Teoría marxista y acumulación originaria de capital

Pues pasó. Declaración unilateral de independencia y aprobación de la aplicación del 155. Las primeras medidas: cese del gobierno catalán, disolución del parlamento catalán y convocatoria de elecciones. Ahora falta ver como se lleva a cabo. Los próximos quince días van a ser clave en la deriva que tome esto.

Por nuestra parte os proponemos un concentrado de marxismo; el punto de arranque del ominoso capitalismo: la acumulación originaria. Para esta ocasión hemos seleccionado un texto de Fausto Burgueño L. que forma parte de su libro Estado y acumulación. Ensayos de interpretación marxista. Si gustan…

Salud y revolución. Olivé

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TEORIA MARXISTA Y ACUMULACIÓN ORIGINARIA DE CAPITAL

Fausto Burgueño L.

 

Pero, en realidad, los métodos de la
acumulación originaria fueron
cualquier cosa menos idílicos.
El Capital, t. I. Carlos Marx

 

Sin duda, la teoría marxista ha tenido un importante desarrollo en los últimos decenios aun cuando para ello tuvo que vencer varios obstáculos que la conformación ideológica ortodoxa le habían impuesto durante muchos años; hoy afortunadamente se ha roto el velo que impedía revisar y analizar autores como Trotsky, Rosa Luxemburgo, Bujarin, Gramsci, Mao Tse Tung, etcétera, quienes han fecundado el estudio científico de la realidad teórico-concreta. A su vez, sin duda, la teoría leninista representa un gran aporte al estudio del imperialismo y las estructuras del atraso en países como los latinoamericanos. No intentamos, en este caso, revisar las similitudes y diferencias que existen entre las apreciaciones de Lenin y otros teóricos marxistas -caso de Rosa Luxemburgo o Bujarin– pues ello implica revisar posiciones político-ideológicas que van aunadas a los momentos históricos en que éstas se manifiestan; creemos que independientemente de coincidencias y diferencias, las contribuciones que en cada uno de ellos son manifiestas hoy mantienen singular interés, trátese de penetrar en la esencia del imperialismo como fase capitalista o de las formas que hoy adopta dentro del marco esencial del capitalismo contemporáneo. Para poder comprender los elementos que componen a los países atrasados económicamente, así como para establecer los rasgos fundamentales que históricamente conforman a éstos y por ende las características que hoy son predominantes y que definen el arraso y la dependencia estructural que el capitalismo ha impuesto e impone, es necesario tener en cuenta las aportaciones de los teóricos antes mencionados.

MÉTODO Y CONTENIDO EN EL CAPITAL DE MARX

El capital obra cumbre de Marx, continúa siendo la principal herramienta teórica para el estudio de la realidad concreta, sin que ello signifique que todo está contenido en ella o que el propio Marx sea infalible en sus predicciones. Marx utiliza un método diferente al de los economistas anteriores a él, abre un cauce formidable de análisis del modo de producción capitalista y sobre todo como el mismo Marx lo señala en el prólogo a la primera edición de El capital:

El objetivo final de esta obra consiste en investigar el régimen capitalista de producción y las relaciones de producción y circulación que le corresponden…1

Lo que significa penetrar y descubrir los diversos factores históricos objetivos de la sociedad capitalista que ocultan tanto la esencia de su nacimiento como de su superación. De esta manera su trabajo se inicia con el estudio de la mercancía y termina en el tercer tomo con el capítulo sobre las clases; el por qué de esta selección en la investigación lo señala el propio Marx en Introducción a la crítica de la economía política, cuando se refiere a “el método de la economía política“. En ese lugar Marx explica la importancia y el por qué de las “determinaciones abstractas [que] finalizan en la reproducción de lo concreto por la vía del pensamiento“,2 y que es denominado por Sweezy como el método de la “reducción progresiva de la abstracción“.3 Marx comienza su estudio por la forma fenomenal de la mercancía para desarrollar categorías como valor, valor de cambio, dinero, etcétera. De esta manera descubre uno la ley básica en que se sustenta el capitalismo: la plusvalía, que se obtiene debido a la existencia de una mercancía diferente al resto, la mercancía fuerza de trabajo, generadora del valor que se apropia el capitalista debido a las relaciones de producción sustentadas en la propiedad privada de los medios de producción, que permite poner en movimiento tanto a los propios medios de producción como a la fuerza de trabajo. De esta manera el proceso de producción es un fenómeno esencialmente social, y por lo tanto, histórico. Después del análisis del proceso de producción y de las leyes de acumulación de capital, en los libros segundo y tercero Marx aborda la circulación y la distribución del capital. No sólo será necesaria la plusvalía, también lo será que el capitalista la realice en el mercado. Posteriormente plantea, sobre todo en el tercer libro, la distribución de la plusvalía y su descomposición en beneficio, renta de la tierra y otros elementos del ingreso. De esta manera método y contenido se imbrican en un solo proceso dialéctico, histórico y complejo.

Ahora bien, desde la aparición del libro primero de El capital han transcurrido más de 100 años y por lo tanto durante este lapso la evolución y revolución social no se ha interrumpido y en este sentido, la estructura lógica de El capital, que está ligado de forma determinante a la realidad capitalista que analiza, pierde parte de su alcance teórico y práctico, aun cuando las categorías fundamentales continúen vigentes en la medida que sean tomados no como algo estático e inmutable, sino a la inversa, corno el mismo Marx señalaba en una carta a Annenkov,

que las categorías económicas no son más que abstracciones de esas relaciones reales, que sólo son verdades en la medida y durante tanto tiempo como esas relaciones existen…4

En este sentido los conceptos fundamentales deben ser desarrollados, en vez de ser relegados, ante una confrontación permanente con la realidad.

MARX Y ENGELS Y EL COLONIALISMO

Tanto Marx como Engels estudiaron el mundo de su época no sólo para interpretarlo sino para transformarlo, ya que al final de cuentas tenían como meta, la construcción del socialismo y por lo tanto su preocupación revolucionaria los hada centrar su atención en aquellos países en donde la clase obrera podría ser capaz de realizar dicha transformación; este cuadro se completaba con su interés y estudio de la situación colonial. Los capítulos históricos5 de El capital tratan este tema difícil y complejo. En diversos pasajes de la obra de Marx y Engels se encuentran referencias, por ejemplo, al papel jugado por el descubrimiento de América y a la importancia del desarrollo de la navegación transoceánica en el desarrollo de la burguesía como clase, la ampliación del mercado y del capitalismo; asimismo se destaca la importancia de las relaciones económicas entre países avanzados y atrasados; pero en cierto sentido son afirmaciones generales aun cuando importantes, como el análisis de la acumulación originaria y sobre la situación de atraso y el comportamiento del capitalismo en India, Turquía, Irlanda, China, en artículos publicados en el New York Daily Tribune,6 además de variadas observaciones en la correspondencia de ambos.

La propia posición de Marx y Engels variaría respecto a la naturaleza de las transformaciones que estaba creando el capitalismo en las zonas dependientes. La visión del Manifiesto Comunista y de los artículos del New York Daily Tribune, aprueban a nombre del progresismo el proceso de implantación del capitalismo en los países dependientes. Sobre este aspecto modificarían su apreciación en especial en los Grundrisse y en el tomo III de El capital. En éste, tal como lo señala Pedro Scaron en su introducción a Materiales para la historia de América Latina y que cita Armando Córdova,7 Marx se acerca a la actual concepción de “capitalismo subdesarrollado“, cuando lo concibe como “caricatura” del capitalismo maduro de los países dominantes, en el mismo sentido entendería el hecho de que la clase obrera inglesa nunca haría nada mientras no se liberase de Irlanda.8 Marx y Engels se convencerían de que la expansión del capitalismo no llevaba necesariamente a la implantación del modo burgués en forma mecánica en todas partes. Al contrario, denotaban el atrofiamiento y rapaz explotación que el capitalismo realizaba en estos países y al mismo tiempo consideraban la creación de una aristocracia obrera que serviría de amortiguador de las luchas revolucionarias del proletariado y el papel de los pueblos sojuzgados en la revolución socialista.

En la obra de Marx no existe un análisis específico del problema colonial. En realidad lo trata en la medida en que aclara las formas como se manifiesta el capitalismo o en casos en que se vuelve un problema de actualidad en la política europea. Es en los capítulos 24 y 25 del tomo I de El capital9 en donde se elabora un tratamiento del fenómeno colonial en cuanto éste forma parte del proceso de acumulación originaria del capital y muestra los aspectos más sobresalientes de la rapacidad y la barbarie capitalista en la búsqueda de ganancias. En estos capítulos se desmitifica la historia del capital (“sabido es que en la historia real desempeñan un gran papel la conquista, la esclavización, el robo y el asesinato; la violencia, en una palabra. En la dulce economía política, por el contrario, ha reinado siempre el idilio“)10 al demostrar que los métodos de la acumulación originaria fueron cualquier cosa menos idílicos. Tomando como ejemplo básico el caso inglés, desarrolla en líneas posteriores el proceso que engendra al capitalismo, es decir: el proceso de disociación entre el obrero y el capital de tal forma que

la llamada acumulación originaria no es, pues, más que el proceso histórico de disociación entre el productor y los medios de producción. Se le llama, originaria, porque forma la prehistoria del capital y del régimen socialista de producción.11

Así pues, es sobre todo a) un proceso histórico; y b) es la prehistoria del capital. Sobre esta base de análisis se centran sus observaciones respecto al sistema colonial.

