LA ENÉSIMA CRISIS DE LA IZQUIERDA

Che GuevaraEstoy harto, saturado, hastiado, aburrido, cansado, fastidiado, exasperado y hasta los cojones de leer “opiniones” del tipo de “El fracaso de la Izquierda”, “La culpa de la Izquierda”, “El error de la Izquierda” o “La mierda de la Izquierda” que surgen últimamente como caracoles después de una noche de lluvia. “Opiniones” que aprovechan, sin ninguna duda, el caldo de cultivo de desencanto y agotamiento, tanto moral como físico, provocados por la brutal crisis actual del capitalismo y la despiadada opresión que, como mecanismo de defensa del sistema, lleva aparejada.

Tanto es así, que se me ha ocurrido hacer una búsqueda en San Google por las palabras “culpa” más “izquierda”, y me ha salido la friolera de siete millones novecientos cuarenta mil resultados. Lo peor de todo es que no me sorprende.

Pero mi asombro y mi consternación ante tan apabullante goleada mediática a la Izquierda no se debe al tanteo de acusaciones en contra, de casi ocho millones a cero. No. Mi cabreo se debe a la poca o ninguna reflexión que la casta especializada en producir “opiniones” tendenciosas o bienintencionadas ha dedicado a pensar sobre las causas de los problemas de la Izquierda.

Veo con asco cómo estos ocho millones de plumas y teclados, muchos considerados también “de Izquierdas”, se dedican a acusar, achacar, imputar, condenar y empapelar a “la Izquierda” sin ningún tipo de análisis objetivo de la realidad social capitalista que nos circunda. Estas mentes preclaras simplemente creen, sin argumentar ni razonar, que “la culpa es de la Izquierda”. Creyendo, opinando. Y, como decía Harry Callahan, alias Harry el Sucio, “Las opiniones son como los culos: Todo el mundo tiene uno”. Lo que no tiene todo el mundo es paciencia para estudiar y llegar a conocer las causas del fenómeno mal tachado de “fracaso de la Izquierda”. Tampoco quienes acusan a la Izquierda de todos los reveses que, hasta la fecha, han sufrido las organizaciones políticas y sociales que intentan transformar esta podrida sociedad capitalista en un mundo más humano y más justo.

Acusar así, a la ligera, a tan grande cantidad de personas que luchan por acabar con el indecente, inhumano y genocida sistema capitalista es, cuanto menos, frívolo e irreflexivo. Si esta crítica basada en la vulgar opinión surge de las serviles imaginaciones de los “espadachines a sueldo del capital” de la subespecie Intereconomía, la cosa no es sorprendente. Para eso les pagan.

Pero cuando el ataque parte desde los “opinadores” de la Izquierda, esta actitud resulta altiva, altanera, arrogante y pedante, propia de esnobs que se endiosan pontificando desde su tribuna en lugar de bajar a la calle y pelear por la Justicia Social, que es incompatible con el capitalismo.

¿Es que aún creen ustedes, a estas alturas de la película, que la crisis económica es un fenómeno meteorológico o un desastre natural? No, este enorme fracaso del capitalismo conocido como crisis es condición necesaria del mismo, y responde a sus propias leyes de funcionamiento. Es decir, que hay causas identificables, objetivas y científicas que permitían predecirla.

Del mismo modo, también existen razones objetivas que explican las dificultades que padece la Izquierda para conseguir transformar esta porquería de montaje capitalista en una sociedad libre, justa y de iguales.

Escuchen y piensen ustedes: Gran parte de la “culpa” del “fracaso” de la Izquierda no es de la Izquierda. Con esto niego la mayor: La culpa es, como siempre, del capitalismo. ¿Por qué? Citando y pensando a Marx, ahí va la razón primordial:

“No se puede hacer al individuo responsable de la existencia de relaciones de las que él es socialmente criatura, aunque subjetivamente se le considere muy por encima de ellas”

(Karl Marx, El capital, Prólogo a la primera edición alemana, 1867)

En resumen, que quienes bienintencionada o malévolamente acusan a la Izquierda de todos los fracasos habidos y por haber olvidan que el capitalismo genera unas condiciones sociales y unas dinámicas culturales que condicionan al individuo a comportarse de una determinada manera. Una manera que incita a reproducir el ambiente más propicio para la continuidad del mismo sistema capitalista. Ejemplos los hay a manta: La tele, el consumismo que provoca, el egoísmo al que incita y el miedo que siembra no son más que unos pocos botones de muestra.

