Compadres, compañeros y camaradas. El Manifiesto Comunista y América Latina

Los imputados por diversos delitos (el más numeroso es la corrupción, sin olvidarnos de la extorsión, delito electoral, financiación irregular del partido…) del partido gobernante PP; los suicidios de personas que van a sufrir un desahucio; las matanzas de inocentes en el país de la sublimación de las armas, EEUU…Estas son tan sólo unas muestras de la realidad que cada día podemos encontrarnos al leer un periódico o ver un noticiario. Muestras de la “racionalidad” del capitalismo, de su superioridad ante otras propuestas.

latinoamericaNos da igual. Vamos a continuar luchando contra esto porque pensamos que tenemos razón y queremos organizarlo de otra manera. Y vamos a continuar sembrando las semillas que en el futuro posibilitarán otro mundo diferente.

Y dicho esto, vamos a entrar en materia. Como sabéis -y si no, daos por enterados y visitadla- tenemos una sección dedicada al Manifiesto Comunista que se nutre fundamentalmente de los trabajos presentados al Congreso Marx Internacional que organiza anualmente Actuel Marx . Hoy contamos con el trabajo que presentó Miquel Izard y trata sobre la influencia del Manifiesto en América Latina. El profesor Izard es un especialista en Historia de América que auna teoría y práctica; como tantos otros debió exiliarse en Venezuela como consecuencia de su compromiso antifranquista, que le costó la expulsión de la Universidad de Barcelona. Antes de ésta, había enfocado su investigación al estudio del movimiento obrero catalán. Al final de su escrito plantea una serie de interrogantes interesantes, aldabonazos a algunas consciencias atontadas.

Una buena lectura para el fin de semana que comienza.

Saludos, A. Olivé

__________________________________

Compadres, compañeros y camaradas. El Manifiesto Comunista y América Latina

Miquel Izard

Universitat de Barcelona

Escribo desde el horror y la perplejidad; por otro asesinato, el del obispo de Guatemala, tras presentar el informe señalando a las Fuerzas Armadas de su país como principales responsables de tanta atrocidad cometida durante casi dos décadas de terror. Perplejidad, pues de nuevo un académico nos sorprende con declaraciones que tendría por absurdas, Carlos Seco Serrano, de la de la Historia, dijo en Lisboa, Congreso sobre los 98 ibéricos, “España nunca consideró a Cuba como una colonia sino como un territorio propio” (1).

Lo que corrobora una de mis chifladuras; a medida que transcurre el tiempo y acumulo experiencia como lector, pesquisador y profesor se me confirma una sospecha: si lo más próximo al pasado es la memoria, más o menos personal, lo más cercano a la historia es el olvido o el enredo.

 * * *

latinosDesde hace como dos siglos la inmensa mayoría de la humanidad está acongojada y desasosegada por un presente cada vez más violento, sórdido, injusto, desesperanzado y alienado, que sólo puede soportarse soñando en permutar tanta desventura en el futuro, fantasía que supone también elaborar una interpretación del pasado, en parte formada por el recuerdo de una desvanecida edad ilusoria, pacífica, igualitaria, libre, comunitaria y, en parte, por un imaginario colectivo, que incluye la revolución francesa o la de octubre, la guerra de España o el maquis y además el Tawantisuyu, como primer estado socialista, la Utopía de Moro inspirada en el buen salvaje, la defensa mapuche de su tierra o la revuelta de Tupac Amaru, la insurrección de Haití o Gaspar Rodríguez Francia, Zapata o Pancho Villa, Sandino o el Che, Santa María de Iquique o la resistencia de los mayas de Guatemala, las revoluciones mexicana, boliviana o cubana, la novedosa y esperanzadora insurgencia de Chiapas.

De forma opuesta, algún intelectual pergeñó, cara al futuro y ante aquel panorama desolador, fábulas o ficciones presentadas como científicas, viéndose en la necesidad perentoria, para colocar su invento, de manipular el ayer a fin de que conformara el pedigree de su urdimbre.

