41

En la forma asiática (por lo menos en la predominante), no hay propiedad, sino sólo posesión por parte del individuo; la comunidad es propiamente el propietario efectivo -en consecuencia, propiedad solo como propiedad colectiva del suelo […] En la forma germánica, el campesino no es ciudadano del Estado, es decir, no es habitante de la ciudad, sino que el fundamento es la vivienda familiar autónoma, aislada, garantizada a través de su asociación con otras viviendas familiares similares de la misma tribu y a través de su ocasional reunión para la guerra, la religión…42

La forma asiática es necesariamente la que se mantiene con mayor persistencia y duración. Esta está implicada en sus supuestos: que el individuo no llega a ser independiente de la comunidad, que hay un círculo self-sustaining de la producción, una unidad de la agricultura y la manufactura, etcétera. Si el individuo cambia su relación con la comunidad, cambia de ese modo a la comunidad y actúa en forma destructiva sobre ella, así como su supuesto económico…43

La génesis extraeconómica de la propiedad no significa sino la génesis histórica de la economía burguesa, de las formas de producción que alcanzan su expresión teórica o ideal a través de las categorías de la economía política. El hecho de que la historia preburguesa, y cada una de sus fases, tenga también su economía y un fundamento económico de su movimiento, es au fond la mera tautología de que la vida del hombre de una manera u otra, descansó desde siempre sobre la producción social, cuyas relaciones llamamos precisamente relaciones económicas…44

Propiedad significa entonces originariamente -y lo mismo en su forma asiática, esclava, antigua, germánica- comportamiento del sujeto que trabaja (productor) (o que se reproduce) con las condiciones de su producción o reproducción como con algo suyo. Tendrá, en consecuencia, distintas formas según las condiciones de esta producción…45

Que en los términos del prólogo a la Contribución, Marx señala en los siguientes términos:

El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social, politica e intelectual en general. No es la conciencia de los hombres la que determina su ser, por el contrario, su ser social es lo que determina su conciencia.46

Y que mas adelante señala un párrafo, que sin duda, a provocado múltiples comentarios.

Esbozamos a grandes rasgos, los modos de producción asiáticos, antiguos, feudales y burgueses modernos pueden ser designados como otras tantas épocas progresivas de la formación social económica.47

e) De los tomos I, II y III de El Capital

Solo el primer libro de los tomos de El Capital, se publicó durante la vida de Marx concluido en forma definitiva en los años 1866-1867 y en él no existe ninguna referencia orgánica a las formas precapitalistas, solo forman parte del cuadro teórico ocasionalmente sobre todo en donde pueden ofrecer alternativas históricas, prestarse a comparación o donde pueden aclarar una afirmación a un concepto.

En los sistemas de producción de la antigua Asia y de otros países de la antigüedad, la transformación del producto en mercancías desempeña un papel secundario, aunque va cobrando un relieve cada vez más acusado a medida que se acercan a su fase de muerte. Solo enquistados en los intersticios del mundo antiguo, como los dioses de Epicuro a los judíos en los poros de la sociedad polaca, nos encontramos con verdaderos pueblos comerciales…48

Pues bien, esta relación de mutua independencia no se da entre los miembros de las comunidades naturales y primitivas, ya revistan la forma de una familia patriarcal, la de un antiguo municipio indio, la de un estado inca, etcétera. El intercambio de mercancías comienza allí donde termina la comunidad, di donde esta entra en contacto con otras comunidades…49

La eficacia de la cooperación simple se acusa con rasgos colosales en las obras gigantescas de los antiguos asiáticos, etruscos, egipcios, etcétera. En la antigüedad, estos estados asiáticos se encontraban, después de cubrir sus atenciones civiles y militares, en posesión de un remanente de medios de subsistencia, que podían dedicar a obras de utilidad y esplendor. Su poder de mando sobre las manos y los brazos de casi toda la población no agrícola y el poder exclusivo de disposición asignado al monarca y a los sacerdotes sobre aquel remanente, les brindaban los medios necesarios para levantar aquellos monumentos gigantescos […] Los trabajadores no agrícolas de las monarquías asiáticas tenían poco que aportar a aquellas obras, fuera de su esfuerzo físico individual, pero su número era su fuerza, y del poder de dirección sobre estas masas nacieron aquellas gigantescas obras […] En la sociedad moderna, este poder de los reyes asiáticos y egipcios o de los teócratas etruscos pasa al capitalista, ya actúe como capitalista aislado o como capitalista colectivo, en forma de sociedad anónima […] La aplicación esporádica de la cooperación en gran escala en el mundo antiguo, en la Edad Media, y en las colonias modernas, descansa en un régimen directo de despotismo y servidumbre, que es casi siempre un régimen de esclavitud…50