Pero el argumento de Marx (que no “opinión”) puede y, de hecho, debe extenderse también a las organizaciones sociales y políticas de Izquierda. Al fin y al cabo, estas asociaciones transformadoras están compuestas de personas. Personas que también están sometidas a la agresiva influencia de la propaganda capitalista. Es decir, que también estos partidos políticos, estas plataformas, estos movimientos de Izquierda están igualmente marcados tanto en su génesis como en su desarrollo por “la existencia de relaciones de las que [ellas son] socialmente criaturas”.

La conclusión, una vez abandonado el oscuro territorio de la “opinión” y habiendo entrado en el más claro mundo de las causas objetivas, es evidente: Quienes acusan con torpe ligereza a la Izquierda de todos los tropiezos y dificultades en la Lucha por la Transformación Social olvidan que el capitalismo condiciona de un modo profundo tanto a las personas como a las organizaciones de Izquierda. Y en esta actitud se asemejan a las viejas beatas que, en cada cuenta del rosario, repiten religiosa e irreflexivamente el consabido “por mi culpa, por mi grandísima culpa”, cuando la culpa es, primordial y objetivamente, del perverso y antihumano sistema capitalista.

Basta de flagelaciones, basta de lamentaciones, basta de creencias y basta de opiniones. Si realmente queremos conseguir una sociedad justa, humana y libre, una sociedad mejor que científicamente es incompatible con el modo de producción capitalista, hemos de abandonar y rechazar la “opinión” por no ser más que una creencia manipulable por nuestros enemigos de clase: Los banqueros, los grandes capitalistas y los especuladores.

Hemos de volver a pensar, volver a analizar cuáles son las reglas del juego capitalista; las reglas que, desde sus todopoderosos medios de manipulación, nos graban a fuego y a alta definición todos los días en nuestras mentes. Hemos de extraer conclusiones, resultados positivos, ser capaces de identificar relaciones económicas y sociales capitalistas transformables. Y entonces hemos de atacarlas en su base, luchando conjuntamente, rechazando el manipulado y estéril concepto de “culpa” que nos cuelga a diario la propaganda del sistema. Porque si algo tiene, objetiva y científicamente, la culpa del horrible estado actual del Mundo, ese algo es, sin duda, el capital.

Rafa Garzó

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18 respuestas a LA ENÉSIMA CRISIS DE LA IZQUIERDA

  1. Roder YAHUANA PASAPERA dijo:

    Interesante los argumentos que se han esgrimido tanto de una y otra parte. Comparto las opiniones de quienes sueñan con una utopía de un mundo mejor, un mundo basado en el respeto, la igualdad y valorización del ser humano, talvez ya no para nosotros, porque la edad se nos viene encima, pero si para quienes vienen despues de nosotros. Hade 2 días aca en Perú, la fuerza policiaca mato a un hombre por atreverse a defender un casa, su delito no haber pagado al banco una deuda. Aca en la selva en la ciudad de Iquitos unos empresarios de la pequeña burguesía local, que dirige el gobierno Regional, nos construyeron un alcantarillado, que comenzó costando S/ 450,000 nuevos aproximadamente, ahora ya pasó de S/ 850,000 soles y encima la obra no sirve ni para un carajo, ya han muerto mas de 12 ciudadanos por los malos trabajos, no consultaron al pueblo y encima han intentado re-re-relegirse otra vez. Le comento, que el capitalismo, en esta parte de la tierra, es de vida o muerte, los grupos de izquierda casi han desaparecido, fueron y son perseguidos. Aca salimos a protestar a las calles por mejoras salariales, inmediatamente nos tildan de violentistas, ni hablar de la clase obrera, son catalogados de terroristas, de senderistas, que estan contra el desarrollo. Me disculparan por alejarme del debate, pero por aca tambien estamos luchando, en condiciones adversas por la construcción de una sociedad justa y en cuanto a Cuba, mi solidaridad y respeto al pueblo cubano por atreverse al lado del gigante, a construir una sociedad diferente; seguro con muchos errores, pero es la única que ha resistido. En Chile y Nicaragua el socialismo fue aniquilado los EEUU, asi como fue aniquilado de raíz el movimiento Guerillero pro socialista en todo Latinoamérica.
    Gracias.

  2. Lorenzo dijo:

    no entiendo por qué insistir en unir la suerte de la izquierda con la de una dictadura militar como la cubana, que lo único que tiene de izquierdista es el uso abusivo del término en sus discursos y el nombre de un partido que desde hace mucho no es más que la herramienta política del poder fáctico del ejército cubano. Que alguien me diga una sola frase de Marx en la que establezca que los militares son la vanguardia de la sociedad, una sola reflexión marxista que inspire la idea los que los militares deber gobernar una sociedad socialista o un solo párrafo en la obra de Marx que acepte la idea de que en el socialismo o en el comunismo el poder debe pasarse de un hermano (comandante del ejército) o otro (general del ejército), con todos sus hijos y los sobrinos ocupando cargos públicos. Marx se estaría revolviendo en su tumba, pero a todos los marxistas de este foro les parece, aparentemente, bien.

