La teoría del valor y la economía campesina: invitación a la lectura de Chayanov

marcha proc-1Uno de los temas que más poco hemos tratado en Marx desde Cero, son las cuestiones relativas al campo y al campesinado, las cuestiones agrarias. Marx, como no, estudia estas cuestiones, estudios que se verán enriquecidos con los debates con los populistas rusos y más tarde con las aportaciones de Lenin y los bolcheviques.

Para paliar este déficit, hoy nos vamos a aproximar al estas cuestiones de la mano del economista agrario ruso A.V. Chayanov. Es curioso como un economista no-marxista, fuera uno de los especialistas más influyente de los órganos centrales de la planificación soviética (hasta que Stalin hizo de las suyas), al menos en tres sectores: la formación superior de cuadros técnicos en el campo agronómico; en el del movimiento cooperativo y en la Administración -primero zarista, y a partir de 1921 en la soviética-. La difusión de hoy es obra de Roger Bartra, miembro del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM. Cuando quieran…

Sean felices. Olivé

________________________________________________________________

LA TEORÍA DEL VALOR Y LA ECONOMÍA CAMPESINA: INVITACIÓN A LA LECTURA DE CHAYANOV

Roger Bartra

Dans tout ce qu’il s’approprie, dans tout ce qui doit
fui servir, le paysan deploie la force convenable, il y
met le nécessaire, et ríen au-delà. La perfection
extérieure, il ne la comprend jamais.

H. DE BALZAC, Les paysans.

 

No debe extrañarnos que los bolcheviques hayan producido la mejor teoría sobre la descomposición de la economía campesina y que los populistas hayan creado las mejores interpretaciones sobre su estructura interna. La obra de Alexander Vasilievich Chayanov constituye la formulación científica más precisa, coherente y brillante de la escuela populista rusa de estudios agrarios; sus teorías fueron calificadas de marginalistas por algunos marxistas de la época y rechazadas por ser la base de posiciones políticas equivocadas. Hoy en día, medio siglo después de la primera edición de la obra fundamental de Chayanov, las ideas que planteó siguen siendo debatidas, sobre todo en los países subdesarrollados. 1

A principios del siglo XX se desarrollaba en Rusia una intensa polémica sobre los méritos y las posibilidades de la pequeña producción campesina y la gran empresa agrícola. Populistas, marxistas legales y marxistas revolucionarios debatían el problema desde la época de la gran crisis de 1880-90, que puso en jaque sobre todo a los grandes propietarios). 2 En este contexto surgió la llamada escuela de la organización-producción (Organizatsionno-proizvodstvennoe napravlenie), corriente de pensamiento que proponía la transformación de la organización de la economía campesina con el fin de elevar la producción agrícola. En contraste, los socialdemócratas proponían la nacionalización de la tierra y -después de una revolución- la socialización de la agricultura. Uno de los argumentos más importantes que esgrimía la escuela de la organización-producción era que los conceptos de renta, plusvalía y ganancia -útiles para analizar el desarrollo capitalista- no sirven para comprender la economía campesina. 3 Chayanov se formó en el seno de esta escuela y tomó de ella los elementos fundamentales que después desarrollaría: el planteamiento de que la economía campesina no puede analizarse con los conceptos de la economía política clásica, por lo que es necesario crear una metodología propia para el estudio del modo de producción campesino. Las investigaciones de Chayanov le llevaron al siguiente resultado: la economía campesina es una forma de producción no capitalista, en la que -después de deducir los costos de producción- no es posible determinar la retribución respectiva de los factores: capital, trabajo, tierra. Es decir, no existe allí ganancia, salario ni renta.

 El primer problema que debe discutirse es, pues, el siguiente: ¿cuál es el valor del trabajo campesino?* ¿Tiene un valor de cambio o únicamente un valor de uso? Chayanov establece que el trabajo campesino carece de valor monetario, y ello le sirve de base para buscar en otros mecanismos la dinámica de la economía campesina. Si el trabajo allí carece de valor de cambio, consecuentemente no puede haber plusvalía ni ganancia; por tanto, el motor que mueve a la economía campesina, dice Chayanov, no es el mismo que mueve al modo de producción capitalista. El gran mérito de Chayanov consiste en haber descubierto las leyes que regulan la estructura interna de la economía campesina; tal vez llegó a ello gracias a que logró hacer abstracción del modo de producción capitalista en el que se encontraba envuelta la economía campesina. Pero, por otro lado, esto último le ocasionó serias deformaciones en la comprensión de la articulación entre la economía campesina y la capitalista.

