En torno a E. B. Pašukanis

La política al uso o más bien la politiquería dan lugar a hechos grotescos e incluso aberrantes. Aberrante es que la socialdemocracia alemana, el SPD, mantenga en el poder a la austericida Merkel o que el izquierdista Pedro Sánchez se prestara a apoyar al PP con lo del 155 con los ojos cerrados.

También resulta aberrante que a estas alturas permanezca como un perfecto desconocido un jurista de la talla de Pašukanis. Si hace un par de entradas tratábamos la cuestión del delito y del sistema penal, del poder coercitivo del Estado hoy continuamos por esa senda del derecho y recuperamos la figura de un autor “maldito” a través de la introducción de Virgilio Zapatero a la obra Evgeni Bronislavovic Pašukanis de La teoría general del Derecho y el Marxismo.

Esperamos que les sea de interés…

Salud. Olivé

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EN TORNO A E. B. PAŠUKANIS

Virgilio Zapatero

I

Evgeni Bronislavovic Pašukanis fue, y sigue siendo, un autor “maldito”. Su ausencia del panorama jurídico actual da fe de la maldición que sobre él pesa y que está íntimamente relacionada con la propia evolución del marxismo soviético en el que al espléndido florecimiento de los años veinte le seguirá la esclerosis más pertinaz y finalmente la liquidación de su faceta más crítica y revolucionaria. En este marco de purga revolucionaria del marxismo por obra y gracia de José Stalin hay que situar las razones de la maldición y olvido de Pašukanis.

Olvidado y marginado no sólo en Occidente (esto no sería, al fin y al cabo, de extrañar) sino (y aquí radica la piedra del escándalo) en la propia cultura soviética de la que, tras ser el ideólogo indiscutible de los primeros tiempos heroicos, sería expulsado a golpes de insultos como “traidor”, “felón”, “espía a sueldo de Alemania y del Japón”, etc. El olvido tiene sus razones que son, obviamente, diferentes en uno u otro caso.

Para los países socialistas es suficiente causa explicativa de dicho olvido la condena fulminante que Stalin y su testaferro Vysinskij, el antiguo menchevique, hicieran de las teorías de Pašukanis. Definida la verdad por decreto y, si fuere necesario, con la vara de la ortodoxia en la mano, sólo había que cumplir la orden: enterrar al “espía”, “felón” y “traidor” Pašukanis metafórica y literalmente.

Por lo que se refiere a los países de Occidente, la ausencia es más explicable: alguno lo entenderá como simple reflejo de la lucha de clases a nivel teórico. Y algo de esto hay. Pero también puede que exista una razón más simple: la lejanía física –también social, económica y política- de la Rusia bolchevique y su lógica marginación de la cultura jurídica occidental.

Han pasado ya muchos años desde que Pašukanis fuera fusilado. Ha habido tiempo para perdonar a las víctimas y también a los verdugos, pero no para rehabilitarle totalmente. No somos ingenuos como para creer que se trata de un simple olvido. Es miedo. Se trata de un cadáver molesto, para unos, y peligroso, para otros, porque su obra sigue viva, crítica, abierta y con una lozanía que resiste el paso del tiempo. No es un clásico en el sentido de vieja gloria cargada de honores y reconocimientos pero inofensiva. Es un moderno. A Pašukanis le es aplicable perfectamente –y aún mejor- lo que J. R. Capella dijera de P. I. Stučka1: que sus escritos no son todavía un documento porque “para convertirse definitivamente en documento les falta a estos escritos lo esencial: que quede consumada prácticamente la solución al conjunto de problemas subyacentes a ellos”. El aparente olvido, pues, de Pašukanis no es más que miedo a la letra viva del marxismo. Y en este sentido una vuelta a Pašukanis, a la hora de plantear el tema de las relaciones entre marxismo y derecho, no significa el recurso erudito y académico de buscar en la historia los antecedentes del problema: en Pašukanis está ya su exacto, preciso y correcto planteamiento. Tampoco en otro sentido tendríamos rubor en postular una vuelta a un pensador marxista de los años veinte como Pašukanis: como catarsis frente a un marxismo que se repite en fórmulas escolásticas, frente a insípidos cienticismos de cualquier tipo, frente a un normativismo absolutamente encantado con la contemplación de sí mismo.

No sería tarea interesante ni fácil la de componer una biografía de E. B. Pašukanis. Lo primero porque, si bien es cierto que nuestro autor ocupará importantes cargos en el joven Estado soviético, no menos cierto es que su prestigio derivaba fundamentalmente de la calidad de su producción teórica. Respecto a la dificultad de escribir tal biografía no es preciso extendernos: los escasos datos que es posible reunir en torno a su vida no sólo ponen de relieve la escasa incidencia inmediata de Pašukanis sobre la política concreta, sino también la pasión con que se ha trabajado para enterrarlo. Los datos que en torno a su vida es posible encontrar, pueden resumirse así:

B. Pašukanis nació en Staritsa (cerca de Tver, la ciudad conocida como Kalinin hasta 1990) el 10 de febrero de 1891 en el seno de una familia de campesinos lituanos. De su juventud sólo sabemos que se interesa por el Derecho y consigue graduarse como licenciado. En 1912, a los veintiún años, ingresa en el Partido Bolchevique con el que –es de suponer- participará en la lucha política que desembocará en la Revolución de 1917. Todavía muy joven será nombrado Adjunto del Comisario del Pueblo para la Justicia bajo la dirección de su colega P. I. Stučka. La novedad del proceso revolucionario enfrentará al joven Estado soviético con graves problemas jurídicos, en parte derivados del escaso desarrollo y aplicación del marxismo al Derecho. Pero serán fundamentalmente las perentorias necesidades prácticas, que derivarán de la estructuración y puesta en funcionamiento de un nuevo poder, lo que lleva a la creación de la Academia Comunista: en ésta Pašukanis será nombrado vicepresidente del Instituto para la Construcción del Derecho, cargo que ocupará hasta 1936 en que será nombrado director de la Academia de Ciencias de Moscú.

Estas son las escasas noticias que se tienen en torno a la actividad de E. B. Pašukanis en los primeros tiempos de la lucha revolucionaria. Y de esta temprana época data su primer trabajo (del que tengamos noticia) que gira en torno al tema del imperialismo y la cuestión colonial. Es en 1924 cuando sale a la luz su obra más importante, La teoría general del Derecho y el Marxismo. Ensayo de una crítica de los conceptos jurídicos fundamentales, obra que, en poco tiempo, tendrá tres ediciones (1924-26/27)2.

La obra de Pašukanis surge en un momento donde la producción jurídica, alentada por las especiales circunstancias, está dando ya sus frutos. Pero entre todos ellos destaca la obra de Pašukanis como la exposición y sistematización más completa que sobre el tema se hace en la Rusia soviética.