    • Antonio Olivé dijo:

      Gracias por compartir sus opiniones aunque discrepemos.

      Marx desde Cero es un blog dedicado al estudio de Carlos Marx. No nos dedicamos al estudio de la URSS, Cuba o la Atlántida. Es más -y alguna vez lo hemos dicho-, pensamos que los asuntos de los rusos, cubanos o atlantes es cosa de ellos, sin injerencias, sin bloqueos, sin chantajes.

      ¿Qué usted no simpatiza con el sistema político vigente en Cuba? Pues muy bien, es muy lícito; pero no espere arrancarnos ninguna crítica al sistema cubano. ¿Por qué? Porque ni lo conocemos de primera mano y porque con la presión que ejerce -y ha ejercido- EEUU, nos hace posicionarnos en favor del débil. Además, nuestras simpatías, nuestra solidaridad es hacia el pueblo cubano, de obreros a obreros, de estudiantes a estudiantes y no hacia sus cúpulas y dirigentes.

      Eso si, las críticas que usted nos expone sobre Cuba las veo yo en España, adalid de la democracia: aquí tenemos un rey que no eligió nadie (bueno si, lo eligió el dictador Franco) y sus hijos, sobrinos, nietos y demás ocupan cargos públicos o viven del erario público. Un partido, el PP (muy dado a interferir en la política cubana) con cientos de imputados por corrupción, financiación ilegal…etc. ejerciendo una política contra los intereses del estado y al dictado de la Troika. Un ejército que no es la vanguardia de la sociedad pero siempre está vigilante y nos recuerdan que son los garantes de la unidad de la patria.

      Como puede ver, amigo, en todas partes cuecen habas. Bastante tenemos con España como para ocuparnos de Cuba.

      Un saludo,
      Antoni Olivé

      • Lorenzo dijo:

        Estimado Sr. Entiendo que este blog es sobre la obra de Marx y créame que lo disfruto mucho. Si he introducido el tema de Cuba es porque en alguno de los comentarios se hablaba al respecto.
        Ciertamente no puedo compartir su razonamiento sobre Cuba. En primer lugar no entiendo qué significa su afirmación de que su simpatía es con el pueblo cubano (con sus estudiantes y con sus obreros) y no con sus cúpulas y dirigentes. También yo siento una gigantesca simpatía por los estudiantes, los obreros, los campesinos y las amas de casa cubanas, pero… ¿cómo podemos substraemos de los que mandan en una sociedad, de los que poseen los bienes materiales y los medios de producción? ¿no es exactamente eso lo que el marxismo introduce como novedad respecto a la filosofía previa? ¿sistematizar la comprensión de una sociedad sobre la base de comprender sus relaciones productivas como base para comprender sus relaciones sociales? La obra de Marx tenía (permítame que continúe con la osadía de meterme en un campo que usted conoce incomparablemente mejor que yo) es una obra científica, es el resultado de una profunda y escrutadora mirada a la realidad que le tocó vivir. En cambio, su comentario sobre la realidad cubana es, si usted me permite que se lo diga, sólo un prejuicio: “no espere usted arrancarme una sola crítica al sistema cubano” ¿por qué no? ¿por qué una realidad social no puede ser criticada? Si la práctica es el criterio de la verdad y ésta muestra a un sistema gobernado por una élite castrense, endogámica y alejada de los principios de la izquierda ¿por qué no criticarlo? A Marx le movía una lógica científica, a usted le mueve un prejuicio ideológico. Por supuesto, usted es dueño de sus prejuicios y libre de manifestarlos, faltaba más..
        Otra cosa. Cuando alguien en España critica al régimen cubano, inmediatamente la respuesta es que aqui la cosa es aun más deprimente. Ese argumento del “tú peor” está bien para la pelea entre el PP y el PSOE pero me parece un poco pobre para un debate serio. Así que, con todo respeto, le pido que no me venga con que en España hay todas esas cosas, porque eso ya lo sé. Hay esas y muchas otras aún peores, pero dos malos no hace uno bueno. Luchar por un mundo mejor pasa, bajo mi modesto punto de vista, por no aceptar lo malo como alternativa de lo peor. Si hay que luchar por un mundo sin explotación, sin miseria y sin prejuicios, me apunto. Si la revolución es para encumbrar a los militares y para que el hermano A gobierne 50 años y luego herede su poder al hermano B, entonces no me interesa.