La ley del valor típica de la economía capitalista, en efecto, no puede ser aplicada a formas de producción no capitalistas, a menos que existan poderosas razones para ello; cuando encontramos en la sociedad una articulación de la economía capitalista y la campesina, ¿es posible aplicar la ley del valor a todo el conjunto? A mi juicio, cuando una sociedad articulada de esta manera está dominada por el mercado capitalista (lo cual quiere decir que el modo de producción capitalista es dominante) a la economía pueden y deben aplicársele los conceptos de salario, ganancia y renta. Lo cual, como trataré de demostrar, no implica que estas categorías expliquen la dinámica interna de la economía campesina, por lo que los descubrimientos de Chayanov y su escuela no pierden su valor e interés.

Es incontestable el hecho de que, en la granja campesina típica, no se pagan salarios (o sólo se hace ocasionalmente). Pero ello no quiere decir que la fuerza de trabajo familiar no sea retribuida de alguna forma. Aquí se parte del análisis de una economía campesina mercantil simple, es decir, en donde la mayor parte de la producción es vendida al mercado capitalista. 4 La forma como es retribuido el trabajo adquiere, por esto último, un carácter monetario, aun cuando subsisten elementos paralelos de autoconsumo. ¿Qué es lo que impide considerar a esta retribución monetaria como salario?: el hecho de que, objetivamente, el trabajador es al mismo tiempo el dueño (o usufructuario) de los medios de producción (la tierra, los instrumentos, etc.). Marx se refirió directamente al problema en estos términos:

“¿Cuál es la posición de los artesanos y campesinos independientes, que no emplean trabajadores y que por tanto no producen como capitalistas? Son productores de mercancías [ … ] ellos se presentan ante mí como vendedores de mercancías y no como vendedores de trabajo; esta relación, por tanto, no tiene nada que ver con el intercambio de capital y trabajo, y por tanto nada que ver con la distinción entre trabajo productivo y trabajo improductivo, que depende totalmente de si el trabajo es cambiado por dinero como tal, o por dinero como capital. Por tanto ellos no pertenecen ni a la categoría de trabajadores productivos ni a la de trabajadores improductivos, aunque son productores de mercancías. Pero su producción no está subordinada al modo de producción capitalista.” 5

Aquí el problema ha sido planteado con claridad: la economía campesina no es un tipo de producción capitalista; pero se trata de una economía articulada al modo de producción capitalista:

“Nos encontramos frente a una particularidad característica de una sociedad en la que predomina un modo de producción determinado, aun cuando no todas las relaciones de producción se han subordinado a él. 6

Y dice Marx más adelante, en el mismo texto:

“El campesino (o el artesano) independiente tiene una doble personalidad. Como poseedor de los medios de producción, es un capitalista; como trabajador, es su propio asalariado. Como capitalista, se paga a sí mismo, bajo la forma de plusvalía, el tributo que el trabajo debe al capital. A veces también se paga a sí mismo una tercera porción como propietario de la tierra (renta)” [ … ] 7

Debe quedar bien claro que este tipo de análisis sólo es válido para una economía campesina integrada al sistema capitalista. Ahora bien, el interés de esta interpretación consiste en que permite comprender la inserción o articulación de un modo de producción dentro de otro que es dominante. En esta perspectiva, el trabajo campesino es retribuido en una forma peculiar, que Marx define en El Capital: el salario autoatribuido.

En el texto que hemos citado arriba Marx partía del presupuesto explícito de que el campesino vendía sus mercancías por su valor, y que por tanto generaba plusvalía. En El Capital aborda directamente el problema de la retribución del “salario que se abona a sí mismo, después de deducir lo que constituye realmente el costo de producción“. 8 Este autosalario es a veces reducido al “límite estrictamente físico“.