Citemos algunas de las producciones del momento para enmarcar la obra de Pašukanis3. Por supuesto que, dejando a un lado el planteamiento metodológico y ciertas sugestiones de Marx y Engels, la primera obra que incide sobre la teoría marxista del derecho es El Estado y la Revolución de Lenin. No aporta, ciertamente, un tratamiento sistemático, sino algunas orientaciones que servirán de punto de referencia para posteriores elaboraciones. Efectuada ya la toma del poder político por el proletariado ruso se promulgarán los primeros textos legales (de 1918 a 1923 entrarán en vigor la primera Constitución de la RSFSR, los Principios directivos del derecho penal, Ley judicial, Código civil, Código penal, Código del trabajo, Código de la tierra, Código procesal, Código de la familia, etc.) que van a suscitar ya una teorización más concreta. Así en 1921 aparece una obra realmente importante dentro del panorama soviético: La función revolucionaria del Estado y del Derecho de Stučka, así como la Teoría del Estado y la Constitución de la RSFSR del mismo autor. Otra obra importante surge en 1923, Sobre el Estado de Adoratskij4. En 1924 Pašukanis publica su citada obra y Korovine El derecho internacional en el período de transición, obra de matices similares a la de Pašukanis. El penalista Krylenko publicará también en 1924 sus Coloquios sobre el derecho y el Estado y en 1925 saldrá la obra principal de Rejsner El Derecho. Nuestro Derecho. El Derecho extranjero. El Derecho en general, mientras que P. I. Razumovskij publica sus Problemas de teoría marxista del Derecho. Tales son los juristas más importantes del momento y que constituyen la primera generación de juristas bolcheviques5. De ellos los que dan una visión más general y sistemática –auténticos jefes de escuela- serán Stučka, Pašukanis y Rejsner.

La obra de Pašukanis suponía, en estas circunstancias, una profundización del tema de las relaciones entre marxismo y derecho, escasamente iniciada por la obra de Stučka La función revolucionaria del Derecho (que en esos momentos conoce numerosas ediciones). La obra de Pašukanis es, respecto de la de Stučka y pese a diferencias importantes, no un cambio de óptica ni una crítica, sino más bien una reelaboración más cuidada, sistemática y exquisitamente jurídica6, por lo que consigue muy pronto un gran predicamento. Esto se pone de relieve no sólo en los cargos que Pašukanis pasa a ocupar sino también en el testimonio de sus propios colegas. Para Stučka, por ejemplo7, “la forma marxista y revolucionaria de entender la esencia del derecho era la contenida en la obra de Pašukanis”. En idéntico sentido se pronunciará Kelsen para quien8el representante más prominente de la teoría jurídica soviética durante el primer período de su desarrollo es E. B. Pašukanis”. Por último, y para no incurrir en reiteraciones de reconocimientos, no resistimos la tentación de citar las palabras de un pensador habitualmente tan crítico como Karl Korsch para quien9la significación teórica revolucionaria del presente libro no es puesta en tela de juicio por el hecho de que las ideas de Pašukanis no sean verdaderamente nuevas, sino que representen un restablecimiento y renovación de ideas que el mismo Marx expresaba hace ya ochenta años, en parte implícitamente, pero también en gran parte explícitamente, en su crítica de La Ideología Alemana, en el Manifiesto Comunista y, algunos años después, de nuevo en El Capital y en las Glosas marginales al programa del Partido Obrero alemán de 1875”. En este marco de florecimiento de los estudios soviéticos y como su más alta expresión aparece, pues, la obra de Pašukanis.

Por lo que se refiere a la situación política interna del momento en el que sale a la luz dicha obra, recordemos que 1924 es el año de la muerte de Lenin que marca el inicio de la lucha por el poder en la URSS; lucha que, a largo plazo, determinará un importante cambio en la línea política, económica y cultural soviética. Pero no adelantemos acontecimientos: cuando Pašukanis escribe su obra las esperanzas de una revolución mundial todavía no se habían esfumado totalmente y hablar de “socialismo en un solo país” no sólo era una herejía sino también una auténtica traición. Son momentos en los que la teoría se hace eco de una situación a la que se considera esencialmente revolucionaria. Es el momento de los grandes teóricos: G. Lukács, K. Korsch, Gramsci, etc.

La obra de Pašukanis está en la línea de la gran teoría socialista que, en manos fundamentalmente de Lukács y Korsch, alcanza en esa época sus más elevados frutos. La obra de Pašukanis muestra un claro e íntimo parentesco con Historia y conciencia de clase que se publicará en 1923 y con Marxismo y filosofía que Karl Korsch publica por las mismas fechas. Así lo hará notar el propio Karl Korsch quien, refiriéndose a Historia y conciencia de clase dirá que10por sus desarrollos acerca de los fenómenos particulares de la ‘reificación’ (es decir, el disfraz fetichista de la realidad social en la época de la producción mercantil) en la ciencia del derecho, Lukács debe ser considerado el precursor directo de la presente obra de Pašukanis”. En cuanto a Karl Korsch anotemos que su Marxismo y filosofía revela una semejante actitud metodológica y de objetivos respecto a la obra de Pašukanis11. Similar es el método de los tres autores; similares son sus preocupaciones: se trata, cada uno por su parte, de tres marxistas auténticamente revolucionarios que representan la izquierda marxista crítica, que todavía no ha sido liquidada (Pašukanis) ni ha ido a Canosa (Lukács) ni ha roto con el partido (K. Korsch). Escriben los tres en un momento donde, para ellos, todo aún era posible: la revolución mundial, la liberación absoluta del hombre, la desaparición definitiva del Estado, la completa superación del derecho. No consideran el marxismo todavía como conocimiento “puro”, a la moda socialdemócrata, sino fundamentalmente como arma contundente en la lucha por el socialismo; arma imprescindible para acometer esa tarea urgente de correr el velo a todas las representaciones ideológicas porque la premisa para la desaparición de éstas es descubrir las relaciones sociales que ellas ocultan.

En pocas palabras: Pašukanis escribe en una situación interna en la que se comienza a echar los cimientos para una teorización marxista en torno al derecho; en un contexto internacional al que se conceptúa como esencialmente revolucionario y en la mejor línea marxista de la época. Tener en cuenta estos datos es imprescindible si se quiere comprender la obra de Pašukanis, con sus aciertos y sus errores.