      • Antonio Olivé dijo:

        Señor L. una vez más agradecerle su visita y aportación, agradecerle también el respeto y la argumentación. Voy a tratar de responder a una serie de cuestiones en la que discrepamos (y coincidencias, que también las hay).

        1. Sobre simpatía y solidaridad. Le explico lo que significa para mí simpatía y solidaridad hacia el pueblo cubano. Solidaridad de igual a igual, de asociación de estudiantes a asociación de estudiantes de allá; de intercambio de experiencias culturales a través de la asociación de amistad con Cuba, de ayuda económica para el desarrollo de proyectos concretos que beneficien a la población…etc. A mí, en particular, no me van mucho ni los jefes –civiles o militares- ni los iconos ni las monarquías obreras, no practicamos el culto a la personalidad, por muy arrolladora que sea la personalidad del sujeto. Pero por practicar ese tipo concreto de solidaridad con los de abajo –de aquí o de allá- vd. no puede extraer que ignoramos los que mandan en una sociedad.

        2. Prejuicios ideológicos. Veamos lo que el DRAE dice de la palabra “prejuicio”:
        1. m. Acción y efecto de prejuzgar.
        2. m. Opinión previa y tenaz, por lo general desfavorable, acerca de algo que se conoce mal.

        Y de prejuzgar:

        1. tr. Juzgar de las cosas antes del tiempo oportuno, o sin tener de ellas cabal conocimiento.

        Si no recuerdo mal, en mi respuesta le indiqué que no teníamos conocimiento de primera mano sobre la realidad cubana (o por decirlo con el DRAE, no teníamos cabal conocimiento o algo que conocemos mal). Seguramente tendré prejuicios –ideológicos y de los otros- pero en este caso concreto no.

        3. Sobre Marx. Gracias por el halago pero no somos expertos ni eruditos, somos lectores interesados en leer directamente a Marx, sin intérpretes, sin intermediarios. Con seguridad usted dispondrá de iguales o mayores conocimientos sobre el tema. No puedo compartir su afirmación sobre la “cientificidad” del marxismo. La base del socialismo es la ciencia, la pretensión de fundamentar racionalmente; pero el marxismo no es una ciencia -al menos como se entiende “normalmente” el concepto de ciencia. Es científico en la medida que está fundamentado en el conocimiento de la realidad social disponible en su época, que intenta con la mayor cantidad posible de conocimiento y análisis científico crear una sociedad y cultura comunista.

        Tampoco puedo coincidir con su reducción del marxismo a un economicismo que determina el resto –según afirma vd., si no me equivoco-. Ni Marx planteó una “hoja de ruta” de la Historia con estación término “comunista” y ni existe un punto de llegada donde todas las contradicciones se resolverán y viviremos en la “armonía socialista”. Defender eso es desconocer el dinamismo que se encuentra en los sistemas humanos.

        4. Críticas al régimen. Pedir disculpas si pareció que empleaba el argumento del “tú peor”. La intención no era esa, más bien se trataba de trazar paralelismos, de encontrar las evidencias empíricas que convierten a los países europeos en Estados de Derecho y a Cuba, en cambio, no; averiguar cuál es el criterio que utilizamos para juzgar sobre estas cosas, ordenar la cuestión para ver cómo se pueden hacer las comparaciones de manera que tengan sentido. Si no queremos decir tonterías, a la hora de explicar por qué no hay Estado de Derecho en Cuba conviene que dejemos claro qué es lo que estamos diciendo cuando decimos que sí lo hay, por ejemplo, en España. Pero, aunque Cuba no es un Estado de Derecho, se sostiene constantemente en esa posibilidad y bastaría con que la dejaran en paz para que las leyes fueran corrigiendo a las leyes hasta instituir un verdadero régimen constitucional. Cuba no es un Estado de Derecho, pero podría serlo, y, además, no dice que lo sea, lo que siempre es un buen comienzo para el Derecho. Incluso tenemos claro que lo que está en cuestión no es el Estado de Derecho, no es la democracia, que a los países de la UE les importa muy poco: lo que está en cuestión es el papel de Cuba como referente invencible de otro mundo posible, en un momento en el que ese otro mundo posible no es ya un sueño sino una necesidad impostergable. Tal vez tengamos prejuicios, pero nos tranquiliza pensar en Cuba donde incluso los límites, los problemas, los errores de la revolución señalan inflexiblemente, desde hace más de 50 años, la posibilidad histórica de una superación del capitalismo y de una alternativa a la barbarie.

        5. Nosotros también nos apuntamos a “luchar por un mundo sin explotación, sin miseria y sin prejuicios” y la pregunta que le planteamos es: y si no le interesa, ¿qué hace? ¿Aceptar esta democracia realmente existente?¿esperar a que se den las condiciones perfectas?, ¿a que no exista ninguna contradicción?

