Crítica del Estado y sustancia de lo político: Marx 1843

¿Carece Marx de una teoría de la política? ¿existe una autonomía de la política o es una falacia? ¿fuma burundanga Mariano Rajoy? Excepto a esta última cuestión ha intentado responder Jorge Veraza Urtuzuástegui en el siguiente texto, que se resume en lo estado prosiguiente: “La sustancia de lo político es establecida aquí en relación a la de lo económico; y la crítica de la política relacionada con la Crítica de la Economía Política y sobre todo con la Crítica de la Vida Cotidiana. Demostrándose -contra Bobbio- que en Marx sí hay una teoría de lo político y del estado, pero no del corte de las academias al uso. Crítica de la idea de Adolfo Sánchez Vázquez y Louis Altusser y otros de que Marx es hegeliano y feucerbachiano en 1843. Crítica al concepto de “ruptura epistemológica” y “autonomía relativa” de lo político para pensar el desarrollo de Marx y su teoría del estado y la política; partiendo de estos conceptos, el resultado de los estudios sobre Marx (Poulantzas, De Giovanni, G. Marramao. etc.) es un politicismo que invierte a Marx de regreso a Hegel en el intento de comprender la política a partir de Weber. No superan a Norberto Bobbio pues piensan la política como él. Con lo que, sin quererlo, ofrecen la base de la carente de todo análisis censura posmodernista de Marx”.

Vamos pues…

Salud. A. Olivé

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CRÍTICA DEL ESTADO Y SUSTANCIA DE LO POLÍTICO: MARX 1843

Jorge Veraza Urtuzuástegui

 

1. Crítica a la Visión Reduccionista de la Política en Marx

La Posmodernidad -Perestroika incluida- época tensada por paradojas mundiales, una de cuyas resultantes es nihilizar y acallar todo interés por el discurso crítico marxista, es el ámbito en el que celebramos el homenaje a los 150 años de la Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel 1 realizada por el joven Marx.

Por lo que de entrada quiero subrayar que -al revés de lo que se piensa- la teoría política de Marx arraigada en torno a la determinación del todo social por la economía no es reductiva o economicista precisamente por retener el carácter determinante de lo económico y a las fuerzas productivas. Es una teoría política muy compleja y enriquecida que no se restringe a lo que comúnmente es llamado “política“.

Así pues, cabe hacer explícita para nuestro beneficio aquella diferencia que Marx, a los 25 años de edad, estableció contra Hegel en 1843. En efecto, por un lado criticó al Estado capitalista y por otro lado, logró simultáneamente, producir en positivo un concepto de la sustancia de lo político diferenciándolo de la prioritaria sustancia de lo económico.

Recuerdo que retrotraer el discurso de Marx a su relación con Hegel no significa hacerlo depender de éste, como a primera vista pudiera creerse, aunque siguiendo la costumbre de la historia de las doctrinas sociales o filosóficas así se ha hecho. La relación es de independencia. El discurso de Marx es independiente, autónomo, libre respecto del de Hegel. El de Hegel es su referente esencial y global.

En efecto, cuando se observa el discurso de Marx teniendo en cuenta su crítica al sistema “enciclopédico” de Hegel se tiene un acceso privilegiado para la captación del carácter total de su crítica social. Crítica global de la sociedad burguesa, no se restringe a la mera Crítica de la Economía Política (CEP) ni a la Crítica de la Política, etc. Y en todos los puntos en discusión -sociales, culturales, etc.- se observa el carácter trascendente, a la vez que radical de la intervención de Marx respecto de los parámetros de la sociedad burguesa y su discurso, respecto de las prohibiciones a la verdad y a la libertad y las necesidades 2 sean explícitas o implícitas de esta sociedad y este discurso. Así tenemos, por ejemplo, que Georg Lukács demostró ya en El Joven Hegel cómo incluso la comprensión de la Crítica de la Economía Política, sobre todo -pero manteniéndose oculta o desapercibida hasta entonces- encuentra una de sus claves más fundamentales en la lectura de la Filosofía del Derecho de Hegel por Marx y en la distinta solución de éste a los problemas económicos discutidos por Hegel, tanto corno en la asunción por parte de Marx de algunas de las observaciones de Hegel a la Economía Política burguesa.

El discurso de Hegel es la expresión más desarrollada del pensamiento burgués en cuanto al planteamiento y solución de los problemas esenciales y, aún, respecto de los procedimientos formales y de contenido para tratarlos. El discurso de Marx es la expresión más desarrollada del pensamiento proletario en el mismo sentido, pero ya en otro terreno. Así que su recíproca relación no sólo es un fenómeno biográfico contingente sino histórico y, en su necesidad, una relación estructural que incluye y trasciende a ambos autores personalmente y, aún en sus textos, pues establece además, un horizonte clasista e histórico general de la visión y de la discusión.

2. ¿De la Crítica de la Economía a la Crítica de la Política?

La médula de la Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel por Marx consiste en hacer “la crítica de la mistificación hegeliana tanto en el plano del idealismo en general como en el de la concepción del Estado“. 3 Pero esta doble crítica ofrece un trasfondo sorprendente en cuanto entendemos su carácter unitario, según la intencionó Marx. En efecto, lo que Marx discute a propósito de discutir “el idealismo en general” es la concepción de Hegel sobre la sociedad en devenir, pues lo que le interesa es criticar la dialéctica hegeliana, “el misticismo lógico hegeliano“; y ésta -aunque pretende regir a la naturaleza, a la historia y al espíritu- es, en verdad, a ojos de Marx, simplemente la dialéctica negativa de la sociedad burguesa pero pretenciosa de regir positivamente al cosmos todo.

Ciertamente, pues, la crítica de Marx al “idealismo en general” es la crítica de la relación entre el pensamiento y la realidad y como todo pensamiento es un proyecto, es decir, está en el fluir del devenir histórico y se instaura en el curso de intentar transformar la realidad, Marx discute en el idealismo su relación como proyecto o praxis con la realidad. Discute el modo en que Hegel dice que la sociedad se desarrolla y el modo en que pretende seguir desarrollándola. La crítica al idealismo entonces codifica la alternativa política positiva de Marx, su relación proyectiva y práctica con la real sociedad burguesa; cómo la concibe y cómo intenta desarrollarla. En fin, pone en juego la relación entre la revolución y la realidad burguesa dada. Cuando que Hegel ponía en juego la relación entre la realidad burguesa dada y el Estado, y precisamente al Estado como contrarrevolución coagulada.