II

No es posible resumir en estas líneas toda la riqueza de tesis y orientaciones que la obra encierra. Se trata de una auténtica visión general y sistemática del derecho desde una óptica marxista. Trata, pues, de todos los problemas que hoy en día ocupan a una teoría general del derecho: relación jurídica, derecho subjetivo-derecho objetivo, derecho público-derecho privado, derecho y Estado, derecho y moral, etcétera, hasta el punto de hacer injusta, o inexacta, la habitual idea de que el marxismo carece de una teoría general del derecho. Porque precisamente de esto se trata para Pašukanis: construir una teoría general del derecho sobre bases auténticamente marxistas y con una metodología específica que no incurra ni en sociologismo ni en psicologismo, a la vez que evita el procedimiento habitual marxista (que toma en consideración únicamente los contenidos y desprecia las formas jurídicas). Difícil tarea, realmente, la que se propone Pašukanis. Por si no fuera ya difícil pasar entre Scila y Caribdis, tiene que maniobrar para no chocar contra el normativismo.

Pašukanis mismo explicita su proyecto12: “Es, por el contrario, evidente que la teoría marxista debe no sólo analizar el contenido material de la reglamentación jurídica en las diferentes épocas históricas, sino dar también una explicación materialista a la misma reglamentación jurídica como forma histórica determinada”. Teoría históricamente determinada pues tiene como objeto este derecho, el derecho burgués, ya que13es solamente la sociedad burguesa la que crea todas las condiciones necesarias para que el momento jurídico asuma toda su determinación”. Las categorías jurídicas así descubiertas son, por ello, históricas y en absoluto eternas. Y ante las críticas de que será objeto insistirá Pašukanis en su idea clave de que sólo hay un derecho –el burgués porque sólo la sociedad burguesa precisa la unificación de las condiciones de trabajo para que sea posible el principio del cambio de equivalentes.

Establecida la necesidad de una teoría general del derecho que desvele los misterios reales que se ocultan tras el derecho, y hecha la reducción de derecho a derecho burgués, Pašukanis acomete la tarea de construir tal teoría. Lo realmente novedoso es la metodología que utilizará. Como dice Cerroni14, Pašukanisadvierte los límites de la tradicional interpretación del nexo ‘estructura-superestructura’ en Marx y se da cuenta de que la representación del derecho como forma ideológica no puede significar negación de la historia real de los institutos jurídicos”. Y en busca de esa historia real se arma Pašukanis con el mismo método que utiliza Marx en El capital: lo mismo que para Marx la mercancía es la forma mixtificadora de las relaciones de producción capitalista, Pašukanis tratará de demostrar que el derecho15es la forma mixtificadora de una relación social específica”. El derecho es la forma velada de ciertas relaciones sociales, dentro de las cuales, dirá16, “el núcleo más sólido de la nebulosa jurídica –si se me permite hablar así- está precisamente en el campo de las relaciones privadas”, en el derecho privado. Pues lo característico de la relación social apta para convertirse en relación jurídica –“la célula primaria del tejido jurídico”- es ser una relación entre poseedores de mercancías que se relacionan en el mercado mediante el cambio de equivalentes.

Planteado así el problema, acometerá el análisis y desvelamiento de los conceptos jurídicos fundamentales: sujeto jurídico (“el poseedor de mercancías transpuesto en las nubes”), derecho subjetivo-derecho objetivo, derecho público-derecho privado, Estado y derecho, derecho y moral, etc., remitiéndoles a su respectiva base económica.

El punto nodal de la teoría de Pašukanis consiste en su afirmación de que la forma del derecho tiene un carácter tan fetichista como la mercancía en economía política. Como ésta –y por ello- el derecho en su desarrollo más acabado corresponde a la época de la producción mercantil capitalista. Y como ésta, ha tenido en su evolución diferentes etapas que van desde las formas más embrionarias e imperceptibles hasta la forma más desarrollada y perfecta como la que se presenta en el actual estado burgués. Derecho y Estado hallan, pues, su máxima expresión en la sociedad burguesa: el paso siguiente no es, así, la metamorfosis del Estado y del derecho ni su disfraz con ropajes proletarios, sino su desaparición al compás de la socialización y de la desaparición de las clases. Hic Rodha, hic saltus.

III

Para Hans Kelsen17la teoría jurídica soviética se adapta sumisamente a todos los cambios de política del gobierno soviético. El examen que haremos de esa teoría mostrará la vergonzosa decadencia de una ciencia social que no es capaz de emanciparse de la política”. Hablar de una teoría ajena totalmente a la economía, a la sociedad y a la política, sólo lo puede hacer quien, obsesionado por la “pureza” metodológica, rechace como metajurídico todo aquello que no sea reductible a puro momento normativo. No vamos a justificar nosotros las graves aberraciones de la ciencia política en la época de Stalin ni a afirmar que aquélla tenga que seguir, como humilde ancilla domini, las directrices del jerarca de turno, o lo que es peor, del jerarca de siempre. Únicamente señalaríamos que, en concordancia con la teoría del derecho, lo aberrante no es una ciencia jurídica dócil (al fin y al cabo la función del jurista ha sido muchas veces la de explicar en latín las leyes que el legislador ha dictado). Lo aberrante es una legislación injusta y de esto, por metajurídico, el jurista puro no puede hablar.

Pero además no es éste el caso de Pašukanis, quien comete el error y la osadía de escribir contra corriente, de mantener unas tesis que, por ortodoxas que fueran, hacía tiempo que había sido decretada su falsedad. En el mismo año en que publica Pašukanis su trabajo comienza en la Internacional Comunista la depuración más perseverante dirigida contra su línea izquierdista. En 1924 Zinoviev anatematiza a Karl Korsch quien dos años más tarde será expulsado del Partido Comunista alemán. Lukács comienza a dar un giro en sus tesis para no estar fuera del sujeto histórico –el Partido- en un momento en que avanza incontenible el fascismo. La Tercera Internacional, en su Congreso de 1924, interpreta el período histórico que se avecina como de “estabilización relativa” del sistema capitalista. Las expectativas de una revolución mundial –tras el fracaso del espartaquismo alemán fundamentalmente- desaparecen del horizonte inmediato. Muere Lenin y en Rusia se comienza a hablar de “socialismo en un solo país”. Por lo que se refiere a la lucha por el poder en la Rusia bolchevique, el nuevo período se caracteriza por el ascenso y progresiva consolidación de Stalin, la liquidación de la NEP y una progresiva reforma de los medios coercitivos. Es en este contexto donde, decimos, se producen las tesis de Pašukanis que pecan, así, de ingenuidad y defectuosa visión política, pues es –dice Remigio Conde18– “al finalizar la nueva política económica cuando Pašukanis creyó que se había terminado la fase burguesa del derecho soviético y que había llegado el momento de ir pensando en la desaparición del derecho”.