        Un saludo,

  3. Ricardo dijo:

    La opinologia de izquierda es lo contrario del DECIR Y HACER GUEVARISTA. Me habeis mareado con tanta vervorragia pero no encontre la palabra REVOLUCION por ninguna parte. En Europa esta mal llamada izquierda no es otra cosa que socialdemocracia o en todo caso eurocomunismo que es mas de lo mismo. Cuando combatiamos en los 70 por el Socialismo y la segunda independencia nos llamaban “foquistas”, cuando combatimos en Nicaragua ni recuerdo vuestros sesudos analisis, luego le toco a Cuba que segun vosotros “no es democratica”, y a las FARC que desde hace 50 años combaten contra el agresor y sus socios, como las llamaban ??…ahh si narcoterrorismo, y tambien tuvisteis palabras para la Venezuela Chavista que les rompio los esquemas y ni que hablar de la guerra sucia contra el independentismo vasco…asi que esto de la culpa es un problema vuestro. En mi caso y en el caso de muchos compañeros no tenemos sentimientos de culpa, solo la edad nos limita nuestro compromiso, nuestra militancia por la revolucion obrera, latinoamericana y socialista.

    • Antonio Olivé dijo:

      Muchas gracias por visitarnos y por dejarnos tu verborrea. ¿Te molesta que la gente opine, razone y exponga? ¿eres más del estilo y mando castrense?Si no te gusta lo que aquí exponemos, o bien criticas con argumentos y razonando o bien le das a la equis gorda arriba a la derecha y aquí paz y allá gloria.

      El análisis concreto de la situación concreta que dará como resultado situaciones diferentes para Europa, América del Sur, África o Asia. Y claro que hasta ahora ha existido -y existe- una socialdemocracia que hasta hace bien poco era opción de gobierno. Y también ha existido, aunque minoritaria, una izquierda anticapitalista y solidaria con todos los movimientos de liberación que citas. Del eurocomunismo no vale la pena ni debatir.

      ¿Os llamaban foquistas? Pues pídele cuentas a quien lo hacía (por ejemplo a R.Debray). Para mí el foquismo es directamente proporcional a la estrategia de Rosa Luxemburg en la República de Weimar y los resultados de ambas estrategias los conocemos: derrota tras derrota. En cuanto a Nicaragua, no se a que sesudos análisis te refieres ni a quien los realizaría. Lo que si recuerdo es constituir grupos de solidaridad con el FSNL y la Nicaragua sandinista. Y lo de Cuba no tiene nombre: cronológicamente la deberías haber mencionado antes y te reto a que nos indiques en que parte de este blog hemos realizado alguna crítica a Cuba, Venezuela o Euskadi.

      Yo por mi parte no siento ninguna culpa ni tampoco tengo limitado mi compromiso -ni por la edad ni por nada-, y mi militancia también es por la revolución proletaria, socialista y voy un poco más allá que tú, MUNDIAL.

      Salud.
      A. Olivé

  4. sara dijo:

    Un sólo detalle, Rafa, no somos iberoamericanos sino latinoamericanos, es cuestión de léxico, pero es importante porque define quién habla y desde dónde se habla. Desde la Revolución cubana, y tal vez desde antes, el concepto iberoamericano para nosotros implica colonialismo.El tema de los léxicos merece un análisis largo, pero por el momento sólo este apunte. Salud, Sara.

    • Rafa Garzó dijo:

      Comprendo, Sara. Y aunque nos salgamos del objeto del artículo, mi información al respecto del término coincidía hasta ahora con la que aparece en la inefable Wikipedia, que te cito a continuación:

      “América Latina: Etimología

      El término fue utilizado por primera vez en París en 1856 en una conferencia del filósofo chileno Francisco Bilbao y, el mismo año, por el escritor colombiano José María Torres Caicedo en su poema Las dos Américas.

      El término América Latina fue apoyado por el Imperio Francés de Napoleón III durante su Invasión francesa de México como forma de incluir a Francia entre los países con influencia en América, para así poder excluir a los anglosajones y separar a Hispanoamérica de España emocionalmente. Desde su aparición, el término ha ido evolucionando para comprender un conjunto de características culturales, étnicas, políticas, sociales y económicas.

      Sin embargo, es incorrecto el uso del adjetivo “latino” para referirse al hispanoamericano, ya que la denominación “latino” corresponde inherentemente a la zona de Italia designada por tal nombre en la época de la Antigua Roma (Latium). Posteriormente, y por interés francés, este significado fue extendido a cualquier parlante de una lengua derivada del latín, cuando normalmente esta referencia es a lenguas romances (derivadas del latín romano), tales como el italiano, francés, español, portugués, gallego, asturiano, catalán, etc. Éstas serían lenguas romances (o latinas, con la nueva designación francesa).”

