Temas para la hoja de ruta marxista revolucionaria

En enero de 2009 la revista Viento Sur publicó su número 100, que no es poco. Diecisiete años, cien números, 12.800 páginas y más de 1.500 artículos de la revista de “la otra izquierda” más allá del PCE e IU, lo que fue la LCR y el MC y hoy es Izquierda Anticapitalista. Los felicitamos y nos felicitamos porque una publicación de ese estilo y con esa temática (uhhhh, el rojerío ataca de nuevo) haya sobrevivido todo ese tiempo -tal y como está el mundo editorial- y compartan con todos nosotros ese ejemplar (se puede consultar íntegramente en su página web).

Pues bien, Marx desde Cero ha seleccionado para todas vosotras un fragmento del artículo de Manuel Garí, que se titula “Actualizar Das Kapital versus Refundar el Capital(ismo)” y que se publicó en dicho número 100. La selección que hemos escogido adopta la forma de 13 notas como 13 aldabonazos en las consciencias displicentes de la izquierda acomodada. Como otras tantas veces, os recordamos que la selección se realiza con el ánimo de confrontar, debatir, polemizar; nada de presupuestos, cosas consabidas ni verdades reveladas. A todo esto, Manuel Garí es economista, miembro de la redacción de la revista Viento Sur y militante de Izquierda Anticapitalista.

A continuación, os ofrecemos el fragmento seleccionado y que lleva el sugerente título de

Temas para la hoja de ruta marxista revolucionaria

Manuel Garí

Nota 1. Nuestro objetivo social, político e ideológico explícito es el comunismo en tanto que sociedad de mujeres y hombres libres sin explotación ni forma alguna de opresión, sin patriarcado y ambientalmente sostenible. Este objetivo lo oponemos a: 1) la mercantilización de la vida de los neoliberales que hoy siguen patronando las multinacionales e instituciones internacionales; 2) las meras medidas y propuestas de regulación económica de antiliberales y neokeynesianos que comienzan a tomar fuerza en diversos foros (capitalismo sí pero organizado, dirán); y 3) los nuevos mitos religiosos al servicio de oligarquías de diverso pelaje que prometen la redención de las gentes de abajo y que tan hondo han calado en amplios sectores de la sociedad en muy diversas partes del mundo como ideologías de sustitución al nacionalismo y al socialismo.

 

Nota 2. Avanzar en la crítica al sistema capitalista debe correr parejo a imaginar una nueva utopía emancipadora y por tanto su correlato político: un proyecto alternativo. Sin propuestas, la crítica pierde credibilidad social ante las gentes oprimidas, explotadas y humilladas. Y lo que es peor, la crítica sin propuestas puede conducir a la inoperancia o inanidad cuando no a la resignación del disidente sin capacidad de cambiar el estado de las cosas.

 

Nota 3. Defender el socialismo, el plan democrático y la participación activa de las y los trabajadores en la construcción de una nueva sociedad. El problema no es que durante un periodo haya mercado, sino si el factor determinante es la democracia y el plan o los intereses y ganancias mercantiles que se expresan el mercado. El problema no es una única forma de propiedad colectiva: hay que imaginar y desarrollar experimentos diversos y múltiples de propiedad social. Y hacerlo sin complejos: el sector veterano y derrotado que no nos hemos sumado al carro vencedor no tuvimos nada que ver con la burocracia estalinista y las nuevas generaciones antiglobalización sean de orientación libertaria o marxista nacieron ya con el “socialismo real” enterrado.

 

Nota 4. La democracia y las libertades suponen un factor clave en la lucha por el socialismo, pero también en la creación de una sociedad socialista. Y hablar de democracia socialista es hablar, a la luz de la historia, de una necesaria combinación de formas directas y de formas indirectas de ejercerla. La nueva ciudadanía socialista deberá poder participar activamente sin mediaciones en la solución de problemas que le afectan en su ciudad y en su empresa, pero también deberá recurrir a formas representativas bajo control popular para problemas globales que deberán acompañarse de una nueva generación de derechos de referéndum y consulta. En definitiva la futura democracia será el resultado algebraico de experiencias de democracia directa, de experiencias consejistas y de control obrero y de nuevas formas de democracia representativa sumamente dependiente de la fiscalización y revocación ciudadana. Sin todo ello no se abrirá paso la participación y la igualdad social y política.

 

Nota 5. Imaginar la sociedad de mujeres y hombres libres hay que hacerlo sin ingenuidad ni simplismo ya que el camino es largo y los problemas a resolver muy complejos, crecientemente complejos. El mundo del siglo XXI es mucho más proteico, heterogéneo y diverso que el de 1848.

 

Nota 6. Luchar realmente por la sociedad socialista significa no sólo disponer de objetivos y alternativas, también hay retomar la táctica política como instrumento central en la movilización de los sujetos en presencia y también la cuestión de las mejores formas de organización social y política del sector anticapitalista. No basta la propaganda y el discurso ideológico, es necesario organizar la actividad de decenas de miles de gentes.