No es necesario, por tanto, que el precio del mercado suba hasta igualar bien al valor, bien al precio de producción de su producto. Es ésta una de las causas por las que en países en que predomina la propiedad parcelaria el trigo se cotice a precio más bajo que en los países en que impera el régimen capitalista de producción. Una parte del trabajo sobrante de los campesinos que trabajan en condiciones más desfavorables es regalado a la sociedad y no entra para nada en la regulación de los precios de producción ni en la formación del valor.9

Los cálculos de Chayanov parten de este razonamiento; allí se observa cómo el pago del trabajo campesino puede estar por arriba o por abajo del salario pagado en una granja capitalista (este último sería equivalente al valor). 10

La pregunta sobre si el trabajo campesino tiene o no valor no es exclusivamente de interés teórico. La determinación de si el pago que recibe el trabajo campesino se ubica por encima o por abajo de su valor, permitirá comprender la posición de clase del campesino y su ubicación dentro de un sistema de dominación. Ahora bien, ¿cuál será el valor del trabajo campesino, a diferencia de su precio (que es el que se autoatribuye)? ¿Habrá aquí diferencia entre valor y precio?

Sabemos que la magnitud del valor de un objeto es el tiempo de trabajo socialmente necesario para producirlo. Para poder determinar la magnitud del valor de una mercancía producida por un campesino, es indispensable conocer el valor de la fuerza de trabajo incorporada a la mercancía. Ahora bien, el valor de la fuerza de trabajo es el valor de los medios de vida necesarios para asegurar la subsistencia de su poseedor; “en un país y en una época determinados, la suma media de los medios de vida necesarios constituye un factor fijo“. 11 En otra parte Marx dice: “[…] cada mercancía se considera un ejemplar medio de su especie“. 12 No sería correcto medir el valor del trabajo campesino sólo en función de su capacidad productiva; es evidente que, en un país capitalista, ésta se encuentra por abajo de la media, y que aparentemente la magnitud del valor debería ser mayor. Pero no es así: si un campesino invierte tres veces más tiempo en producir una tonelada de trigo que un jornalero en una granja capitalista, ello no hace variar el valor de su fuerza de trabajo. El mismo trabajo rinde […] durante el mismo tiempo idéntica cantidad de valor, por mucho que cambie su capacidad productiva.13 El cambio en la capacidad productiva, que aumenta el rendimiento del trabajo en una empresa agrícola capitalista, “disminuye la magnitud del valor de esa masa total incrementada, siempre en el supuesto de que acorte el tiempo de trabajo necesario para su producción“. 14

Es decir, lo determinante es siempre el tiempo de trabajo socialmente necesario, y la capacidad productiva del trabajo influye en el valor a través de dicho tiempo de trabajo en una relación inversa (a mayor capacidad del trabajo, menor magnitud del valor, siempre y cuando varíe el tiempo de trabajo necesario invertido). El problema consiste, pues, en conocer la cantidad de horas que invierte el campesino en la producción; una vez obtenido este dato, descontando al precio de mercado de las mercancías el costo del capital constante, sabremos el precio que ha adquirido en la sociedad dicho trabajo: pero éste es un precio que fluctúa de acuerdo con cada producto y que varía constantemente de acuerdo con las oscilaciones de la oferta y la demanda. En realidad este precio del trabajo oscila grandemente porque incluye dentro de sí a la ganancia, teórica o real (es decir, positiva o negativa}, a la que el campesino tiene derecho corno dueño de los medios de producción.

Pero el valor de la fuerza de trabajo, corno se señaló, está determinado por un factor fijo (no por las leyes de la oferta y la demanda}; ese factor fijo cristaliza socialmente en el salario medio del trabajo simple. Es decir, las peculiaridades de una época y de un país generan las condiciones para que surja un valor medio de la fuerza de trabajo, que se aplica a escala nacional: A diferencia de otras mercancías, la valoración de la fuerza de trabajo encierra, pues, un elemento histórico moral“. 15

Es por esta razón que Marx habló del valor de la fuerza de trabajo campesino: porque en una sociedad dominada por el modo de producción capitalista, todo lo que tiene relación con el mercado adquiere un valor de cambio; la peculiaridad del campesino es que él no ofrece al mercado su fuerza de trabajo, sino su producto. Pero esto no lo salva de caer atrapado en la dinámica de la sociedad capitalista.