En diversas partes de la India rigen diversas formas de comunidad. En la más sencilla de todas, es la comunidad la que cultiva la tierra colectivamente, distribuyendo luego los productos entre sus miembros, a la par que cada familia se dedica a hilar, tejer, etcétera, como industria domestica accesoria. Junto a esta masa entregada a una ocupación homogénea, nos encontramos con el ‘vecino principal’, con el ‘tenedor de libros’, un ‘tercer funcionario’ que persigue a los criminales…El ‘guardador de fronteras’, el ‘vigilante de aguas’, el ‘brahmán’, el ‘maestro de escuela’, el ‘brahmán del calendario’, un ‘herrero’ y un ‘carpintero’, el ‘alfarero’, el ‘lavandero’ el ‘platero’ y, de vez en cuando el ‘poeta’ […] Estas 12 o 14 personas viven a costa de toda la comunión…51

Una de las bases materiales en que descansaba el “poder del Estado” indio sobre los pequeños organismos de producción incoherentes y desperdigados era el régimen del suministro de aguas. Los dominadores mahometanos de la India supieron ver esto mejor que sus sucesores ingleses…52

Es quizás en el tomo III de El Capital donde Marx desarrolla más extensamente (después de las “formaciones”) el tema de las comunas rurales, caracterizados por la no separación de la agricultura y la industria, y en donde se presentan características de reproducción permanente. Para Marx en las comunidades primitivas existe una importante vitalidad que solo es destruída por la penetración en Oriente y América -de la violencia organizada del capitalismo que barre a sangre y fuego toda resistencia. Así, señala a través de la obra:

La producción capitalista de mercancías hace de la venta del producto el interés primordial, sin que, al principio, esto afecte aparentemente al mismo modo de producción, que es por ejemplo, el primer efecto que el comercio capitalista mundial ejerce en pueblos como China, India, Arabia, etcétera Pero allí donde echa raíces, destruye todas las formas de producción de mercancías basadas en el trabajo del propio productor…53

Se han distinguido como tres formas características del movimiento económico de la producción social la economía natural, la economía pecuniaria y la economía basada en el crédito […]

En primer lugar, estas tres formas no representan tres fases del desarrollo equiparables entre si. La llamada economía del crédito no es, en realidad, más que una forma de economía pecuniaria, en cuanto ambas denominaciones expresan funciones a modos de tráfico entre los mismos productores. En la producción capitalista desarrollada, la economía pecuniaria sólo funciona como base de la economía de crédito… Sin embargo, una economía natural absolutamente cerrada, como lo era por ejemplo el estado de los incas peruanos, no entraría en ninguna de estas categorías.54

Por lo demás, acerca del modo como actúa el capital comercial allí donde domina directamente la producción tenemos un testimonio palmario no sólo en la economía colonial en general (en el llamado sistema colonial), sino muy especialmente en la economía de la antigua Compañía Holandesa de las Indias Orientales…55

En las fases preliminares de la sociedad capitalista, el comercio predomina sobre la industria, en la sociedad moderna ocurre al revés. El comercio repercutirá siempre naturalmente, en mayor o menor medida, sobre las comunidades entre las que se desarrolla; someterá más o menos la producción al valor de cambio, haciendo que los goces y la subsistencia dependan más de la venta que del empleo directo del producto […] El capital comercial allí donde predomina implanta pues, por doquier un sistema de saqueo y su desarrollo, lo mismo en los pueblos comerciales de la antigüedad que en los de los tiempos modernos, se haya directamente relacionado con el despojo por la violencia, la piratería marítima, el robo de esclavos y el sojuzgamiento (en las colonias) […] No cabe la menor duda -y es cabalmente este hecho el que ha engendrado concepciones completamente falsas- de que en los siglos XVI y XVII las grandes revoluciones producidas en el comercio con los descubrimientos geográficos y que imprimieron un rápido impulso al desarrollo del capital comercial, constituyen un factor fundamental en la obra de estimular el tránsito del régimen feudal de producción al régimen capitalista La súbita expansión del mercado mundial, la multiplicación de las mercancías circundantes, la rivalidad entre las naciones europeas, en su afán de apoderarse de los productos de Asia y los tesoros de América, el sistema colonial, contribuyeron esencialmente a derribar las barreras feudales que se alzaban ante la producción. El tránsito del régimen feudal de producción se opera de un doble modo. El productor se convierte en comerciante y capitalista, por oposición a la economía natural agrícola y al artesano gremialmente vinculado de la industria urbana de la Edad Media. Este es el camino realmente revolucionario…56