 

Nota 7. Acabar con el capitalismo, significa hacerlo activamente porque al igual que no es de esperar una estabilización sin contradicciones del sistema (el fin de la historia), el colapso del capitalismo y su desaparición no vendrá por meras causas endógenas, hace falta la existencia de sujeto/s exógenos capaces de abolirlo.

 

Nota 8. Muy importante: hay que retomar la dimensión caliente del marxismo, el hilo ético del “hombre nuevo” guevarista (hoy debemos decir la mujer y el hombre nuevos) tanto para construir la sociedad nueva como antes, mucho antes, para poder combatir el capitalismo. Sin ética socialista no hay estrategia revolucionaria digna de tal nombre.

 

Nota 9. La estrategia frente a un capitalismo global debe tener una dimensión mundial internacionalista, pero los ritmos y formas del conflicto social, los puntos de partida en cuanto a recursos económicos y cultura política y las dimensiones de la crisis social y del enfrentamiento con las burguesías propias y el imperialismo (los países imperialistas) dependen directamente del desarrollo de las condiciones locales en cada país.

 

Nota 10. En este borrador estratégico no vamos a encontrar el apoyo en aquellos sectores que a lo sumo dejan para los brindis el deseo de una sociedad socialista pero que en la práctica han pasado del socialismo de mercado a alguna variante neokeynesina que aspira a ciertas regulaciones estatales de la propiedad privada con lo que no se plantean fórmula alguna de propiedad estatal y/o colectiva (que no sea la sociedad anónima) más allá de ciertos servicios básicos y ninguno de ellos estratégico (energía, banca, comercio exterior).

 

Nota 11. Podemos coincidir con algunos sectores del viejo socialismo de mercado que mantienen elementos anticapitalistas en torno a la abolición de la propiedad privada de los medios de producción estratégicos, en la aplicación de una nueva fiscalidad más progresiva y social y también en la defensa de los derechos sociales y laborales. Asimismo en la necesidad de controlar internacional y nacionalmente los flujos de capital. Obviamente en el caso de los países pobres y empobrecidos un acuerdo posible con el citado sector sería el de las medidas a favor de la soberanía económica, comercial y financiera frente a los países imperialistas, la creación de sistemas financieros públicos y la creación de una nueva fiscalidad con criterios progresivos frente al capital. Asimismo un campo de encuentro puede constituirlo la anulación de la deuda externa y la ruptura con el FMI actual y el “reformado” no aceptando ningún tipo de refinanciación de los pasivos ni de desprotección arancelaria.

 

Nota 12. Ha llegado el momento de buscar y trabajar activamente el acuerdo con los sectores libertarios dispuestos a la acción socio-política conjunta y la lucha internacionalista por la sociedad socialista.

 

Nota 13. Podemos afirmar que el ciclo abierto en 1917 se cerró, pero también el que originó las diferencias en el seno de la Primera Internacional. Las nuevas formaciones anticapitalistas deberán tenerlo en cuenta porque su composición se nutrirá de trayectorias bien diferentes. Lo que importa ahora es acumular fuerzas para emprender el combate por una sociedad de iguales.

 

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4 respuestas a Temas para la hoja de ruta marxista revolucionaria

  1. Rosa dijo:

    Hola, me ha gustado este articulo que habeis puesto pq. no es tan teorico como casi todos los que teneis. Me gusta esta pagina pero creo que le falta mas soluciones actuales, cosas que Marx no pido ver pq. en su tiempo no existian.El comentario de antes no lo entiendo muy bien, no se si critica el articulo o que.

    • Antonio Olivé dijo:

      Un saludo Rosa, gracias por visitar nuestro blog.

      Nos vas a permitir discrepar. Marx desde cero se incia en torno al taller que nos da nombre, y que buscaba una manera de ayudar/facilitar la lectura de El Capital (objetivo final del taller). A partir de ahí hemos continuado compartiendo trabajos teóricos y prácticos (como la serie de diapositivas “Para entender El Capital“. Debes comprender que a nuestra página puede acceder gente con diferentes niveles de conocimiento sobre la obra de Marx e intentamos dotar de contenidos para la mayoría. También discrepamos en lo de las soluciones. Nadie tiene el libro con las respuestas, el solucionario mágico. Eso no existe, como tampoco existe el final de la historia ni el reino del socialismo donde todo será amor y armonía. Los sistemas humanos son dinámicos, complejos y una vez que se resuelve una contradicción surgen nuevos retos.
      Ahora bien, si a lo que te refieres es al tratamiento de cuestiones digamos no centrales en Marx (como p.ej. el ecologismo o el feminismo) por autores marxistas actuales o tal vez, al planteamiento de alternativas a problemas más cotidianos, menos teóricos, que posibiliten o acerquen “el socialismo de cada día” (por decirlo con Albert Recio), que indicamos que próximamente vamos a abrir una sección dedicada a ello. Ya sabes, permanece atenta y ¡síguenos!.