Según lo recién dicho se vuelve evidente la unidad de propósito social praxeológico en la crítica de Marx a Hegel, tanto a su método dialéctico idealista como a su estatalismo. Y en vista de fundamentar una política de otro orden y otro método, en fin, otro tipo de política que se mueva según otra dialéctica.

Ahora bien. la referida unidad de propósito puesta en juego en la Crítica de la Filosofía del Derecho es la que permite comprender que tanto la Introducción a esa crítica como la “Cuestión Judía” ambos ensayos redactados con posterioridad a la “Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel“- si bien avanzan unas concepciones más precisas y en tono más enjundioso que esta obra, no hacen en lo fundamental sino explicitar la perspectiva que presidió el intento de Marx el enfrentarse a la Filosofía del Derecho de Hegel. 4

Más aún, la crítica del Estado y la política la hace Marx en consonancia con la CEP pues la hace como parte integral de la crítica de la propiedad privada.

“Marx ve también en esta obra que la propiedad privada es el fundamento del Estado, su significación esencial. Por ello, el cambio de forma política -paso de la monarquía absoluta a la constitucional, o de ésta a la república democrático-burguesa (o sea, al Estado moderno surgido de la Revolución Francesa)- no altera su naturaleza como Estado político mientras conserve su fundamento. El Estado seguirá siendo el régimen estatal de la propiedad privada, o como dice el propio Marx: ‘La constitución política en su más alta expresión es, pues, la constitución de la propiedad privada”’. (ASV, op.cit.p.9)

“Y a juicio suyo, mientras subsista el régimen de la propiedad privada, los hombres no podrán pasar del plano de la comunidad abstracta -que es la del Estado político- a la universalidad concreta del verdadero Estado o verdadera democracia, donde una vez abolida la propiedad privada se resolverá la contradicción entre Estado y sociedad y, a la vez, se vincularán lo universal y particular en cada individuo”. (ASV, op.cit. p.10)

Evidentemente el uso por Marx del término “Estado” es en 1843 meramente metafórico y convencional cuando alude al “Estado democrático racional“, cuando que l0 que indica es más bien su idea de la sociedad comunista.

Ahora bien, donde mejor resalta la unidad que guardan para Marx ya en ese momento la Crítica de la Economía Política y la crítica de la política en vista de liberar la sustancia de lo político y de lo económico, 5 etc. es en su crítica a la burocracia.

En efecto, es inconcebible la crítica de Marx a la burocracia con no sé qué aceptación suya del Estado así sea democrático racional (ASV) porque simultáneamente Marx critica en la burocracia (a nivel político) la propiedad privada (nivel económico). Precisamente por entender al Estado como la propiedad privada (economía) de la burocracia (política). Dice Marx, en efecto:

La burocracia mantiene en posesión suya el ser del Estado, el ser espiritual de la sociedad, es su propiedad privada. (Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel, citado por ASV).

Formulación ésta del Estado como “ser espiritual de la sociedad” que recuerda análogas de la “Cuestión Judía” en las que se critica al Estado y al dinero en tanto encarnación del valor, es decir de la sustancia social valor, del poder o espíritu de la sociedad puesto a la mano del propietario privado o poseedor de dinero, como lo sugiere Marx en los Manuscritos de 1844.

Asimismo. ese “ser espiritual de la sociedad” con el que Marx ironiza a Hegel y al Estado, decanta en la fórmula de la “Cuestión Judía” de que el Estado es la “comunidad ilusoria“, es decir la “comunidad abstracta” confrontada en la Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel, poniéndose Marx a favor de la comunidad concreta o fundamento positivo de la sociedad, el principio del comunismo. Contra toda propiedad privada, contra todo Estado y toda burocracia, etc.

Comunidad abstracta” que resume en sí y prepara al concepto de trabajo social abstracto coagulado que es el valor frente al valor de uso; fundamento, éste, de la “universalidad concreta“, lugar de la liberación tanto del individuo concreto como de afirmación de la comunidad real. Así que la abolición del Estado corre la suerte de la propiedad privada, porque ambas se fundan en la abolición de la opresión del valor en tanto ente abstracto y de poder negativo sobre el valor de uso concreto y positivo punto de apoyo de la reproducción social humana. Sin embargo esto del valor y el valor de uso son términos que sólo con posterioridad formulará Marx. Pero aquí, en 1843 tienen su laboratorio original en los conceptos de “comunidad abstracta” el de valor y de “comunidad concreta” o real el de valor de uso 6 en el yunque de la crítica de la política cuya marca de fábrica y tendencia revolucionaria jamás perdieron después.

En la crítica de Marx al Estado y a la burocracia, asentada esta crítica en la de la propiedad privada, tal y como la ofrece el manuscrito de la “Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel” de 1843 se abre para Marx la necesidad de una doble tematización inmediatamente cumplida por los artículos de la “Cuestión Judía” y la “Introducción de 1843“, publicados a inicios de 1844 en los Anales Franco Alemanes. Este desglosamiento deriva del proyecto unitario plasmado en la Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel y la completa confirmando su integridad. En efecto, la crítica al dinero presente en la “Cuestión Judía” deriva con necesidad de la crítica a la propiedad privada que sostiene la crítica de Marx al Estado y a la burocracia en la denuncia de que no son respectivamente -como Hegel quiere- un poder y una clase generales sino basamentadas y al servicio de la propiedad privada. Por su parte, la definición política de Marx a favor del proletariado, explícita en la “Introducción de 1843“, se asienta en la definición positiva que ofrece él de lo que es proletariado. El cual no es sino un retrato en negativo de lo que Hegel dice erróneamente ser la burocracia. Si Hegel es proburocrático y estatalista, Marx está a favor del proletariado y de la sociedad civil, superada ésta hacia una forma concreta de comunidad realmente humana. El programa cumplido por la “Cuestión Judía” y por el “En torno” (“Introducción de 1843“) se guarda in nuce o en germen en la crítica al Estado y la burocracia -por arraigados en la propiedad privada que la Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel cincela.

