El análisis de la economía política clásica en las «Teorías sobre la plusvalía» (I)

Ahora que ya sabemos más cosas del no-libro de Marx “Teorías sobre la plusvalía”, de sus apéndices (alias Revenue) podemos dar un paso más. Y si no te suenan ni has oido hablar nunca del tomo IV de El Capital no te preocupes, puedes ponerte al día leyendo la anterior entrada Marx y la economía vulgar y más adelante -estamos trabajando en ello- podremos ofreceros un relato más ampliado y conciso de la elaboración de “Teorías sobre la plusvalía” y su papel en el esquema general planificado por Marx.

En la entrada de hoy vamos a presentar un texto, antiguo, publicado en el nº 36 de la Revista de Estudios Políticos (Nueva Epoca) 1983, que desarrolla el post anterior mencionado anteriormente de un autor, digamos, especial, Javier Pérez Royo. ¿Por qué especial?. Para Marx desde Cero este autor es especial no por su impresionante curriculum (catedrático de Derecho Constitucional en la U. de Sevilla, rector de la misma, participante en la redacción de los estatutos de autonomía de Andalucía y Cataluña…), por haber sido militante y candidato por el PCE; nos es especial porque trabajó con Manuel Sacristán en el proyecto de edición de las obras completas de Marx y Engels (OME Series, Crítica Editorial, Grijalbo). Se le asignó la traducción de las obras preparatorias de El Capital, Las Líneas Fundamentales de la Crítica de la Economía Política (Grundrisse) y las Teorías sobre la Plusvalía. Y creemos que huelga resaltar la importancia que para los marxistas y estudiosos en lengua castellana supuso el proyecto editorial de OME que lamentablemente quedó inconcluso.

Bueno, para finalizar avisamos, como otras veces, que por cuestiones prácticas realizaremos varias entregas. Salud y buena lectura.

A. Olivé

 

El análisis de la economía política clásica en las «Teorías sobre la plusvalía» (I)

Javier Pérez Royo

Introducción

El texto que se presenta bajo el título general de Teorías sobre la plusvalía es parte de un manuscrito más amplio de Marx redactado entre los años 1861 y 1863, es decir, en los años inmediatamente posteriores a la conclusión de su primer borrador de Crítica de la Economía Política (Líneas fundamentales de la crítica de la Economía Política, Grundrisse) y a la publicación de la Aportación a la crítica de la Economía Política. Se trata, pues, de una prolongación del proceso de investigación iniciado por Marx hacia finales de los años cincuenta, proceso que se plasma de nuevo en un borrador de uso personal sin pretensiones de ser dado a la imprenta.

Al parecer, el propósito inicial de Marx al redactar este texto era el de efectuar una revisión histórica del concepto de plusvalía, similar a la que había efectuado acerca de la mercancía y del dinero en la Aportación a la crítica de la Economía Política. Marx había investigado en las páginas 1-220 del manuscrito temas correspondientes al volumen I de El Capital (transformación del dinero en capital, la plusvalía absoluta, la plusvalía relativa) y llegado a este punto parece que consideró oportuno hacer la historia de las diferentes teorías sobre la plusvalía.

Este propósito era congruente con la idea que tenía Marx todavía en estos años de publicar su Crítica de la Economía Política en forma de cuadernos sucesivos (1). Justamente la imposibilidad de realizarlo cuando tiene que enfrentarse con el concepto de plusvalía, va a ser un elemento decisivo en el cambio de plan de Marx, en su renuncia a la publicación de la Crítica de la Economía Política con el «método de Grimm» y en la comprensión de la necesidad teórica de un tratamiento global más sistemático (2).

¿Por qué? ¿Cuáles son las causas que explican que lo que Marx había hecho con la mercancía y el dinero no pudiera hacerlo con la plusvalía? Marx no ha respondido nunca a esta cuestión de manera directa, ni siquiera en su correspondencia con Engels. Pero no parece, sin embargo, que sea difícil encontrar la respuesta en la propia obra de Marx.

En efecto, para Marx la mercancía y el dinero son formas de manifestación de los productos del trabajo humano que, para convertirse en las formas generales de manifestación del mismo, para desarrollarse en toda su intensidad y en todas sus determinaciones, exigen la existencia del modo de producción capitalista, pero son formas que han existido en modos de producción anteriores al capitalista, no son elementos específicos definitorios de la relación social de producción capitalista. Y de ahí la doble circunstancia de que para la exposición histórica de los conceptos de mercancía y dinero no sea necesario haber resuelto previamente todos los problemas teóricos que plantea el capital como relación social de producción (3), así como que tampoco sea necesario para la definición del capital como una relación social histórica específica acentuar el carácter histórico de la mercancía y el dinero (4).

