20D: Cada cuatro años, no hace daño

Hoy vamos a votar: Y es que España vive en Democracia. Es de Perogrullo, es la verdad del barquero. Lo saben hasta los maoríes, los calagurritanos y los del Rayo Vallecano. Somos envidiados por muchos pueblos del mundo. No todos tienen el privilegio de gobernarse a sí mismos. A nosotros no se nos olvida. Lo recordamos constantemente. A todas horas aparecen las fuerzas democráticas por la tele, la radio, los periódicos y los tebeos. En los debates nos planteamos si, por ejemplo, la juventud aprecia los valores democráticos en su justa medida. Continuamente, como setas después de llover, surgen cocinadas encuestas de opinión sobre la valoración que las masas hacen de la gestión del gobierno democráticamente elegido, la valoración de su democrático líder, la valoración de previsión de voto democrático o la valoración del democrático FMI. La opinión popular cuenta. Eso es Democracia: Una Democracia de vodevil televisivo.

Etimológicamente hablando, Democracia es una palabra que inventaron los griegos, mezclando otras dos: “Demos”, que viene a querer decir Pueblo, y “Kratos”, gobierno. Agitando la coctelera, […]nos sale gobierno del Pueblo. El Pueblo gobierna, el Pueblo manda. Aquí tenemos cientos de ejemplos que lo demuestran. Vas cada cuatro años a un colegio y votas. Vas cada cuatro años a un colegio y gobiernas. Vas cada cuatro años a un colegio y eliges, entre varias opciones, la lista de cosas que quieres que tus representantes hagan cuando gobiernen por ti. Dices, votando, que te saquen de la OTAN. Consecuentemente, estamos en la estructura militar de tal organización, aval y paladín de los intereses de los Estados Unidos en cualquier rincón del mundo, salvo donde no hay petróleo. Dices que quieres que trabaje todo el mundo. Consigues cinco millones de parados largos, cincuenta reformas laborales que abaratan el despido y unas empresas de trabajo temporal que te tiran a la calle antes de lo que se tarda en decir “Estatuto de los Trabajadores”. Crees que todo el mundo tiene derecho a una educación pública y de calidad. Limitando tu participación política sólo a la estricta acción de votar, consigues una reforma consistente en la reducción y masificación de los centros educativos y un descarado desvío de fondos públicos a centros privados de educación, en su mayoría religiosos, que se pasan por el forro el currículum oficial. Si te da un siroco, un día te lees la caduca Constitución, y ves que estás de acuerdo en que toda persona tiene derecho a una vivienda digna. Votas, sólo votas, cada cuatro años, y consigues que los sucesivos gobiernos democráticamente elegidos se pasen por el forro las demandas de millón y medio de ciudadanas y ciudadanos, regalando miles de millones de euros a los bancos que trafican con casas vacías mientras los desahucios suben como la espuma y las familias se quedan en la calle. A grandes rasgos, esto es lo que consigues si te limitas a ejercer la Democracia tan sólo una vez cada cuatro años en forma de papeleta de colores.

Porque lo que se intenta en cualquier democracia capitalista, en cualquier democracia de y para los poderosos, los bancos, la patronal y los grandes accionistas, lo que se intenta en una democracia burguesa como la nuestra, es limitarla a ejercer el derecho al voto periódicamente. Y si el periodo es largo, mejor que mejor. La democracia es el gobierno del Pueblo en todo momento, y no una vez cada cuatro años. El tiempo que transcurre entre una jornada electoral y la siguiente no está ni dirigido ni controlado en absoluto por el Pueblo.

Evidentemente, no será el propio aparato estatal capitalista el que nos facilite esa mayor capacidad de dirección, de decisión y, en definitiva, de gobierno que debe ser la Democracia. Deberemos ser nosotras mismas quienes nos saquemos las castañas del fuego. Y el único camino pasa por organizarnos. Una a una no somos nada frente a la maquinaria de los poderosos, pero todas juntas infundimos más respeto. Organizarnos en asociaciones de vecinos, en juntas escolares, en movimientos sociales, en plataformas, en internet… Y organizarnos, sobre todo, A NIVEL LOCAL: Nuestra escalera, nuestra calle, nuestro barrio, nuestro pueblo, nuestra ciudad son los lugares donde vivimos, donde nos relacionamos con otras personas, donde podemos conseguir un cambio profundo de conciencias, donde sustituir la moral del esclavo imperante desde la televisión por la Ética transformadora y humana: Una Ética Indignada y hambrienta de Justicia, una Ética capaz de intervenir directamente en las líneas políticas y cambiarlas de dirección desde un capitalismo genocida hacia una Sociedad de Iguales en Común.

Pero cuando cuando la democracia y la participación política se transforman en un reality show televisivo y en un paseo con papeleta una vez cada cuatro años, pasa lo que pasa. Pasa que, en cuarenta años años desde el 75 (sí, cuarenta años más), hemos tenido unos cuantos domingos de farsa pseudodemocrática, intercalados con periodos de cuatro años de dictadura de la banca y del capital.

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