El Método en La Formación de la Clase Obrera en Inglaterra

Muy buenas compañeros. Sabíamos que más allá de Catalunya había más vida: la corrupción constante del partido del gobierno (el PP de Rajoy); el problema de la migración; las constantes señales de los problemas medioambientales; el modelo de financiación autonómica…cuestiones que a pesar del debate independentista han estado ahí y necesitan soluciones.

Por nuestra parte volvemos a cuestiones metodológicas. En este caso relacionadas con Thompson y su obra La Formación de la Clase Obrera en Inglaterra. El trabajo a cargo de Enrique de la Garza. Adelante…

Salud. Olivé

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El Método en La Formación de la Clase Obrera en Inglaterra

Enrique de la Garza

Una obra historiográfica marxista que causó gran impacto en su época y sobre la cual no se ha reflexionado suficientemente en lo metodológico es “La formación histórica de la clase obrera” de E. P. (Thompson, 1977).

La obra de Thompson se inscribe en la última oleada renovadora del marxismo de finales de los cincuenta y principios de los sesenta. La ruptura de Thompson con la ortodoxia estalinista fue semejante a la de Panzieri, de Mallet, de Castoriadis. Desde el punto de vista político fue la ruptura con el reformismo de los partidos comunistas de Europa Occidental y, a la vez, la crítica al después llamado socialismo real. Desde el punto de vista teórico fue la ruptura con el marxismo naturalista, economicista y positivizante del estalinismo y la reivindicación de la olvidada categoría de totalidad como concepto metodológico central del marxismo y de la lucha de clases como centro del cambio histórico.

La crítica de Thompson al marxismo positivista y estructuralista, así como su acento en la lucha de clases lo llevó a reflexionar acerca del contenido del concepto de clase obrera. Para Thompson la clase social en general no es una simple estructura, “en contraposición a ciertas versiones marxistas que piensan la distinción entre clase en sí y clase para sí, como la de estructura o situación material con respecto a estructura-superestructura”, sino que la clase social en todo momento se define por determinadas condiciones materiales de existencia, además de determinada experiencia social y determinadas formas de conciencia. Y aunque la clase social está fundamentalmente determinada por las relaciones productivas en las que se nace o vive y la conciencia de clase resulta la traducción de las experiencias de la clase en términos culturales, no puede establecerse una relación mecánica de la estructura y la conciencia con la experiencia.

Las consecuencias metodológicas para el análisis de la clase obrera en particular, se derivan del uso que Thompson hace de la categoría de totalidad: La existencia de la clase “la relación entre base y superestructura al nivel de la clase obrera” es una totalidad en movimiento, totalidad entendida como niveles diversos de realidad de la clase y con determinaciones complejas y recíprocas entre los diversos niveles. Por ello, el análisis de la clase obrera sólo puede realizarse reconociéndola en movimiento, no por simples cortes transversales en el tiempo sino en largos períodos de tiempo. Es decir, la clase sólo puede definirse en el tiempo y en procesos de formación y reformación, en procesos de acción y reacción y de identificación de sus intereses y sus enemigos.

De esta forma, en Thompson aparece como categoría teórico-metodológica central la de “proceso de formación de clase“, en donde la formación de una clase social no sólo es producto de condiciones objetivas cambiantes, sino que la propia clase en formación es también creadora de sí misma y de las condiciones objetivas de su acción.

En La formación histórica de la clase obrera, Thompson rastrea el proceso de formación de la clase obrera en Inglaterra, a través de la reconstrucción del período 1780-1832 “hasta antes del surgimiento del cartismo”, proceso entendido principalmente como de identificación de los obreros ingleses entre sí y de la oposición a otra clase social.

La reconstrucción del proceso de formación de la clase obrera en Inglaterra pone en juego las nociones de totalidad en rearticulación y de la clase como síntesis entre base y superestructura. Es particularmente notoria la importancia que Thompson otorga al concepto de cultura, cultura obrera, como mediación entre base y acción. En este sentido Thompson considera tres grandes niveles de la realidad de la clase que, desde su punto de vista, determinaron la constitución de la clase obrera como clase: 1) las tradiciones populares de antes del período y cómo se transforman en dicho periodo, 2) la revolución industrial y la formación del mercado capitalista de trabajo y 3) el radicalismo plebeyo, sobre todo en términos de organizaciones radicales dé la época y sus acciones y programas.