      No sé hasta qué punto esto es cierto o no, pero como bien dices esta terminología merecería una discusión aparte. Salud y gracias por tu aporte.

    • Raimundo Tarín García dijo:

      ¡Qué desilusión, Sara! Este es un ejemplo clarísimo de cómo el Capital, en este caso el Capital anglosajón nos tiene manipulados, desdibujando nuestra identidad de siglos, de cultura e historia comunes.
      Efectivamente el léxico es muy importante. Nos hace tomar conciencia de nosotros mismos o nos confunde y nos hace perdernos en negativas y discusiones estériles. Usted ignora que el término latinoamericano, como el de afroamericano u otros semejantes no fue una reivindicación, ni mucho menos una conquista de los pueblos al sur de Rio Grande, antes al contrario, una imposición de “Los Americanos”, los anglosajones (curioso que ellos no tengan ningún problema en denominarse así, antes al contrario, a pesar de ser los primeros en “liberarse” del yugo y la explotación inglesa) y su doctrina Monroe que declaró que América debía de ser para los “americanos” (léase anglosajones).
      El término “latinoamericano” por más que se haya impuesto por el omnipotente poder de los medios de comunicación yanquis, y por más confundidos que puedan tener a personas bienintencionadas como Vd. no tiene ningún fundamento social, histórico o racial, cosa que los términos hispanoaméricano e iberoamericano (si se incluyen los pueblos de habla portuguesa) tiene todo el fundamento.
      Por cierto, Sara ¿De dónde proceden sus apellidos?.
      Un abrazo entrañable y profundo desde el respeto y la simpatía mutua de pueblos hermanos.

  5. Santi P dijo:

    No siempre la crisis ha de tener un significado peyorativo. Veamos el DRAE como define la palabra crisis:
    (Del lat. crisis, y este del gr. κρίσις).
    1. f. Cambio brusco en el curso de una enfermedad, ya sea para mejorarse, ya para agravarse el paciente.
    2. f. Mutación importante en el desarrollo de otros procesos, ya de orden físico, ya históricos o espirituales.
    3. f. Situación de un asunto o proceso cuando está en duda la continuación, modificación o cese.
    4. f. Momento decisivo de un negocio grave y de consecuencias importantes.
    5. f. Juicio que se hace de algo después de haberlo examinado cuidadosamente.
    6. f. Escasez, carestía.
    7. f. Situación dificultosa o complicada.

    ¿En qué momento/significado de la crisis de la izquierda nos encontramos? ¿Qué izquierda está en crisis -si es que lo está-? ¿qué posibilidades se abren frente a esa crisis? La cuestión da para un seminario.

    Para empezar considero que lo que está en crisis es un modelo de izquierda “clásico”. Un modelo eurocentrista basado en el compromiso keynesiano, donde los sindicatos y partidos obreros desarrollaban el papel de la concertación, conseguían beneficios para la clase obrera (mejoras salariales, sociales…etc.) y a cambio mutaban su piel revolucionaria por la reformista. El tener otro sistema al otro lado del muro contribuía a ello. Al mismo tiempo, los currantes “eurocéntricos” se iban acomodando, empezaban a disfrutar de las migajas del consumo de masas y poco a poco cayeron en el letargo del consenso. Días de vino y rosas, vamos (claro, que este modelo se apoyaba en la explotación de recursos baratos de la periferia capitalista y en la semi esclavitud de los obreros no eurocentristas).

    Ese acomodo junto con las transformaciones del capitalismo (la globalización, la aparición de nuevos bloques económicos regionales y nuevos actores,la crisis del petróleo…etc.) ponen punto y final a esa “edad de oro del capitalismo” y pilla a la izquierda desarbolada, sin fuerza, sin ideas y propuestas (más allá de exigir volver a jugar ese papel central en la negociación -es por eso que CCOO y UGT se desgañitan ofreciendo pactos y negociaciones, pero ese tiempo pasó-). Las gentes, desinformadas, desorganizadas, hegemonizadas e inoculadas con el terror, ven como su modelo de vida se esfuma. Incapaces de pensar racionalmente, empiezan a culpar a todo cristo: primero se criminaliza a inmigrantes; luego a los sindicatos y partidos…y la moral de esclavo, de resignación, de aceptar acríticamente la real existencia se ve acrecentada ante el poder, la magnitud e impersonalidad del adversario de clase.