Marx opone a Hegel la unidad de la Filosofía y el Proletariado, términos auténticamente universales y por tanto liberadores, frente a la unidad hegeliana – denunciada por Marx como falsamente universal y realmente mezquina y particularizada- entre la propiedad privada y la burocracia. Del mismo modo como Marx opone la sociedad civil (humanizada) contra el Estado, opone a la propiedad privada -carente de espíritu- la filosofía; y opone a la burocracia el proletariado. Pues la unidad propiedad privada-burocracia, según la concibe y encubre Hegel transfigura los significados espontáneos críticos de la filosofía y el proletariado; es decir, de aquel pensamiento y de aquella clase cuya acción cuestiona/transforma desde los fundamentos. 7

Ahora bien, así como con el proletariado se trata de una clase enajenada, con la “filosofía” de la que habla Marx se trata de un pensamiento desenajenado en el seno de la enajenación.

Asimismo, y en correlación con esta distinción Marx distingue contra Hegel, por un lado, el gobierno y la política en tanto instancias presentes en toda sociedad y, por otro lado, en tanto configurados el uno como Estado y la otra como política burguesa, o, en fin, históricamente determinados. Y ciertamente de modo opresivo enajenado. Tema que comentaremos más adelante. Sobre tal distinción crítica pasa a determinar -y este será el primer tema que abordaremos- la sustancia de lo político frente a la de lo económico, etc.

3. La Sustancia de lo Político y la Sustancia de lo Económico

La sustancia propia de lo económico es la gestión de las necesidades, determinante respecto de cualquier otra gestión social. La gestión de las libertades es la sustancia de lo político, su especificidad. Y, por supuesto, ésta depende de la gestión de las necesidades. Por su parte -en tercer lugar- la gestión de la libertad y la necesidad por venir (en síntesis de la verdad) es la sustancia de la cultura, que por supuesto depende de la política y las necesidades, de la economía y las libertades existentes en este momento.

Es pertinente traer a colación una célebre tesis de los Manuscritos de 1844 en la que Marx resumió el resultado de su enfrentamiento crítico de 1843 contra Hegel. Pues, los Manuscritos de 1844 se levantan sobre la base de que su autor alcanzó a formular el fundamento positivo de la sociedad (y la naturaleza) desde el cual ya pudo criticar a otros autores y, sobre todo. criticar a la sociedad capitalista en todo lo que ésta niega aquel fundamento. 8 El fundamento positivo de la sociedad consiste en la asociación de hombres relacionados entre sí libremente y con sus condiciones materiales de existencia y reproducción vital.

Como se ve de este planteamiento sintético sobre lo que es el fundamento positivo de la sociedad -y, entonces, principio del Materialismo Histórico y de la Crítica de la Economía Política- deriva lo que es la sustancia de la economía y de la política en tanto instancias sociales. En efecto, la tesis: individuos “relacionados libremente con sus condiciones materiales de existencia y reproducción” alude a la gestión de las necesidades (economía). individuos que por ello pueden gestionar sus libertades (política) que es a lo que alude la tesis de “la asociación de hombres relacionados entre sí libremente“.

Presentaré un esquema muy breve y magro de la posición en que está situada la política dentro del conjunto social y en su relación esencial con la economía. La simplicidad del esquema no debería quitarle valor ante los ojos del lector. Los principios son siempre simples aun cuando son dialécticos. Por 10 demás, desde ese esquema es factible enfrentar. de hecho, todas las posturas habidas por más sofisticadas que se muestren.

Para afilar la utilidad del reciente esquema es de resaltar que la subordinación de lo autogestivo -por ejemplo, por parte del capital- es prioritaria para subordinar también la política del ser social Pero una vez que la ciencia política -y detrás de ella algunos marxistas como Norberto Bobbio o Giacomo Marramao– perdió la diferencia entre lo autogestivo y lo político, obvió la subordinación de lo autogestivo. En aras de ocultar el dominio del capital la ideología burguesa gana con este olvido/encubrimiento. Pero la conciencia revolucionaria pierde porque ataca sólo a nivel político y deja el terreno libre al capital para que siga dominando el ámbito fundamental. Por donde a nivel político no podrá sino dar un magro combate.

Marx alude a esta temática fundamental en 1844 en su artículo sobre el levantamiento de los tejedores de Silesia en el que diferencia la revolución social de la revolución meramente política. 9

Hoy después de más de 80 años de Teorías del Imperialismo en las que desde Rosa Luxemburgo y Lenin, etc., se pierde de vista el dominio del capital en el proceso de trabajo (Subsunción Formal y Subsunción Real del Proceso de trabajo inmediato bajo el capital), es decir en el nivel autogestivo inmediato, es tanto más urgente recuperar la aludida diferencia. 10 En el furibundo embate de Louis Althusser contra el joven Marx, 11 rechazado por aquel como no marxista hasta por lo menos 1845, se descubre la incomodidad de los funcionarios e intelectuales burocráticos del Partido Comunista Francés frente a textos radicales que insisten en la importancia fundamental de lo autogestivo para la estrategia político proletario comunista, y por ende en la necesaria política de masas no manipulatoria, y en la prohibición a actuar a espaldas de las masas y por “arriba” que debiera privar en un partido proletario, etc., etc. En realidad en la política de izquierda se da hoy un retroceso desde Marx hacia Hegel. Por efecto del desarrollo del dominio capitalista en curso de su mundialización la izquierda se ha visto llevada a reponer a Hegel sobre sus pies, sobre la cabeza de Marx.

Derivado de lo anterior cabe ahora avanzar dos tesis programáticas.

En efecto, -según insistiera en primer lugar el recientemente fallecido Henri Lefebvre12 la concepción marxiana de la política tiene como ingrediente esencial la crítica de la vida cotidiana y la politización de las masas a nivel de la vida cotidiana. Nuestra primera tesis programática indica que la anterior directriz fue forjada en ocasión de la crítica de Marx al Estado desde la sociedad civil 13 ya ésta desde la humanidad socializada. 14 Y es que la CEP establece la “anatomía” de la sociedad civil, etc.- 15 en la que se juega la vida cotidiana; por lo cual constituye el terreno fundante de la politicidad en la sociedad burguesa. Y el ámbito estratégico prioritario de dominio del capital es la sociedad civil, por ello la crítica de lo cotidiano es esencial para la lucha proletaria. A partir de estas premisas aparece con caracteres claros la politicidad de la crítica de la cultura y la crítica de la política. La Crítica de la Vida Cotidiana, no sólo es la crítica de la relación entre los sexos. sino de los usos y costumbres, del valor de uso en su totalidad, la crítica de la ecología, la crítica del urbanismo, etc. Lo anterior implica o tiene por consecuencia el que la teoría política de Marx apunte a la crítica global de la sociedad burguesa, o bien que la crítica de la política sólo se sostiene si se arraiga y no se separa de la crítica de los otros ámbitos.