1. Las tradiciones populares que influyeron en las acciones jacobinas de finales del siglo XVIII. Esta línea de investigación se aborda por Thompson de varias maneras. En primer término, con la constatación del significado nuevo de la llamada “sociedad de correspondencia“, organización nacida en Inglaterra a fines del siglo XVIII y que marca una novedad en las formas organizativas de las clases subalternas en Inglaterra, así como por su ideología. La sociedad de correspondencia era una sociedad dirigida por obreros, de acceso ilimitado a la misma (negando la relación burguesa de la época entre propiedad y derecho político) y en búsqueda de la acción organizada que contrasta con el motín popular de los años anteriores.

Por otra parte, Thompson analiza cómo las protestas en contra de las consecuencias de la revolución industrial se asentaron en viejas tradiciones: las tradiciones ambiguas acerca del ciudadano inglés y sus derechos, que partían de la revolución inglesa del siglo XVII, e incluso de viejas tradiciones populares que reivindicaban un supuesto igualitarismo sajón, pre-normando y pre-romano; la tradición del motín popular, como forma de protesta salvaje de los oprimidos en contra de la opresión; y, la tradición inconformista y su modificación por el resurgimiento del metodismo en Inglaterra como religión racional (en la ideología metodista, anota Thompson, se presentaba una contradicción: por un lado impulsaba la fidelidad a la corona y el conformismo justificando el derecho divino del rey y, por el otro, al presentarse como una religión racional daba pie a las ideas de igualdad y al cuestionamiento del despotismo).

Finalmente, Thompson introduce en el análisis de las tradiciones populares, específicamente de la moral popular, un planteamiento metodológico inusitado en su tiempo: la necesidad del análisis de las minorías diferenciadas (prostitutas y ladrones), para captar la moral popular ante la evidencia de identificación entre moral de estas minorías y moral del pueblo. Porque, señala el autor, “en las minorías diferenciadas cristalizan actitudes y valores que en la mayoría permanecen ambiguos”. Además, testimonios de la época tendían a mostrar cómo la diferencia real entre los ”buenos” y los “malos“, concentrados en estas minorías, no era tan nítida; resultaban al respecto numerosas las quejas acerca de la “baja moral del pueblo” que movía a las autoridades civiles y eclesiásticas a imponer todo un sistema de vigilancias y castigos a los infractores morales. Por ello Thompson da importancia al análisis en la vida y moral de los criminales, los soldados y los marinos, la vida en las tabernas, las posadas y las ferias. Grupos y lugares en donde, en forma más clara, se expresa lo que en otros lugares y grupos aparecería distorsionado; además de ser lugares y grupos que jugaron un papel importante como focos de rebeldía, por estar menos mediatizados por la moral oficial, fueron parte de las tradiciones populares que la revuelta de los obreros supo incorporara sus luchas.

Desde el punto de vista de las fuentes de información y del significado del dato empírico para el estudio de las tradiciones populares, anotamos que Thompson utiliza en esta parte principalmente documentos de la época, programas de grupos e iglesias, panfletos agitativos y libros doctrinarios, eclesiásticos o civiles. El dato cultural, que es el que preocupa a Thompson, es siempre reinterpretado. El lenguaje, afirma el autor, traduce los valores a lo inmediato, porque “la imaginería es siempre la forma como los hombres se representan deseos internos“. Por otro lado, resulta notable que se busca articular procesos históricos con biografías personales, dentro de la idea de qué, de alguna forma, en la biografía individual “entremezclada con otros elementos”, se expresa también la historia social.

Otro tema dentro de la línea de las tradiciones populares es lo que el autor denomina “las tradiciones subpolíticas“, dentro de las cuales considera al “disturbio” y el “motín provocado con fines ajenos“. Detrás de esta tradición estaba la presencia en el pueblo de un código moral diferente al código moral legal, y resulta importante analizar cómo en un proceso de formación de clase ambos códigos se alejan o se acercan. Tradiciones subpoliticas basadas en la ignorancia y la superstición, pero que a finales del siglo XVIII ya no estaban al servicio del rey.

Finalmente, la función de intelectuales como Paine, que atacando el despotismo de la corona y proclamado los derechos universales del hombre, encontró fundamento en las viejas tradiciones libertarias, fundiendo igualitarismo con una propuesta de legislación social protectora del pueblo.

En esta medida, entre 1792 y 1796, cundió en Inglaterra una gran agitación que alteró actitudes subpolíticas e inició nuevas tradiciones; la revolución francesa incluyó sobre estos acontecimientos pero la agitación en Inglaterra tenia raíces más hondas.