Marx dedica el capítulo 25 de El capital a analizar la teoría de la colonización de Waikefield, donde muestra, y al mismo tiempo ratifica, que la existencia del régimen capitalista está ligada a la necesidad de destruir la propiedad privada nacida del propio trabajo. Lograr el hombre libre, libre de medios de producción y libre para vender su fuerza de trabajo como mercancía.

De esta forma, Marx y Engels atribuyen especial relieve al sistema colonial como fuente de acumulación originaria del capital en Europa; y si bien en un primer momento mantienen una mera concepción progresiva y eurocentrista, en sus últimos trabajos hay cambios importantes respecto a la consideración del carácter progresista y revolucionario del capital británico, por ejemplo, en la India o Irlanda.12 Tanto en El capital como en cartas a Engels y a otros personajes de la época vemos una radicalización paulatina en sus concepciones. Así, ya en 1856, Engels señala a Marx

que Irlanda es la primera colonia inglesa y allí se da uno cuenta de que la pretendida libertad inglesa tiene por base la opresión de las colonias.13

Posteriormente Marx, en carta a Engels del 18 de diciembre de 1869 señala;

Durante mucho tiempo creí que sería posible derrocar el régimen irlandés por el ascendiente de la clase obrera inglesa. Siempre expresé este punto de vista en New York Daily Tribune. Pero un estudio más profundo me ha convencido de lo contrario. La clase obrera inglesa nunca hará nada mientras no se libre de Irlanda. La palanca debe aplicarse en Irlanda. Por esto tiene tanta importancia el problema irlandés para el movimiento social en general.14

La misma reflexión es anotada respecto a la India

Los métodos de explotación de la india por los ingleses revelan mejor que la historia de ningún otro pueblo, toda una serie de experimentos fallidos y realmente necios (en la práctica infames).

En Bengala crearon una caricatura de la propiedad inglesa de la tierra. en la India sudoriental una caricatura de la propiedad parcelaria; en el noroeste, convirtieron en lo que de ellos dependía, la comunidad económica india basada en la propiedad colectiva en una caricatura de sí misma.15

Otro importante aspecto de Marx y Engels sobre la cuestión colonial es el papel de la lucha anticolonial, la relación de ésta con la lucha anticapitalista y lo relativo al desarrollo del capitalismo en las colonias. Sus apreciaciones sobre Irlanda son un punto de partida, tanto para enfocar la lucha anticolonialista en su relación con la lucha anticapitalista y, por ende, de la ligazón dialéctica e indisoluble entre una y otra, como el significar, como señala Córdova, el punto de ruptura con la posición progresista de los primeros planteamientos de lo que aquí se discute.

Estos acontecimientos convencen definitivamente a Marx de que la expansión mundial del capitalismo no lleva necesariamente a la implantación mecánica del modo de producción burgués en todas partes.16

Ya se ha señalado que desde 1856 Engels plantea a Marx el carácter de la opresión en Irlanda y cómo sobre ésta se fincaba la pretendida libertad inglesa. En un principio se considera que la liberación de la clase obrera inglesa conduciría a la liberación de Irlanda, cuando menos así es defendida en el New York Daily Tribune, pero en carta de Engels del 10 de diciembre de 1869 se rectifican esos criterios: “La clase obrera inglesa no hará nada hasta que se desembarace de Irlanda“.17 De esta manera si Irlanda es un fuerte de la oligarquía agraria inglesa, destruyendo su poder en Irlanda se le debilita en Inglaterra, pues en la mayoría de los casos son las mismas personas los propietarios en uno y otro lado.18 Hay también importantes anotaciones sobre los esfuerzos realizados por movilizar a la clase obrera inglesa por la liberación de Irlanda y la escisión que provoca este problema en la propia clase. El odio que siente el obrero inglés hacia el irlandés y cómo este antagonismo era fomentado por la burguesía, se adelantaba así el hecho de que la explotación de otros países estaba permitiendo a la burguesía de los países capitalistas de Europa crear una aristocracia obrera que sirviera de amortiguador a las luchas revolucionarias del proletariado. Es por ello que el obrero irlandés ve en el obrero inglés un cómplice de la burguesía. Ante todo esto, Marx ve la liberación de Irlanda no sólo como una cuestión de humanitarismo sino que constituye una cuestión política urgente y así lo plantea y recomienda a la “Internacional“. 19

Por supuesto que Marx como Engels no sólo plantearon un punto de partida para enfocar la lucha anticolonialista, no sólo contemplan la importancia que para la lucha metropolitana tenía Irlanda, sino que además, eran ya claros sobre los efectos nocivos de la conquista.

Cuanto más estudio el asunto, más claro me resulta que Irlanda ha sido frenada en su desarrollo por la invasión inglesa, y que se la ha hecho retroceder varios siglos…20 … La historia irlandesa le muestra a uno lo desastroso que es para una nación el haber subyugado a otra nación. Todas las abominaciones de los ingleses se originan en el Pale irlandés …21

Si bien Marx ubica correctamente el papel de la expansión colonial en el desarrollo del capitalismo, no logra percibir las particularidades del desarrollo capitalista en los países coloniales y es que la visión histórica que Marx y Engels tenían sobre los países coloniales o semicoloniales era bastante compleja y difícil. Ellos se habían dedicado fundamentalmente al estudio del surgimiento del capitalismo en Europa Occidental y lo explicaban “desde las entrañas del régimen feudal” de ahí que toda una serie de complicaciones que manifestaba la penetración, descomposición y subordinación por el capitalismo, como modo de producción, a toda una amplia gama de situaciones muy diferentes unas de las otras e incluso en muchas de ellas donde no era ni es aplicable la asimilación de modos de producción conocidos y vividos en Europa Occidental.

En efecto -dice Córdova

La situación precapitalista que antecede a la acumulación originaria europea puede ser concebida teóricamente como un modelo puro (feudalismo), o cuando más, como fase de transición de ese modelo a otro (el capitalismo). Las situaciones precapitalistas del siglo XXI, en cambio, al haber ya sido penetradas desde afuera por el capitalismo, no sólo dejaban de ser precapitalistas, sino que conformaban realidades sociales heterogéneas.22

A ello hay que agregar el nivel de conocimiento histórico que existía en la época, las diferencias estructurales en las diferentes sociedades subordinadas o penetradas así como los diferentes grados de intensidad y formas en que el capitalismo inició su proceso de conformación en las formaciones sociales colonizadas. Lo anterior no debe significar que Marx y Engels no tuvieran una interpretación sobre la naturaleza de estos países atrasados y de su papel dentro del sistema capitalista mundial; no se trata de eso, sino de señalar la complejidad del proceso histórico y las limitaciones en términos de claridad y coherencia que se reflejaban en esa época y también recordar que entre otras limitaciones está la de que el problema colonial en estos pensadores está dado en la medida que aclara la comprensión de su estudio del capitalismo o en los casos en que se convertía en un problema de la actualidad política europea, normalmente la inglesa, y en la medida en que incide con el objetivo central de su preocupación: la revolución socialista, si a lo anterior se señala una última razón: en el modelo del funcionamiento de la economía capitalista elaborado por Marx se prescinde del comercio exterior; así, queda claro el nivel de nuestro propio señalamiento.

Y es que el funcionamiento del comercio exterior es de gran importancia para entender la forma como se desarrolló el capitalismo en una economía dependiente y periférica. En la medida en que su producción está en función del mercado mundial y de la metrópoli, ello va a modelar su economía y va a establecer una estructura productiva atrofiada y complementaria de explotación permanente cuya caracterización está dada por un desarrollo desigual y combinado del capitalismo, que agravará y agrava permanentemente una desigualdad cada vez mayor entre las metrópolis y las colonias.

En el mismo sentido se pueden anotar la denuncia y condena que manifiestan ante las atrocidades de los colonialistas, sus artículos sobre la cuestión colonial constituyen, durante toda una época, una disección de la misión civilizadora del hombre blanco aun cuando para Marx, la burguesía cumplía una función revolucionaria en la medida que incorporaba a estos pueblos -coloniales- a la historia moderna y los sacudía del estancamiento en que las formas asiáticas de producción los habían mantenido. Su afirmación en el prólogo a El capital (primera edición) de te fabula narratur lo extiende implícitamente a las zonas coloniales.