    Esto grosso modo, en el centro del sistema.

    Pero, hete aquí, que Europa pierde fuelle, los escenarios internacionales empiezan a moverse lentamente, no existe un país hegemónico y de otras latitudes nos llegan alternativas, nuevos modelos, nuevas formas de lucha. ¿Son expotables?,¿se adaptarían a otras realidades?,¿sin internacionalismo es posible alguna salida a la izquierda?

    Salud.
    Santi P. Pérez

  6. ESTOY de acuerdo que el capitalismo es la tela de araña, que nos lleva hacia la araña para que nos coma, pero a pesar de las reflexiones que comentas, que estamos espiados, vigilados, demasiado informados por los medios de radio y televisión, pero la imformación siempre sabemos que es del capitalismo, pero ¿dónde esta la reacción de los pueblos? Decir que la izquierda tiene la culpa, pero si la izquierda NO ha mandado nunca en esta mal llamada democracia, como va a tener la culpa, siempre oigo decir que si subiera las izquierdas plantaría una dictadura, y se asustan enseguida, pero lo que tenemos ahora ¿es una dictadura capitalista que es mucho peor? Porque el capitalismo es avaricioso, criminal, inhumano, terrorista, mafioso y nos está quitando nuestros derechos, el trabajo, las casas, nos está tirando a la puta calle. ¿Pero qué pueblo tenemos de mierda? Y encima se cagan de miedo cuando oyen hablar de la izquierda, porque por eso la critican, y es que están aborregados, yo sé que en todos los partidos hay desavenencias y se cometen actos impuros pero esto no quiere decir que tenga que votar la clase obrera a las derechas que ya sabemos que la derecha nos coge y nos deja cuando le conviene, y en estos momentos no nos quiere por eso nos deja sin trabajo porque el gobierno les consiente a los empresarios que cierren las empresas y se las lleven a otros países, donde pagan unos jornales más baratos, siendo que las empresas que cierran en ESPAÑA no tienen pérdidas. LOS PUEBLOS UNIDOS JAMAS SERÁN VENCIDOS.

  7. Bueno, de acuerdo a medias. :-\
    Me explico…
    Si alguien de verdad es de izquierdas, y no me refiero a los autodenominados “socialdemócratas”, que hicieron “lindezas” (nótese el infinito sarcasmo) como la masacre de Rosa Luxemburgo y sus camaradas, está sobradamente vacunado contra la propaganda capitalista, contra el individualismo, contra la falsa equidistancia del falso “apoliticismo”, contra la arrogancia y la prepotencia, contra las formas dictatoriales, contra las desigualdades, contra la benevolencia con los ladrones que mueven todo… B-)
    Aparte de eso, es verdad que la culpa de “esto” que vivimos ahora es, prácticamente a partes iguales, de la derecha declarada (PP, nacionalismos varios como CiU o PNV, “largo etcétera”), y parte de quienes también la tienen en buen grado: los que se dicen de izquierdas y, como mucho, de izquierdas apenas tienen las siglas. Entiéndase “PSOE”, por ejemplo. 😉 😀

    • Rafa Garzó dijo:

      He de decir que el objeto del artículo no era debatir tales extremos, sino indicar que la Izquierda Transformadora y Revolucionaria (no la falsedad socialdemócrata reformista encarnada en este país por la cúpula directiva del PSOE) también está necesaria y científicamente influenciada por la superestructura cultural capitalista, y que se ha de terminar ya con el estéril complejo de culpa con que el capitalismo trata de lastrar la Lucha de Clases desde las organizaciones de Izquierda. Cito un párrafo del artículo para aclarar su objetivo principal:

      “La conclusión, una vez abandonado el oscuro territorio de la “opinión” y habiendo entrado en el más claro mundo de las causas objetivas, es evidente: Quienes acusan con torpe ligereza a la Izquierda de todos los tropiezos y dificultades en la Lucha por la Transformación Social olvidan que el capitalismo condiciona de un modo profundo tanto a las personas como a las organizaciones de Izquierda. Y en esta actitud se asemejan a las viejas beatas que, en cada cuenta del rosario, repiten religiosa e irreflexivamente el consabido “por mi culpa, por mi grandísima culpa”, cuando la culpa es, primordial y objetivamente, del perverso y antihumano sistema capitalista.”