Por lo anterior, nuestra segunda tesis programática señala que hay, en efecto, una teoría del Estado y de la política en Marx y en Engels; pero, ¡eso sí! hay que saber rastrearla y tematizarla en su especificidad sin violentar la organicidad de los textos en los que se encuentra imbricada con otros temas. “En su especificidad“, es decir no haciendo depender su propuesta de la perspectiva burguesa de especialidades académicas hoy prevaleciente acerca del estado y la política (Norberto Bobbio y otros, incluidos algunos de sus contradictores, participan de tal errónea perspectiva).

Así pues, al abordar las dos vertientes del Estado -política interna y exterior- es necesario resaltar la importancia de las fuerzas productivas inclusivas de las clases sociales, en especial de la clase revolucionaria 16 para entender las acciones observadas o a observar. En fin, es necesario diferenciar entre la sustancia de lo político y la sociedad en su conjunto. E igualmente diferenciar el carácter transhistórico -la gestión de las libertades- respecto de la configuración histórica específica que esta sustancia adquiere; la forma burguesa -en la que se enajena la política- se ofrece como Estado y como esfera política autonomizada; por este camino resulta que no son los individuos sociales los que gestionan sus libertades sino que una instancia objetiva (el Estado) es la que restringe las libertades en acuerdo a las necesidades de reproducción de capital y en acuerdo a la necesidad de la clase burguesa. El sujeto social queda expropiado de su libertad de gestionar sus libertades.

Así pues, la configuración burguesa del gobierno -el Estado- y de la política, presenta tendencias inversas respecto de la estructura transhistórica de lo que es política y gobierno de la sociedad. Aquí la gestión de la libertad se presenta como cohesión de la capacidad autogestiva y autorreguladora de capacidades, necesidades y actividades y libertades del sujeto social. Esto prácticamente reprimido es precisamente la clave de la perspectiva política de Marx y Engels en vista de lograr que ocurra una política específicamente comunista. Cabe en estas líneas haberlos exaltado teóricamente contra las confusiones ideológicas prevalecientes.

4. Crítica a la “Autonomía Relativa de lo Político”

Para Marx la tesis esencial respecto de la política es que el sujeto social multilateral es el ingrediente autónomo a considerar y que esta autonomía ocurre no en soledad sino siempre en relación con los objetos o ámbitos objetivos de su actividad.

Esta tesis la logró establecer en 1843 en ocasión de criticar en Hegel la hipóstasis del Estado y de la Idea por sobre la sociedad civil y la materialidad respectivamente; es decir en ocasión de -sin ser feuerbachiana aliándose a L. Feuerbach– criticar a Hegel el que éste propusiera a estas creaciones objetivas del ser humano, como son la Idea y el Estado como presuntos sujetos frente a los que los hombres serían pacientes criaturas. Posteriormente, en su “Introducción de 1857” a la Crítica de la Economía Política Marx retoma el argumento de la autonomía del sujeto social, no ya contra Hegel sino contra los economistas burgueses, quienes exaltan fetichistamente a la distribución. La doble tesis crítica de Marx consiste en, por un lado, que la producción es la determinación en última instancia o como lo dice él literalmente “el momento trascendente“, pero, en segundo lugar, que ni la producción, ni la distribución, ni el consumo, etc., son esferas autónomas sino sólo el sujeto social. Y sólo porque la producción en tanto esfera objetiva de afirmación de la sociedad representa al sujeto social autónomo puede entonces trascender a los otros momentos de la economía y aún de la vida social toda.

En efecto, la segunda tesis de Marx respecto de la política se deriva de la primera; dice que: ninguna esfera objetiva de la sociedad es autónoma, ni la política, ni la economía, ni la cultura, etc. Hablar de autonomía de la política es una falacia; y hablar de “autonomía relativa” de la política es una doble tontería. Porque, o bien hay autonomía o hay dependencia; pero decir “autonomía relativa” es como decir “dependencia relativa“, lo cual es también un simple juego de palabras que no asume consecuentemente el contenido de lo que se pone en juego en tal forma de expresión.

En efecto, el único que puede ser autónomo es el sujeto social, no las esferas objetivas de su afirmación. Por ello, si de un lado resulta torpe hablar de autonomía de la política, de otro lado claro que es pertinente establecer la especificidad de la política; es decir qué la diferencia y pone en relación con otras esferas de la actividad humana, como la economía y la cultura, las que tampoco presentan autonomía. Además, en tercer lugar, porque es el sujeto social el autónomo es importante su presencia vívida y su reproducción vital, por ello es que lo económico determina -en última instancia- al resto de las esferas; y, precisamente, es el ser determinadas por la economía lo que constituye el ingrediente básico de la especificidad de las otras esferas.

Especificidad que más abajo tematizaremos. Ahora bien, las dos tesis antedichas no han sido comprendidas por múltiples intérpretes de Marx. Estos autores revocan ambas tesis en la construcción de un sólo cuerpo ideológico: el de la “autonomía relativa del Estado“, etc,

Los autores que hablan de “autonomía relativa de la política” -por ejemplo N. Poulantzas– citan a Marx o a Engels para justificar su argumento. Lo que ocurre comunmente es que no entienden lo que citan. Generalmente citan un párrafo de Engels que indica que está ocurriendo la “autonomización del Estado“; por ejemplo, en Alemania en la época de Bismarck. Estos autores confunden el concepto de “autonomía” con “especificidad“, según vimos más arriba. Hay que retener la diferencia de estos tres conceptos.

