Transformismo, A. Gramsci

Amigas y amigos, aquí refugiados de un terrible viento de poniente que seca hasta el interior de los botijos, vamos a intentar retomar nuestra pequeña colección de conceptos gramscianos. Pero antes de entrar en esa materia no podemos dejar pasar por alto la cosa esa del rescate. Sin entrar en causas y consecuencias (que las tendrá y no lo dude, las sufriremos vd. y yo, y nuestros vecinos, amigos y parientes) queremos resaltar la maquinaria propagandística de la que se dota el PP: a la voz de ar han comenzado a reiterar un discurso único, sin fisuras de que esto no se trata de ningún rescate (hilarante es leer la prensa internacional, hasta el punto que un diario británico ha titulado más o menos así: “Tu llámalo tomate, pero es un rescate”), que se trata más bien de una ayuda con condiciones “sólo” para el sistema financiero, que no han habido presiones para tomar esta decisión y ha sido el presidente de gobierno quien ha presionado -Mariano dixit-. De seguir así, no nos extrañaría que en un par de semanas, la creencia popular crea que haya sido España quien ha rescatado al resto de la Unión Europea. Pero ha sido un rescate en toda regla y pronto lo empezaremos a notar.

Pues bien, hasta que llegue ese momento, continuaremos adquiriendo conceptos y términos que nos facilitarán la lucha contra este sistema que nos conduce inexorablemente al desastre. Hoy vamos a tratar del concepto “transformismo” elaborado por Antonio Gramsci. Al igual que en anteriores entradas, aprovecharemos textos originales del propio Gramsci donde trata la cuestión y después, ampliaremos las explicaciones con ayuda de otros autores (en concreto, Daniel Campione). Vamos a ello.

A. Olivé

Transformismo

Antonio Gramsci

 

 El movimiento socialista.

Efecto del movimiento obrero socialista en la creación de importantes sectores de la clase dominante. La diferencia entre el fenómeno italiano y los de otros países consiste objetivamente en esto: en los demás países el movimiento obrero socialista produjo personalidades políticas singulares, mientras que en Italia produjo enteros grupos de intelectuales que pasaron en grupos a la otra clase. Me parece que la causa debe verse en esto: escasa proximidad en Italia de las clases altas al pueblo: en la lucha de las generaciones, los jóvenes se acercan al pueblo; pero en las crisis que anuncian algún cambio esos jóvenes se vuelven a su clase (así ocurrió con los sindicalistas-nacionalistas y con los fascistas). En el fondo es el mismo fenómeno general del transformismo, pero en condiciones distintas. El transformismo “clásico” es el fenómeno por el cual se unificaron los partidos del Risorgimento. Ese transformismo pone de manifiesto el contraste entre la cultura, la ideología, etc., y la fuerza de clase. La burguesía no consigue educar a sus jóvenes (lucha de generaciones); los jóvenes se dejan entonces atraer culturalmente por los obreros y hasta intentan o consiguen convertirse en jefes de los obreros (lo cual es un deseo “inconsciente” de realizar la hegemonía de su clase sobre el pueblo); pero en las crisis históricas vuelven al redil. Este fenómeno de los “grupitos” no habrá ocurrido, ciertamente, sólo en Italia, también en los países de situación análoga ha habido fenómenos análogos: los socialismos nacionales de los países eslavos (o social-revolucionarios, o narodniki, etc.) (C. XX; I. C. 42.)

Gramsci caracteriza el “transformismo” como “la absorción gradual, pero continua y obtenida con métodos diversos según su eficacia, de los elementos activos surgidos de los grupos aliados, e incluso de aquellos adversarios que parecían enemigos irreconciliables. En este sentido la dirección política ha devenido un aspecto de la función de dominio, en cuanto la asimilación de las elites de los grupos enemigos los decapita y aniquila por un período frecuentemente muy largo” (Cuadernos V, 387)

Así la clase dirigente absorbe a los intelectuales de otras clases, enriquece su propio enfoque político-cultural y aumenta su capacidad hegemónica. El transformismo es un fenómeno en cuya producción ingresa tanto la capacidad de expansión y de adquisición de universalidad del grupo dominante y su producción ideológica, como la corrupción y el efecto desmoralizador de las derrotas políticas de los grupos subordinados.