2. La revolución industrial. Esta revolución cambio profundamente las relaciones sociales, instituciones y modos culturales, aunque el ajuste entre estos niveles no fuera automático. La formación de una clase “dice Thompson” no es un fenómeno puramente económico, sino económico, político y cultural. En este sentido en Inglaterra, entre 1790 y 1830 se formó una nueva clase obrera, con una conciencia de clase y determinadas formas de organización política y laboral.

El cambio en la forma de explotación económica que trajo aparejada la revolución industrial se tradujo en una mayor transparencia de la explotación, en una nueva disciplina de la clase obrera y una nueva cohesión social y cultural.

El cambio de las relaciones sociales en el taller implicó, por un lado, la existencia del patrón que, ante los ojos de los obreros, aparecía despojado de la autoridad del maestro artesano y de las obligaciones tradicionales de los maestros hacia los aprendices, obligaciones que iban más allá del salario. Lo anterior conllevo la pérdida del estatus social del obrero, de su independencia económica, la ruptura de la economía familiar, la pérdida del tiempo libre y de las diversiones tradicionales, en aras de una nueva disciplina laboral que se presentaba asociada a la monotonía y la intensidad del trabajo. Es decir, las relaciones de producción en Thompson, además de economía y explotación, son agravios y antagonismos que pasan también por el tamiz de la visión del mundo del obrero. Detrás del propio ciclo económico, lo que existen son estructuras de relaciones sociales legitimas e ilegitimas. Una consecuencia del industrialismo en el plano de la personalidad obrera, señala Thompsonfue crear un obrero infeliz”. Y esto se analiza a través de sus experiencias vitales, su modo de vida en las nuevas comunidades obreras.

Así, la Revolución industrial profundizó el despojo del oficio del obrero, con todos sus efectos morales; convirtiendo al obrero despojado en un desadaptado. Desadaptado con sobre-trabajo, subsalario y un cumulo de agravios reales e ideales que conformaron en la clase obrera de la época “una gran amargura”: la aspiración por la tierra de los ex-jornaleros y la de independencia del ex-artesano tiñeron el radicalismo de esta primera clase obrera.

Desde el punto de vista de este proceso de proletarización, a Thompson le interesan sobre todo tres destacamentos: los artesanos, los trabajadores agrícolas y el lumpen urbano.

En el análisis de los efectos morales del industrialismo sobre estos destacamentos aparecen como concepto ordenador básico el de “modo de vida”, en el que incluyen las pautas de consumo, el prestigio social, las características de la vivienda, la salud, la infancia, el ocio y las diversiones.

Al cambio material en el nivel del trabajo y sus secuelas en el modo de vida, se asoció la ideología del metodismo que exaltaba la disciplina en el trabajo junto a la disciplina en el modo de vida, en el tiempo libre, en las relaciones personales y en las costumbres en general. Las relaciones personales también fueron impactadas por esta revolución industrial y la ideología asociada a la misma. Desde el punto de vista institucional se establecieron toda una serie de reglamentos y leyes referidas a la vigilancia y al castigo en las relaciones personales; se transformó el uso del tiempo libre, el significado cultural y de las relaciones personales en las ferias; y la incorporación del trabajo femenino a la fábrica, que impactó también las relaciones entre los sexos. El resultado para la clase obrera fue una nueva personalidad: se forjo un obrero disciplinado, reservado, metódico, menos violento, menos espontáneo, mas sometido al ritmo del trabajo, en su modo de vida y en sus relaciones personales.

3. Las organizaciones. En la formación de la clase obrera en Inglaterra también influyeron los intelectuales y las organizaciones y, entre ellas, el mutualismo (que tuvo funciones no solo organizativas sino también morales y de formación de códigos de conducta); las organizaciones populares radicales; el ludismo;1 los demagogos y mártires; la prensa y la educación formal; los editorialistas de periódicos y el owenismo. Estas organizaciones e intelectuales dotaron a la clase obrera de instituciones de disciplina organizativa y de valores, de sistematizaciones diversas de pensamientos políticos, así como de cierto ceremonial y retorica moral. A Thompson también le interesa el surgimiento de fantasías quiliásticas y profecías, con sus posibles implicaciones en el campo del inconsciente político y la necesidad de su interpretación.