Aunque todavía Pašukanis se encuentra en la cumbre de su prestigio, como lo prueban los cargos que ocupaba, comienzan a aparecer, a finales de la década de los veinte, las primeras tímidas críticas contra sus tesis si bien los autores eran, de momento, personajes muy jóvenes y de segunda fila. Tales críticas alcanzarán su punto álgido en el Congreso de Constitucionalistas marxistas que se celebrará en Moscú en 1931 y donde, dice Strogovic19, “se llamó la atención de los juristas sobre la necesidad de considerar el derecho soviético como un instrumento contra el enemigo de clase” al tiempo que se comendaba a Stučka, Korovine y Pašukanis entonar su autocrítica delante de los miembros del Instituto jurídico del que Pašukanis era director. Podríamos resumir las críticas a las tesis de Pašukanis –o al menos las más importantes- de la siguiente manera:

Su metodología idealista. Dice a este respecto K. Stoyanovitch20 que “se le reprochará, principalmente, haber partido, en la elaboración de su teoría general del derecho, de conceptos abstractos para descender después a los hechos en lugar de seguir el camino inverso. Ha imitado así la metodología idealista, cayendo en el individualismo y el subjetivismo del derecho burgués…”; acusación ésta que se basará en el hecho de ver en el sujeto jurídico el elemento básico de la relación jurídica y, por tanto, del derecho con la consiguiente marginación y olvido del elemento objetivo, constituido por los bienes y en los que se puede encontrar, mejor que en el sujeto jurídico, el contenido histórico de la regla de derecho.

Su economicismo. El primero en hacer esta acusación será Vysinskij quien21 criticará a Pašukanisla tendencia a reducir las relaciones jurídicas a relaciones económicas, perdiendo así de vista la específica estructura normativa del derecho22. Realmente, creemos que éste es uno de los puntos más débiles de Pašukanis: su reducción, en ocasiones alegre, de todo derecho a relaciones de cambio, impedirá encontrar el camino que le permita, sin caer en el normativismo puro, afirmar la especificidad del momento normativo. Por ello, este punto es el más unánimemente criticado. Así, por ejemplo, Kelsen23, Vincent24 y Poulantzas25 entre otros muchos. Su proyecto de construir una teoría marxista del derecho y no una teoría jurídica coloreada de sociologismo no siempre tiene un feliz resultado como en todo lo relativo a la reducción “privatística” del derecho penal donde la argumentación parece un tanto forzada.

De indudable peso será la crítica que le hará Stučka cuando señala que el punto más rechazable del sistema de Pašukanis es su teoría del cambio de mercancías como base explicativa del fenómeno jurídico. Para Cerroni26si se quisiera identificar el punto nodal de los límites y dificultades teóricas que emergen en la doctrina de Pašukanis podríamos resumirlo en la inadecuada comprensión de aquella misma relación de cambio que, no obstante, Pašukanis tiene el gran mérito de haber colocado en el centro de su análisis de la forma jurídica”. Para Stučka, Pašukanis reduce todo el derecho al campo del mercado, al cambio como mediación de relaciones entre poseedores de mercancías, lo que significa que el derecho es un fenómeno propio únicamente de la sociedad burguesa. En otro artículo dirá Stučka27: “creo que si queremos comprender el derecho burgués no hay que detenerse en la abstracta sociedad mercantil simple más de lo necesario para descubrir los secretos de las abstracciones de ese derecho. Conseguido esto, hay que volver a la realidad, a la sociedad clasista de la burguesía”.

Definir, por otra parte, el derecho a partir del cambio de equivalentes significa marginar el elemento clave de la lucha de clases. Así lo verá Stučka28: “Pero de estas últimas palabras se infiera otra consecuencia –y aquí está nuestra divergencia-: que se niega, se ignora o al menos se subestima el carácter clasista de todo derecho. Puesto que las compras y las ventas se concluyen solamente entre individuos aislados, está fuera de lugar la búsqueda de relaciones entre clases sociales enteras. Esto es, que siguiendo este método en la economía política y en el análisis teórico de las instituciones jurídicas, deberíamos rechazar la introducción del elemento de clase en el derecho civil; sin embargo, esto conduciría a esa separación entre teoría de la economía política y teoría de la lucha de clases que hemos experimentado en nosotros mismos no hace mucho tiempo”. En idéntico sentido se pronunciará en 1930 K. Korsch cuando criticará de Pašukanis29su sobrevaloración, extraña para un ‘marxista’, de la ‘circulación’ que no concibe solamente como una razón determinante de la ideología tradicional de la propiedad, sino también como el único fundamento económico de la actual propiedad” y entre sus errores enumerará “su oposición igualmente injustificada a todos los teóricos socialistas y comunistas, presentes o pasados, que han considerado el descubrimiento del carácter de clase del derecho, inherente tanto a todos sus contenidos particulares como a su forma, como la tarea esencial de la crítica marxista del derecho”.

Su teoría conduce a considerar el derecho privado como esencia del derecho mientras que el derecho público no es un “verdadero” derecho. Y puesto que el derecho se refiere al cambio de equivalentes, Pašukanis asimilará el derecho burgués al derecho en general sin preocuparse por las particularidades de los diferentes sistemas jurídicos que han surgido a lo largo de la historia. Las consecuencias que de ello se derivaban eran realmente peligrosas: si el derecho más desarrollado es el derecho burgués, ¿qué es el derecho soviético? Este no es más que derecho burgués no sólo por su contenido sino, incluso, en su forma misma. Debe, por consiguiente, desaparecer. Pe ro esto era lo inaceptable: “Sólo un enemigo implacable del socialismo o un idiota rematado –dirá P. Yudin30podría dejar de entender realmente que el derecho socialista soviético –nuevo tanto en su contenido como en los problemas planteados- comenzó a ser creado desde los primeros días de existencia de la autoridad soviética”. Y citará Yudin las palabras de Lenin: “No reconocemos nada privado; para nosotros todo, en el campo de la economía, tiene carácter de derecho público y no de derecho privado31. Lo que se discutía era la existencia de un derecho soviético así como su sentido y función en el período de transición. Pero en este punto ni su compañero más afín, Stučka, aceptará las radicales tesis de Pašukanis: “Por último –dirá Stučka32no estoy de acuerdo siquiera en la valoración del proceso de extinción del derecho. El camarada Pašukanis dibuja este proceso como un paso inmediato del derecho burgués al no derecho. Yo considero, en cambio, que, como escribió Lenin citando a Marx, hay un ‘Estado burgués sin burguesía’; que en la práctica ese Estado es la dictadura proletaria o el poder soviético y que, de manera igualmente necesaria, se crea también un derecho soviético temporal del período de transición”. Mucho más tajante será Vysinskij: “He aquí –dice33por qué es una burda deformación de la teoría de Marx sobre el derecho la afirmación de los Pašukanis, los Berman, etc., de que el paso al comunismo no comporta el paso a nuevas formas de derecho sino la extinción de la forma jurídica en general”. La rehabilitación en este punto no se ha producido: todavía hoy el punto en que se centran las críticas soviéticas de forma unánime sigue siendo éste. Así un autor actual, como Strogovic34, dirá al respecto: “Toda esta “concepción mercantil” estaba equivocada, disminuía el alcance del derecho soviético configurándolo como un residuo o una supervivencia de la sociedad burguesa que es preciso utilizar pero del que conviene separarse tan pronto como sea posible. Con ello se rechazaba el concepto de un derecho socialista y se negaba la posibilidad de construir un sistema jurídico soviético”.