      Saludos,
      A.Olivé

  2. Tacito. dijo:

    Marx escribió para la clase trabajadora de su época, dándole un método de análisis, de la sociedad de su tiempo, dominada por la crueldad del Liberalismo y del Capitalismo, pero lo hizo huyendo de las utopías. Por eso, para comprenderla, hace una crítica del estado clasista, buscándole una explicación a sus orígenes. Su objetivo era encontrar el momento justo, en donde comienza la sociedad dividida y enfrentada, y el fenómeno del estado, como entidad politica, en manos de los detentadores del poder y la riqueza. Después la emprende contra todos los ensayos utópicos y altruistas burgueses, analizando la estructura de su contenido y cambatiendo la manipulalción del leguaje, junto a todas sus falacias redentoras. En su fuero interno, sólo deseaba ir a la esencia del problema para comprenderlo y remediarlo desde una lógica intrínseca en relación con el problema planteado. Para culminar con el demenuzamiento de toda la estructura del sistema capitalista, manifestando su naturaleza opresora y explotadora, una anomalía en el sistema productivo que había que corregirse apelando a un trabajo teórico y práctico, lo mismo que la lucha política revolucionaria de la que quedaba excluida cualquier intento reformista y de compromiso interclasita. En definitiva, Marx elaboró su compleja teoría para proveer con ella a la clase trabajadora de un instrumento teórico propio, al margen de todas aquellas procentes de cualquier otra institución que no tuviera que ver con el proletariado. El problema es que luego vienen los intérpretas, y la deforman, como ya pasó durante la Primera y Segunda Internacional, y después, con el bolchevismo; el socialismo de cátedra, Marcuse y el Mayo del 68, haz el amor y no la guerra, la imaginación al poder, el feminismo burgés y la justificación del todo vale en nombre de una utopia alineante y destructora. ¿ Véis la diferencia? de dode viene, hacia dónde hemos ido y en dónde estamos. Marx es ahora un extraño artilugio filosófico en manos de grupos esotéricos, para el Poder, cuyas pretensiones es transformar como si fuera una ilusión, el mundo que siepre existió, ahora convertido de nuevo en pesadilla. Pero para solventarla siempre queda el recurso de apelar al engaño del lenguaje y a la ilusión de la libertad, un concepto cuya abstracción se solventa ahora apelando a un nombre que solo existe como recuerdo. Los de siempre están en donde han estado siempre, y los trabajadores, en el lugar que lo ha ido llevando su debilidad. Por eso la libertad está en sus orígenes, y no en los espureos recursos de un progresismo que solo huele a fracaso para el pueblo, aunque eso sí, dándole el poder a los de siempre.

    • Antonio Olivé dijo:

      Coincidimos con lo que ha expuesto Tacito. Marx estudia, analiza la sociedad de su tiempo para desentrañar la raíz de “la cosa”, su hilo conductor, sus origenes. Y lo hace y escribe para la clase obrera de su época, con intención científica y pretensión de cambiar el mundo capitalista, de dar a luz una sociedad nueva partiendo de la organización en partido autónomo, propio, de los obreros industriales del momento.

      Cuestión nada sencilla es la de los epígonos, intérpretes, seguidores y traductores de Marx. Lo que desde Marx desde Cero tenemos claro es distinguir bien entre lo que Marx escribió, dijo e hizo y lo que hicieron o le hicieron decir. Y decimos que no es sencillo por varias razones: la primera, en lo relativo a lo que Marx escribió nos encontramos con que a veces, lo que Marx dejó fue un conjunto (amplio,extenso) de anotaciones, borradores, apuntes que no constituyen una obra acabada como tal y que adquieren la forma “libro” por la ordenación que de los mismos hace Engels (en el caso de El Capital) o Kautsky (en Teorías de la plusvalía), por poner un ejemplo y que generarán disputas y controversias (como ocurre con los cuadernos de la cárcel gramscianos). Por otro lado, el carácter interdisciplinar de Marx conduce a la necesidad de resolver su estatuto epistemológico al abordar su obra. Y por último, el hecho de que en su nombre se haya creado un movimiento, una doctrina, una organización e incluso una concepción general del mundo es una complicación añadida. Reiteramos pues la necesidad de distinguir entre lo que dijo e hizo el supuesto fundador de dicho movimiento y lo que dijeron o hicieron sus seguidores.

      Otra cuestión completamente diferente es negar o criticar el desarrollo del marxismo. Éste, como aspiración moral racionalmente fudamentada, como principio teórico que determina una posición de análisis, una posición teórica, y una posición política -y estratégica- se debe desarrollar. Y de ese desarrollo aparecen lecturas de Marx (unas más acertadas, otras menos y de buenas intenciones está empedrado el camino al infierno, se me dirá). Lecturas estimulantes (Korsch, Mandel, Gerratana, Rubel, Sacristán…), controvertidas (las contraposiciones de Althusser, Colleti, Della Volpe frente a Bloch, Lukács, Heller…por citar unos cuantos). ¿O es que podemos entender la historia del marxismo sin atender a las disputas de Lenin y Luxemburg, las innovaciones de Gramsci, la aportación indigenista de Mariategui y tantas otras que no podemos detallar?.

      A. Olivé

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