La “autonomía” es adscribible al sujeto social, no a las diversas esferas objetivas de la sociedad. De otro modo confundiríamos al objeto (por ejemplo el Estado) con el sujeto, enajenaríamos toda la concepción, por más libertaria y crítica que la quisiéramos. Por su parte, la “especificidad” le corresponde tanto al sujeto como a las esferas de actividad humana y es pertinente definirla en cada caso. Por ejemplo, un rasgo esencial de la especificidad del sujeto es que es el único que puede ser autónomo, a diferencia de las esferas puesto que son objetos. Finalmente, cuando Engels dice que el Estado en tanto objeto se “autonomiza“, no indica que el Estado o la política sean autónomos: sino que más bien se trata de la especificidad del Estado capitalista consistente en ser un Estado enajenado, es decir, una esfera objetiva que se muestra como si fuera sujeto.

El viejo Engels hahla de “autonomización del Estado” al modo en que Marx habla en El Capital (1867) de “autonomización del valor“. En efecto, el proceso de constitución del valor va desde la mercancía simple hasta la forma dinero, en que el valor se vuelve corpóreo, sustancializado y autónomo; y luego hasta convertirse el dinero en capital. En el capital industrial o capital productivo, tenemos presente la “autonomización” completa del valor porque el valor en tanto valor se ocupa no sólo de mediar el intercambio de valores de uso preexistentes sino que se sirve de los valores de uso para autovalorizarse. Así, al igual que un ser vivo se sirve de los valores de uso para reproducirse. aquí el capital funciona como si fuera sujeto, se ha “autonomizado“. Pero por cierto, no es autónomo. Sabemos que la “autonomización” sólo ocurre porque se explota al sujeto verdadero: el proletariado. Por ello hay plusvalor y autovalorización y autonomización del valor, explotación tanto del valor de uso objetivo como del valor de uso de los sujetos.

La “autonomización del valor” analizada por Marx es la matriz y la raíz del concepto de Engels de “autonomización del Estado“, con el que se indica una crítica de estas apariencias ilusorias que produce la enajenación social capitalista, semejando o como si en la sociedad no fueran los verdaderos sujetos en quienes estriba la autonomía, sino que ocurre la ilusión, decíamos, basada en el funcionamiento objetivo del Estado, de que el verdadero sujeto autónomo es el Estado. Esta proposición crítica de Engels es traducida por aquellos autores supuestamente “marxistas” como algo positivo y neutral; lo propio y específico de la política.

La consecuencia más nociva de ello estriba en lo siguiente: en Marx y Engels el sujeto proletario promueve su devenir revolucionario en tanto que gestiona su propia liberación, en tanto que logra autonomía respecto de los aparatos, formas de vida e ideología burgueses, pero para los autores aludidos esto es poco menos que incomprensible o bien, sólo en las primeras palabras lo asumen para en las siguientes, pasar a revocarlo; o bien, en tercer lugar, relativizan de diversos modos el carácter general del sujeto revolucionario de la sociedad burguesa atribuido por Marx y Engels al proletariado. Ora someten al proletariado bajo el Estado (Estado capitalista presuntamente “obrero“) otras bajo el partido y el sindicato o también a cada proletario o intelectual revolucionario, bajo el concepto de “clase” metafísicamente entendido, o bajo otros “nuevos” sujetos, etc. Pero todas estas instancias no son sino instrumentos o mediaciones en el curso de un proceso histórico vasto y complejo dentro del que adquieren cada vez forma, función y estructura precisas para las tareas históricas del caso o bien son destruidos y “arrumbados en el museo de los trastos viejos de la historia“. Pues bien, es claro que tanto la proposición crítica de Engels acerca de la autonomización del Estado como la de Marx acerca de la autonomización del valor-capital se basan en la Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel desarrollada por Marx en 1843.

De hecho, la razón de fondo por lo que a muchos les incomoda el Joven Marx, en especial el de la “Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel” es muy actual, para nada algo realmente jugado ni teórica ni prácticamente en el contexto del Joven Marx. Es por esta razón actual por lo que quieren poner como no marxista (Louis Althusser) o en una transición interminable (Agusto Cornú) o en una paradójica ambigüedad (Adolfo Sánchez Vázquez) que le quita la palabra para que si querernos podamos usarla nosotros a capricho, etc. En realidad defienden las realidades de la URSS y otros presuntos países socialistas corno si realmente lo fueran, creen que por espíritu revolucionario deben convalidar la represión social allí prevaleciente. De rechazo convalidan la represión social estatal capitalista y tecnoburocrática que también prevalece, aunque con otra fisonomía, en Occidente. Es decir, de fondo es la realidad unitaria del capitalismo como un todo geográfico y funcional lo que están defendiendo y la que los ha confundido con su escindirse y transfigurarse, etc. Para ello y por ello es que escinden la crítica del Estado y la de la propiedad privada, por defender a la burocracia estatal sea de la URSS o de las administraciones gubernamentales que en Occidente puedan detentar los partidos socialdemócratas o los comunistas, etc. Pero Marx vincula desde 1843 la crítica del Estado y la de la propiedad privada, la Crítica de la Política y la Crítica de la Economía Política precisamente al criticar a la burocracia como propietaria privada del Estado y por ello en conexión funcional con el capital, con la propiedad privada como un todo. Y la misma síntesis opera y sutura Marx, en el proletariado en tanto clase revolucionaria anticapitalista y antiburocrático estatalista.

Después de la Perestroika rechazar u olvidar al joven Marx tiene para la ideología burguesa, la función de no asumir la distinción radical que existe entre Marx y la URSS, palpable en su crítica al Estado y otras tesis similares no menos esenciales. Hay también a quien el joven Marx le disgusta por la insistencia de éste en la crítica de la religión y en la necesaria separación de Iglesia y estado para el desarrollo de la democracia. Se trata de corrientes cristianas reaccionarias. Pues a las progresistas el humanismo del joven Marx les atrajo desde los 50’s.

Presento ahora, mi tesis central respecto de la especificidad de la crítica de Marx a Hegel y de la obra de Marx.

Se trata de una relación de autonomía o independencia, -no como cree L. Althusser, de “ruptura“, no de “continuidad/discontinuidad“, etc., como la piensan múltiples autores, por ejemplo ASV – relación de independencia crítico positiva; así pues, no de una crítica negativa o imperfecta sino global y radical que ya se afirma (positiva) sobre sus propios pies (independiente). Esta relación es crítica porque no es neutral, ni cientificista (objetivista) sino esencial y humano clasista, o no presa en apariencias cósicas que no tornan como “raíz del hombre al hombre mismo” (1843). Y que se desentienden del hecho de la configuración contradictoria de la sociedad humana. de los antagonismos de clase, según los cuales el polo práctico laboral o de afirmación específicamente humana queda sometido por el polo de antipraxis acumulativa monopolizada por la clase dominante. “Crítica” -o perspectiva esencial humano clasista contra la clase dominante denegadora de la afirmación específicamente humana, en tanto explotadora de otra clase, del proletariado si hablamos del capitalismo.