Lo mismo que se rechaza su tesis sobre la desaparición del derecho, se criticará su concepción del Estado y su postulación de una radical liquidación del mismo. Es la misma lógica que le lleva a asimilar el Estado al Estado burgués la que le lleva a afirmar que el Estado socialista no es sino una prolongación del Estado burgués. En Pašukanis, dice Cerroni35, “el concepto de Estado tiende a construirse como concepto lógica e históricamente indiferenciado en cuanto queda reducido al aparato coercitivo igual, más o menos, a cualquier tipo concreto de Estado: el Estado surge cuando ninguna clase social logra imponerse a las demás y como aparato coercitivo que está por encima de las clases”. El razonamiento de Pašukanis es el siguiente: si en Rusia ha vencido el proletariado, ¿para qué el Estado?36

IV

Hemos expuesto hasta aquí algunas de las objeciones más importantes que se hicieron a las tesis de Pašukanis desde la perspectiva marxista. No menos importantes serían las que la orientación normativista lance contra Pašukanis años más tarde. Nos referimos, en concreto, a la crítica de autores como Hans Kelsen y Norberto Bobbio, entre oros y que, por motivos de espacio y unidad expositiva, no hacemos sino señalar37.

Pašukanis va a responder ya a algunas críticas en el Prólogo a la edición de 1927. Pero será fundamentalmente en el trabajo que publique en 1930 con el título de “El Estado soviético y la revolución en el dominio del derecho38 donde rectificará ciertas tesis secundarias al tiempo que insiste con mayor fuerza en las ideas claves. Dos son los temas fundamentales que toca en este trabajo:

Su concepción del Estado, que Pašukanis reconoce como errónea. Los razonamientos en torno al Estado y a su desaparición son radicalmente falsos, reconoce Pašukanis: la victoria de una clase no implica el aniquilamiento de su adversaria y en este sentido, puesto que la clase enemiga no desaparece, sigue siendo necesario el Estado como máquina de dominación clásica durante el período de transición. La consolidación y construcción del socialismo así lo exigen.

En cuanto al derecho proletario, sigue insistiendo, tiene que perecer. Su razonamiento es el siguiente: el período de transición no es un sistema social aparte; sólo hay dos posibilidades: sistema capitalista y sistema socialista de producción. Entre el derecho burgués (propio del capitalismo) y la superación del derecho (socialismo) no hay un derecho intermedio, sino solamente un proceso de desaparición del primero; desaparición que será definitiva cuando se haya socializado toda la producción de bienes. Y así se preguntará con cierto asombro39: “¿Cómo vais a construir un sistema jurídico definitivo si partís de relaciones sociales que implican la necesidad de que se extinga todo tipo de derecho? No podemos ocuparnos de la creación de un ordenamiento jurídico proletario específico, porque partimos de relaciones objetivas que la dictadura proletaria está cambiando a cada momento”.

No es derecho lo que se necesita. Es absurdo pensar que el derecho pueda acelerar el proceso hacia el socialismo ya que aquél, por definición, no es sino cristalización en fórmulas estables de ciertas relaciones sociales. Por ello, Pašukanis dirá que, en lugar de derecho, lo que se precisa es política audaz, atrevida, que se desenvuelva, durante el período de transición, en el marco –como mal menos- de una legislación con el máximo de flexibilidad. Esta primacía que otorga a la política sobre el derecho, sólo es explicable en una situación revolucionaria como la que vivía la Rusia bolchevique y, como indica Cerroni40, se basa en la convicción de que “la fase de transición a una sociedad sin Estado y sin derecho iba a ser, a pesar de todo, breve…”. En este contexto adquieren plena significación las palabras que pronuncia Pašukanis41: “La aspiración a crear sistemas jurídicos cerrados, definitivos, sin contradicciones internas, es propia de los juristas burgueses. Tal aspiración no tiene sentido entre nosotros. En nuestro caso pedimos que nuestra legislación posea el máximo de elasticidad. Nosotros tenemos una política proletaria en la que debe orientarse el derecho. Rechazamos un derecho que dirija y que absorba la política. Para nosotros es la política la que ocupa un primer lugar ante el derecho”. Y por todo ello seguirá afirmando que exaltar el derecho soviético es, en el fondo, una tendencia seudorrevolucionaria y esencialmente conservadora.

Si observamos, pues, sus rectificaciones nos daremos cuenta de que éstas no son tan grandes. Así lo reconoce y critica Strogovic para quien42 Pašukanisno llegó, sin embargo, a construir una nueva teoría científica acabada” y así en el volumen Učenie o gosudartsvo i pravo (Doctrina del Estado y del derecho) publicado en 1932 por un grupo de juristas entre los que está Pašukanis, “nada se dice del derecho soviético como derecho de tipo socialista y el tratamiento que los autores hacen de la evolución histórica del derecho termina con el derecho burgués”.

V

Pero lo que hasta entonces no pasaban de ser críticas muy pronto van a convertirse en ataques políticos. Pašukanis va a estar muy pronto fuera de la correcta “línea general” que Stalin iba imprimiendo a la política en la URSS; lo que, en tales circunstancias, no dejaba de ser un tanto peligroso. Todavía Pašukanis será nombrado director de la Academia de Ciencias de la URSS al cesar, en 1936, en su cargo de director del Instituto Soviético para la construcción del Derecho. Igualmente seguirá dirigiendo la principal revista jurídico-política, Estado Soviético y Derecho. Pero el signo de los tiempos no apuntaba en su dirección43.