“Si en los momentos decisivos los jefes pasan a su “verdadero partido” las masas quedan truncas en su impulso, inerte y sin eficacia.” (Notas sobre Maquiavelo…, p. 53)

Gramsci considera al transformismo como una de las formas históricas de la “revolución pasiva” y como “documento histórico real” de la verdadera naturaleza de los partidos que se presentaban como extremistas en el período de la acción militante, pero suelen virar hacia la burguesía en los momentos de reflujo. (Cuadernos, III, p. 235). Gramsci también hace referencia a un caso especial de transformismo, vinculado a la “lucha de generaciones”: “La burguesía no logra educar a sus jóvenes [...] los jóvenes se dejan atraer culturalmente por los obreros y además se convierten [o tratan de convertirse] en sus jefes (‘inconsciente’ deseo de realizar por sí mismos la hegemonía de su propia clase sobre el pueblo), pero en las crisis históricas vuelven al redil.” (Cuadernos, II, p. 111).

El concepto de hegemonía transformista fue planteado por Gramsci para caracterizar una de las formas históricas a través de las cuales se concretó en fenómeno de «revolución – restauración» o «revolución pasiva» en el proceso de formación del estado moderno en Italia, particularmente en los períodos de  1860 a 1900 y de 1900 en adelante, con un período intermedio que va de 1890 a 1900, durante los cuales pugnaron por la hegemonía el Partido de los Moderados, liderado por Cavour, y el Partido de Acción, liderado por Manzzini. En esta confrontación, el primero logró establecer su hegemonía sobre las fuerzas que luchaban por la unificación, mediante dos tipos de transformismo: En una primera fase, mediante un transformismo simple y primario o transformismo molecular consistente en la  absorción gradual, de manera «molecular» o individual, de los elementos más destacados de la oposición democrática por parte de la «clase política» conservadora – moderada, caracterizada “por la aversión a toda intervención de las masas populares en la vida estatal, a toda reforma orgánica que propusiera una «hegemonía» como sustitución del crudo «dominio” dictatorial», por ausencia de una base social orgánicamente ligada al Partido de Acción. En una segunda fase, mediante un «transformismo compuesto o secundario», caracterizado por el paso de grupos  «extremistas» completos al campo moderado (formación del Partido Nacionalista, constituido por ex- sindicalistas y anarquistas).

Este tipo de transformismo, –utilizado en Italia durante el «Risorgimento» contra el Partido de Acción Democrática– se asemeja al practicado en España por el Partido Socialista Obrero Español, al absorber –integrándolos privilegiadamente en sus cuadros dirigentes– a numerosos cuadros políticos de los partidos políticos situados a su izquierda. De este modo, la clase dirigente produce un ensanchamiento constante de su base social, absorbiendo gradualmente a la élite consciente y activa de los grupos aliados adversos que parecían ser enemigos irreconciliables. Se trata de un ensanchamiento de la base social, pues como lo hace observar Gramsci, los intelectuales arrastran con ellos a un grupo dominante de individuos. El Transformismo constituye así la decapitación sistemática de las clases subalternas por la clase dominante. Esta absorción ideológica por la burguesía, buscó en Italia una finalidad diferente que en Francia, donde buscaba un sostén popular, por lo tanto, el ensanchamiento de su base social que quiere perpetuar la exclusión de las clases subalternas de la vida política. Así, por el concepto de «transformismo», Gramsci estudió entre la hegemonía y la dictadura, el fenómeno, enseñando que el predominio de la sociedad civil sobre la sociedad política, se traducirá en un ensanchamiento de la base social de las clases dominantes, mientras que si hay utilización y predominio de la sociedad política, habrá dictadura y, de modo consiguiente, despojo y neutralización de las clases subalternas.