La perspectiva que deriva de esta tesis sobre la “relación de independencia crítico positiva” de Marx hacia HegeL es la de observar el desarrollo intelectual de Marx (de 1841 hasta 1883): a) En continuidad y sin discontinuidad ninguna, b) ofreciendo como lugar privilegiado de escenificación a los Manuscritos de 1844, y, precisamente, objetivándose como c) Crítica Global de la Sociedad fundada en la Crítica de la Economía Política. Mi interpretación del desarrollo intelectual, etc., de Marx es original en el hecho de que hablo de independencia y la explico a través de lo que digo ser la crítica positiva de la sociedad asentada en la tesis de la pertenencia exclusiva de la autonomía al sujeto.

Más allá de incomprensiones si se revisa la Filosofía del Derecho de Hegel no sólo en los parágrafos que Marx comentara críticamente en 1843 sino sobre todo aquellos en los que finaliza el libro de Hegel -los correspondientes a la Historia Universal vuélvese evidente dada la discrepancia tajante entre lo dicho en ellos y las tesis de la concepción materialista de Marx sobre la historia, 17 vuélvese evidente que Marx en 1843 no era hegeliano al criticar al Estado y a la concepción hegeliana de la política y de la sociedad civil, e incluida allí la economía. es decir al llamado por Hegelsistema de necesidades“. Sí, Marx no era hegeliano pero tampoco externo o ajeno a la Crítica de la Economía Política. Además, siendo consecuentes con lo anterior, debemos concluir que tampoco era feuerbachiano. Es decir, que cuando criticaba a Hegel no lo hacía “preso” en Feuerbach, sino que se trataba de una alianza entre Marx y Feuerbach, cada cual con posturas ya independientes e irreductibles. Con estas tres tesis ni hegeliano, ni feuerbachiano, ni ajeno a la Crítica de la Economía Política confronto las de muchos intérpretes en primer lugar las de L. Althusser en su La revolución teórica de Marx.

Entenderemos lo anterior si recordamos que en 1843 no es la primera vez que Marx critica a Hegel y que desde 1841 en su tesis doctoral ha ido forjando una vía independiente de Feuerbach para rebasar a Hegel.

En efecto, Marx fue forjando su propio discurso de crítica de la sociedad en un largo proceso de discusión con Hegel, cuyos principales hitos históricos inician en 1837 con Marx discutiendo a Hegel sin superarlo; luego lográndolo en general y formalmente en 1839 en ocasión de preparar su tesis doctoral; después, en 1843 y en alianza con Feuerbach superándolo por partes (a propósito de la dialéctica, de la política, etc.) para terminar superándolo en complitud y en toda la línea, es decir global y realmente en sus Manuscritos de 1844, teniendo a la CEP por principio estructurante del programa general a cumplir contra Hegel. Sobre esta sólida base Marx requirió y pudo incluso comenzar a forjar una terminología propia que hace su entrada en escena en 1846 en la Ideología Alemana. 18

Así pues, primero (1839) superación formal general aunque jugada en referencia a un tópico particular de Historia de la Filosofía, después de un intento fallido al enfrentarse globalmente y de entrada Marx con Hegel. Después (1843), superación real pero por partes aunque estableciendo el programa general metódico para hacerlo a partir de la Lógica. En tercer lugar (1844), superación real y global en base a un programa general y metódicamente arreglado a partir de la CEP como fundamento específico. Por donde, finalmente, Marx requirió remodelar formalmente (1846) su terminología más allá de las tomadas en préstamo a Hegel o a L. Feuerbach aunque sin deshecharlas completamente en lo que tuvieran de adecuadas a la crítica científica de la sociedad capitalista, etc.

5. Crítica al Politicismo Actual como Originado en Weber

En fin, los trabajos de Poulantzas, Marramao, De Giovanni y ttuti cuanti, terminan en lo siguiente:

Todo el trabajo de Marx y Engels de invertir a Hegel -el politicismo e idealismo de Hegel– lo vuelven a invertir hacia el politicismo y el idealismo de Hegel. Aunque de hecho no es Hegel quien los influencia directamente sino Max Weber. Quien sí piensa en “autonomía de la política” y piensa -influenciado por Hegel– que la burocracia es un elemento neutral, indiferente a las clases sociales. Por cierto no para enaltecerla políticamente como Hegel sino sólo en relación a sus capacidades administrativas pero criticándola corno derivable en represión totalitaria. Para criticarla o enaltecerla, el hecho es que Weber la indicó como “autónoma” junto a la política y el Estado. Max Weber tiene una concepción que parece en parte crítica y en parte tolerante pero que en realidad es completamente acrítica respecto de la enajenación de las esferas objetivas de la sociedad, respecto del sujeto, y de éstas entre sí. Pues confunde enajenadamente las características del sujeto social con la de los objetos institucionales.

Ahora bien, esta “autonomización” objetiva de cierta esfera de la realidad social está determinada por el hecho descubierto por el joven Marx de que existe una cierta clase (o sujeto colectivo) afianzada en sus condiciones económicas de reproducción vital. La burguesía al tener el monopolio de la riqueza social fungc como sujeto soberano, único, exclusivo; y en gracia a esta opresión clasista económicamente arraigada es que el Estado puede aparecer como si fuera autónomo por sobre las clases sociales; sobre todo, para dominar al sujeto social restante.

De ahí la importancia de resaltar la conexión entre las esferas y entre las diferentes críticas enlazadas en una crítica global afirmativa del sujeto social en su conjunto, salvándolo de la represión en que vive.

Los novísimos intérpretes de Marx, antes dogmáticos a la letra, hoy lo-revocan-a-la-letra. Preparan el cadáver para los enterradores posmodernos. Y en verdad es difícil distinguir entre enterradores e intérpretes. Las realidades enajenadas del capitalismo el Estado, la nación, el capital, la mercancía, etc.- impresas en las cabezas y la experiencia de los intérpretes de Marx han obstaculizado el que lo comprendan y propiciado el que después de que él invirtiera a Hegel ellos invirtieran a Marx. La cosa es como sigue.

