Puig y Oltra en Donnafugata

¿Donnafugata? ¿Y ‘ande está eso?, pueden preguntar ustedes si les queda algo de curiosidad. No se alteren, que se lo explico enseguida si continúan leyendo. Les aseguro que leer, contrariamente a la creencia que la tele extiende día a día, no duele. Y puede ser, en ocasiones, hasta más interesante que un partido de fumbo. Les animo a que sigan, pues, leyendo si se quieren enterar de dónde mierda queda Donnafugata y por qué he mandado a Ximo Puig y a Mónica Oltra tan lejos… Aunque más lejos los habría mandado de poder hacerlo. Se lo juro. Por Arturo.

Qué risa, tía Felisa: Lean aquí el “Acord del Botànic”

Donnafugata es el escenario donde se desarrolla una novela decimonónica, escrita por Giuseppe Tomasi di Lampedusa, llamada El gatopardo. Es un bonito (o feo, que igual da) pueblo siciliano donde comienzan a llegar los efectos de la revolución italiana de mediados del Siglo Diecinueve. Un lugar donde parece que comienzan a producirse grandes cambios en la estructura social y política y donde la clase dominante tradicional, la nobleza, se siente amenazada en su papel de mando por un nuevo grupo sociopolítico: la burguesía, la clase industrial o, en una palabra, el capital. Les recomiendo, de nuevo, que la lean. Leer, al contrario que ver teleporquerías o noticias manipuladas servidas -con mucho envoltorio y poco contenido- por los medios de comunicación, no hace agua el tarro. Es decir, que no se van a quedar ustedes gilipuertas si leen. O, al menos, no más gilipuertas de lo que ya son. También se lo juro. Por Esnupi.

Como, por desgracia, me temo que la mayoría pasará cuatro pueblos de eso de leer, que miren que soy pesao y ni así, hay que joderse cómo son ustedes, nunca hacen caso, les detallo a continuación una cita de El gatopardo que puede comenzar a dar sentido al recóndito enclave donde he mandado a Puig y Oltra:

“Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie […] ¿Y ahora qué sucederá? ¡Bah! Tratativas pespunteadas de tiroteos inocuos, y, después, todo será igual pese a que todo habrá cambiado […] una de esas batallas que se libran para que todo siga como está”.

¿Cómo?, dirán ustedes, ¿que nada ha cambiado? ¿Cómo se atreve este individuo a hacer tal afirmación cuando por fin hemos conseguido desalojar a los vomitivamente corruptísimos y fachas gobiernos peperos de nuestra amada y maltratada tierra valenciana? ¿Cuando, por primera vez en décadas, va a gobernar aquí “la izquierda”? (Comillas puestas aposta y a mala leche) Ya les oigo llamarme cenizo, derrotista, malasombra, pesimista, miope (cosa ésta última que, ya puestos, es cierta) y hasta imbécil junto a otros epítetos de la misma catadura… No me preocupa, me han llamado cosas peores. Ya estoy curao d’espanto. Y además me la sopla. Así que sírvanse, desfóguense, insúltenme a gusto. Cuando se sientan satisfechos, sigan leyendo y sabrán por qué carajo afirmo con este descaro, prepotencia y chulería que aquí no ha cambiado nada. Pero nada de nada, oigan. Se lo juro. Por la Niña ‘la Puebla.

Percátense de que, de lo que viene siendo el acuerdo programático en base a los programas de gobierno de ambas fuerzas, esos cuadernillos electorales tan coloridos que ni ustedes ni yo nos leemos, el PSPV, Compromís (y Podemos pactando con la antes archienemiga “casta” pesoera) han llegado fácilmente a un punto de encuentro: El “Pacte del Botànic” está lleno de bonitas palabras, bellas voluntades y muchos futuribles del tipo “promover”, “apostar”, “recuperar”, “priorizar”… Incluso se habla de “evitar los desahucios” y de “aplicar fórmulas, en colaboración con las administraciones locales correspondientes, para que los impagos de servicios básicos (luz y agua) de las familias en situación de pobreza extrema no comporten la retirada del servicio”. Precioso, ¿eh?

Sin embargo, no veo por ninguna parte cómo se van a evitar los desahucios, ni mucho menos si el PSPV y Compromís piensan tomar alguna medida legal para detener a los responsables de tal delito contra el Derecho a la Vivienda, es decir, los banqueros. También veo que en el maravilloso “Acord del Botànic” no se define qué es pobreza extrema, y encima me temo que, al final, quien va a pagar el pato de esa horrible miseria que muchas familias sufren en este país y que las deja sin luz ni agua va a ser, de nuevo, el Pueblo y no sus verdaderos causantes, las depredadoras y asesinas compañías energéticas. No, y vean: Pagarán las “administraciones locales correspondientes”. Es decir, que pagaremos ustedes y yo mientras Iberdrola, Aguas de Valencia, CEGAS, CAMPSA y toda la caterva de multinacionales privadas se siguen forrando indecentemente a costa de nuestra fuerza de trabajo y nuestros impuestos. ¿Qué cambio hacia “la izquierda” hay, entonces, respecto a la anterior situación?