Desde hacía algunos años que Stalin venía manteniendo tesis abiertamente contrarias respecto de las que Pašukanis siempre defendiera. Stalin no sólo llegará a afirmar la necesidad de un Estado y de un derecho soviético, sino que llegará a poner en duda la desaparición del Estado y del derecho incluso en la fase comunista (lo que no se podía defender sin violentar clarísimamente las doctrinas de Marx y Engels)44. Pero la señal de ataque, por lo que a Pašukanis respecta, será el artículo citado de P. Yudin publicado en el número 17 de la revista Bolševik (Moscú, 1937) en el que las críticas se convertirán en clarísimas amenazas. A partir de aquí, lo habitual es referirse a Pašukanis y a su grupo utilizando epítetos como “cretinos”, “enemigos del pueblo”, “agentes fascistas a sueldo de Alemania y del Japón”, etc. Y el ataque sería continuado en profundidad y virulencia por A. Ja. Vysinskij, antiguo menchevique y ahora fiel admirador del “genial” camarada Stalin así como su sumiso fiscal general. La ocasión escogida sería el Informe por él presentado al Primer Congreso de Juristas celebrado en Moscú en 1938. Pero… ¿qué había ocurrido para que el que fue máximo representante de la ciencia soviética fuera insultado, encarcelado y fusilado?

Precisamente cuando Pašukanis terminaba la tercera y última edición de su Teoría general del Derecho y el Marxismo (1627) se había liquidado ya la NEP y se habían iniciado los famosos Planes Quinquenales. La idea de una revolución mundial sólo la seguían defendiendo los trotskistas a quienes, para justificar su eliminación, se identificaba como agentes del fascismo de Alemania y del Japón. Conseguir la colectivización total de la agricultura, controlar los sectores industriales y de comercio, planificar una economía nueva sustituyendo así el mercado, fortalecerse militarmente ante el amenazante avance del fascismo… eran los objetivos que no podían ser conseguidos sin un fortalecimiento de los medios represivos: ejército, policía, tribunales, nuevas leyes, etc. Es decir, se necesitaba un fuerte Estado y un rígido e inflexible orden jurídico.

Pero para conseguir esto, Stalin consideraba de todo punto necesario eliminar las tendencias opuestas representadas por adversarios tan peligrosos como Trotsky, Bujarin, Kamenev, etc. Por ello, una vez conseguida la mayoría en el Comité Central, denunciará en abril de 1929 la tendencia anarquista de la teoría de Bujarin y su hostilidad a toda forma de Estado y en consecuencia al Estado soviético, propio del período de transición45. En noviembre del mismo año, Bujarin, Rykov y Tomsky harán una declaración en la que reconocen haber defendido en el Partido ideas erróneas inclinándose seguidamente ante la corrección de la “línea general”. Y en enero de 1933 en el Pleno del Comité Central dirá Stalin estas tajantes palabras46: “La abolición de las clases no se obtiene mediante la extinción de la lucha de clases sino a través de su reforzamiento. La extinción del Estado se hará no mediante el debilitamiento del poder estatal, sino mediante su reforzamiento, indispensable para aniquilar los residuos de las clases que se están extinguiendo y para organizar la defensa contra el cerco capitalista que ni ha sido destruido ni lo será en breve tiempo”. Había, pues, que proporcionar al Estado soviético la máxima autoridad para que preparara las condiciones de su propia desaparición: una de las cuales, según Stalin, era la desaparición de los contrincantes. Fruto de esta nueva situación política será el cambio total de postura de Pašukanis en 1936 en un artículo titulado “El Estado y el Derecho bajo el socialismo47.

El proceso de su desaparición está relacionado con la depuración de N. Bujarin y otros veinte viejos bolcheviques. La acusación contra Bujarin se basará en cierto artículo escrito por éste en 1916 en el que defendía la desaparición del Estado y del derecho una vez realizada la socialización de los medios de producción. En idéntico sentido se pronunciará un año después de la muerte de Lenin, con un artículo titulado “La teoría del Estado imperialista”, y que, si creemos a Vysinskij48, había escrito en colaboración con Pašukanis. Tal es la disculpa para que, cuatro años más tarde, se les acusara de querer destruir el Estado soviético, y abrir las fronteras de la URSS a los fascistas.

La detención de Pašukanis se produce con motivo de los famosos procesos de Moscú. Tras el segundo proceso (23 y 30 de enero de 1937) en el que serán juzgados, fundamentalmente, viejos bolcheviques como Piatakov y Karl Radek, comienzan los preparativos para el tercer proceso. El 20 de enero de dicho año se produce un ataque a Pašukanis en Pravda mientras que el nombre de Bujarin había salido en todos los procesos celebrados hasta ahora. Para P. Broue49 es inmediatamente después del segundo proceso cuando se produce la detención de Bujarin, Rikovy el jurista Pašukanis”. Se les acusará de formar parte del “bloque de derechistas y trotskistas” (!). En dicho proceso no aparece personalmente Pašukanis pero, según Harold J. Berman50, tras la denuncia de los crímenes de Stalin de 1956 “los juristas soviéticos declararon que Pašukanis fue fusilado poco después de ser detenido”. Su muerte marca el fin de un período y el comienzo de la etapa llamada, por eufemismo, del “culto a la personalidad” que, en la ciencia jurídica, significará el predominio de un normativismo teñido de marxismo, como el de A. Ja. Vysinskij. La rica relación entre marxismo y derecho –que, aun cuando con evidentes simplificaciones, iniciaran viejos bolcheviques como Stučka y Pašukanis– queda truncada por derecho y la tarea impuesta al jurista desde ahora es la de buscar una definición consoladora del derecho.

Ni siquiera la posterior rehabilitación de Pašukanis (8 de octubre de 1956) tendrá significado alguno para la ciencia del derecho de la URSS. Si bien se re conoce que las acusaciones lanzadas contra Pašukanis eran de todo punto falsas, se sigue insistiendo en la heterodoxia y peligrosidad de su pensamiento. Y es que el error imperdonable que Pašukanis cometiera fue –como dice J. M. Vincent51– el que “como toda una generación de viejos bolcheviques se había tomado demasiado en serio los temas liberadores de Marx y Lenin sobre la desaparición del Estado y del Derecho. Este es el motivo de que valga la pena de ser leído por todos los que luchan verdaderamente por el socialismo”.

*.- El presente texto es la “presentación” que Virgilio Zapatero hizo para su traducción al castellano del texto de E. B. Pašukanis, Teoría General del derecho y marxismo (Barcelona, Labor universitaria, 1976). 

NOTAS

1.- Derecho, política y poder social en el socialismo. Próloga a La función revolucionaria del derecho y del Estado de P. I. Stučka, Ediciones Península, Barcelona, 1969, p. 5.

2.- Será también editada en alemán (Verlag für Literatur und Politik, Wien, Berlín, 1929), francés (Études et Documentation Internationales, París, 1969), inglés (en Soviet Legal Philosophy; The Twentieth Century Press, 1951) e italiano (en Teorie sovietiche del diritto, Giuffrè, Milán, 1964, Edición de U. Cerroni).