Esta artimaña suele contagiar a algún historiador, Brito Figueroa sostiene que Ezequiel Zamora, caudillo del liberalismo federal venezolano, habría podido estar influido por el socialismo, vete a saber por qué, todavía tildado de utópico (2). Y viene a ser yerro parejo lo que muchos estudiosos dicen sobre el que ellos llaman movimiento obrero de América Latina; para un clásico, Poblete Troncoso, sólo deben tenerse en cuenta las organizaciones de proletariado fabril (3). Y selecciono algunos de sus alegatos, “En atención a que las principales actividades económicas de Costa Rica se concentran en la agricultura y a que las industrias se encuentran en la primera etapa de su desarrollo, el movimiento de asociación profesional no tiene la amplitud que en otros países de América” (191). “Como se constata en todos los países, el movimiento de asociación sindical está condicionado por el desarrollo industrial […]. Por eso, el movimiento obrero de Ecuador, con un contenido sindical preciso sólo se inicia en 1922” (203). “Los orígenes del movimiento obrero en Guatemala se remontan a 1872, coincidiendo con una renovación del espíritu público […]. Como en todos los países de América Latina, fue en sus comienzos de carácter esencialmente mutualista […]. La gran masa indígena del país y sus actividades principalmente agrícolas le dan a las organizaciones de trabajadores una fisonomía propia, distinta de la tendencia sindical de los países más avanzados en progreso económico” (209). “El desarrollo económico de Nicaragua ha sido muy lento por su estructura principalmente agrícola” (239). “El movimiento obrero en Panamá no ha sido muy intenso debido al limitado desarrollo industrial” (241). “El caso del Paraguay en cuanto a organización es el de todos los países en que predomina la economía agraria” (242).

Despreciar al campesinado implica tener sólo en cuenta concretas formas de organización, bien recientes por descontado, “El movimiento obrero se precisa en Colombia especialmente después de la guerra de 1914-18” (184). “Como en los demás países de América, las primeras organizaciones obreras de Bolivia fueron las mutualidades […]. En 1906 se funda en La Paz el Centro Social de Obreros […] artesanos con inquietudes de renovación social, aunque en forma muy embrionaria” (93). “Las primeras organizaciones obreras que se crearon en Perú fueron de tendencia mutualista [.. en] 1884” (244). “A principios de 1914 las diversas asociaciones obreras se agrupan en El Salvador” (248). “El movimiento de asociación profesional se intensifica en Venezuela después de la guerra de 1914” (253).

Consecuencia de un enfoque, para mí miope y sesgado, es que ose valorar y pontificar, “El movimiento de asociación profesional de México es, indiscutiblemente, el más interesante de toda América Latina […]. En el año 1887 se creó la primera asociación de ferrocarrileros. […] En el primer período del movimiento obrero mexicano, los trabajadores se orientan, como en todos los países del mundo hacia el mutualismo; otros grupos se organizan de acuerdo con doctrinas anarco-sindicalistas, propagadas [por catanes]” (214-215).

Percepción que se mantenía veinticinco años más tarde y de una forma más rotunda si cabe; enfatiza Rubio “Para la teoría clásica del subdesarrollo, Iberoamérica se encuentra, simplemente, en un estadio económico atrasado […] el movimiento obrero se encuentra, simplemente, en un estadio atrasado de su evolución. […] Durante toda esta primera etapa, en Iberoamérica no hay, de hecho, asociacionismo del proletariado, sencillamente porque no hay proletariado […]. Así como los movimientos campesinos lograron alistar multitudes, estos movimientos no pueden penetrar en los medios obreros por la razón de que no existen. Han de quedarse reducidos a pequeños núcleos intelectuales […]. [Un sastre griego difunde Fourier en México, 1861] líderes posibles sin gente a quien acaudillar, porque no había entonces población proletaria, sino solo pequeños núcleos artesanales y una gran masa subproletaria. El proletariado propiamente dicho, artífice del sindicalismo, no había aparecido aún, al menos en cantidad suficiente” (17-49) (4).