Los países industrialmente más desarrollados no hacen más que poner por delante de los países menos progresivos el espejo de su propio porvenir.23

Ya hemos señalado en páginas anteriores cómo el propio pensamiento de Marx y Engels se fue desarrollando y tomando claridad sobre el papel del sistema colonial en su conjunto, con el mismo sentido recordamos aquí su pensamiento sobre los beneficios de la sociedad moderna vinculado a una de sus preocupaciones más importantes: la revolución comunista Para Marx, se trataba de plantearse si era posible la revolución comunista, si el capitalismo no llegaba a Asia. Sobre este aspecto son de central interés los artículos al New York Daily Tribune: “La dominación británica en la India” y “Futuros resultados de la dominación británica en la India“.24 En estos artículos se refiere también a la doble misión de Inglaterra en la India,

una destructora, y una regeneradora: la aniquilación de la vieja sociedad asiática, y la colocación de los fundamentos materiales de la sociedad occidental en Asia.25

Marx, en una primera fase no condenó toda conquista y dominación extranjera. El determinar si una particular aventura colonizadora era deseable o no, debería estar determinado por el efecto que ella tuviera sobre la posible víctima, el conquistador y el mundo en general, distinguía entre conquistadores que vivían parasitariamente del país sometido sin contribuir a su desarrollo económico y de quienes mejoraban la economía al paso que explotaban a la población. Las formas de dominio variaban con las condiciones económicas y sociales.

Es una noción tradicional que en ciertos periodos se ha vivido únicamente del pillaje. Pero para poder saquear es necesario que haya algo que saquear, es decir producción. Y la clase de pillaje está determinado por la clase de la producción. No se puede saquear una stock jobing nation de la misma manera que una nación de vaqueros.26

Así los antiguos romanos se contentaban con exigir tributos, sin perturbar en lo demás las economías locales. Los mongoles destruyeron y devastaron porque su economía pastoral requería vastas extensiones de tierra deshabitada y no cultivada para el apacentamiento.

En efecto, el capitalismo no tuvo siempre el mismo carácter. El capitalismo de carácter puramente comercial prosperaba en economías atrasadas sin necesitar su transformación, aunque al debilitar las economías explotadas, las volvió más susceptibles de cambio. El capitalismo comercial no hizo ninguna contribución positiva, y la medida en que este podía indirectamente promover un cambio hacia adelante no dependía de sus propias actividades sino de la naturaleza, solidez y articulación interna de la economía sometida. En referencia a la India, Marx señalaba en uno de los artículos y a mencionados:

Lo que llamamos su historia no es más que la historia de los sucesivos intrusos que fundaron sus imperios sobre la base pasiva de una sociedad inmutable que no oponía resistencia … la debilidad y el atraso o ‘predestinaban’ a la India a ser conquistada y la cuestión no era si los ingleses tenían derecho a conquistarla sino si hemos de preferir una India conquistada por los turcos, por los persas, por los rusos, a una India conquistada por los británicos.27…Al socavar las dos bases de las pequeñas comunidades semibárbaras y semicivilizadas y las antiguas artes manuales, Inglaterra estaba realizando la más grande y para decir verdad, la única revolución social que jamás se ha visto en Asia.28 …Inglaterra tiene que cumplir en la India una doble misión: una destructora, la otra regeneradora; la aniquilación de la vieja sociedad asiática y la colocación de los fundamentos materiales de la sociedad occidental en Asia.29

Posteriormente, la confianza de Marx en que la expansión del gobierno europeo redundaría en beneficio del mundo se tomaría en términos cada vez más severos respecto a los efectos económicos del imperialismo británico.

Lo que los ingleses le quitan anualmente en forma de renta, dividendos de ferrocarriles inútiles para los hindúes, pensiones para militares y funcionarios, para la guerra de Afganistán y otros, etcétera, lo que les quitan sin ningún equivalente y aparte de lo que se apropian para si mismos anualmente dentro de la India, para hablar sólo del valor de las mercancías que los indios enviaron gratuita y anualmente a Inglaterra, suma ¡más que la suma total del ingreso de los sesenta millones de trabajadores agrarios e industriales de la India! ¡Este es un proceso de sangría furiosa! Los años de hambre se siguen uno a otro y en dimensiones aún no sospechadas en Europa.30

Así, mientras que la opinión de Marx sobre el papel del capitalismo sufrió considerable cambio, su prueba última para toda dominación política, fuera ésta interna o externa, seguía siendo la misma: el avance económico y social. En los tiempos modernos, el progreso dependía de la industrialización de la nación; más adelante, de su socialización.31

En relación al tratamiento sobre el impacto de la lucha en las colonias con la revolución europea, es una relación que la sitúa en un primer plano, sobre todo, porque veían la posibilidad de un desarrollo capitalista independiente en las colonias que podría debilitar el capitalismo europeo. Esta idea se mantendría incluso por Engels antes de su muerte en 1894. De la misma manera se refería Marx al plantearse si era posible la revolución comunista si el capitalismo no llegaba a la India.

De lo que se trata es de saber si la humanidad puede cumplir su misión sin una revolución a fondo en el estado social actual de Asia. Si no puede, entonces, y a pesar de todos sus crímenes, Inglaterra fue el instrumento inconsciente de la historia al realizar dicha revolución. 32

Pensaban que un desarrollo del capitalismo en China o en India tendría que incidir sobre el ciclo económico europeo y que agravada sus contradicciones agravando su caída sobre todo a partir de una contracción del mercado metropolitano, para ellos la revolución iba ligada al desencadenamiento de una crisis comercial o industrial.

Otra vez más, la maravillosa ironía de la historia: sólo queda China por ser conquistada para la producción capitalista, y al hacerlo así, a la larga esta última hace imposible su propia existencia en la metrópoli…33

o la carta, también de Engels, dirigida a F. A. Sorge en donde señala que:

…en cuanto la competencia china se establezca en escala de masas, las cosas madurarán rápidamente en el país de usted y aquí, y entonces la conquista de China por el capitalismo proporcionará al mismo tiempo el impulso para el derrocamiento del capitalismo en Europa y Norteamérica…34

Sin embargo en todo el tratamiento acerca de la “futura” revolución existe un alto grado de paternalismo cuando se refieren al mundo que hoy conocemos como subdesarrollado. Se pensaba que allí llegaría la revolución como una merced del proletariado de las metrópolis.35 Sin duda en ello se equivocaron, hoy sabemos que fue en los países amados: Rusia, China, Vietnam, Cuba, en donde triunfó la lucha socialista y donde se escribe la historia del hombre nuevo. Se equivocaron en el tiempo lo que demuestra que la obra de Marx y Engels no es infalible ni se basaba en predicciones absolutas. Al mismo tiempo se inscribe lo grandioso de su pensamiento al anotar que la “palanca debe ser colocada en Irlanda“. Así reconocer aquellos aspectos que no previeron Marx y Engels es contribuir a desmitificar al marxismo y oponerse a toda concepción teológica, a concebirlo como al profeta de la verdad revelada. Con Marx y Engels, la inteligencia entra a la historia pero de ninguna manera son unos místicos ni unos metafísicos positivistas; son en realidad en los términos más precisos unos científicos que estudiaron una realidad concreta, que entregaron un pensamiento, un método, hipótesis, razonamientos y de ninguna manera una historia fatalista y única.

Es en este sentido que podemos señalar que junto al genio de Marx y Engels también hubo, por parte de ellos, ciertos enjuiciamientos que no fueron del todo certeros, así como también ciertos enfoques sobre las hoy zonas subdesarrolladas en las cuales no les fue posible prever su especificidad del desarrollo capitalista, sobre todo, en lo referente a América Latina. Ya hemos señalado cómo existió en una parte de la obra de estos pensadores un enfoque que se nos antoja limitado e inexacto en la medida en que consideraban como progresista la implantación del capitalismo y su dominio por éste en las zonas coloniales. Quizás por esto, Engels se manifestó complacido ante la ocupación de México por Estados Unidos, exponiendo el argumento de que el desarrollo de México no se podría lograr sin el tutelaje del capitalismo estadounidense.36 Lo mismo se manifiesta en sus enjuiciamientos sobre algunos personajes políticos de América Latina, en especial, Simón Bolívar, de quien dicen que es un “mito provocado por la fantasía popular que ha provocado su eficacia inventando grandes hombres”.37 Así como la utilización de epítetos nada halagadores sobre el libertador.

Sin embargo, es justo también anotar que Marx y Engels van a pasar de un respaldo categórico y entusiasta a la expansión estadounidense, años de 1847 a 1856, a una crítica de la misma en un periodo posterior de 1856 hasta la muerte de Marx. Así, en 1861 como en los siguientes Marx se opone y denuncia con severidad a la intervención anglo-franco-española en México.38

ACUMULACIÓN ORIGINARIA; MARXISMO Y SUBDESARROLLO EN AMÉRICA LATINA

Podemos aceptar sin dificultades que el punto de partida de una teoría marxista del atraso debe ser el de considerar el concepto de acumulación primitiva, que como se sabe es utilizado por Marx y desarrollado en El Capital39 y que le sirve para explicar históricamente cómo surge el “primer capital“, es decir cómo se originan a partir de formaciones sociales diferentes las leyes del funcionamiento del capitalismo. La importancia de este concepto estriba en que el capitalismo se puede definir como un sistema social en el que los poseedores de los medios de producción afrontan a la fuerza de trabajo libre pero desprovista esta de toda propiedad de esos medios de producción. Como esta separación tuvo que haberse dado en algún momento anterior, se convierte en la premisa fundamental para el desarrollo del capitalismo, es decir en un proceso que anuncia, que prevé al capitalismo y cuyo estudio realiza Marx; por ello al autor en cierta medida no le era necesario analizar la acumulación primitiva, sino constatar y describir sus principales características y modalidades en algunos países europeos, principalmente el caso de Inglaterra.