Ahora podemos plantear un problema colateral: si la fuerza de trabajo del campesino tiene valor y genera plusvalía, ¿podríamos decir que se trata de un trabajo productivo? En realidad es posible contestar afirmativa o negativamente; si la unidad de producción campesina es vista desde el punto de vista de que encierra -en una sola persona- una relación de producción capitalista, en este caso podremos afirmar que en su interior hay trabajo productivo. Pero la relación que entabla el campesino con el mercado es una relación entre un vendedor de mercancía y un comprador: desde este punto de vista no hay trabajo productivo. Por eso Marx concluye que, desde el punto de vista del modo de producción capitalista, los campesinos son productores de mercancías a quienes no se puede calificar corno improductivos o productivos, 16 es decir, pertenecen a otro modo de producción. Ahora bien, este modo de producción entabla con el capitalista una relación de distribución que oculta una relación de producción. Por esto tiene gran importancia el problema del valor del trabajo campesino y de la mercancía que produce. Hay que recordar que el valor no es una sustancia abstracta sino que expresa concretamente una relación entre hombres. La ley del valor aplicada a la economía campesina permite descubrir las relaciones de explotación entre los campesinos, de un lado, y la burguesía, por otro.

Estas relaciones de explotación le imprimen una dinámica peculiar al campesinado: lo conducen hacia su extinción. La esencia de estas relaciones está constituida por el intercambio desigual (o cambio de no equivalentes). El intercambio desigual procede de una diferencia entre la magnitud del valor y el precio de las mercancías: cuando el campesino vende su mercancía a un precio inferior al de su valor, está realizando una operación de cambio de no equivalentes. Este mecanismo de transferencia de valor es una de las raíces más profundas de la imposibilidad estructural para la economía campesina de coexistir con el sistema capitalista sin tender a desaparecer y a arruinarse (o tender a convertirse, en la menor parte de los casos, en empresa capitalista);

“[…] la forma precio envuelve ya de suyo la posibilidad de una incongruencia cuantitativa entre el precio y la magnitud del valor, es decir, la posibilidad de una desviación entre el primero y la segunda. Y ello no supone un defecto de esta forma; por el contrario, es eso precisamente lo que la capacita para ser la forma adecuada de un régimen de producción en el que la norma sólo puede imponerse como un ciego promedio en medio de toda ausencia de normas.” 17

Esta peculiaridad es la que posteriormente, en el tercer tomo de El Capital, Marx explicará por medio de la categoría de tasa media de ganancia. Sin embargo, existen “circunstancias secundarias, perturbadoras18 que crean intercambio de no equivalentes en un sentido diferente al que significa la desviación “azarosa” de precios en torno al promedio del valor. En el primer tomo Marx investigó “el proceso de producción capitalista considerado de por sí […] prescindiendo por el momento de todas las influencias secundarias provenientes de causas extrañas a él“. El tomo tercero, por el contrario, trata de “descubrir y exponer las formas concretas que brotan del proceso de movimiento del capital, considerado como un todo”. 19

Entre las “influencias” y “circunstancias secundarias” concretas que hacen variar las condiciones de libre competencia presupuestas en el análisis que se hace en el primer tomo de El Capital sobre las desviaciones entre valores y precios, encontramos la existencia de modos de producción o de restos de antiguas relaciones de producción en el seno de la sociedad capitalista. Cuando estas situaciones crean condiciones de monopolio, surgen posibilidades para que la divergencia entre precios y valores se anquilose y quede fijada como u na norma. En estos casos también se constituyen en norma las transferencias de valores que se generan por esa causa.