Optica que me malicio proviene, precisamente, del Manifiesto; el folleto debe tenerse como uno de los primeros análisis del capitalismo, de las nuevas actividades producto de la revolución industrial y, de una de sus consecuencias, el surgimiento de una variante nueva y distinta de la explotación de las clases subalternas. El examen fue, mucho más tarde, elevado a la categoría de dogma y devino axioma, incuestionable e indiscutible para demasiados estudiosos. Ello, por descontado, no sólo perjudicó el trabajo de Marx, por añadidura supuso un encorsetamiento del estudio de la organización de los explotados que desfiguró desde entonces demasiadas aportaciones de lo que se ha dado en llamar historia social.

Me atrevo a elaborar un listado de los puntos, para mí, claves del Manifiesto: “La historia de toda sociedad hasta nuestros días ha sido la historia de la lucha de clases”. Lo que implica menospreciar la inmensa mayoría del pasado de la humanidad, aquella larga etapa de sociedades cazadoras/recolectoras, que al no producir excedentes se ahorraron desigualdades, injusticias, represión, estado o religión.

“El descubrimiento de América, la circunnavegación de África ofrecieron a la burguesía naciente un nuevo campo de acción”. Y “La burguesía ha tenido en la historia un rol en esencia revolucionario”. Estoy plenamente de acuerdo con el parecer de Jaume Torras para quien este parecer, que perdura todavía en la actualidad, proviene de una defectuosa lectura del desarrollo de la revolución francesa (5). Me atrevo incluso a ir más allá, diría que como ha ocurrido tantas veces desde 1640, la burguesía, clase contestada al principio del proceso, consiguió domeñarlo y reconducirlo en beneficio propio. De inmediato mandó elaborar una interpretación de los acontecimientos atribuyéndole a ella iniciativa, dirección o protagonismo.

Marx reconocía también, “Doquiera ha conquistado el poder, ha derribado las relaciones, feudales, patriarcales e idílicas”. El no escamoteó, pero sí sus pontífices idólatras, que la nueva etapa de la humanidad implicaba destruir vestigios, de gran trascendencia todavía en muchos ámbitos, de formaciones sociales anteriores al feudalismo.

“La burguesía […] aumentó la población de las ciudades en detrimento de la campesina y por ello ha preservado una gran parte de la población del idiotismo de la vida campesina. A la vez ha subordinado el campo a la ciudades, las naciones bárbaras, o semicivilizadas, a las naciones civilizadas, ha subordinado los países agrícolas a los industriales”. Menospreciar e incluso satanizar a los labradores es extravío marxista, desliz heredado del discurso burgués debido precisamente a la enconada y trabada resistencia que aquéllos ofrecieron al proyecto liberal, no por estúpidos sino porque captaron cómo la nueva propuesta iba a perjudicarles más que la anterior que no fue, por supuesto, idílica; la confusión se hacía extensiva a las actividades y, por encima de todo, a las sociedades que habían sido, o iban a ser, colonizadas por los occidentales y también en este caso el desprecio fue directamente proporcional a la resistencia ofrecida a los civilizadores.

Corolario de lo anterior es haber aceptado otro embeleco del discurso liberal que fue capaz de conseguir que interiorizara la academia. “En esta etapa, el proletariado todavía no combatió a sus propios enemigos, sino a los enemigos de sus enemigos” y, de inmediato, otra variante del atisbo unilineal y hagiográfico, presentar una serie de etapas concretas, y sólo ellas, en el ascenso al progreso, “De las clases que ahora se enfrentan a la burguesía, el proletariado es la única clase realmente revolucionaria [clase media, pequeños fabricantes, campesinos] no son revolucionarios, son conservadores, reaccionarios, quieren que la historia retroceda”.