El trabajo de alta vigilancia se presenta necesariamente en todos aquellos sistemas de producción basados en el antagonismo entre el obrero como producto directo y el propietario de los medios de producción…por eso este trabajo alcanza su punto culminante bajo el sistema de la esclavitud. Sin embargo, es también indispensable en el régimen de producción capitalista…Del mismo modo que en los estados despóticos el trabajo de alta vigilancia y la ingerencia total del gobierno. Ambas cosas: tanto la realización de los asuntos comunes que se derivan del carácter de toda la comunidad como las funciones específicas que responden al antagonismo entre el gobierno y la masa del pueblo.57

La usura sólo actúa revolucionariamente en los sistemas precapitalistas de producción al destruir y desintegrar las formas de propiedad sobre cuya base…(existe una)… reproducción constante dentro de la misma forma descansa la organización política. La usura puede persistir durante largo tiempo dentro de las formas asiáticas sin provocar más que fenómenos de decadencia económica y degeneración política. Hasta que no se den las demás condiciones propias del régimen de producción capitalista, no aparece la usura como uno de los elementos cuantitativos del nuevo sistema de producción…58

La forma adecuada de propiedad territorial la crea el propio régimen de producción capitalista al someter la agricultura al imperio del capital, con lo que la propiedad campesina combinada con el régimen comunal se convierten también en la forma adecuada a este sistema de producción por mucho que sus formas jurídicas puedan diferir…59 …En sus orígenes, no aparecen separados el trabajo agrícola y el trabajo industrial, el segundo se combina con el primero. El trabajo sobrante y el producto sobrante de la tribu, de la comunidad gentilicia o de la familia comprende tanto el trabajo agrícola como el industrial. La caza, la pesca, la agricultura no se conciben sin los instrumentos adecuados. Las actividades de tejer, hilar, etcétera, empiezan siendo trabajos agrícolas accesorios. 60

Cuando no sean terratenientes privados, sino el propio Estado, como ocurre en Asia, quien las explota directamente como terrateniente, además de enfrentarse a ellos como soberanos, coincidirán la renta y el impuesto, o mejor dicho, no existirá impuesto alguno distinto de esta forma de renta del suelo… El Estado es aquí el terrateniente soberano y la soberanía no es más que la concentración en escala nacional de la propiedad de la tierra…61

e) Federico Engeh; del Anti-Dühring y “Acerca de las relaciones sociales en Rusia”

En la obra de Engels se encuentran toda una serie de señalamientos sobre la comunidad y la “sociedad asiática” y el papel que el Estado juega en éstas haciendo énfasis en el proceso de la aparición de la propiedad privada, la producción mercantil, y el carácter de la violencia. Es en el Anti-Dühring donde Engels escribe sobre la importancia de las obras de Maurer y a lo largo de toda su obra, su concepción sobre la “sociedad asiática” no difiere de la de Marx. La obra de Engels, a su vez, se esfuerza por situar el problema del origen de las clases y del Estado en la comunidad primitiva, particularmente en la asiática.