Por el contrario, la plusvalía es el concepto que define la diferencia específica del capital en cuanto relación social de producción dominante, en cuanto principio general de constitución económica de la sociedad, es la forma específica capitalista de apropiación del excedente por parte de los propietarios de los medios de producción, incompatible con unas relaciones que no sean las de propietario de dinero-propietario de fuerza de trabajo. Es decir, el concepto de plusvalía delimita de forma precisa la diferencia entre el MPC y las demás formas históricas de organización de la producción. Es el elemento que permite explicar, por un lado, las diferencias que existen en la mercancía y el dinero en cuanto elementos preexistentes al capital y en cuanto resultados de la propia acción del capital y, por otro, el elemento del que dependen todas las formas más concretas, más desarrolladas, de manifestación de las relaciones económicas en la superficie de la sociedad burguesa. De ahí la imposibilidad de hacer la historia del concepto de plusvalía sin tener previamente resueltos todos los problemas teóricos que la existencia del capital en cuanto relación social dominante de la producción plantea (5).

Este es el motivo por el que el propósito inicial de Marx estaba necesariamente destinado al fracaso y la razón de que el proceso de exposición de las teorías sobre la plusvalía se le transforme, sobre todo en el momento en el que tiene que enfrentarse con el sistema más desarrollado de reproducción de las leyes de la Economía Política, con la economía clásica inglesa, en un proceso de investigación en el que Marx retorna constantemente sobre los temas que había dejado sin resolver, casi sin tratar, en las Líneas fundamentales…: la reproducción del capital social, la transformación de los valores en precios de producción y la teoría de la renta de la tierra.

Las Teorías sobre la plusvalía son, por tanto, mucho más de lo que su nombre indica, superponiéndose en ellas la historia del proceso de constitución, maduración y disolución de la Economía Política clásica como ciencia con la investigación de determinados problemas específicos del MPC. De aquí procede en gran medida el desorden arquitectónico del texto, pero también la gran importancia del mismo para la comprensión de la génesis y desarrollo de la Crítica de la Economía Política de Marx.

 

Historia de un concepto inexistente

«Todos los economistas comparten el error de no considerar la plusvalía de forma pura, en cuanto tal, sino en las formas particulares de beneficio y renta. Los errores teóricos que tienen que emanar necesariamente de esto se verán en el capítulo III (volumen III de El Capital), en el que es analizada la forma muy modificada que asume la plusvalía en cuanto beneficio» (6).

 Con esta observación general se abren las Teorías sobre la plusvalía. Es una observación válida para toda la Economía Política clásica, que indica la ausencia del concepto que define la diferencia específica del MPC. Por supuesto, dice Marx, que todos los economistas clásicos tienen una teoría sobre la plusvalía, sobre la forma específica capitalista de producción y apropiación del excedente. De ahí el título de su obra. Lo que a los economistas clásicos les falta es separar el concepto de plusvalía de sus formas de manifestación. Esto es absolutamente necesario para la comprensión de estas últimas, ya que las formas de manifestación de un fenómeno sólo son comprensibles sobre la base de que se sepa con exactitud qué es lo que se manifiesta en ellas. La plusvalía se manifiesta en las formas de beneficio del capital industrial, beneficio del capital comercial, interés del capital financiero y renta de la tierra. Únicamente sobre la base de la distinción de la plusvalía de estos conceptos es posible el análisis de la transformación de dicha plusvalía en las variadas formas que asume en la superficie de la sociedad burguesa. Y precisamente esto es lo quela Economía clásica nunca llegó a desarrollar.

De ahí toda una serie de armonizaciones forzadas de la teoría y la realidad, entre la plusvalía y sus formas de manifestación, de algunas de las cuales nos ocupamos en las páginas que siguen.

Ahora bien, si éste es un error que cometen todos los economistas, no en todos se manifiesta de la misma manera. Este es precisamente el tema a investigar. Y esto es justamente lo que Marx va a desarrollar en las Teorías sobre la plusvalía: el proceso a través del cualla Economía Política va abstrayendo de las formas particulares, superficiales y visibles de manifestación del excedente y va intentando fijar ese excedente en su forma general que permita explicar aquéllas, así como también el proceso de disolución del sistema de la Economía Política clásica ante la incapacidad de llegar a obtener el concepto de plusvalía e incurrir en contradicciones que le resultan insalvables.