Pero este es un problema válido en un enfoque de la acumulación primitiva como una introducción histórica al análisis del capital, y lo más importante, nos parece, es el del análisis de la acumulación primitiva como un proceso interno de una formación social, o sea, como el proceso de transición de una formación social a otra. Quedarse sólo en el primer nivel, no resolvería grandemente las cosas como lo han percibido incluso economistas no marxistas como Gerschenskron40 para deducir en ello argumentos contra el marxismo. Pero también lo han percibido autores como Dobb41 que ha adoptado el segundo aspecto de estudio y le ha permitido llegar a respuestas interesantes ante este problema.

Ahora bien, la generalidad expresa la acumulación primitiva concebida como una transición ante el feudalismo y el capitalismo y en cierta medida se considera como la única alternativa histórica. Nos gustaría en este caso hacer algunas observaciones teóricas que podrían ser de interés; desde un punto de vista microeconómico, sin duda, resulta imposible comprender y concebir la fábrica más que cuando existe una fuerza de trabajo desprovista de sus medios de producción, pero esto colocado a un nivel estructural, macroeconómico, se puede prever que el capitalismo no siguiendo el patrón clásico comienza a pequeña escala utilizando a los desclasados que cualquier tipo de formación social engendra y que incluso, la separación de los productores de sus medios de producción no se realice masivamente sino después del comienzo del capitalismo* y como el resultado de sus propias leyes de funcionamiento. Si la historia económica, política y social de los pueblos pudiera probar que la irrupción del capitalismo siempre reviste la forma inglesa, es decir una irrupción masiva y concentrada en el tiempo, lo anterior no tendría sentido, pero creemos que no ha sido así. En otras palabras, la acumulación primitiva en el sentido clásico no es una necesidad lógica, sino una rama alternativa en el proceso de transición de una formación social a otra, sobre todo si ello se analiza sobre la base de las leyes de la formación social en la que se ha producido. Precisamente la aportación de Dobb al marxismo ha consistido en comprender que al estudiar la acumulación primitiva, ya no en relación con el capitalismo sino en relación con el feudalismo, se planteaba al mismo tiempo el problema del análisis y su solución.

El problema en este caso estriba en saber, por una parte, cómo la acumulación primitiva está ligada a la evolución del feudalismo y, por otra parte, cómo desemboca en el capitalismo. Se trata pues de un proceso típico de transición.

De esta manera la dificultad no estriba tanto en comprender por qué el capitalismo debe ser precedido por la acumulación primitiva, como en comprender por qué numerosas crisis del feudalismo, numerosas fases de disociación productores-medios de producción no condujeron a una verdadera acumulación primitiva, es decir, garantizaron la transición al capitalismo. Tal vez, dice un autor marxista

la respuesta se encuentra en la naturaleza particular del capitalismo y de la burguesía pre-industrial cuya posición de cara al feudalismo es ambigua, porque padece los límites del régimen y al mismo tiempo es también su beneficiaria de esa economía basada en la extracción de impuestos, en la circulación y en el cambio desigual.42

Asimismo no deja de ser importante la observación de Gramsci cuando recuerda las dos tesis mayores de Marx en su prólogo a la Contribución a la crítica de la economía política; a) ninguna sociedad se propone tareas para cuya solución las condiciones no estén suficientemente maduras; b) ninguna sociedad desaparece antes de haber expresado todas sus potencialidades. En este caso el marxismo simplificador identifica ambas. Y Gramsci observa y advierte que existe una cierta “distancia” entre los extremos, entre los que oscila el proceso histórico. La clave de la explicación de las fases de transición depende del análisis de esta “distancia“, y en esto sin duda se enriquecerá el materialismo histórico.

El interés de esta reflexión está en el hecho de que la cuestión de la acumulación primitiva sigue siendo un problema de vital importancia y enorme actualidad para los países atrasados y que por otra parte, también es cierto que se presenta bajo formas nuevas y diferentes mucho más numerosas y variadas de lo que Marx consideraba (el paso del feudalismo al capitalismo).

En particular, el análisis del modo de producción asiático43 como formación social que en gran medida se basa sobre las formas superiores de la comunidad y en la que la clase dirigente detenta su poder principal por su función estatal es más importante que nunca. Se sabe que el concepto de modo de producción asiático ha tenido enormes dificultades así como obstáculos para triunfar sobre un esquema empobrecido que sólo admitía que a la comunidad primitiva, le sucedía, con una exactitud histórica, la esclavitud, seguido el feudalismo y de este el capitalismo que estaría en espera del advenimiento del socialismo.

Así, la formación social de la que surgió la acumulación primitiva no es ni tiene que ser forzosamente el feudalismo y tampoco el final del trayecto tiene que ser necesariamente el capitalismo. Esto nos parece que en términos similares ya había sido previsto hace 30 años por Preobrazhensky cuando planteó su concepto de acumulación socialista primitiva.44

Es decir, valdría la pena considerar a la luz de la teoría y la historia el hecho de que la transición del feudalismo al capitalismo (la acumulación primitiva en sentido estricto), es una de las formas sociales, que, actualmente no es la única, ni inevitable, lo cual implica trabajarse en una teoría ampliada de la acumulación primitiva.45 En este sentido nos parece que la teoría del excedente económico de Paul Baran46 contiene muchos elementos importantes, cuando hace distinciones entre las condiciones de formación del excedente y las condiciones de su distribución y utilización.

Por otra parte, para Marx la acumulación concierne al desarrollo de las fuerzas productivas y, por supuesto, este desarrollo no puede ser aislado de las relaciones de producción. Marx demuestra que el proceso de acumulación se sitúa en la articulación de las fuerzas productivas y de las relaciones de producción y por ende constituye el mecanismo mediante el cual las relaciones de producción capitalistas permiten el desarrollo contradictorio de las fuerzas productivas capitalistas, a fin de asegurar la reproducción ampliada.

Así, la acumulación capitalista en Marx consiste en la transformación de una parte de la plusvalía en capital

analizada de un modo concreto, la acumulación se reduce a la reproducción del capital en una escala progresiva.47

En este sentido el capital mismo es capital sólo porque existen las condiciones sociales de la producción capitalista, es decir

El capital es una relación social de producción. Es una relación burguesa de producción, una relación de producción de la sociedad burguesa.48

o en los términos expresados en innumerables citas a lo largo de la obra de Marx y Engels:

La producción capitalista es producción y reproducción de las relaciones de producción específicamente capitalistas.49

Surge así la relación capitalista en general en la medida en que cambian las condiciones generales y se producen por primera vez las condiciones redes para la hegemonía del capital sobre el trabajo y en la medida que ella se desarrolla, el obrero se va haciendo enteramente obrero desde ahí, sólo puede vender su fuerza de trabajo y sólo vivirá de venderla, ya no es el caso del productor independiente dentro de un proceso interrumpido sino constante y llega un momento en que el modo de producción capitalista aglutina a toda la sociedad, es decir se verifican dos fases históricas en el desarrollo de la producción capitalista. La primera que es la “subsunción formal del trabajo en el capital” y en donde:

La subsunción del proceso laboral en el capital se opera sobre la base de un proceso laboral preexistente, anterior a ésta subsunción suya en el capital y configurando sobre la base de diversos procesos productivos anteriores el capital se subsume en determinado proceso laboral existente.50

La segunda fase es la de la “subsunción real del trabajo en el capital“:

La característica general de la subsunción formal sigue siendo la directa subordinación del proceso laboral -cualquiera que sea tecnológicamente hablando, la forma en que la lleve a cabo- al capital. Sobre esta base, empero, se alza un modo de producción no sólo tecnológicamente específico que metamorfosea la naturaleza real del proceso de trabajo y sus condiciones reales: el modo capitalista de producción. Tan solo cuando éste entra en escena se opera la subsunción real del trabajo en el capital.51

En términos de Etiene Balibar, se trata de una “sincronía” teórica y que es lo que Marx pensaba a propósito del modo de producción capitalista, bajo el concepto reproducción, por lo tanto, dice este autor,

se reservará el concepto de diacronía al tiempo del tránsito de un modo de producción a otro, es decir, al tiempo determinado por el reemplazo y la transformación de las relaciones de producción que constituyen la doble articulación de la estructura.52