El modo de la distribución de los productos queda dado con el modo de producción y de intercambio de una determinada sociedad histórica y con las previas condiciones históricas de esa sociedad. En la comunidad tribal o campesina con propiedad común de la tierra, que es el estadio en el cual, o con cuyos restos muy perceptibles, han entrado en la historia todos los pueblos de cultura, resulta obviamente natural una distribución bastante homogénea de los productos; cuando aparece una desigualdad ya considerable en la distribución entre los miembros, esa desigualdad constituye al mismo tiempo un signo de la incipiente disolución de dichas cornunidades.62

Pero con la diferencia en la distribución aparecen

las diferencias de clase. La sociedad se divide en clases privilegiadas y perjudicadas, explotadoras y explotadas, dominantes y dominadas, y el Estado que al principio no había sido sino el ulterior desarrollo de los grupos naturales de comunidades étnicamente homogéneas, con el objeto de servir intereses comunes (ejemplo, en Oriente, la organización del riego) y de protegerse frente al exterior asume a partir de ese momento, con la misma intensidad, la tarea de mantener coercitivamente las condiciones vitales y de dominio de la clase dominante respecto a la dominada…63

La propiedad privada no aparece en absoluto en la historia como resultado exclusivo del robo y de la violencia. Antes al contrario: Existe ya, aunque limitada a determinados objetos, en las arcaicas comunidades espontáneas de todos los pueblos de cultura. Se desarrolla ya en el seno de esas comunidades…a medida que el intercambio va desplazando, también en el interior de la comunidad, a la originaria y espontánea división del trabajo, en esa misma medida va haciéndose desigual la situación patrimonial de los diversos miembros de la comunidad, va hundiéndose más profundamente la vieja comunidad de la propiedad del suelo y va orientándose cada vez más rápidamente la comunidad hacia su disgregación en una aldea de campesinos parcelanos. El despotismo oriental y el cambiante dominio de los pueblos nómadas conquistadores no bastaron durante milenios para destruir esas viejas comunidades. Ni siquiera la formación de aristocracia espontánea, como la que tuvo lugar entre los celtas, los germanos y el Pendjab indio sobre la base de la propiedad común del suelo, se basa en el principio en la violencia, sino en voluntariedad y costumbre. Siempre que se desarrolla la propiedad privada, ello ocurre a consecuencia de un cambio en la situación y las relaciones de producción e intercambio…(64)

En todo el Oriente, donde la comunidad o el Estado es propietario del suelo, falta incluso la palabra terrateniente en las lenguas…Los turcos introdujeron por vez primera en las tierras orientales por ellos conquistadas una especie de feudalismo agrario…65

En todas esas comunidades hay desde el principio cierto interés común cuya preservación tiene que confiarse a algunos individuos, aunque sea bajo la supervisión de la colectividad: la resolución de litigios, la represión de extralimitaciones de los individuos más allá de lo que está justificado, vigilancia sobre las aguas especialmente en los países calurosos, y, finalmente, funciones religiosas propias del selvático primitivismo de ese estadio. Tales funciones públicas se encuentran en las comunidades primitivas de todos los tiempos…Están naturalmente, provistas de ciertos poderes y son los comienzos del poder estatal… Los muchos despotismos que han aparecido y desaparecido en Persia y la India sabían siempre muy bien que eran ante todo los empresarios colectivos de la irrigación de los valles fluviales, sin la cual no es posible la agricultura en esas regiones. Los cultos ingleses han sido los primeros que se han permitido olvidarlo en la India…66

Varios son los comentarios que tanto Marx como Engels realizan en tomo a Rusia, durante mucho tiempo pensaron que allí se establecía uno de los más feroces despotismos que era el baluarte de la contrarrevolución europea. Una nueva actitud sería provocada por los diversos movimientos que se gestan en Rusia así como por las sucesivas reformas que parecían abrir un nuevo periodo en la historia social rusa, por otro lado se manifiesta la progresiva difusión del populismo y, más tarde la presencia de los primeros grupos marxistas rusos, consideraban innegable la presencia y persistencia de instituciones comunistas primitivas e incluso llegan a considerar la posibilidad de que gracias a estas instituciones Rusia pueda transformarse en una sociedad comunista sin atravesar las etapas intermedias que los países de occidente han recorrido lo cual lo sujetaban a dos condiciones: a) que la revolución se desarrollara en un breve tiempo de manera que interrumpiera los inicios de la obra destructora que estaba produciendo el naciente capitalismo, y b) que ésta estuviera acompañada por una revolución del proletariado en los países más desarrollados de occidente.

