LAS PREDICCIONES ECONÓMICAS PARA 2017 QUE NADIE QUIERE DAR

Esperamos de corazón que pidieseis salud y amor como deseos de año nuevo, porque dinero no va a haber mucho.

marta-flichPor MARTA FLICH para VICE

No se me ocurre mejor debut en VICE que sacando la bola de cristal y comentando qué va a pasar en el mundo. Puedo decir lo que quiera y cuando sucedan las cosas y en alguna me equivoque, desde mi estatus de economista, podré decir que como cualquier ser humano que se precie, no soy perfecta.

¿Qué retos nos esperan en este 2017? ¿Cómo nos va a afectar a España?

Ojito con las premisas que tenemos, complicado estar a la altura de los regalitos que nos dejó el 2016.

Veamos:

En el mundo: Bréxit, petróleo, Trump y su política proteccionista, elecciones en Alemania, terrorismo internacional, paraísos fiscales…

En España: Impuestos, salarios, productividades, presupuestos en general y nuestra vida microeconómica en especial.

No pretendo ser ambiciosa en la exposición, que requiere de un calado mucho más profundo, pero sí me apetece ir “de guay” planteando, de una forma sencilla, lo que puedes comentarle en el bar a tus colegas. Se acabó el miedo a que te pongan la cara colorada. Espero no cabrearte mucho: deséame suerte.

El mundo está patas arriba y esto es una obviedad. Todos queremos creer que la cosa va mejor porque las macromagnitudes son cojonudas. ¿Lo son?

Mi predicción es que los impuestos que se van a recaudar por el IRPF y que son los progresivos, se van a reducir. Pero no porque los vaya a recortar Montoro. Se reducirán porque hay una parte de las rentas altas que se evaporan y tributan por otros lados. Así que la consecuencia inmediata es que suban impuestos injustos, indirectos y regresivos. Ya me odias un poco.

¿De dónde puede España obtener dinero?: Exportaciones. Somos muy buenos en esto, al parecer.

¿Podemos ingresar más pasta porque exportamos más?: Sí. ¿ Eso va a pasar? Lo dudo. Nuestra economía es muy dependiente del petróleo (que no tenemos) y que por tanto necesitamos importar.

Es sabido que la minoría privilegiada que produce y distribuye petróleo ha hecho aumentar los precios a través de un reducción de la oferta. Esto está feo porque toda la economía mundial se ha visto resentida. Toda, menos ellos, claro. En especial economías como la española ven peligrar su competitividad en el exterior. Este hecho, nada baladí, nos lleva al siguiente tema.

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Puesto que nosotros somos líderes en productos de bajo Valor Añadido y no podemos incrementar la productividad de un producto simple (ya que el empuje de la inversión en I+D, brilla por su ausencia) solo tenemos una vía para seguir vendiendo igual: bajada de sueldos. O revalorización de sueldos por debajo de la inflación (otra forma de decir que bajan, puesto que pierdes poder adquisitivo). Este eufemismo tiene rollo y me lo compra el gobierno, fijo.

Por otro lado, este incremento depende de las ganas que tenga el resto del mundo de comprar nuestras cositas (por sus crisis y sus líos internos).

EE. UU. se cae de la ecuación. No van a catar ni el jamón como Trump se ponga tonto con los aranceles. Eso sí es una desgracia. A partir de ahora será conocido como el rubio dorado de alma negra.

Inglaterra está picajosa con lo del Brexit y están de un endogámico que no se les puede aguantar. Esperemos que sigan queriendo emborracharse en nuestras costas, al menos.

A todo esto la fuga de empresas de la City está por ver. Mi teoría es que la City, espera agazapada a que el cerdo (nosotros) vuelva a engordar, que nos hemos quedado muy flacos con la crisis, para volver a proceder a la matanza. Un expolio financiero sistemático que ha ido de la mano del austericidio provocado por la política económica y orquestado por una palabra nueva que nos han enseñado en los últimos años: Troika.

cien-anos-de-austeridadIrlanda, preocupada por si le ponen una frontera espontánea con lo del Brexit y le joden el trasvase de maletines.

El resto de Europa sigue en la misma tónica, con lo cual lo comido por lo servido. Tenemos una forma que no nos falla nunca para que venga pasta de fuera: el turismo. Máxime si el terrorismo (en el caso de Túnez  y países sustitutivos perfectos de nuestra oferta) o la crisis y los corralitos (véase lo que pasó en Grecia el verano pasado) echa para atrás a los turistas ávidos de gastar pasta gansa en cubatas varios. Una duda ¿por qué los turistas compran sombreros mejicanos en Madrid? No lo entiendo. Me temo que creen que somos mejicanos que hemos crecido más de lo normal. Aunque si ven a Pujol les asaltará la duda.

Pero ¿hay algo positivo, maldita sea? Sí. Lo positivo es que la prima de riesgo, es decir, la fama que tenemos de pagar bien (prima de riesgo baja ) o mal (prima de riesgo alta) va a estar contenida porque el BCE ha dicho que relax todo el mundo, que van a seguir comprando deuda hasta finales de 2017.

Podemos, por tanto, endeudarnos mucho a tipos razonables hasta que el BCE diga: hasta aquí hemos llegado.

Pero en 2017 podremos ir al mercado a pedir dinero para la hucha de las pensiones. Este año todo el mundo cobrará su pensión.

La Reserva Federal ha subido los tipos hace nada pero, claro, ellos están creciendo y nosotros… eh… nosotros, va por barrios. O por velocidades, las dos velocidades concretamente, que son a las que crece de una forma desigual por su morfología, los distintos países de norte y sur de la UE.

Las previsiones de crecimiento se rectifican a la baja y la incertidumbre en las elecciones en la todopoderosa Alemania hace que nos tiemblen las piernas. Es que las amenazas ultraderechistas son lo más para ablandar corazones.

Hay otros que ni están, ni se les espera, como el caso de Grecia. Previsiblemente seguirá “de cara a la pared” por haberse equivocado al votar todo el rato. Son incorregibles estos griegos.

Lo que parece que sí va a pasar –dejo descansando la bola de cristal, que está echando humo– es que el cambio climático sigue adelante y algún que otro iceberg se va a quebrar subiendo el nivel del mar. A ti en lo único que te afecta es en que en la orilla de tu playa, en lugar de cubrirte el agua hasta el tobillo, te cubrirá hasta la pantorrilla. Tampoco es tan grave.

¿Qué pasará con los paraísos fiscales? Pues que seguirán siendo muy paraísos y mucho paraísos. ¿Y el fraude fiscal? ¿qué pasará con el fraude fiscal? No te deja dormir el temita ¿eh? Disipo tus dudas: mientras exista un “Pujol de la vida” en la calle, seguirá existiendo.

La conclusión sería un poco esta: a nosotros nos irá según quieran los demás que nos vaya porque, al parecer, nos ha parecido buena idea depender del resto.

Por tanto, en 2017 sigue viviendo en casa de tu abuela para ahorrarte el alquiler, seguid compartiendo mantita por la noche para ahorrar luz y sigue pagando tu IRPF con tu salario de mierda. ¡De nada!

MARTA FLICH es economista y actriz.

Te recomendamos seguirla en Twitter (@martaflich) y Facebook.

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