Este, proceso de constitución y de disolución de la Economía Políticaclásica como ciencia va de la mano con el propio desarrollo de la producción capitalista, razón por la cual la historia de las teorías sobre la plusvalía no es simplemente un trabajo de erudición, sino un elemento importante en la reproducción científica de las relaciones de producción capitalistas. Y esto es, al mismo tiempo, lo que le da a este proceso un sentido y lo que permite que la historia de las teorías sobre la plusvalía sea algo articulado, coherente y no la simple yuxtaposición de opiniones heterogéneas.

De ahí que las Teorías sobre la plusvalía comiencen necesariamente con la explicación del excedente, de la plusvalía (7), a partir de la forma originaria de manifestación del capital antes de que éste se haya convertido en el principio de constitución económica de la sociedad, es decir, con el beneficio del capital comercial y con la reproducción científica de la explicación mercantilista de dicho beneficio. El segundo paso está constituido por el desplazamiento de la génesis del excedente del proceso de circulación al proceso de producción, limitado todavía al proceso de producción agrícola y por la consideración consiguiente de la renta de la tierra como la forma originaria de manifestación de la plusvalía. El tercero y más importante consiste en el proyecto de generalización de los resultados del análisis del proceso de producción, desvinculándolos de la esfera particular a la que los fisiócratas los habían reducido, extendiéndolos a todas las esferas de la producción y colocando al capital industrial como el elemento regulador del MPC y al beneficio de dicho capital como la forma originaria de manifestación de la plusvalía. En cuarto lugar, las Teorías… analizan el proceso de disolución de la Economía clásica ante la imposibilidad de explicar científicamente las contradicciones incluidas en la teoría ricardiana del beneficio, proceso que se manifiesta de una forma doble: desde el punto de vista de la burguesía, que conduce a la afirmación del capital como fuente de valor y a la negación del trabajo; desde el punto de vista del proletariado, que conduce a lo contrario: a la afirmación exclusiva del trabajo y a la negación del capital como un elemento necesario de la producción, concebida, sin embargo, todavía como producción capitalista. Por último, Marx analiza la consumación de este proceso de disolución científica con la «Economía vulgar», que considera al interés como el concepto clave para explicar el excedente capitalista y al capital portador de interés como el elemento regulador del MPC.

La reproducción científica de la explicación mercantilista: Sir James Steuart

A pesar de que en varios lugares de su obra Marx considera al «sistema mercantilista» como el «primer análisis teórico del modo de producción moderno» (8), la verdad es que a la hora de redactar las Teorías… excluye casi por completo a los teóricos mercantilistas de su exposición histórica. Y digo casi por completo, porque Marx las inicia con el análisis de la obra de Sir James Steuart: Principies of Political Economy. ¿Por qué esta exclusión e inclusión recíproca? Porque Steuart, según Marx, no es un economista mercantilista más, sino el «reproductor científico» de la explicación mercantilista (9). Frente a los demás economistas mercantilistas que simplemente se limitan a traducir las primeras formas de manifestación superficiales de los fenómenos económicos tal como se presentan para las personas implicadas de manera práctica en ellos y que no efectúan ninguna contribución a la penetración, a la profundización de esas formas superficiales y a la comprensión de su determinación interna, frente a un sistema que constituye «en su tosco realismo la Economía vulgar propiamente dicha de aquella época» (10), Sir James Steuart se presenta como un investigador, como un científico, que, aunque comparte con los mercantilistas la limitación de explicar la génesis de la plusvalía a partir de la circulación, del cambio, y no del proceso de producción, ha dejado de compartir ya la ilusión de que «la plusvalía que corresponde al capitalista individual y que emana del hecho de que vende la mercancía por encima de su valor, equivale a una creación de nueva riqueza. El distingue entre el beneficio real y el beneficio relativo» (11).

«Beneficio real no significa pérdida para nadie; procede de un aumento del trabajo, la industria o la destreza y tiene como efecto el crecimiento y aumento de la riqueza social» (12). Por beneficio real, Steuart entiende la «producción de una cantidad mayor de valores de uso como consecuencia del desarrollo de las fuerzas productivas del trabajo» (13).