Balibar agrega, que cuando se analizan las formas de las dos relaciones (propiedad, “apropiación real“), comprobamos un “desajuste” cronológico`en la constitución de estas dos formas,

la forma capitalista de propiedad -relaciones capitalistas de producción- que preceden cronológicamente a la forma capitalista de apropiación real -fuerzas productivas del capitalismo-; este desajuste era reflejado por Marx en la distinción de la “supeditación formal” del trabajo al capital y de su “supeditación real”.53

El análisis de Marx acerca de la acumulación primitiva de capital es uno de los aportes más importantes de su concepción del materialismo histórico y sobre los papeles que juegan las relaciones de producción y las fuerzas productivas en la transformación de la base económica de la sociedad. Ello confirma el rol activo de las relaciones de producción y la dominación progresiva que éstas tienen sobre las fuerzas productivas; de esta manera cuando entra en escena el modo capitalista de producción y se opera la subsunción real del trabajo en el capital, las relaciones de producción capitalistas pueden entonces desarrollarse y reproducirse de manera ampliada. De un modo semejante Marx pone en evidencia cuando caracteriza el secreto de la acumulación originaria, la importancia de la superestructura y el rol activo de las relaciones de producción. Así:

En la historia de la acumulación originaria hacen época todas las transformaciones que sirven de apoyo a la naciente clase capitalista, y sobre todo los momentos en que grandes masas de hombres se ven despojadas repentina y violentamente de sus medios de producción para ser lanzadas al mercado de trabajo como proletarios libres y privados de todo medio de vida sirve de base a todo este proceso la expropiación que priva de su tierra al productor rural, al campesino.54

O en los términos en que lo plantea Engels en el Anti-Dühring cuando hace referencia a la aparición histórica en la sociedad occidental de la figura del “trabajador libre“.55

Por otra parte ¿qué es lo que explica la acumulación originaria del capital? Explica las diversas formas de cómo se obtiene el acervo primario de la riqueza en manos de los capitalistas de manera que a partir de ésta se emprenda la expansión del capital en forma ampliada y cómo a su vez se inicia ésta. Es un proceso de apropiación de la riqueza y de recursos que se efectúa al mismo tiempo que se forma la economía capitalista, es decir:

el estudio de la acumulación originaria o primitiva del capital trata a la vez de una historia y de una prehistoria … el estudio de la acumulación primitiva es ese reemplazo de la memoria por la historia donde se descubre el mito de la teoría burguesa del capital primitivo. De una prehistoria: este estudio nos descubre otro mundo en el origen del capital… 56

La acumulación originaria, entendida así no se refiere, por lo tanto, solo a la formación del capital sino a toda una serie de acontecimientos y transformaciones sociales, políticas y económicas que el mismo capital promueve y requiere para su existencia y desarrollo, es decir, los métodos de la acumulación originaria fueron cualquier cosa menos idílicos, como dice Marx, cuando recuerda

que en la historia real juegan un papel de gran importancia: la conquista, la esclavización, el robo y el asesinato: la violencia en una palabra.57

Toda esta violencia, esta prehistoria y a su vez la historia del capital será necesaria para realizar su operación global como proceso histórico indispensable tales como

la separación del trabajador de sus medios de producción, la concentración de la riqueza en la surgiente clase burguesa, la formación de un mercado de trabajadores libres, la creación de una ideología burguesa y en fin la incorporación de todos los aspectos de la vida al sistema mercantil.58

Así pues, la acumulación originaria del capital, no es el resultado sino el punto de partida del modo capitalista de producción y si bien los comienzos de la producción capitalista ya se advierten en algunas ciudades mediterráneas durante los siglos XIV y XV -caso de Italia- la era capitalista, dice Marx, sólo data del siglo XVI cuando ya se ha operado una revolución del mercado mundial y ahí en donde ya hace tiempo fue abolida la servidumbre y por ende donde la estructura económica de la sociedad capitalista se erige sobre la estructura económica de la sociedad feudal, historia en que hacen época toda una serie de transformaciones, punto de apoyo de la naciente burguesía y el momento en que numerosos hombres son despojados en forma violenta y masiva de sus medios de producción de manera que se convierten en “proletarios libres” lanzados al mercado de trabajo. Sirve, dice Marx, de base a todo este proceso la expropiación que priva de su tierra al productor rural, al campesino.59 De ahí que en términos de Marx,

el régimen del capital presupone el divorcio entre los obreros y la propiedad sobre las condiciones de realización de su trabajo … Por tanto, el proceso que engendra el capitalismo sólo puede ser uno: el proceso de disociación entre el obrero y la propiedad sobre las condiciones de su trabajo, proceso que de una parte convierte en capital los medios sociales de vida y de producción, mientras de otra parte convierte a los productores directos en obreros asalariado.60

Por otra parte,

es una acumulación que no es fruto del régimen capitalista sino su punto de partida…61

Además de ser un proceso histórico y social la acumulación originaria de capital está vinculado directamente al desarrollo de la producción mercantil, es una modalidad especifica de esta, un fenómeno particular a diferencia de quienes quieren verlo como un mero aspecto natural y separado de otras condiciones sociales, como dice Alonso Aguilar,

es un proceso social, histórico, que en una fase de su desarrollo acompaña a la producción mercantil,62

y que en términos de Marx anota que:

…sobre el cimiento de la producción de mercancías, sólo bajo la forma capitalista puede levantarse una producción a gran escala. Por eso, el régimen específicamente capitalista de producción presupone una cierta acumulación de capital en manos de productores individuales de mercancías. Teniendo esto en cuenta, dábamos por supuesto esa premisa al estudiar el tránsito del artesanado a la industria capitalista. Podemos dar a esta acumulación el nombre de acumulación originaria, ya que no es resultado histórico, sino por el contrario base histórica, punto de arranque de la producción básicamente capitalista…63

En este sentido la acumulación originaria del capital, no es como algunos pudieran considerarla, una mera invención artificial o ingeniosa de Marx ni tampoco se puede considerar como una etapa que sólo fue válida para el capitalismo inglés, sino, como señala nuevamente Alonso Aguilar

es una fase históricamente necesaria del desarrollo del capital y del capitalismo, precisamente aquella en la que, bajo la acción combinada de múltiples fuerzas, las relaciones mercantiles se desenvuelven y empiezan a convertirse en relaciones capitalistas de producción.64

Otro de los errores que normalmente se cometen en tomo a la acumulación originaria de capital es el de intentos fallidos para encontrar las mismas formas que adopta este proceso en Inglaterra, en este caso simplemente se trasplanta el esquema tradicional de una acumulación originaria, digamos clásica, a todas las demás regiones del mundo cuyas características económicas y sociales han sido y son diferentes. Se olvida en esto que la acumulación originaria es ante todo un proceso histórico y de ninguna manera un mero, esquema que se repita linealmente en todas las sociedades durante su proceso hacia el capitalismo no previendo así alguna otra alternativa posible. Se parte así de un esquema tradicional que sólo establece la relación feudalismo-acumulación originaria del capital-capitalismo, producto sin duda de una visión etapista de la historia del desarrollo de la sociedad o de posiciones teóricas de aquellos que encuentran feudalismo como modo de producción dominante en todas y cada una de las formaciones sociales estudiadas. De esta manera bajo una pretendida “ortodoxia” realizan meros trasplantes de situaciones históricas válidas para un país o un momento que no pueden de ningún modo otorgarles un carácter universal. Se olvida así cómodamente que en el propio Marx existía una serie de observaciones de que en el análisis de este proceso se toma como modelo a Inglaterra pero que de ninguna manera le impone un sentido de fatalidad histórica en cuanto a las formas y métodos que estudia Es por esta razón que es muy claro cuando afirma sobre la tendencia histórica de la acumulación capitalista que ésta;

no se limita a convertir directamente al esclavo y al siervo de la gleba en obrero asalariado, determinando por tanto un simple cambio de forma. la acumulación originaria significa pura y exclusivamente la expropiación del productor directo, o lo que es lo mismo, la destrucción de la propiedad privada basada en el trabajo.65

Es decir, es claramente una tendencia histórica, no una fatalidad histórica como el propio Marx lo plantea en diferentes aspectos de su obra.66

En efecto, la situación precapitalista que antecede a la propia acumulación originaria de capital, puede ser concebida en términos clásicos, es decir, a partir de un régimen feudal, como modelo puro, o también como fase de transición de este régimen a otro, en su caso el capitalismo. Pero también se deben recordar otras situaciones en donde las formaciones precapitalistas que anteceden a la acumulación originaria no son necesariamente feudales sino diferentes, es decir, puede constituir una fase de transición de formaciones sociales precapitalistas heterogéneas como pensamos es el caso de los siglos XVI y XVII en lo que es hoy América Latina en donde se combinan y yuxtaponen elementos semifeudales, esclavistas, despótico tributarios y la producción mercantil. Agregado a lo anterior como señala Armando Córdova:

Las situaciones “precapitalistas” del siglo XIX, en cambio, al haber ya sido penetradas por el capitalismo, no sólo dejaban de ser precapitaiistas, sino que conformaban realidades sociales heterogéne as… heterogeneidad distinta en cada caso… diferencias entre organizaciones originales penetradas (China, India, Irlanda, América Latina), así como diferentes intensidades y duración…67

Dentro de esta misma consideración, nos parece están las reflexiones de E. Balibar en tomo a la teoría del tránsito y la acumulación originaria en donde al exponer las diversas determinaciones de su estudio señala su carácter no absoluto, vago o misterioso y reafirma que

una edad distinta es exactamente otro modo de producción. Llamémoslo modo de producción feudal, para seguir el análisis histórico de Marx, sin afirmar… ninguna ley de sucesión necesaria y única de los modos de producción…68

y que en términos nuevamente de Marx se debe recordar, una vez más, su punto de vista enviado a la redacción de la revista rusa, mencionada anteriormente, en donde da respuesta a su “crítico” el señor Shukouski señalándole que:

A todo trance quiere convertir mi esbozo histórico sobre los orígenes del capitalismo en la Europa Occidental en una teoría filosófica-histórica sobre la trayectoria general a que se hayan sometidos fatalmente todos los pueblos, cualesquiera que sean las circunstancias históricas que en ellos concurran… (Esto es hacerme demasiado honor y, al mismo tiempo demasiado escarnio…)69

En este sentido es también de una gran importancia recordar los planteamientos de Bagú cuando intenta agrupar los diferentes procesos que se verifican desde los comienzos de la producción capitalista

1. Práctica desaparición de la servidumbre en Inglaterra: última parte del siglo XIV;

2. Comienzo de la era capitalista: siglo XVI;

3. Procesos que se registran entre el primero y el segundo:

a) Comienzo de la producción capitalista en algunas ciudades mediterráneas: siglos XIV y XV;

b) Revolución del mercado mundial: fines del siglo XV;

c) En Inglaterra, los latifundistas expulsan a los campesinos para producir lana con destino a la industria de Flandes. Último tercio del siglo XV hasta la primera década del XVI.

4. Procesos desde fines del siglo XVI y que forman parte del comienzo de la era capitalista: producción de oro y plata en América, esclavización de la población aborigen en América, esclavización de la población africana.70

Sin embargo, agrega Bagú, que su hipótesis si bien tiene alguna dosis de verdad aún quedan muchos importantes claros por llenar, menciona asi cómo no se consideran algunas zonas de la propia Inglaterra, ni se menciona a Gales, Escocia e Irlanda. Tampoco, dice, se tiene en cuenta el desarrollo histórico de Portugal y España, actores decisivos en la revolución del mercado mundial. En fin lo que interesa es que señala que:

si bien dentro de ese gran espacio constituido por Europa Central y Occidental… se puede retrasar la huella de una cadena causal que nos conduzca, a partir de la descomposición de un feudalismo … hasta la aparición de uno o varios capitalismos, no es nada fácil demostrar que en esa zona y esos siglos todas las corrientes históricas procedían del feudalismo y se orientaban hacia el capitalismo.71

y agrega,

en otras palabras, hay dos probabilidades más: 1) Que a partir de un feudalismo haya habido comentes históricas que condujeran a un no-capitalismo; 2) que a partir de un no-feudalismo haya habido comentes históricas que condujeran a un capitalismo.72

Sin duda una importante reflexión que nos debe servir como punto de partida teórico-histórico en el análisis de las formaciones social-colonial y su proceso hacia el capitalismo en América Latina y que, por lo tanto, el análisis de la acumulación originaria o primitiva del capital consiste en una concepción y general cuyo análisis por Marx en el libro I de El capital son los de algunas formas, de algunos métodos encontrados en la historia de Europa Occidental y principalmente en Inglaterra y que Marx aclara sobre este punto en su carta a Vera Zassulitch del 8 de marzo de 1881.73 De manera general, el resultado del proceso de transformación depende de la naturaleza del medio histórico, del modo de producción existente. Recordemos también, por último, dos textos importantes de Marx, como son Las formaciones económicas precapitalistas,74 en donde se describen tres formas distintas de constitución del trabajador libre, que son procesos históricos diferentes, correspondientes a formas de propiedad anterior y específicas, y también cómo lo muestra a propósito del capital mercantil en donde se señala que:

Se opera también un triple tránsito: Primero, el comerciante se convierte directamente en industrial; así acontece en las industrias basadas en el comercio … como se hizo en Italia en el siglo xv, al llevar algunas industrias a Constantinopla. Segundo, el comerciante convierte a los pequeños maestros en sus agentes (Middlemen) o compra directamente a quienes producen por cuenta propia; respeta su independencia nominal y no introduce el menor cambio en sus productos. Tercero, el industrial se hace comerciante y produce directamente y en gran escala para el comercio.75

Ahora bien, en el análisis de las formas y métodos de la acumulación originaria del capital, se identifican diversos mecanismos que usualmente operan a lo largo de los dominios económicos de la sociedad capitalista en expansión. En las primeras etapas del surgimiento del capitalismo se supone que la acumulación originaria se sucede en la frontera de contacto que se establece entre el núcleo capitalista en formación y el resto de la sociedad, así como en otras sociedades precapitalistas de las que obtiene y extrae riquezas que le permiten sustentar las primeras fases de operación de las nuevas relaciones de producción. Estas fuentes de valor forman una de las fuentes más importantes que permiten el desarrollo del proceso de acumulación originaria. En otros términos, recordemos que el capital tiene la tendencia a extender en forma permanente sus formas de explotación, y con ellas, el modo de producción capitalista.

Por supuesto que lo anterior, constituye un planteamiento general y que su manifestación particular adquiere diversas modalidades dependiendo de cada sociedad y de momentos diferentes. Las barretas y obstáculos que se encuentran para la realización de este proceso son diversos, algunas son de carácter jurídico-económicas otras de carácter extra económico, diversos grados de conformación de la sociedad van a determinar también diversas formas de consumo y de formación de capital, así como de organización de la producción que harán que, su forma de participación en la acumulación originaria sea también diversa, tanto en lo que concierne a su incorporación al capitalismo como en cuanto a su contribución a la acumulación originaria. En otros términos, recordemos que el capitalismo en su proceso de imposición de procedimientos diversos de exanción originaria de capital se realiza en sociedades de condiciones no capitalistas con lo cual inicia a incorporarlas a su modo de producción y que lo anterior se realiza en forma y modalidades diferentes. Aun cuando siempre utiliza ciertos procedimientos generales que le son propios: el pillaje, la violencia, dominación militar y política, imposición de actividades productivas, destrucción de la industria nativa, la destrucción de estructuras no capitalistas y la conservación de otras, etcétera.

Recordemos aquí, como recuerda Marx, toda una serie de “métodos idílicos” de la acumulación originaria: la depredación de los bienes de la iglesia, enajenación fraudulenta de las tierras del dominio público, saqueo de los terrenos comunales, elementos, que entre otros, abrieron

paso a la agricultura capitalista, se incorporó el capital a la tierra y se crearon los contingentes de proletarios libres y privados de medios de vida que necesitaba la industria de las ciudades.76

Otros procesos fueron las diversas leyes que perseguían a los expropiados y leyes reduciendo el salario

De ahí que, a fines del siglo xv y durante todo el m, se dictasen en toda Europa Occidental una serie de leyes persiguiendo a sangre y fuego el vagabundaje … Al mismo tiempo la burguesía que va ascendiendo, pero que aún no ha triunfado del todo, necesita y emplea todavía el poder del estado para “regular” los salarios, es decir, para sujetarlos dentro de los limites que convienen a los fabricantes de plusvalía,.. alargar la jornada de trabajo y mantener al obrero en el grado normal de subordinación. Es éste un factor esencial de la llamada acumulación originaria.77

Otros factores que se suceden son: los contratos de arrendamiento, la revolución agrícola del siglo XVI, la depreciación de los metales preciosos, el alza de los precios del trigo, lana, carne; la expropiación y el deshaucio de una parte de la población rural, la destrucción de las industrias rurales y el proceso de diferenciación de la industria y la agricultura y por lo tanto la destrucción progresiva de la clase campesina y el surgimiento de la gran industria; etcétera.