Una vez cerrado este capítulo secundario de una forma tan poética y amistosa como indefinida y peligrosa, Compromís y el PSPV se han enzarzado en una encarnizada guerra por los cargos de gobierno. Y ahí sí se han zurrao de veras. A conciencia. O sea, o es decir, que aquí de lo que se trata es de ver qué culo ocupa cada butaca. Lo de legislar concretando criterios “de izquierda” (más comillas bordes) lo dejaremos pa’ más tarde. Total, qué más da. Van a seguir pagando los mismos. Insisto, ustedes y yo.

Observen de qué se ha tratado con verdadera dureza y tensión durante las negociaciones para constituir el Govern de la Generalitat Valenciana entre ambas formaciones políticas “de izquierda”: tres semanitas de tiras y aflojas, dimes y diretes, digodigos y digodiegos todos alrededor de qué puestos (o sillones en román paladino) van a ocupar los flamantes electos y electas de Compromís y el PSPV.

Pues resulta que si el programa político es secundario, como evidencia la vergonzosa guerra de sillones del PSPV y Compromís ante la pasiva mirada de los “anticasta” podemitas, el resultado podría ser, por qué no, una repetición de la línea política del muy mal llamado Partido Socialista Obrero Español que, como ya es vox populi (‘amos, que tó quisque lo sabe) ni es socialista ni es obrero. Y lo de español habría que verlo, porque empezaron a funcionar, allá por la mitificada Transición, a base de maletines llenos de marcos alemanes servidos en valija diplomática por el sinvergüenza de Willy Brandt al cabronazo de Felipe González. Márquez, para no confundirnos. El mismo que ahora es empleado y sicario de Carlos Slim, uno de los mayores multimillonarios del mundo mundial y, también, una de las mayores hienas subhumanas que hollan este planeta.

Las medidas políticas del PSOE, haciendo un sucinto repaso, abarcan desde la entrada a traición de España en la OTAN a la Reconversión (es decir, supresión) del sector industrial, desde veinticinco reformas laborales agresivamente regresivas a la reforma del Artículo 135 de la Constitución, ése que ahora obliga al Pueblo (Soberano, jajaja) a pagar a los banqueros la deuda que los mismos banqueros provocan al Pueblo (Soberano, jejeje), desde el terrorismo de estado de los GAL hasta casos de corrupción tan sonados en su momento como Filesa, Malesa y Time Export. En pocas palabras, el PSOE ha demostrado hasta la saciedad que no es un partido “de izquierda”. Que es de la más rancia derecha, esa derechona defensora de los intereses de aquellos que agreden, machacan y asesinan al Pueblo (Soberano, jijiji) para conseguir beneficios: los banqueros y los grandes buitres multinacionales. Y si hablamos de ilusión, recordemos cuánta depositamos en aquella victoria electoral del PSOE en 1982 y con qué rapidez nos fue arrebatada.

Concluyendo porque, como yo de escribirles, ya estarán ustedes cansándose de leerme, no veo ninguna garantía real y concreta de cambio profundo hacia la defensa de los Derechos Humanos en las líneas políticas seguidas desde la Transición hasta la fecha de hoy tras la ansiada victoria de “la izquierda” en las tierras valencianas. Y menos aún metiendo de rondón en el pacto a la derecha gatopardista del PSOE. Los “de arriba” tienen muchas posibilidades de seguir siendo “los de arriba” y “los de abajo” podemos seguir siendo pisoteados sin problema por banqueros y explotadores de toda índole.

Pero no todo va a ser pesimismo, cabreo ni decepción. Les adelanto, para empezar y confesándoles una perversa diversión por mi parte, que las papeletas electorales no tienen poderes mágicos. Abundando en el argumento, han ustedes de saber que el “Acord del Botànic” no es la carta a los Reyes Magos. Entre otras cosas porque Oltra, Puig y Montiel no lo son ni montados en camello. No, los Reyes Magos son los padres. En algún momento tenían ustedes que enterarse. Sin embargo, sí es posible obligar a cumplir ese abstracto tratado floral al nuevo gobierno “de izquierda” de forma que, más allá de la retórica vacía y nebulosa de la que está repleto ese documento, se definan medidas concretas para que paguen de una puñetera vez quienes han de hacerlo: los bandidos bancarios y los ladrones energéticos que nos han llevado a la ruina y a esa terrible pobreza extrema con su ambición y su insaciable sed de beneficio. ¿Cómo? Con un Pueblo profundamente concienciado, organizado y consciente de sus Derechos como Seres Humanos. Vale, pero qué difícil, ¿no? ¿Y eso cómo se hace? Pues, para empezar, apagando la jodida tele y levantando el culo de la silla.

Hala, ya tardan ustedes.

Rafa Garzó

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3 respuestas a Puig y Oltra en Donnafugata

  1. Benvolgut amic i compay de tantes lluites,,,, (EDITADO POR EL PRESIDIUM DEL BLOG)

    • Antonio Olivé dijo:

      Estimado compañero, gracias por visitar el blog.

      Consideramos que tu comentario es personal y corresponde al ámbito privado entre tú y el compañero Rafa. Le trasladamos el mismo y si lo considera te responderá por el canal de comunicación más apropiado.

      Saludos cordiales.
      A. Olivé

  2. kahosh dijo:

    Bravo. Me gustaría saber cuántos paisanos valencianos votantes del triunvirato de la “izquierda regeneradora” han leído el Acuerdo.

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