El dictamen podría confrontarse con el de Mariátegui y otros, por fortuna muchos, revolucionarios del nuevo continente, aquél, pongo por caso, sostenía ser bien fácil convencer a la mayoría de peruanos de la conveniencia de la sociedad comunitaria o comunista, por conservar indeleble recuerdo de la organización de los viejos ayllus, muy anteriores al Tawantisuyu.

O la gente quiché de Guatemala o Yucatán que rehusaron desde un buen principio la civilización occidental y cristiana, su resistencia, en esencia cultural, implicó que los agresores los tacharan de herejes, retrógrados, brutos o flojos; pero fueron capaces de neutralizar la acometida castellana, ilustrada, liberal e, incluso, la actual, a pesar de que el ejército, con la imprescindible ayuda de Washington, intentó la última alternativa, masacrarlos y exterminarlos ante su desdeño total a devenir miembros subalternos y marginales del ámbito capitalista lo que ha supuesto que, como mínimo de forma oficial, el poder se haya visto en la necesidad de fingir que liquidaba aquel ensayo. Historiado res que se autoproclaman progresistas han ninguneado o menospreciado por tradicionalista este rechazo aborigen, mientras ha llamado la atención de creadores; Hombres armados, film de John Sayles, describe la dantesca violencia militar y oligárquica en un país latino que por desgracia podría ser cualquiera; ante atrocidades sin fin de la milicia uno de los protagonistas nativos dice de forma tajante, esto viene sucediendo desde la llegada de los blancos. Otra prueba, por si faltaba alguna, de la miopía de tanto académico es el entusiasmo esperanzado e ilusionado que ha generado la revuelta de gente de Chiapas que parecería, otra vez, haber conseguido formas de lucha, esta vez pacíficas, para vencer la ya agotada utopía liberal.

 * * *

Persevero, quienes me padecen saben de mi insistencia en tener a mucho artista por mejor informador que demasiado cronista. Darío Fo en su Johan Padan en el descubrimiento de las Américas, farsa basada en relatos de la conquista, desgrana los mil rostros de la vesania castellana o menciona consecuencias ignoradas por los historiadores, invento del canibalismo de los antillanos como excusa para tratarlos como animales, su esclavización, canalladas de todo tipo para obtener oro y plata, violación de las mujeres por sistema, uso de canes, niños asesinados, los pacíficos sometidos a abusos laborales, saqueo como norma, violencia con la lengua, blancos viajando a América huyendo de la inquisición, el acoso de ésta a los judíos para, en parte, hacerse la corona con sus riquezas, proliferación de caballos libres escapados de huestes y haciendas, blancos escurridizos acogidos por los indígenas y llamados renegados, moral o sexualidad aborígenes antagónicas de las europeas y, por encima de todo, resistencia a los invasores por parte de naciones autosuficientes (6).

Por supuesto, puede ocurrir lo contrario, hay suficiente creador al servicio del sistema, mercenarios dispuestos a lo que sea para complacer a los patronos. Quisiera recordar un caso, para mí emblemático, James F. Cooper y su conocida novela El último mohicano, describiendo a nativos crueles sedientos de sangre o insensibles; en su desprecio llega al extremo de afirmar que viviendas construidas por los castores eran mejores que las de los hurones, cuyas fiestas y ceremonias conformaban un “cuadro infernal en el que miles de demonios irritados [se manifestaban como si] se hubiesen reunido para ejecutar sus sangrientos y licenciosos ritos”.

Parafraseando el conocido poema de Bertolt Brecht podríamos preguntarnos:

¿nativos esclavizados de las Lucayas jamás maldijeron la cruz de los agresores?

¿sólo los indígenas de Florida se horrorizaron por la antropofagia de tantos civilizados conquistadores?