El fenómeno de monopolio más conocido es el de la propiedad privada de la tierra; en este caso los terratenientes obligan a que el precio de mercado se fije regularmente por encima del valor (y el valor por encima del costo de producción); la diferencia constituye la renta de la tierra. Este fenómeno obedece, sin duda, a la persistencia de condiciones superestructurales heredadas de otras épocas (latifundio, propiedad privada, etc.) que obligan al sistema capitalista a adaptarse.

El intercambio desigual con la economía campesina procede de otro tipo de monopolio: el que ejerce la burguesía sobre el mercado capitalista; y no me refiero aquí sólo a la existencia de precios de monopolio, típico de la época imperialista, sino al monopolio que ejerce naturalmente toda la burguesía sobre su mercado, frente a una clase no capitalista de vendedores de mercancías (los campesinos). En este caso, a la inversa que con la renta, el precio se fija regularmente por abajo del valor de la mercancía que lleva el campesino.

Esta última situación es muy similar, por su mecánica interna, a la relación de intercambio desigual a escala mundial que ha descrito A. Emmanuel. 20 Se le puede -y se le debe- hacer la misma observación que Palloix ha hecho: el intercambio desigual que analiza Emmanuel no enfrenta, como él pretende, a los trabajadores de los países subdesarrollados con los de los países desarrollados (en el sentido que estos últimos se beneficiarían de la rapiña imperialista). De la misma forma, los obreros industriales no explotan a los campesinos (en el sentido que los primeros se beneficiarían del llamado “colonialismo interno“). A nivel internacional “se trata de la dependencia de una clase burguesa respecto de otra clase burguesa“. 21

Las situaciones de monopolio en la agricultura (de la tierra y del mercado) enfrentan también a grupos sociales en· tanto pertenecen a la burguesía: capitalistas y terratenientes, 22 capitalistas y campesinos. En este último caso la situación es muy compleja: el campesino transfiere valor porque como dueño de los medios de producción acude al mercado en condiciones desventajosas; allí es despojado, según las circunstancias, de parte de la ganancia, de toda la ganancia o, con frecuencia, también de parte de su salario. En este último caso, las condiciones que le impone el mercado capitalista obligan al campesino a “autoexplotarse” a tal grado que llega al “límite estrictamente físico“. Todas estas desgracias le ocurren al campesino, no porque es su propio asalariado, sino porque es su propio patrón. Por supuesto, si entablase una relación de venta directa de su fuerza de trabajo (en lugar de vender productos agrícolas) no la pasaría mejor: pero su condición proletaria le permitiría reconocer más fácilmente a su verdadero enemigo…

Una cosa hay que tener clara: ni la renta ni el intercambio desigual generan valor. Es decir, en sí mismos no constituyen una relación de explotación. En realidad, son una relación de distribución, y como tal no contribuyen a la formación del valor:

“Por muchas vueltas que le demos, el resultado será siempre el mismo. Si se cambian equivalentes, no se produce plusvalía. Ni se produce tampoco aunque se cambien valores no equivalentes. La circulación o el cambio de mercancías no crea valor”. 23

Esto queda ejemplificado en esa simpática anécdota de dos joyeros que todo los días acometían mutuamente una operación de intercambio desigual (relatada por Emmanuel):

“lssac y Levy son dos joyeros instalados frente a frente en la misma calle. Un día lssac compra por sólo diez dólares un collar de perlas finas. Va a jactarse ante Levy. ‘Véndeme ese collar -suplica- ; justamente acabo de prometerle uno parecido a mi esposa Rebeca, con éste ella estará encantada. Aquí tienes once dólares’. Isaac se deja convencer. A mediadía cuenta el negocio a su esposa Sarah. ‘A las diez de la mañana – dice- compré un collar en diez dólares, a las diez y cinco se lo revendí a Levy en once dólares. Un dólar de ganancia en cinco minutos.”

” – Imbécil -le dice Sarah -. Sólo haces estupideces… Si Levy te compró ese collar en once dólares, es que se dio cuenta de que valía mucho más que eso. Ve rápidamente a recogerlo.

“Temprano por la tarde, Isaac va a ver a Levy. ‘Levy -le dice- si eres amigo mío, revéndeme ese collar. Sarah me ha hecho una de sus escenas… Aquí tienes doce dólares.’