De esta manera Engels señala a través de las “relaciones sociales en Rusia”67. “El Estado ha conservado sus ingresos integramente, pero una parte considerable de sus gastos los ha descargado sobre las provincias y los distritos, que para cubrirlos han introducido nuevos impuestos, y en Rusia, donde es una regla que los estamentos superiores estén casi exentos de impuestos, los campesinos tienen que pagar casi todo”.68 “El campesino ruso vive y actúa casi exclusivamente en su comunidad; el resto del mundo solo existe para él en la medida en que se mezcla en los asuntos de la comunidad. Esto es hasta tal punto cierto, que en ruso una misma palabra -mir- sirve para designar, de una parte, el universo, y de otra, la comunidad campesina…”69 Este aislamiento absoluto entre las distintas comunidades, que ha creado en el país intereses, cierto es, iguales, pero en ningún modo comunes, constituye la base natural del despotismo oriental, desde la India hasta Rusia, en todas partes en donde ha predominado, esta forma social ha producido siempre el despotismo oriental, siempre ha encontrado en él su complemento…70

Está claro que la propiedad comunal en Rusia está ya muy lejos de la época de su prosperidad y, por cuanto vemos, marcha hacia la descomposición. Sin embargo, no se puede negar la posibilidad de elevar esta forma social a otra superior, se conserva hasta que las condiciones maduren para ello y si es capaz de desarrollarse de modo que los campesinos no laboren la tierra por separado, sino colectivamente…Si algo puede todavía salvar la propiedad comunal rusa y permitir que tome una forma nueva, viable, es precisamente la revolución proletaria en la Europa Occidental…71

Es indudable que Rusia se encuentra en vísperas de una revolución. Sus asuntos financieros se hallan en el más completo desbarajuste. Los impuestos ya no pueden ser más elevados…los funcionarios viven más del robo, de su venalidad y de la concución que de su paga…a los grandes terratenientes les falta mano de obra; a los campesinos les falta tierra…los usureros los despluman. La agricultura rinde menos cada año. Todo esto lo mantiene unido con gran trabajo y sólo aparentemente un despotismo oriental de cuya arbitrariedad no tenemos idea en Occidente, un despotismo que no sólo se encuentra cada día en contradicción más flagrante con las ideas de las clases ilustradas, en particular con las de la burguesía de la capital, burguesía en rápido desarrollo…72

g) Algunas cartas de Marx y Engels

En toda una serie de cartas que forman la correspondencia entre Marx y Engels así como las enviadas a otros personajes de la época, se encuentran repetidas formulaciones tanto respecto a la comuna rusa como a la sociedad asiática en general. En ellas además hay el respeto que tanto Marx como Engels profesaron a la obra de Maurer. Nosotros hemos seleccionado sólo algunas de tal manera que permite observar la riqueza de dicha correspondencia y que por supuesto no sólo contiene elementos sobre la sociedad asiática, sino que son una serie de documentos que reflejan la evolución del pensamiento de Marx y Engels, a través de toda su vida teórica.

El 15 de marzo de 1868 Marx escribe a Engels unos comentarios sobre la obra de Maurer y señala: 

En el Museum -by de by- he examinado las últimas obras del viejo -old Maurer- (el viejo consejero del Estado bávaro, que ha desempeñado ya un papel como uno de los Regentes de Grecia y que ha sido uno de los primeros en denunciar a los rusos…sobre la constitución de las comunas rurales de las ciudades alemanas, etcétera. Demuestra, con muchos detalles, que la propiedad privada del suelo no ha aparecido hasta muy tarde, etcétera…Hoy es interesante advertir que el sistema ruso de reparto de las tierras al cabo de cierto tiempo…Se haya mantenido en Alemania hasta el siglo XVIII e incluso hasta el XIX. He aquí una prueba en apoyo de la idea que yo he expresado…según la cual las formas de propiedad asiática o indias han configurado en todas partes los orígenes de Europa…73

El 8 de diciembre de 1882, Engels escribe a Marx en los siguientes términos:

Para comprender del todo el paralelo entre los germanos de Tácito y los pieles rojas norteamericanos, han hecho algunos extractos de tu Brancroft. El parecido es por cierto más sorprendente por cuanto al método de producción…aquí cazadores y pescadores sin ganadería ni agricultura, allá pastores nómadas en tránsito a la agricultura. He aprendido mucho en este libro y en lo que respecta a las tribus germánicas tengo suficiente por ahora. Dejo México y Perú para más adelante… Es gracioso ver cómo surgió la concepción de lo sagrado en los llamados pueblos primitivos. Lo que es originalmente sagrado es lo que conservamos del reino animal: bestial…74