3.- Vide, L. Cerroni, Il pensiero giuridico soviético; Editori reuniti, Roma, 1969, pp. 24 y 22. Próximamente se editará en Cuadernos para el Diálogo la traducción de este libro realizada por Manuel de la Rocha y Virgilio Zapatero [N. de E.; el texto se publicó efectivamente en 1977].

4.- En el mismo año, se traduce al ruso otra obra clave dentro del pensamiento jurídico marxista. Nos referimos a la obra de Karl Renner, Die soziale Funktion des Rechts que vendrá a significar una perspectiva antagónica, aunque donde se mantiene la necesidad de un derecho y un Estado soviéticos.

5.- Se ha discutido en torno a las posibles clasificaciones de los juristas soviéticos. K. Stoyanovitch (La phisolophie du droit en URSS 1917- 1953, L.G.O.J., París, 1965) habla de dos períodos: el primero, que cubriría de 1917 a 1938, englobaría a juristas como Stučka, Pašukanis, Rejsner, Korovine. El segundo período lo abriría Vysinskij. Otros prefieren hablar de un período en el que todavía se habla de la desaparición del derecho y del Estado y de otro período donde se mantiene la necesidad de un derecho y un Estado soviético.

6.- Mucho se ha discutido en torno a los puntos de contacto o de divergencia entre Pašukanis y Stučka. Dice Strogovic (Sulla impostazione di alcuni problema del diritto nelle opere di P. I. Stučka, N. V. Krylenko, E. B. Pašukanis, en Teorie sovietichè del diritto, op. cit., p. 316): “Confrontando las concepciones de Pašukanis y Stučka es preciso poner de relieve las diferencias substanciales que van claramente en ventaja de Stučka. Para Stučka es fundamental la función revolucionaria del derecho soviético, función que falta por el contrario en Pašukanis. En el proceso de construcción del socialismo Stučka considera que se produce una consolidación, un reforzamiento de la función del derecho; para Pašukanis, por el contrario, se produce una atenuación, un debilitamiento del derecho. Para Stučka el derecho expresa relaciones de producción; para Pašukanis expresa relaciones mercantiles, relaciones de cambio”. Pero a tales diferencias que hoy en día ve Strogovic en la obra de ambos pensadores, él mismo no deja de reconocer que Stučka cree perfectamente compatibles sus teoría con las de Pašukanis, como lo expresa el propio Stučka en el artículo “Estado y derecho en el período de la construcción socialista” publicado en 1927 (recogido en La función revolucionaria…, op. cit., p. 307), y que en la época en que ambos escriben, el prof. A. K. Stal’gevic (Las vías del desarrollo del pensamiento jurídico soviético, ed. Academia Comunista, Moscú, 1928) pone de relieve las afinidades entre ambas teorías, o mejor, su identidad. Para otro autor, I. V. Pavlov (Sobre el desarrollo de la ciencia jurídica soviética en cuarenta años en Sovetskoe gosudartsvo i pravo, 1957) dirá refiriéndose a la teoría de Stučka que “prosecución lógica de esta concepción (y no sus antípodas como piensan algunos) fue la errada teoría mercantilística del derecho de E. B. Pašukanis”. Las razones de la predilección que tiene Strogovic por Stučka sobre Pašukanis pueden tener alguna relación con las diferencias existentes en el tratamiento que uno y otro autor hacen del tema de la desaparición del Estado y del derecho.

7.- “El Derecho”, en Enciclopedia del Estado y del derecho, tomo III, Moscú, 1925-1927, cit. Por K. Stoyanovich, La Philosophie du droit en URSS, op. cit., p. 148).

8.- La teoría comunista del derecho y del Estado, Emecé editores, Buenos Aires, 1958, p. 131.

9.- Recensión publicada en 1930 en los Archiv für Geschichte des Sozialismus und der Arbeiterbewegung sobre la obra de Pašukanis y la de Karl Renner Die Rechtsinstitute des Privatrechts und ihre soziale Funktion.- Ein Beitrag zur kritik des bürgerlichen Reichts, publicadas ambas en 1929. Recogida en la edición francesa de la obra de Pašukanis (citada) con el título En guise d’introduction (de donde la tomamos, pp. 15-16).

10.- Ibidem, p. 12.

11.- El problema que preocupa a Karl Korsch –las relaciones entre el marxismo y filosofía- es tratado de forma semejante a como Pašukanis trata su problema –relaciones marxismo y derecho-. Las palabras de Karl Korsch que transcribimos podían ser firmadas perfectamente por E. B. Pašukanis: “La erudición burguesa y semisocialista comete un grave error al suponer que el marxismo pretende poner una “nueva filosofía” en lugar de la filosofía habitual (burguesa), una nueva “historiografía” en el lugar de la historiografía tradicional (burguesa), una nueva “teoría del derecho y del Estado” en lugar de la antigua teoría (burguesa) del derecho y del Estado, o también una nueva “sociología” en lugar de ese edificio inacabado que la actual teoría burguesa denomina la ciencia sociológica. La teoría marxista no pretende esto de la misma manera que el movimiento social y político del marxismo (del que es su expresión teórica) no pretende sustituir el antiguo sistema burgués de Estado y los miembros que lo componen por “nuevos” Estados y un nuevo sistema de Estados”. Marxismo y Filosofía, Ediciones Era, México, 1971, página 100.

12.- La teoría general del derecho…, op. cit., p. 96.

13.- Ibidem, p. 100.

14.- Introduzione a Teorie sovietiche del diritto, op. cit., pp. Xxxiii-xxxiv.

15.- La teoría general del derecho…, op. cit., p. 121.

16.- Ibidem, p. 122.

17.- La teoría comunista del Estado y del derecho, op. cit., p. 14. Para el estudio de las relaciones entre la teoría jurídica y los cambios en la política del gobierno soviético, véase I. Schtesinger, Soviet legal Theory. Its social Background and Development. Rouletge and Kegan Paul, Londres, 1951.

18.- Sociedad, Estado y derecho en la filosofía marxista, Cuadernos para el Diálogo, Madrid, 1968, p. 35.

19.- Sulla impostazione di alcuni problema del diritto, op. cit., p. 317.

20.- La philosophie du droit en URSS, op. cit., p. 149.

21.- U. Cerroni, Introduzione a Teorie sovietiche del diritto, op. cit., p. xxxvi.

22.- Vide la obra de Vysinskij, “Problemi del diritto e dello Stato in Marx”, en Teorie sovietiche del diritto, op. cit.

23.- “La teoría del derecho de Pašukanis”, La teoría comunista del Estado y del derecho”, op. cit., pp. 131 y ss.

24.- Presentation de la edición francesa de La teoría general del derecho…, op. cit., pp. 4-5.