A estas dos formas de transformismo, Portelli agrega una tercera, considerada también por Gramsci, que podemos llamar «transformismo ideológico», considerada como “el procedimiento más eficaz, consistente en la absorción ideológica del bloque de oposición, ilustrada por la obra de Benedetto Croce, quien por su influencia sobre los intelectuales italianos sirvió para “conformar las nuevas fuerzas a los intereses vitales del grupo dominante”.

A pesar de que el tratamiento dado al transformismo no es uniforme en los analistas del pensamiento gramsciano, es significativo el hecho de que todos coinciden, con matices, en su caracterización general. Portelli cita a Gramsci para definirlo como la «revolución pasiva» que “consiste en la toma del poder por la burguesía mediante la neutralización de las otras capas sociales”. También dice: “El «transformismo» consistió en la integración de los intelectuales de las clases subalternas a la clase política, para decapitar la dirección de esos grupos”, o, “el transformismo es un proceso orgánico: expresa la política de la clase dominante que se niega a todo compromiso con las clases subalternas y subutiliza entonces sus jefes políticos para integrarlos a su clase política”.

Refiriéndose a la dimensión «molecular» del transformismo, Grisoni y Maggiori lo definen como “una simbiosis gracias a la cual la clase dominante -históricamente, la burguesía- se incorpora y asimila a los intelectuales de las clases subalternas, haciendo de este modo imposible la aparición de un grupo revolucionario suficientemente organizado para convertirse en hegemónico”. Y concluyen diciendo: “El transformismo es entonces la decapitación intelectual sistemática y pacífica de las clases subalternas por la clase dominante”.

A partir de las notas de Gramsci sobre el Risorgimento, Chantal Mouffe hace una tipificación de las dos vías o métodos a través de los cuales una clase puede llegar a ser hegemónica. Estas vías tipifican, a su vez, las dos formas principales de expresión de la hegemonía: la «transformista» y la «expansiva». Dice Mouffe que “Gramsci denominó «revolución pasiva» a este proceso (el transformismo)… puesto  que las masas fueron integradas mediante un sistema de absorción y neutralización de sus intereses que les impidió oponerse a los de la clase hegemónica”. Más adelante reitera esta visión cuando dice: “Si definimos hegemonía como la capacidad de una clase para articular a sus intereses los de otros grupos sociales, entonces veremos que esto puede hacerse en dos sentidos muy distintos; pueden articularse los intereses de estos grupos en tal forma que se los neutralice evitando así el desarrollo de sus reivindicaciones específicas, o pueden articularse en forma tal que  promueve su pleno desarrollo y conduzca a la solución final de las contradicciones que ellos expresan”. El primer caso tipifica la hegemonía transformista y, el segundo, la hegemonía expansiva. En efecto, de todos los autores citados, Mouffe es la única que desarrolla la noción de hegemonía expansiva. La define como aquella que “debe fundarse en el consenso activo y directo, resultante de una genuina adopción de los intereses de las clases populares por parte de la clase hegemónica, que dé lugar a la creación de una auténtica «voluntad nacional-popular».

Valga destacar el hecho de que en la concepción gramsciana el transformismo tiene una valoración positiva, considerado históricamente. Es visto como un avance burgués, respecto del régimen feudal, pues implica, aunque sea en mínima escala, un reconocimiento de los intereses y necesidades de los estratos subordinados, así sea para neutralizarlos en su acción política. Este aspecto es señalado por Buzzi quien dice: “El transformismo es por tanto un movimiento progresivo, pero no completamente renovador: no es la única revolución progresiva que conoce la historia. Existe otra más profunda, más radical, no evolucionista, sino dialéctica, La Revolución francesa es el ejemplar histórico de ésta”

 

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