VEINTIUNO

VEINTIUNO?

¿Jugando de farol?

“… Y salí a cumplir mi destierro, con tanta priesa, que no tuve lugar de buscar cabalgaduras. Tomé de mis alhajas las que pude y las que me parecieron más necesarias, y entre ellas saqué estos naipes -y a este tiempo descubrió los que se han dicho, que en el cuello traía-, con los cuales he ganado mi vida por los mesones y ventas que hay desde Madrid aquí, jugando a la veintiuna.”

Miguel de Cervantes Saavedra, Rinconete y Cortadillo (Novelas ejemplares, Madrid 1613)

Ésta es la primera referencia escrita al juego de la veintiuna, o el veintiuno, descrito por Cervantes en una de sus Novelas Ejemplares, Rinconete y Cortadillo, cuento paradigmático de la Picaresca Española. En ella, el Manco de Lepanto presenta a dos fulleros que malviven en Sevilla desplumando a todos los confiados, distraídos o aburridos pero siempre incautos congéneres que se ponen a su alcance.

Ya en el siglo XX, en los Estados Unidos de América (del Norte), el juego adquirió su actual formato, también conocido como blackjack. Consiste en obtener 21 puntos mediante la suma de los valores de las cartas. Las cartas numéricas suman su valor, las figuras suman 10 y el as es un 11 o un 1, según como convenga al jugador. Si se consigue 21 con sólo dos cartas, se gana automáticamente. Es un juego propio de los casinos en el que pueden tomar parte hasta siete jugadores pero en el que siempre –siempre– participa la banca.

Las reglas sobre la forma de jugar de la banca varían según el tipo de veintiuno al que se juegue. Pero hay algo que es común a casi todas las partidas de veintiuno: La banca suele tener más dinero que los jugadores.

De este hecho se deduce fácilmente que, por más que un jugador u otro vayan ganando sus envites, la banca siempre puede cubrir pérdidas momentáneas y continuar jugando. ¿Hasta cuándo juega la banca? Hasta que se queda con la pasta de todos los jugadores. Si no, para qué ser la banca, ¿no? Pues eso.

¿Existe, pues, algún otro modo de ganar a la banca al veintiuno? Sí. Existe, y consiste en que los jugadores se pongan de acuerdo, le partan la cara a la banca (o le corten la cabeza con una guillotina, si es menester y posible, dada mi especial debilidad por las guillotinas) y se larguen con todo el capital del que la banca dispone. Por el contrario, si los jugadores no se ponen de acuerdo en esta táctica, acabarán completamente desplumados y la banca seguirá ganando. Como ha sido hasta ahora.

Si Izquierda Unida y Podemos no se ponen de acuerdo en emplear la táctica de la guillotina antes citada (también denominada Unidad Popular) y se empecinan en ignorar que la banca también juega a través de sus crupieres del PP, del PSOE y de Ciudadanos; si Izquierda Unida y Podemos siguen apostando sus fichas (la ilusión del Pueblo) en una partida amañada de antemano por el sistema capitalista y con las reglas del juego electoral capitalista, obtendrán la respuesta habitual en estos casos: “Gana la banca”.

Rafa Garzó

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Una respuesta a VEINTIUNO

  1. Manuel Sánchez Vicioso. dijo:

    Adecuada metáfora.

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