El 16 de febrero de 1884, Engels escribe a Kautsky sobre la manera como el comunismo primitivo proporciona la más admirable base de explotación y despotismo. “Sería bueno que alguien se preocupara por arrancar la máscara al feroz socialismo de Estado, ahora en auge, utilizando el ejemplo de Java. . . Todo el material necesario podrá encontrarse en ‘Java o como administrador de una colonia’, de I.W.B. Money…En dicha obra se verá como sobre la base de la antigua sociedad comunista, organizaron los holandeses la producción bajo el control del Estado…Entre paréntesis, es una prueba de cómo el comunismo primitivo proporciona hoy, allí lo mismo que en la India y Rusia, la más admirable y amplia base de explotación y despotismo…”75

Por último en una carta de Engels a Bernstein, señala lo siguiente: “…Desde Irlanda a Rusia y desde Asia Menor a Egipto, en un país campesino los campesinos existen sólo para ser explotados. Así ha sido desde tiempos de los estados de Asiria y Persia. El sátrapa, alias bajá, es la principal forma oriental de explotador, así como el comerciante y el jurista representan la moderna forma occidental…un pueblo campesino tiene que ser engañado durante siglos antes de adquirir conciencia de ello por experiencia propia…”76

NOTAS

1. Entre otros es importante mencionar las obras de M. Godolier. Sobre el modo de producción asiático. Ed. Martínez Roca, Barcelona, 1969. Las Sociedades Primitivas y el nacimiento de las sociedades de clases según Marx y Engels. Ed. La Oveja Negra. Colombia, 1969. Roger Bartra. El modo de producción Asiático; Problemas de la Historia de los países coloniales. Ed. ERA. México, 1969.

Hobsbawm, E.J. Prefacio a K. Marx. Formaciones económicas precapitalistas. Ed. Pasado y Presente, Buenos Aires, 1971.

Chesnaux, J. y otros. El modo de producción asiático. Ed. Grijalbo, Col. 70. México, 1969. G. Sofri. El Modo de Producción Asiático. Ed. Península, Barcelona, 1971.

2. Wittfogel, K. Oriental despotism, a comparative study of total power. New Haven, 1957.

3. Varga, E. Economía política del capitalismo. Ediciones de cultura popular. México, 1972. Véase sobre todo el capítulo XXI.

4. Marx, C. Contribución a La crítica de la economía política. Editora Política, La Habana, 1966, p. 13.

5. Varga, E. Op. cit. p. 361.

6. Chesnaux, J. et al., El modo de producción asiático. Ed. Grijalbo, Col. 70. México, 1969, p. 29.

7. Fioravanti, E. El concepto de modo de producción. Ed. Península, Barcelona, 1972.

8. “Formen”, se refiere al trabajo de Marx: Formaciones económicas pre-capitalistas.

9. Godolier, M. Las sociedades primitivas y el nacimiento de las sociedades de clases según Marx y Engels. Ed. La Oveja Negra, Colombia, 1969, p. 12.

10. Chesnaux, J. Op. cit., p. 40.

11. Godolier, M. Sobre el modo de producción asiático. Ed. Martínez Roca, Barcelona, 1967 p. 17.

12. Sofri, G. Op. cit., p. 15.

13. Cfr.: Elementos Fundamentales para lo crítica de la economía política. Siglo XXI Editores.

14. Publicado en: Marx-Engels. Obras escogidas, Moscú, sin fecha.

15. Citado en: C. Marx. Contribución a la crítica de la economía política. Op. cit. p. 14.

16. Marx-Engels. La Ideología Alemana. Ed. Pueblos Unidos, Uruguay, 1968.

17. Marx, C. Prólogo a la Contribución a la crítica de la economía política. Ed. Política, La Habana, p. 12.

18. Marx-Engels. Manifiesto Comunista. Obras escogidas, tomo 1, Moscú, sin fecha, p. 20.

19. Tomado de: Marx-F. Engels. Sobre el Colonialismo. Ed. Pasado y Presente, núm. 37, Córdoba, p. 288.

20. Carta de Engels a Marx, del 6 de junio de 1853. Tomado de: Sobre el Colonialismo, p. 289.

21. Carta de Marx a Engels del 14 de junio de 1853. Idem, pp. 290-291.

22. Marx, C. “La dominación británica en la India”, escrito el 10 de junio de 1853. En: Sobre el Colonialismo. Op. cit., pp. 26-29.