25.- “La teoría marxista del Estado y del Derecho y el problema de la ‘alternativa’”, en Hegemonía y dominación en el Estado moderno, Ediciones Pasado y Presente, Buenos Aires, 1969, pp. 11-15. En idéntico sentido, véase U. Cerroni, Marxisme et droit. Considerations histórico-critiques, A. Ph. D. nº 12, 1967, pp. 131-145; N. Poulantzas, À propos de la théorie marxiste du droit, A. Ph. D., 1967, pp. 145-163.

26.- Introduzione a Teorie sovietiche del diritto, op. cit., p. xlv.

27.- Estado y derecho en el período de la construcción socialista, op. cit., p. 309.

28.- Ibidem, p. 309.

29.- En Guise d’introduction, op. cit., p. 21.

30.- P. Yudin, “Socialismo y derecho”, en Soviet Legal Philosophy, op. cit., p. 291.

31.- Ibidem.

32.- “Estado y derecho en el período de la construcción socialista”, en La función revolucionaria…, op. cit., p. 311.

33.- “Problemi del diritto e dello Stato in Marx”, en Teorie sovietiche del diritto, op. cit., p. 282.

34.- Sulla impostazione di alcuni problema del diritto, op. cit., p. 313.

35.- Introduzione a Teorie sovietiche del diritto, op. cit., pp. xlii-xliii.

36.- Nos hemos referido hasta aquí a las críticas que se hacen a la teoría de Pašukanis en la URSS. No deberíamos olvidar otra importante crítica realizada contra algunas tesis de Pašukanis desde el ala más izquierdista del marxismo europeo. Concretamente K. Korsch (En Guise d’introduction, op. cit.). Aparte de adherirse a algunas de las críticas hasta ahora señaladas, K. Korsch añade las siguientes: a) Algunas inconsecuencias y razonamientos truncados: “…Pašukanis, a pesar de su voluntad de ortodoxia, no ha dado toda su fuerza a todas las conclusiones de la teoría de Marx en el dominio del derecho y de hecho incluso a la totalidad de las conclusiones expuestas claramente por el mismo Marx, sino que, por el contrario, ha echado finalmente marcha atrás ante algunas de las conclusiones más importantes y atrevidas de la teoría marxista a pesar del vigor de su punto de vista”. Por ejemplo, dirá, Pašukanis todavía admite en la sociedad comunista una cierta moral, y un cierto derecho penal. b) Cierto intelectualismo despegado de la concreta realidad: “… el defecto capital –dirá Korsch, p. 17- de esta crítica ‘materialista’ del derecho es su carácter teórico, ideológico, demasiado doctoral, pedante y dogmático que da directamente la impresión de ser ‘extraño’ por su aspecto ‘jurídico’ a la realidad y a la práctica del presente”. c) Su proceder idealista puesto de relieve en su concepción del período de transición: “El hecho mismo, sin embargo –dirá en la página 19-, de que el autor soviético mantenga evidentemente el concepto de ‘período de transición’, el que su concepción fundamental defina el conjunto del desarrollo que actualmente tiene lugar en Rusia, en los campos del derecho, la política, la economía y en todos los demás sectores de la vida social como una etapa transitoria de evolución hacia la sociedad comunista que se produce tras el cambio total del orden social capitalista, todo ello hace que el conjunto de su reflexión sea inevitablemente ilusoria”.

37.- Por lo que se refiere a Kelsen, éste criticará a Pašukanis en La teoría comunista del Estado y del derecho (op. cit.): a) incurrir en el error de reducir la validez del derecho a eficacia –pp. 131-133- al concebir el derecho como sistema de relaciones sociales; b) reducir el derecho a relaciones entre poseedores de mercancías, olvidando otras como –p. 135- “la relación entre marido y mujer, o entre padres e hijos que pueden existir igualmente en una sociedad comunista”; c) dejar sin definir la “forma del derecho”: “Pero Pašukanis –dirá Kelsen, p. 136- no contesta ni puede contestar a esta pregunta que es la pregunta esencial en una teoría del derecho diferente de una teoría de la economía porque la interpretación económica de la sociedad lo fuerza a identificar las relaciones jurídicas con relaciones sociales específicas”; d) su incorrecta reducción del derecho a derecho privado (pp. 138 y ss.) y por tanto también del derecho penal (p. 144); e) critica los diferentes dualismos que Pašukanis mantiene en su teoría general del derecho: derecho público-derecho privado; derecho subjetivo-derecho objetivo; f) critica la diferencia que Pašukanis hace entre las reglas jurídicas y las reglas técnicas; h) rechaza la tesis de Pašukanis de que el derecho soviético es un derecho llamado a desaparecer. Por lo que se refiere a N. Bobbio (“La teoría pura del diritto e suoi critici”, en Studi sulla teoría generale del diritto, G. Giappichelli, Turín, 1955) objetará a Pašukanis haber olvidado lo principal: “que el derecho es una estructura formal que, como tal, se puede aplicar a cualquier tipo de sociedad” y que lo característico del mismo es ser una técnica de organización social y no regulación de relaciones entre poseedores de mercancías (pp. 99 y ss.).

38.- en Soviet Legal Philosophy, op. cit.

39.- El Estado soviético y la revolución en el dominio del derecho, op. cit., pp. 237 y ss.

40.- Il pensiero giuridico sovietivo, op. cit., p. 97.

41.- El Estado soviético y la revolución en el dominio del derecho, op. cit., pp. 279-280.

42.- Sulla impostazione di alcuni problema del diritto, op. cit., p. 318.

43.- Según Cerroni, todavía en 1936 srá nombrado Vicecomisario del Pueblo para la Justicia. No he podido encontrar más noticias en este sentido.

44.- Así se preguntará (Soviet Legal Philosophy, op. cit., p. 349): “¿Se mantendrá el Estado entre nosotros también durante el período del comunismo? La respuesta es que sí; que se mantendrá a no ser que haya desaparecido el cerco capitalista y se haya eliminado la amenaza bélica exterior”.

45.- Vide K. Stoyanovitch, La Philosophie du droit en URSS, op. cit., pp. 160 y ss.

46.- Tomado de Vysinskij, Problemi del diritto e dello Stato in Marx, op. cit., p. 296.

47.- Publicado en la revista Sovetskoe Gosudarstvo (Estado soviético), 1936, número 3. Tomado de La Justicia en la URSS, Harold J. Berman, Ariel, Barcelona, 1967, p. 429.

48.- Informe al Primer Congreso de Juristas, op. cit.

49.- El Partido Bolchevique, ed. Ayuso, Madrid, 1974.

50.- La justicia en la URSS, op. cit., p. 429.

51.- Presentation de la edición francesa de La teoría general del derecho, op. cit., p. 6.

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