¿mujeres mandadas aperrear por Pedrarías Dávila al rechazar tener relaciones sexuales con los agresores, murieron sin protestar?

¿Pizarro fue el único en incumplir promesas?

 ¿vió la otra cara de la moneda de la expedición amazónica, no la vio nadie más?

¿absolutamente todos los castellanos loaron canalladas perpetradas por sus paisanos en Indias, a las que llamaron gestas?

¿qué sobrecogió a tantas mujeres americanas como para negarse a parir?

¿se limitaron a sonreír los salvajes al ver la incapacidad de tanto blanco para captar sutilezas del funcionamiento de sus culturas?

¿en qué lengua blasfemaban quienes extrajeron hasta la extenuación plata del Potosí?

¿cuando ingleses y holandeses hundieron la flota, 1596, sólo fueron a pique el oro y la plata, o también los marinos?

¿quién se afanaba en los dantescos obrajes?

¿acarrearon fardos festivamente indios devenidos bestias de carga?

colonos ingleses estuvieron a punto de perecer de hambre pero los nativos les socorrieron; ¿recuerdan los gringos qué celebran el día del Thanksgiving?

¿quién cortaba caña en tantas plantaciones tropicales?

las esclavas de apocalípticos burdeles, ¿sólo hacían el amor?

¿qué pensaban las víctimas del embrutecedor racismo occidental?

¿absolutamente todos los burócratas ilustrados creían el embeleco que decían defender?

Manuel Rodríguez se alzó contra las autoridades, ¿quiénes le acompañaron en la insurgencia?

¿todos los venezolanos coetáneos de Bolívar veíanlo como libertador?

¿fue sincero el Libertador al presentar como ineludibles las medidas liberales que jodieron a los nativos de Bolivia?

si Gaspar Rodríguez Francia no tuvo seguidores entre los guaranís, ¿cómo conservó tanto tiempo el poder debiéndose defender de un raudal de enemigos externos?

¿no rechistaron las indias californianas que fray Junípero Serra encerraba con candado por las noches?

¿Seattle fue el único responsable americano capaz de elaborar un manifiesto como el que dirigió al presidente Franklin Pierce?

¿se reconocían como voluntarios los soldados que con la bandera norteamericana arrasaron México en 1847?

¿quién formaba la tropa que batió a la legión extranjera francesa que sostenía a Maximiliano?

¿nadie compuso un requiem por los gauchos y ranqueles eliminados por el general Roca?

¿todos los sicilianos que cruzaron el Atlántico lo hicieron de forma voluntaria y para prosperar?

¿en nuestra centuria hubo sólo la matanza de huelguistas en la Patagonia que narra Osvaldo Bayer?

¿qué soñaron los pocos chiquillos que se salvaron de la masacre de Santa María de Iquique?

los centauros que eligieron a Pancho Villa por responsable ¿eran sólo bandoleros y/o cuatreros?

¿no parpadearon los soldados salvadoreños que inmolaron pipiles?

García Márquez recordó a los asesinados por orden de los dueños de las bananeras, ¿por qué se les olvidó reseñarlo a los cronistas?

¿cuál era el carisma de Hugo Blanco para electrizar arrendires?

Bob Marley sugirió que el color de los ojos tuviera tanto valor como el de la piel, ¿por qué los blancos no le hicieron caso?

¿no aullaron mujeres quechuas de Bolivia obligadas por milicos a caminar sobre sus hijos extendidos en camas de cervezas rotas?

Balaguer sostiene que los dominicanos son españoles, ¿piensan igual los morenos de la isla, casi el 90%?

¿la CIA sólo derrocó a Jacobo Arbenz?

¿por qué no tienen voz otras mujeres quichés con una historia a sus espaldas como la de Rigoberta Menchú?

¿hay vínculo alguno entre la cacareada democracia yanqui y verdugos como Trujillo, Balaguer, Stroessner, Duvalier y muchos más?