23. Marx, Carlos. El capital, ob. cit. Prólogo a la primera edición escrito con fecha del 25 de julio de 1867.

24. Marx, C. “Futuros resultados de la dominación británica en la India”, publicado el 2 de julio de 1853. Tomado de: Sobre el Colonialismo. Op. cit., pp. 71-73.

25. Marx, C. Contribución a la crítica de la economía política. Ed. Política, La Habana 1966.

26. Marx, C. Introducción a la crítica de lo economía política en: Op. cit., pp. 237-238.

27. Idem. p. 241.

28. Idem. p. 252.

29. Idem., pp. 254-295. El subrayado es de Marx.

30. Idem., p. 261.

31. ldem., pp. 264-265.

32. Marx, C. Contribución a la crítica de la economía política. Op. cit., pp. 151- 152.

33. Idem., p. 161.

34. C. Marx y Eric Hobsbawn. Formaciones económicas precapitalistas. Ed. Pasado y Presente, Buenos Aires, 1971.

* Autosuficiente.

35. Idem., pp. 53-54.

36. ldem., p. 52.

37. Idem., p. 54.

38. Idem., p. 55.

39. Idem., p. 56.

40. Idem., p. 57.

41. ldem., pp. 59-60.

42. Barel, Ives. Leyendo El capital. Ed. Fundamentos, Barcelona.

43. Ver Carlos Marx. Formar que preceden a la producción capitalista. Cuadernos de Pasado y Presente, Córdoba, Argentina, 1971, p. 104. Acompañado de una brillante introducción de Eric J. Hobsbawm.

44. Idem., p. 67.

45. Idem., p. 74.

46. Contribución a la crítica de la economía política. Op. cit., p. 12.

47. Idem., p. 13.

48. Marx, C. “La mercancía” capítulo 1 en: El Capital, tomo 1, p. 44. Ed. FCE., México, 1959.

49. Idem., p. 51.

50. Cooperación. Cap. XI. Op. cit., pp. 269-270.

51. “División del trabajo y manufactura”. Op. cit. pp. 290-292.

52. “Plusvalía absoluta y relativa”. Op. cit., cap. XIV, p. 430.

53. “El ciclo del capitalismo-dinero”. Op. cit., tomo 11, p. 37.

54. Idem. pp. 103-104.

55. “Algunas consideraciones históricas sobre el capital comercial”. Op. cit., tomo III, cap. XX. p. 318.

56. Idem, pp. 319-325.

57. “El interés y la ganancia del empresario”. Op. cit., tomo III, cap. XXIII, p. 367.

58. “Algunos rasgos precapitalistas”. Op. cit., tomo III cap. XXXVI, p. 558.

59. “Cómo se convierte la ganancia extraordinaria en renta del suelo”. Op. cit., tomo III, cap. XXXVII, pp. 574-575.

60. Idem., p. 589.

61. “Génesis de la renta capitalista del suelo”. Op. cit., tomo III, cap. XLVII, p. 734.

62. F. Engels. Anti-Dühring. Ed. Grijalbo. México, 1964, p. 140.

63. Idem., p. 141.

64. Idem., pp. 154-155

65. Idem., pp. 170.

66. Idem., pp. 172-174.

67. F. Engels. “Las relaciones sociales en Rusia”. En: Marx-Engels. Obra escogidas. Tomo II, Moscú, pp. 42-54.

68. Idem., p. 44.

69. Idem., p. 49.

70. Idem., p. 50.

71. Idem., p. 51.

72. Idem., p. 53.

73. Carta de Marx a Engels. Tomado de: K. Marx-F. Engels Cartas sobre el Capital. Ed. Materiales, Barcelona, pp. 155-156.

74. Carta de Engels a Marx el 8 de diciembre de 1882. Tomado de: Maurice Godolier. Sobre el modo de producción asiática. Ed. Martínez Roca, pp. 206-207.

75. Tomado de K. Marx-Engels. Sobre el colonialismo. Ed. Presente y Pasado, Buenos Aires p. 321.

76. Carta de Engels a Bernstein. El 9 de agosto de 1882. Tomado de: Sobre el colonialismo. Op. cit., p. 316.

 

 

 

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