      • 6deos dijo:

        El artículo es muy bueno, desarrollas un punto de vista indispensable para comprender qué le ocurre a la izquierda. No hay dudas de que el $i$t€ma Capitali$ta hace bien su trabajo, por mucho que uno este vacunado, increiblemente siempre parece que te falte alguna de las vacunas y en algo terminas contagiado.
        Sara,
        Mi pequeña aportación sobre tu tema.
        Las que enseñaron ha hablar a los “nuevos americanos”, las que les dieron su Lengua Materna, eran mayoritariamente mujeres andaluzas y extremeñas. Sin manipulación interesada, basándonos en la ciencia que tiene la Politica, a todas luces debería llamarse AndalúAmericano.
        Salú y Libertá

      • Ja ja ja ja, pero qué punto el final de “6deos” (imagino que por el anarquista de Casas Viejas en 1932 😉 )…. 😀

        Añado una cosa, “6deos”: nadie dice aún en la historia oficial por qué, tras una migración masiva desde “Qastiliya”, en Granada, “Vardulia” pasó a llamarse “Castiella”, ni qué efecto demográfico tuvo en un casi absoluto desierto demográfico (como eran entre los siglos VIII y X las montañas del Cantábrico y sobre todo la Meseta Norte) la constante migración mozárabe, sobre todo de lo que hoy son las provincias de Granada y Córdoba; ni cómo con la gran mortalidad causada por las guerras y también por las epidemias por malnutrición y total ausencia de higiene pudo permitir pasar de 1’5 millones a 4’5 millones la Iberia cristiana en apenas dos siglos sin absorber a gran parte de la población ya asentada antes de la “reconquista”.

        [No da opciones a responder directamente y por eso estoy respondiendo así, siguiendo directamente el hilo].

        Por otra parte, a eso me refería: al totalitarismo capitalista, que pretende, y casi con todo el mundo consigue, meterse hasta el subconsciente de las masas, incluso de las más explotadas y concienciadas.

        Por eso la mejor vacuna perpetua, con sólo una dosis en la vida, es ir siempre con la desconfianza, con la duda, con la crítica más feroz y con el “cogerlo todo con pinzas”, porque mensajes subliminales tenemos más que carteles en la calle, pantallas de televisión en los edificios (no sólo las viviendas, ya que por ejemplo los hospitales son un buen ejemplo) y aparatos de radio, juntos.

        Es como, por ejemplo, el invento de la moda para generar un constante gasto superfluo: comprendo que aquí no viene a cuento, e imagino que la inmensa mayoría “aquí” practicamos el desprecio más absoluto a las modas, sean de lo que sean, pero es por poner un ejemplo fácil, rápido y claro.

        Lo de “ni izquierdas ni derechas”, con conocer quién lo inventó… ¿Fue “Joselito Falanjo”, o fue “Benito El Mucholino”…?
        “Pues eso”, que los de “ni izquierda ni derecha” no son más que extrema derecha, está claro: restan seguimiento a la izquierda y desmovilizan a la gente a golpe de cansancio e incluso hartazgo, cosas que a mí nunca me pasarán puesto que soy de los de “si hay que morir, moriré matando”. B-)

        Al capitalismo creo que debemos destruirlo, a un mismo tiempo, desde dentro y desde fuera, con las “cuatro columnas exteriores” y “la quinta columna” interna.
        Lo chungo es a ver cómo cojones hacemos para que, en su derrumbe, no nos lleve por delante, por mero hecho biológico de la dependencia tecnológica (“grandes dependientes”, hipertensos, diabéticos, pacientes con cáncer, etcétera), a decenas, quizá cientos, de millones de personas dignas de ser llamadas así: “personas”. :-/ 😥

        ¡HLVS! 😉

        P. D.: Perdón por el ladrillaco.

  8. sara dijo:

    Lo comparto plenamente. Es más creo que esta opinología es parte de la guerra de clases; y abarca ahora la ofensiva imperial brutal contra los gobiernos progresistas de América, buscando el “golpe blando”, o el golpe a secas, y usando a las masas en terribles “primaveras” que como la española entronizó en el poder al pp, con la mafia financiera y el totalitarismo del capital. Los procesos son largos, pero está claro que el tan mentado “apartidismo” que se proclama desde los movimientos de masas es el resultado del virus de la opinología de derechas, creada y promovida para desarmar las luchas justas de las masas contra el capitalismo.
    Es probable que haya tantas entradas en “culpa de la izquierda” como ausencias de la palabra “totalitarismo capitalista”. Salud.

    • Rafa Garzó dijo:

      Completamente de acuerdo, Sara. Ésa es la idea del artículo. Además, la observación que haces sobre la Izquierda Iberoamericana es clave: Entre otras cosas, porque en estos momentos es esa Izquierda (y no la europea, que es de la que hablo en mi artículo) la que está en la punta de lanza del Movimiento Transformador Mundial. No en vano nos llevan cuarenta años de “ventaja” padeciendo los inhumanos efectos del capitalismo neoliberal y especulativo. Salud.

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