Agrega a éstos:

el sistema colonial, la deuda pública, la montaña de impuestos, el proteccionismo, las guerras comerciales, etcétera, todos éstos vástagos del verdadero periodo manufacturero se desarrollaron en proporciones gigantes durante los años de infancia de la gran industria. El nacimiento de esta potencia es festejado con la gran cruzada heroica de rapto de niños.78

Así pues, señala Marx,

…esta espantosa y difícil expropiación de la masa del pueblo, forma la prehistoria del capital. Abarca toda una serie de métodos violentos entre los cuales sólo hemos pasado revista aquí, como métodos de acumulación originaria del capital, a los más importantes y memorable.79

Otro ejemplo sacado del análisis de El capital es el relativo al papel que juega el estado en la vi& económica durante la génesis histórica de la producción capitalista, o sea en el periodo de la acumulación originaria de capital y que nos muestra una intervención de la práctica política, en sus diferentes formas y que tiene por resultado transformar y fijar los límites del modo de producción. Así;

En el momento de su surgimiento la burguesía necesita el poder del estado y lo utiliza para “regular” los salarios, es decir, para sujetarlos dentro de los límites que conviene a los fabricantes de plusvalía, prolongando la jornada de trabajo y mantener al mismo obrero en el grado normal de subordinación…80

Con el posterior desarrollo de la producción, que implica también considerar el desarrollo de relaciones jurídicas, de la política del estado, de la clase obrera, etcétera, reconoce a estas como elementos centrales que se adaptan a la estructura económica de tal manera que la influencia directa del estado en la vida económica es mucho mayor en la fase de la acumulación originaria que la que tiene normalmente en la fase posterior, las cosas cambian;

la “silenciosa coacción de las relaciones económicas”, hace superfluo en gran parte este tipo de intervención del poder estatal en la vida económica.81

Por supuesto que se continúa utilizando la fuerza extraeconómica inmediata pero sólo por excepción. Así puesto que es la regla en una situación dada, pasa a ser excepción de otra. Los diversos métodos de acumulación originaria -observa Marx– pueden ser en ciertos casos más o menos brutales y en otras más o menos refinados, pero

todos utilizan el poder del estado, de la fuerza concentrada y organizada de la sociedad, para acelerar a pasos agigantados el proceso de transformación del régimen feudal de producción en el régimen capitalista y acortar los intervalos. La violencia es la comadrona de toda sociedad vieja que lleva en sus entrañas otra nueva. Es, por sí misma, una potencia económica.82

Pensamos aquí que cuando Marx define el poder del estado como “violencia organizada y concentrada de la sociedad” no piensa solamente en el proceso de transformación -al que se refiere explícitamente- del modo de producción feudal en modo de producción capitalista sino que pone de manifiesto una característica que es común a todos los procesos de transición de una formación social a otra, válido no sólo para la fase de una formación social al capitalismo sino también para el caso del proceso de transición del capitalismo al comunismo.

Por último, al tratar el problema de la acumulación originaria del capital, Marx le otorga un importante papel al sistema colonial en cuanto este forma parte del proceso de acumulación originaria del capitalismo en Europa y muestra a su vez la rapacidad y la barbarie capitalista en la búsqueda de ganancias. Para Marx la era capitalista sólo data del siglo XVI y;

el descubrimiento de los yacimientos de oro y plata de América, la cruzada de exterminio, esclavización y sepultamiento en las minas de la población aborigen, el comienzo de la conquista y el saqueo de las Indias Orientales, la conversión del continente africano en cazadero de esclavos negros: son todos hechos que señalan los albores de la era de producción capitalista. Estos procesos idílicos representan otros tantos factores fundamentales en el movimiento de la acumulación originaria. Tras ellos, pisando sus huellas, viene la guerra comercial de las naciones europeas, cuyo escenario fue el planeta entero.83

Marx, destaca también que:

Las diversas etapas de la acumulación originaria tienen su centro, por orden cronológico más o menos preciso, en España, Portugal, Holanda, Francia e Inglaterra. Es aquí donde a fines del siglo XVII se resumen y sintetizan sistemáticamente en el sistema colonial, el sistema de la deuda pública, el moderno sistema tributario y el sistema proteccionista…84

De estas citas cuando menos, se puede inferir que para Marx no discurren separadamente las metrópolis europeas y las colonias, sino que ambas forman parte de un sólo y único proceso: el proceso de génesis y desarrollo del capitalismo. Y en donde la historia de la expansión colonial es, simultáneamente:

1. Una historia de bandidaje y pillaje en la que se manifiestaron toda una serie de atrocidades y violencia masiva en sociedades enteras.

2. Una historia de acumulación y concentración de capital producto del saqueo colonial entre los siglos XVI-XVII.

3. Un mercadeo esencial para el desarrollo de la manufactura y posteriormente de la industria en Europa Occidental que a su vez promovió un proceso de ahondamiento de las desigualdades en el desarrollo del capitalismo entre unas regiones y otras: el desarrollo y el subdesarrollo.

4. Fue un proceso de reacomodo y modelación de las economías coloniales por las metrópolis haciendo de aquéllas economías complementarias y atrofiadas.

NOTAS

1 Marx, Carlos. Prólogo a la primera edición de El capital. Fondo de Cultura Económica, México, 1964.

2 Marx, Carlos. Introducción a la crítica de la economía política. Ed. Política, La Habana, PP. 258-259. “Lo concreto es concreto, porque es la síntesis de muchas determinaciones, es decir, unidad de lo diverso. Por eso lo concreto aparece en el pensamiento como el proceso de la síntesis, como el resultado, no como el punto de partida, aunque sea el verdadero punto de partida… las determinaciones abstractas conducen a la reproducción de lo concreto por la vía del pensamiento.

3 Sweezy, Paul M. Teoría del desarrollo capitalista. Fondo de Cultura Económica, México, 1973, p. 21.

“Marx dice -Sweezy- aceptaba y practicaba lo que los teóricos modernos han llamado el método de Ias ‘aproximaciones sucesivas’, que consiste en avanzar paso a paso de lo más abstracto a lo más concreto… de modo que la teoría pueda tomar en cuenta y explicar una esfera cada vez más vasta de fenómenos reales”.

4 Marx, Carlos y Federico Engels. Cartas sobre el capital. Ed. Península. Véase “Carta de Marx a Annenkov”, del 28 de diciembre de 1846.

“No ha visto -se refiere a Proudhon- que las categorías económicas no son más que abstracciones de esas relaciones reales, que no son verdades, sino a condición de que subsistan esas relaciones. De ahí que caiga en el error de los economistas burgueses que ven en esas categorías económicas leyes eternas y no leyes históricas para un desarrollo determinado de las fuerzas productivas…”. (Cursivas de Marx).

5 Marx, Carlos. El capital. ob. cit.

Pasajes sobre el colonialismo o sobre aspectos de las formaciones precapitalistas en relación con el surgimiento y desarrollo del capitalismo como modo de producción se encuentran en los capítulos: 11,23,24 y 25 del t. I y el 17,20,36 y 48 del t. III.

6 Marx, Carlos y Federico Engels. Sobre el colonialismo. Buenos Aires, Cuadernos de Pasado y Presente. 1973. Así como: Materiales para la historia de América Latina. Cuadernos de Pasado y Presente, Córdoba, Argentina, 1972, 350 p.

7 Córdova, Armando. “Rosa Luxemburgo y el subdesarrollo”. en Problemas del Desarrollo. Revista Latinoamericana de Economía, núm. 18. México, UNAM, 1974, p. 27.

8 Marx, Carlos y Federico Engels. Sobre el … Ibid., p. 309. Véase “Carta de Marx a Engels del 10 de diciembre de 1869”.

9 Marx, Carlos. El capital. Véase el capítulo 24 que es el referente a “La llamada acumulación originaria”, y el capítulo 25 “La moderna teoría de la colonización”, pp. 607-658.

10 Idem., p. 607.

11 Idem., p. 608. (Cursiva de Marx).

12 En este sentido se inscriben el comentario de Engels cuando saluda complacido en 1847 la ocupación de México por Estados Unidos, argumentando que el desarrollo de México no podía lograrse sin el tutelaje del capitalismo estadounidense. “…Es en interés de su propio desarrollo que México estará en el futuro bajo la tutela de Estados Unidos”. Carlos Marx y Federico Engels. Materiales para …. ob. cit., p. 183.

Asimismo para el caso de la India donde justifica como progresista, y aún como revolucionaria, la destrucción de la industria nativa por la penetración de Inglaterra. Véase: “La dominación británica en la India”, artículo publicado el 10 de junio de 1853 en el New York Dail Tribune, en Sobre el …. ob. cit., pp. 24-30.

13 Marx. Carlos y Federico Engels. Sobre el …. ob. cit.

14 Idem., p. 309.

15 Marx, Carlos. El capital, ob. cit, t. III, p. 322. (Nota de pie de página). Cabe citar que sobre el impacto que ejerce el capital británico sobre la india y el pensamiento de Marx al respecto, existen actualmente interesantes trabajos. Véase: Paul Baran. Economía política del crecimiento. Fondo de Cultura Económica, México; Salomón F. Bloom. El mudo de las naciones. Siglo XXI Editores, México: Paul M. Sweezy. El capitalismo moderno. Editorial Nuestro Tiempo, México; Armando Córdova. “Rosa Luxemburgo y el mundo subdesarrollado” en: Problemas del Desarrollo. Revista Latinoamericana de Economía, a. V, núm. 18. UNAM Mexico, mayo-julio 1974, pp. 19-44, y a los cualess se agregan trabajos de Godolier, G. Safri, T. Dos Santos, E. Hobsbawm, P. P. Rey, Sergio Bagú, etcétera. Ellos entre otros han aportado ideas sobre “Marx y el colonialismo”.