Del mismo modo en que en Hegel la hipóstasis del Estado por sobre la sociedad civil esconde la hipóstasis de la Idea por sobre el Estado (y así mejor se sutura el politicismo y el estatalismo con el culturalismo y el idealismo). del mismo modo los novísimos politólogos -entre ellos N. Bohbio y G. Marramao, etc.- no parecen ser estatalistas, ni politicistas, porque exaltan un correlato de la Idea Ahsoluta de Hegel que fuera propuesta por Max Weber; el “proceso de racionalización” tanto tecnológico como cultural institucional de la sociedad y que se sirve del Estado para realizarse. Han sustituido Idea Absoluta (Hegel) por proceso de racionalización (M. Weber), pero el idealismo no deja de enseñar la oreja tras el mentado “proceso de racionalización“. Ahora bien si Hegel era estatalista, Marx no dejó de captar que la propiedad privada, era el secreto de la constitución jurídica. Y simultáneamente que el secreto del Estado era la Idea Absoluta. O en otros términos que ésta era la traducción del capital, es decir de la propiedad privada desarrollada. 19 Así que el Idealismo de Hegel al traducir en la Idea al capital social mundial no era sino su modo de ser Hegel economicista. Su confesión de que la Idea debe dominarlo todo, incluso al Estado, de que el capital ya domina al todo social racionalmente.

En efecto, Hegel no se conforma con el totalitarismo del Estado sino con que éste sirva a la Idea, es decir al totalitarismo del capital. Es simultáneamente estalista y economicista; pero encubre del mejor modo esta mezquindad so capa de ser idealista, nada materialista.

Marx saca sus conclusiones: hacer la CEP es proseguir la crítica a Hegel, y criticar a Hegel conlleva un enfrentamiento implícito con la Economía Política Burguesa. 20 Por ende la crítica global de la sociedad capitalista no puede ser realizada sino fundamentándola circularmente en la CEP y ésta guarda in nuce a aquella.

Por cierto el capitalismo tampoco se conforma sólo con dominar al proceso de trabajo inmediato y toda la economía sino también quiere dominar el Estado y, además, encubrir/confirmar ambos dominios mediante la dominación/manipulación cultural ideológica y comunicativa.

Y los politólogos (a lo Marramao) exaltan el politicismo y el estatalismo, pero sólo se conforman si a la vez sirven economicistamente al capital, formulando su dominio culturalistamente como “proceso de racionalización” (traducción mundana de la Idea Absoluta hegeliana). Sin embargo, por otro lado, desde un manifiesto politicismo y culturalismo no dejan de criticar a Marx de economicista y ya decretan por ello su muerte.

Los politólogos pseudomarxistas actuales no hacen sino enderezar a Marx la vieja crítica de “economicismo” o “determinismo económico” que ya le hiciera la derecha, los populistas rusos y por primera vez en 1846 el socialista alemán Weitling. Quien como es sabido, redundaría en una estadolatría análoga a la que veinte años después (1866) desplegara Lassalle al venderle a Bismarck el movimiento obrero alemán. El capitalismo no se conforma con reproducirse/repetirse simplemente sino ampliada y complejizadamente. Así, los ideólogos pseudomarxistas le lanzan la vieja crítica a Marx pero sofisticada y aderezada en el tenor siguiente: “proyección elíptica [o reduccionista, añadimos para explicar lo que Marramao quiere decir contra Marx] de la inmanencia sectorial [de la economía] sobre la totalidad de relaciones sociales“. 21

Lo que ocurre en verdad es que les incomoda ver a Marx yendo a los fundamentos del dominio capitalista y que quiera subvertir desde lo autogestivo lo político estatalizado. “Lo político estatalizado“, esto es que hipostasía a la política para mejor suturar/preservar y servir al dominio económico del capital; allí donde éste atenaza a lo autogestivo, es decir, al arraigamiento del sujeto social. Los mismos que confunden la especificidad de la política con su enajenación -es decir con su presunta “autonomía” son quienes dicen que en Marx -el cual sí distingue con nitidez la política respecto de la política enajenada- no hay una teoría política. Pues bien, aquí los hemos denunciado, por el camino de mostrar la especificidad del discurso de Marx. Para, así, hacer homenaje al gran servicio que prestó a la humanidad.22

*Publicado originalmente en el nº 17  de Revista de Crítica Jurídica.

NOTAS

1 Quiero demostrar en este ensayo no sólo que la Critica de la Filosofía del Hegel, es el texto más importante redactado por Marx en 1843 sino que todos los de ese año – por ejemplo la “Introducción’ a la Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel y la “Cuestión Judía”, o las cartas políticas a Ruge y a otros publicadas como Editorial de los Anales Franco Alemanes, etc.- deben incluirse dentro del proyecto unitario que sería denominable Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel o si se quiere “Crítica de la Política” que en la terminología de 1841 incluye a la Crítica de la Economía Política.

2 Sustancias de la cultura. la política y la economía respectivamente. Pues que todos esos ámbitos debe regir/prohibir el capital para dominar al todo social.

3 Adolfo Sánchez Vázquez, prólogo (“Marx y su crítica de la filosofía política de Hegel”) a la Crítica de la Filosofía del Derecho, en Crítica de la Filosofía del Estado de Hegel (1843); Ed. Grijalbo. Colección 70 (trad. Antonio Encinares P.), México, 1968. Erróneamente -como demostraremos adelante- Adolfo Sánchez Vázquez, ve como hegeliano y feurbaehiano a Marx en la Crítica de la Filosofía del Derecho.

4Tristemente Adolfo Sánchez Vázquez (ASV), por ejemplo, no quiere ver en la Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel ya presente la tesis del “En torno” acerca de la unidad revolucionaria entre la filosofía y el proletariado y entre la abolición de la propiedad privada y del Estado presentes también en la “Cuestión Judía”. Por ello puede decir: “Pero sería erróneo pensar que haya roto por completo con su idealismo anterior. Hay todavía resonancias idealistas en su concepción del Estado verdadero o verdadera democracia, como esfera de la razón y de lo universaL Todo Estado no democrático se le presenta como una deformación de la esencia del Estado racional en el que han de fundirse lo particular y lo universal. Pero ese Estado no es para él todavía el resultado necesario del movimiento histórico-social, pues aún no ha descubierto el papel de la lucha de clases ni la misión histórico-universal del proletariado, que ha de conducir, a través de la destrucción del Estado de clase burgués, a la negación del Estado mismo. Ahora bien, al señalar las verdaderas relaciones entre la sociedad civil y el Estado, o entre lo económico y lo político, Marx abre un ancho cauce a la concepción futura del Estado, como esfera de los intereses de clase, que será decisiva en la teoría política marxista”. Op.cit., p.8.