¿tanto molestaba a Bogotá y al Pentágono la república independiente de Marquetalia, y otras, como para liquidarlas a sangre y fuego?

curas que bendecían a militares torturadores de la junta argentina, ¿siguieron celebrando misa con las manos tintas de sangre?

¿por qué los políticos marginaron a las guerrilleras del FSLN tras la victoria sobre Somoza?

¿banqueros y burócratas del FMI duermen a pierna suelta sin que les desvelen problemas de conciencia?

¿misioneros de Nuevas Tribus al servicio de multinacionales, loados por Vargas Llosa, son distintos de los coetáneos de la conquista?

Dante imaginó el infierno. Ni se le podía ocurrir que sería irrisorio comparado con la ciudad de México a finales de este milenio.

¿cómo osa sostener alguno diferencias abismales entre liberalismo y neoliberalismo, cuando se repiten idénticas plagas, explotación del trabajo infantil o paro, por mentar sólo dos.

Me atrevería a proponer que los interesados por aspectos sociales del pasado indiano investigaran la distribución del continente, en 1492 antagónica de la europea, ya que los contados estados tributario- excedentarios, sólo ocupaban un 10% del territorio, cuando las naciones autosuficientes de cazadores/recolectores señoreaban todo el resto; la resistencia de los descendientes de los habitantes de los primeros, que fueron fragmentados, obligados a fingir que aceptaban la nueva cultura impuesta por los agresores y a disimular su resistencia, en especial, cultural, intentando conservar elementos de la suya primigenia; tipo de organización y defensa de los orillados, marginados en monstruosas urbes; formas de vida y trabajo de los desterrados, emigrantes más o menos forzados; luchas de recalcitrantes, descendientes de las gentes de naciones autosuficientes, las de los desdeñantes, miembros de las sociedades cimarronas y las de los afroamericanos que de transporta dos devinieron refractarios; así como los combates de amotinados, insurgentes y guerrilleros.

Y dado que, por otra parte, son cada vez más quienes piensan que el sistema no tiene futuro, que la utopía liberal ya ha tocado techo, sugiero analizar grupos contestatarios, subversivos e inconformistas, de los que en la actualidad apenas nadie se ocupa pero que interesarán a los académicos à la page dentro de cien años

– okupas librando batallas contra la especulación, insumisos contra el militarismo, encarcelados contra la represión

 – gente de Chiapas o palestinos combatiendo por la dignidad

 – antirracistas vs racismos nacionalistas

 – gays y lesbianas luchando, como en el 68, por la libertad sexual

 – ecologistas intentando salvar el planeta

– mujeres y niños maltratados vs violencia familiar

– radios y prensa alternativas vs manipulación del cuarto poder

– movimientos vecinales vs embrutecedores de la calidad de la vida

– parados vs la creciente desigualdad

– sem terra vs latifundistas

 – inmigrantes del tercer mundo al primero, reproduciendo la fuga de tantos ahuyentados europeos a pesar de que la historia oficial los presente como voluntarios y emprendedores con afán de triunfar

 – peatones ensayando conservar su espacio y ganar una ciudad más humana vs embestidas de motoristas cada ves más belicosos

 ________________________

 Notes

 1. El País, 28/04/98, 41.

 2. Tiempo de Ezequiel Zamora, Caracas, 1976, Oficina Central de Información, 34.

 3. Moisés Poblete Troncoso, El movimiento obrero latinoamericano, México, 1946 FCE, 296.

4. José Luis Rubio, Las internacionales obreras en América, Madrid, 1971, Zyx, 139.

5. “Peasant Counter-Revolution?”, The Journal of Peasant Studies, 5 (oct 1977), 72-73.

6. Barcelona, 1998, Seix Barral, 29, 65-67, 74, 81 13, 73 y ss., 96-106, 84-85, 87.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Temas marxistas y etiquetada , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s