16 Córdova, Armando. Artículo citado. Rev. Problemas del Desarrollo, núm. 18. UNAM México 1974.

17 Marx, Carlos y Federico Engels. Sobre el … ob. cit.. p. 309.

18 Carta de Marx a Kugelman, del 29 & noviembre de 1869. Sobre el …, ob. cit., pp. 307-308.

19 Carta de Marx a S. Meyer y A. Vogt. “…Irlanda es el baluarte de la aristocracia terrateniente inglesa … Irlanda es, pues, el gran medio por el cual la aristocracia inglesa mantiene su dominación en la propia Inglaterra … el obrero ingles común odia al obrero irland6s como competidor que reduce su nivel de vida. En relación con el obrero irlandés, se siente miembro de la nación dominante, y se convierte, así en instrumento de los aristócratas y capitalistas de su país contra Irlanda, con lo que refuerza la dominación de aquellos sobre lo mismo … Por su parte, el irlandés le paga, y con creces, en la misma moneda. Considera al obrero inglés como cómplice y estúpido instrumento de la dominación & Inglaterra sobre Irlanda … Este antagonismo es el secreto de la impotencia de la clase obrera inglesa … es el secreto del mantenimiento del poder por la clase capitalista”. Idem., pp. 3 13-314.

Este mismo criterio es desarrollado por Engels. Carta a Kautsky del 12 de diciembre de 1882 en donde afirma, refiriéndose a Inglaterra: “aquí no hay partido obrero, sólo hay conservadores y radicales liberales, y los obreros participan alegremente en el festín del monopolio ingles sobre el mercado mundial”. Idem. p. 318.

20 Carta de Engels a Marx. 19 de enero de 1830, en Sobre el …, ob. cit., p. 3 1 1.

21 Carta de Engels a Marx. 24 de octubre de 1869. Idem., p. 306.

22 Córdova, Armando. “Fundamentaci6n histórica del concepto de heterogeneidad estructural”, en Revista “S”, núm. 3, Caracas, jul.-agt., 1972. Citada en: “Rosa Luxemburgo y el…”, ob. cit.

23 Marx, Carlos. El capital. ob. cit. Prólogo a la primera edición escrito con fecha del 25 de julio de 1867.

24 Véanse estos materiales en: Sobre el …. ob. cit., pp. 24-30 y 7 1-77 respectivamente.

25 Véase: Theotonio Dos Santos. “Colonialismo e imperialismo en El capital de Marx”, en Monthly Review, a 5, núm. 53. New York, Monthly Review Inc. p. 22.

26 Marx, Carlos. Contribución a la crítica de la economía política. Edit. Política, La Habana, p. 255.

27 Marx, Carlos y Federico Engels. Sobre el …, ob. cit., p. 26.

28 Idem., p. 29.

29 “Futuros resultados de la dominación británica en la India”, en Sobre el …, ob. cit., p. 7.

30 Artículo al New York Daily Tribune del 9 de febrero de 1858. Citado en: El mundo de las naciones, de Salomón F. Bloom. Siglo XXI Editores, México, p. 63. Véase: Carta de Marx a Danielson, del 29 de febrero de 1881.

31 Idem., p. 63.

32 “La dominación británica en la India”, en Sobre el …. ob. cit. p. 30, de Carlos Marx y Federico Engels.

33 Carta de Engels a Kautsky, 23 de septiembre de 1894, en Carlos Marx y Federico Engels. Sobre el ,… ob. cit., p. 322.

34 Carta de Engels a F. A. Sorge. 10 de noviembre & 1894. Idem., p. 323. Véase también diferentes materiales recopilados en: Carlos Marx y Federico Engels. China ¿Fusil viviente o transmisor revolucionario? UNAM, México. (Serie Estudios, núm. 44).

35 Véase carta de Marx a Engels, de octubre 8 de 1858, así como carta de Engels a Kautsky de noviembre 12 de 1882.

36 Expresa Engels: “En América hemos presenciado la conquista de México, lo que nos ha complacido. Constituye un progreso … Es en interés de su propio desarrollo que México estará en el futuro bajo la tutela de Estados Unidos. Es en interés del desarrollo de toda América que Estados Unidos, mediante la ocupación de California, obtiene el predominio Sobre el Océano Pacifico”. Carlos Marx Y Federico Engels. Materiales para la …, ob. cit., pp. 183, 189-205.

37 Carta de Marx a Engels del 14 de febrero de 1858: “… La fuerza creadora de mitos, característica de la fantasía popular, en todas las épocas ha probado su eficacia inventando grandes hombres. El ejemplo más notable de este tipo es, sin duda, Simón Bolívar…”, “…sería pasarse de la raya querer presentar como Napoleón I, al canalla más cobarde. brutal y miserable. Bolívar es el verdadero soulouque”. Véase también el artículo de Marx: “Bolívar y Ponte”; Idem., pp. 76-93. Los mismos lugares son citados en Carlos Marx. Bolívar, en Cuadernos de marcha núm. 13, Montevideo, 1968.

38 Véase de Carlos Marx. “La intervención en México”. “El revoltijo mexicano”, entre otros artículos y cartas tanto de este autor como de Engels, en Materiales para Ia …, ob. cit., pp. 251-290.

39 Marx, Carlos. El capital. Ob. cit. Véase el t. I, cap. 24.

40 Gerschenskron, A. Atraso económico e industrialización. Barcelona, Edit. Ariel, 1970, p. 200.

41 Dobb, Maurice. Estudios sobre el desarrollo del capitalismo. Siglo XXI Editores, México.

* Nos parece que este sería el caso para América Latina a partir de la conquista y colonización. Siglos XVI-XVIII.

42 Barel, Ives. Leyendo El capifal. Ed. Fundamentos, Barcelona.

43 Ver Carlos Marx. Formas que preceden a la producción capitalista. Cuadernos de Pasado y Presente, Córdoba, Argentina, 1971, p. 104. Acompañado de una brillante introducción de Eric J. Hobsbawm.

44 Ver Eugenii Preobrazhensky. La nueva economía. Ed. ERA, México 197 1, p. 293.

45 Véase el interesante trabajo de Rosario Romeo. “La acumulación primitiva del capital”, en Atraso económico e industrialización de A. Gerschenskron. Ob. cit., pp. 104-106.

46 Baran, Paul. Economía política del crecimiento. Fondo de Cultura Económica México, 1967, p. 347.

47 Marx, Carlos. El capital …, ob. cit., p. 240. t. I.

48 Marx, Carlos y Federico Engels. “Trabajo asalariado y capital”, en Obras escogidas. Ed. Progreso, Moscú, s/fecha. p. 54.

49 Marx Carlos. El capital, Libro I. Capítulo VI (Inédito). Siglo XXI Editores, México, 1971, pp. 101-103. Véase también sobre este aspecto a Sergio Bagú. Marx-Engels. Diez conceptos fundamentales; génesis y proyección histórica. Ed Nueva Visión, Buenos Aires, 1972 pp. 68-70.

50 Marx, Carlos. El capital. Libro …. ob. cit., p. 55.

51 Idem., p. 72.

52 Althusser, Louis y Etiene Balibar. Para leer el capital. Siglo XXI Editores, México, 1969 pp. 323-324.

53 Idem., p. 324.

54- Marx, Carlos. El capital. Libro …, ob. cit., p. 609.

55 Señala Engels que: “y de hecho. este trabajador libre se nos parece de un modo masivo por vez primera en la historia a fin del siglo XV y principios del XVI, a consecuencia de la disgregación del modo de producción feudal. Con esto, y con la constitución del comercio mundial y del mercado mundial, que datan de la misma ¿poca, estaba dado el fundamento sobre el cual la maga de riqueza móvil existente podría transformarse progresivamente en capital, y en dominante más o menos exclusivamente el modo de producción capitalista orientado a la producción de plusvalía”, en Anti-Dühring, Ed. Grijalbo, México, 1964, pp: 200-201. Véase también sobre este aspecto los comentarios de Bernad Jobic en Teoría del proceso de transici6n. de Paul M. Sweezy, Gerratana, B. Jobic y otros. Cuadernos de Pasado y Presente. núm. 46.

56 Althusser, Louis y Etiene Bdibar. Para leer …. ob. cit.. p. 302.

57 Marx, Carlos. El capital …. t. 1. Ob. cit.. pp. 607-608.

58 Marx, Carlos. Elementos fundamentales para la crítica de la economía política. Siglo XXI Editores. Argentina, 1971. pp. 341-467.

Marx. Carlos. El capital. Ob. cit.. pp. 608-609. Esta reflexión es tomada de Sergio de la Peña: “Los límites de la acumulación originaria del capital”. en Revista Mexicana de Sociología.

59 Marx. Carlos. El capital. Ob. cit.. p. 609. Véase también la nota de pie en la página mencionada. Sobre este particular véase el trabajo de Eric Hobabawm. En tomo a los orígenes de la revolución industrial. Siglo XXI Editores. México, pp. 19-22.

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