5 Cfr. más adelante la definición de estas sustancias (IlI).

6 Cfr. para correlación entre los conceptos de comunidad abstracta y concreta con los de valor y valor de uso; Marx, K. Grundrisse o Elementos Fundamentales para la Crítica de la Economía Política (borrador) 1857-1858. TI, II, III; Ed. Siglo XXI, México.

7 La crítica de los fundamentos» es el proyecto que formula Marx en carta a Ruge publicada como editorial de los Anales Franco Alemanes. Proyecto puesto al servicio del socialismo, según quiere Marx. Véase Apéndice. (Cfr. en Karl Marx. Manuscritos de París. Anuarios Franco Alemanes 1844 (Edición dirigida por Manuel Sacristán), Ed. Grijalbo, OME 5, Barcelona, 1978).

8 Cfr. Karl Marx; Manuscritos de París. Anuarios Franco Alemanes 1844, Prólogo; Tercer Manuscrito apartado: “Propiedad privada y comunismo” y subapartado: “El saber absoluto. Capítulo final de la Fenomenología”; (Edición dirigida por Manuel Sacristán); Ed. Grijalbo, OME 5. Barcelona, 1978.

9 Notas críticas al artículo El rey de Prusia y la Reforma Social. Por un Prusiano, (1844) en Manuscritos de París. Anuarios Francoalemanes en OME 5/0bras de Marx y Engels; Ed. Grijalbo, edición dirigida por Manuel Sacristán Luzón, Barcelona, 1978.

10 Cfr. Jorge Veraza Urtuzuástegui: Para la Crítica a las Teorías del Imperialismo; Capítulo 1; Editorial ltaca. México, 1987

11 Cfr. Althusser, Louis, La revolución teórica de Marx, 1965: Pour Marx, Ed. Siglo XXI, México, 1974, p. 88. Trad. e introduc. M.Harnecker.

12 Cfr. su Crítica de la Vida Cotidiana en Obras de Henri Lefebvre (Posteriores a 1958) (trad. German Sanchez Cerro); A. Pena Lillo, editor, Buenos Aires, 1967.

13 Karl Marx, Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel, Op. cit. (nota 3).

14Tesis 10 ad Ludwig Feuerbach: «El punto de vista del materialismo antiguo es la sociedad civil; el del materialismo moderno, la sociedad humana o la humanidad socializada”. [En Karl Marx, Federico Engels: La Ideología Alemana (1845), (Traducción del alemán por Wenceslao Roces); Ediciones Pueblos Unidos, 4ª Ed. 1973, Buenos Aires, Argentina).

15 Cfr. Karl Marx, Prólogo a la Contribución de la Crítica de la Economía Política de 1859 en Contribución a la Crítica de la Economía Política, Ed. Siglo XXI, México, 1983.

16 Karl Marx. Miseria de la Filosofía. Respuesta a la Filosofía de la Miseria del señor Proudhon. (1847): Editorial Progreso, Moscú. 1979

17 He dedicado un libro para tratar con pormenor este asunto: Clases e Historia Universal en Hegel criticado por Marx, de próxima publicación en la Universidad Autónoma Metropolitana-XochimiIco.

18 Resulta evidente que la mayoría de intérpretes del Joven Marx no establece una cronología como la recién expuesta.

19 Por ello en el Tercer Manuscrito de 1844 puede decir por ejemplo que La Lógica es el dinero del espíritu (Subapartado: Fenomenología; B) en p. 111 de la edición de Grijalbo (Carlos Marx y Federico Engels. Escritos Económicos Varios; traduc. Wencesalao Roces): México, 1975]

20 Así lo formula en el «Prólogo» a los Manuscritos de 1844.

21Marramao Giacomo; Lo Político y las transformaciones. Crítica del capitalismo e ideologías de la crisis entre los años 20 y 30. (Italia, 1979); Trad. Alfonso Garda Ruiz y José Aricó; Ed. Siglo XXI, Colección Pasado y Presente No. 95, México. 1982.

22 1993 es el año en que se cumplen 150 años de la composición de la Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel por Marx (1843).

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Una respuesta a Crítica del Estado y sustancia de lo político: Marx 1843

  1. Excelente texto sobre un tema necesitado de múltiples clarificaciones. La praxis social en efecto es un todo (die Warheit ist das Ganze (Hegel), la verdad está en el todo, y sólo en el todo), una totalidad concreta y ningún aspecto puede ser autónomo. Esto no quiere decir que el todo sea confuso o sin partes, sin diferenciaciones ni jerarquías como en Parménides, la noche donde todos los gatos son pardos (Hegel). Ni la esfera de lo político, ni la de lo económico, ni ninguna otra son autónomas, pero lo económico es la base, no con anterioridad cronológica por supuesto, pero sí con anterioridad lógica al menos pero no solo en las formaciones sociales clasistas, porque es el plano al que todo remite, que es lo que quiso decir Marx en el famoso prefacio. Ahora bien, la llamada autonomía relativa de lo político o de lo que sea, no es solo una crítica (toda autonomización es alienación del sujeto) sino también una realidad, la de la alienación. Claro que existe la autonomización (la del valor, la de lo político, etc. ) pero solo puede ser relativa, la alienación no puede ser absoluta. Si no entendemos esa autonomía relativa (que no es una doble tontería, como se dice en el texto) no podremos entender por ejemplo la política de la monarquía absoluta, o la cuestión del bonapartismo. Comparto la crítica de Veraza a los politicistas, toda idea que subraye la autonomía de lo político y su reivindicadión frente a la presunta carencia de teoría política Marx (Veraza demuestra muy bien esa falsedad) suena a politiquería, a parlamentarismo, a Podemos, IU, socialdemocracia, todo eso.

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