Beneficio relativo es, por el contrario, para Steuart, únicamente la diferencia entre valor y precio, siendo este último la suma del «valor real» más el «beneficio sobre la venta». «Este profit upon alienation emana, por tanto, del hecho de que el precio de las mercancías es mayor que su valor real o de que las mercancías son vendidas por encima de su valor» (14). En consecuencia, el beneficio relativo no supone ningún aumento real de riqueza, sino una mera distribución diferente de la riqueza ya existente. Lo que uno gana el otro lo pierde. «El beneficio de una parte incluye aquí siempre la pérdida de la otra… El beneficio, es decir, la plusvalía, es relativo y se resuelve en ‘a vibration of the balance of wealth between parties’. El mismo Steuart rechaza la idea de explicar la plusvalía a través de este procedimiento» (15).

La aportación de Steuart, lo que justifica su inclusión en una obra como las Teorías…, destinada a la exposición de «las formas históricas decisivas en las cuales fueron expresadas y desarrolladas por primera vez las leyes dela Economía Política» (16), es, por un lado, la superación de la ilusión de que la riqueza social puede ser incrementada mediante el proceso de circulación y, por otro, su comprensión del proceso de constitución histórica del capital como proceso de separación de los trabajadores directos de sus condiciones de trabajo (17).

Steuart aparece, pues, como la figura de transición entre la vieja concepción mercantilista y la Economía Política propiamente dicha que comienza con el análisis del proceso de producción del capital.

Los fisiócratas: El desplazamiento de la génesis de la plusvalía del proceso de circulación al proceso de producción: la renta de la tierra

«La ciencia dela Economía Política moderna propiamente dicha —dice Marx—, sólo comienza allí donde el análisis teórico pasa del proceso de circulación al proceso de producción» (18). Y en esto consiste la gran aportación de la fisiocracia, que se plantea por primera vez la cuestión de cómo se produce y se reproduce la plusvalía. De ahí que los fisiócratas puedan ser considerados «en realidad como los primeros traductores sistemáticos del capital…, que tienen ante todo el gran mérito de retroceder del capital comercial, que sólo desempeña su función en la esfera de la circulación, al capital productivo» (19).

Para ello los fisiócratas proceden al análisis de la única esfera de la producción que puede ser pensada al margen de cualquier acto de cambio, como esfera independiente por completo del proceso de circulación, como esfera que «no da por supuesto el cambio entre el hombre y el hombre, sino únicamente el cambio entre el hombre y la naturaleza» (20), es decir, proceden al análisis de la producción agrícola. Ellos examinan, pues, aquella rama de la producción en la que la plusvalía se puede presentar de manera tangible como algo independiente de la circulación y constatan que en esta rama de la producción el trabajador agrícola produce medios de subsistencia en cantidad superior al mínimo necesario para su propia reproducción (21).

Sin embargo, esto no quiere decir que los fisiócratas conciban este excedente, esta plusvalía, como un valor que el trabajador crea por encima de lo necesario para mantener su capacidad de trabajo, es decir, que disuelvan este excedente en trabajo (22). Para los fisiócratas este excedente se presenta de la siguiente forma: «La suma de los valores de uso que él (el trabajador agrícola) consume durante la producción, es menor que la suma de valores de uso que él produce; de esta manera queda un excedente de valores de uso» (23). El plustrabajo, el trabajo excedente se presenta en la forma de unos valores de uso superiores a los que son necesarios para la reproducción del trabajador, valores de uso que no son atribuidos a la capacidad productiva del hombre, sino a la fertilidad de la tierra, a la acción de la naturaleza. La plusvalía, en consecuencia, no es resultado de la actividad humana, sino «pur don de la nature» (24).

Evidentemente esta concepción acerca de la naturaleza del valor y de la plusvalía, que consisten no en un modo particular de existencia social del trabajo humano, sino en materia, en naturaleza, en tierra y en las diferentes modificaciones de esta materia, condiciona toda la exposición del sistema fisiocrático, en el que el trabajo agrícola aparece como el único trabajo productivo, como el único trabajo que produce plusvalía y en el que, en consecuencia, la renta de la tierra aparece como la única forma originaria de manifestación de la plusvalía. «Puesto que el trabajo agrícola es el único trabajo productivo, es el único trabajo que produce plusvalía, la forma de la plusvalía que diferencia al trabajo agrícola de todas las demás ramas del trabajo, la renta de la tierra, es la forma general de la plusvalía» (25). Todas las demás formas —el interés del dinero o el beneficio propiamente dicho del capital— o son explicadas a partir de la posibilidad para el propietario de dinero de invertir en tierra y de la consiguiente posibilidad de obtener renta (26), o son totalmente desconocidas en cuanto tal y consideradas simplemente como una especie de salario superior que el propietario de la tierra paga al capitalista industrial (27).