En el estudio de las organizaciones el autor destaca los siguientes puntos: composición social de la organización; temas de su discurso ideológico; análisis de actas y estatutos; psicología de los dirigentes y miembros (en este sentido un acta de asamblea no solo refiere hechos sino refleja actitudes y valores); el número de miembros; la forma de funcionamiento de las asambleas y los intelectuales que influían en ellas. En este último caso, cuando contrasta el discurso con hechos históricos, importan la personalidad del autor, su impacto social y las polémicas entabladas con otros intelectuales.

En este trabajo Thompson define con mucha claridad lo que podríamos considerar como el ángulo de análisis de la investigación: la formación de la clase obrera en Inglaterra. En este sentido, contribuyen a explicar cómo la clase obrera llego a constituirse como tal: 1) la situación productiva cambiante en torno a la revolución industrial, 2) la formación de un mercado de trabajo, 3) la influencia y la participación en organizaciones, 4) las transformaciones en el modo de vida y las relaciones interpersonales, 5) la participación en acciones colectivas y 6) las tradiciones a que nos referimos anteriormente. Lo interesante es que sí Thompson ha puesto el acento en el proceso de formación de la clase, éste no ha quedado reducido a la vida material, sino que implica para el autor la propia transformación de la conciencia y la cultura, entre otras cosas.

Entre el nivel de la vida material y el de la conciencia Thompson encuentra el extenso ámbito de la cultura y la personalidad. Con el agregado que cultura y personalidad no son dos nuevos ámbitos de la existencia obrera, sino más bien una forma de analizar los espacios de la existencia material de la clase dentro y fuera del trabajo. Es decir, toda relación social “incluso las de producción” son a su vez culturales y psicológicas y la forma de analizar cultura y personalidad no es destacarlas de las otras áreas para buscar a posteriori sus relaciones, sino analizarlas en las propias relaciones vitales. Thompson hace suya la premisa marxista de que los hombres se representan en el terreno de las ideologías los conflictos de la estructura, pero con formas de representación que no escogieron añadiríamos nosotros. El mismo problema del surgimiento de una voluntad colectiva relacionada con la formación de una clase, puede ser visto en parte como un problema cultural; es decir, bajo qué condiciones materiales y culturales la clase obrera puede emerger con un proyecto propio. En este mismo sentido se analiza la influencia de las organizaciones, como organizaciones político-culturales, aunque nunca el terreno de la conformación de una nueva visión del mundo queda adjudicado sólo a la acción de las organizaciones, las que al igual que la clase obrera aparecen como educandos-educadores; ni son simples instrumentos de las fuerzas de la economía, ni tampoco sujetos cuya voluntad posee una viabilidad absoluta.

En cuanto al problema del dato historiográfico, Thompson utiliza tres tipos de datos: los datos de hechos individuales y colectivos observables, los cuales en algunos casos pueden ser cuantificados; los datos de opiniones de actores; y las teorías y doctrinas de la época, que no son utilizados por su valor epistemológico, sino como discursos que reflejan valores culturales.

Es decir, para Thompson, en ningún caso el dato vale en sí mismo, es siempre un dato a interpretar:

  1. Desde el ángulo problemático que interesa destacar.
  2. A partir de su relación con otros datos.
  3. Al reconocer que el dato mismo puede poseer contenidos contradictorios, desde el momento en que un discurso no expresa un solo significado.
  4. Ya que el dato individual sólo adquiere sentido como expresión de relaciones sociales, abstrayendo lo general en el dato individual, más por un proceso cualitativo de abstracción que de muestreo en su sentido estadístico.
  5. Porque no hay propiamente un dato que verifica en forma unívoca, sino que la verificación aparece como proceso múltiple, parcial y válido sólo en la coherencia totalizante de la reconstrucción histórica. Además, las fuentes de datos son múltiples, permiten expresar niveles diversos de la realidad y todas sirven siempre y cuando no se les absolutice, reconociéndose la mediación inevitable entre dato y relación social.
  6. Y finalmente, la interpretación de los discursos no implica la utilización de un solo código, sino una interpretación flexible en donde el dato de discurso puede tener diversos significados, dependiendo del contexto concreto y del nivel de realidad en que se expresa.

Bibliografía.

Thompson E. La formación histórica de la clase obrera, Ed. Laia, Barcelona, 1977.

Notas

1 Movimiento social surgido entre los obreros británicos, que por la destrucción física de las máquinas buscaba impedir su introducción en las fábricas.

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