La propiedad de la tierra se presenta, pues, como el elemento dominante en el sistema de producción, en tanto que las esferas industriales, que son las primeras en las que el capital se desarrolla de forma autónoma, aparecen como esferas dependientes de la agricultura, como esferas que únicamente transforman y modifican la materia que ésta les suministra, pero que no producen ningún valor de uso y, por tanto, ningún valor de cambio.

Tanto el mérito como la insuficiencia del sistema fisiocrático saltan a la vista. Si su consideración de la esfera de la producción en contraposición a la esfera de la circulación como lo determinante les convierte en los «padres auténticos de la Economía Política», su reducción del análisis a la única esfera en la que el excedente se presenta de manera tangible, su limitación del trabajo productivo al trabajo agrícola, su confusión de la naturaleza del valor con el valor de uso y su incomprensión de la auténtica forma reguladora del MPC, el capital industrial, ponen claramente de manifiesto el escaso desarrollo de la base productiva material a partir de la cual ellos producen su teoría y la consiguiente imposibilidad de captar de forma más general las leyes de la Economía Política.

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NOTAS

(1) MEW, T. 29, pág. 480; T. 30, págs. 162, 439, 565. Véase también mi Introducción a los Grundrisse, Editorial Crítica, Barcelona, 1977. 

(2) MEW, T. 30, pág. 334.

(3) Buena prueba de ello es que Marx puede publicar en 1859 Zur Kritik der Politischen Okonomie, cuando todavía le falta por resolver, sino incluso por abordar algunos problemas fundamentales de su crítica de la economía, como son, el de la transformación de los valores en precios de producción o el de la renta de la tierra.

(4) .K. MARX, Das Kapital, MEW, T. 23, pág. 184.

(5) MEW, T. 30, pág. 334.

(6) K. MARX, Theorien über den Mehrwert, MEW, T. 26, pág. 6

(7) El concepto de plusvalía no se utiliza en sentido preciso, sino como sinónimo de excedente capitalista sin más. La razón de este uso incorrecto es que el propio MARX lo utiliza así a lo largo de las Teorías. 

(8) MARX, Das Kapital, MEW, T. 25, pág. 349.

(9) MARX, Theorien über den Mehrwert, MEW, T. 26.1, pág. 7 

(10) MARX, Das Kapital, MEW, T. 25, pág. 792. 

(11) MARX, Theorien über den Mehrwert, MEW, T. 26.1, pág. 7

(12) MARX, Theorien über den Mehrwert, MEW, T. 26.1, pág. 7

(13) MARX, Theorien über den Mehrwert, MEW, T. 26.1, pág. 8 

(14) MARX, Theorien über den Mehrwert, MEW, T. 26.1, pág. 8 

(15) MARX, Theorien über den Mehrwert, MEW, T. 26.1, pág. 8

(16) MARX, Theorien über den Mehrwert, MEW, T. 26.1, pág. 320 

(17) MARX, Theorien über den Mehrwert, MEW, T. 26.1, pág. 11

 (18) MARX, Das Kapital, MEW, T. 25, pág. 349 

(19) MARX, Das Kapital, MEW, T. 25, pág. 792.

(20) MARX, Theorien über den Mehrwert, MEW, T. 26.1, pág. 19

(21) MARX, Theorien über den Mehrwert, MEW, T. 26.1, pág. 13

(22) MARX, Theorien über den Mehrwert, MEW, T. 26.1, pág. 21

 (23) MARX, Theorien über den Mehrwert, MEW, T. 26.1, pág. 21

(24) MARX, Theorien über den Mehrwert, MEW, T. 26.1, pág. 25

(25) MARX, Theorien über den Mehrwert, MEW, T. 26.1, pág. 17

(26) MARX, Theorien über den Mehrwert, MEW, T. 26.1, pág. 17

(27) MARX, Theorien über den Mehrwert, MEW, T. 26.1, pág. 17

 

 

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