“Levy acepta, y esa noche cuenta la historia a Rebeca: ‘Esta mañana Isaac fue a venderme un collar en once dólares y por la tarde me lo volvió a comprar en doce. Me gané un dólar sin moverme de mi mostrador’.

“-Imbécil -le dice Rebeca- . Sólo haces estupideces. Si Isaac ha vuelto a ti para comprarte ese collar un dólar más caro, es que después se dio cuenta de que valía muchísimo más. Ve a recogérselo.

“La mañana siguiente Levy deposita trece dólares en el mostrador de Isaac y vuelve a adquirir el collar. Al día siguiente toca el turno a Isaac quien lo compra por catorce dólares, y así siguieron.

“Algunas semanas después, el collar fue vendido en veiticuatro dólares y se encuentra en poder de Isaac. Llega Levy y deposita ante él veinticinco dólares.

” – El collar -le dice.

“- Ya no hay collar – responde Isaac-. Ayer por la noche, antes de cerrar, pasó una norteamericana, se lo ofrecí en treinta dólares y lo compró.

“Levy se desploma.

“- iVendiste nuestro collar! Pero, desdichado, con ese collar agradablemente, calmadamente, cada uno de nosotros ganábamos un dólar diario. iY lo vendiste! Nuestro medio de sustento! 24

Esta historia imagina jocosamente el enriquecimiento por transferencia, sin que intervenga la producción. Los dos joyeros simplemente se repartían cotidianamente una plusvalía que había sido creada en otro lugar, muy lejano, tal vez Japón o Venezuela. Esto mismo es lo que sucede en el fondo con el intercambio desigual y la renta de la tierra:

“[ … ] cuando una mercancía se vende por encima o por abajo de su valor sólo cambia la distribución de la plusvalía, sin que ese cambio, en cuanto a la distribución de las distintas proporciones en que diversas personas se reparten la plusvalía, altere en lo más mínimo ni la magnitud ni la naturaleza de ésta”. 25

En efecto, la renta no la crea el terrateniente (ni la propiedad privada), sino que es producida por el obrero agrícola, apropiada por el capitalista y transferida luego de manos de éste a manos del terrateniente. El intercambio desigual parece generar una cantidad de valor, pero en realidad no proviene del intercambio mismo: es la ganancia que el dueño de la unidad productiva se embolsaría si él mismo no fuera el trabajador. Aquí el plustrabajo ha sido generado en la relación jornalero-capitalista que se contiene dentro de la sola persona del campesino. En este proceso de autoexplotación el “burgués” ha sido incapaz de retener la ganancia extraída al “proletario” que es él mismo, y ni siquiera ha podido -por lo general- funcionar con un nivel de salarios igual al de la sociedad que lo rodea.

El beneficio del intercambio desigual con los campesinos forma parte de las ganancias mismas que obtienen todos los capitalistas en una sociedad determinada; no aparecen ni siquiera como una ganancia adicional de la que se apropia un sector definido, como ocurre con la renta de la tierra. 26 Esa ganancia adicional, que ni siquiera tiene nombre o destinatario particular, proviene del trabajo del campesino en tanto que es proletario, y es “regalada a la sociedad” en tanto que el campesino es también un pequeñoburgués que se presenta ingenuamente con su mercancía al voraz mercado capitalista. 27

Todo lo expuesto nos hace comprender las razones de la inexorable ruina de la economía campesina conforme se desarrolla el modo de producción capitalista. Pero no nos explica las causas de la lentitud del proceso, ni nos explica las razones de la extraordinaria persistencia de la economía campesina en el mundo contemporáneo, que desde luego no puede ser explicada únicamente por la “debilidad” del sistema capitalista en algunas regiones. Hoy en día, cuando está a la orden del día la posibilidad socialista y cuando el capitalismo se encuentra en su fase más avanzada, el problema campesino continúa siendo de gran importancia en el mundo. 28 Sin duda hay que penetrar en las peculiaridades internas de la economía campesina, para entender por qué capitalismo -después de varios siglos de existencia- no ha logrado borrarla del mapa de la tierra. Las razones de este hecho son semejantes -sin duda- a las que después de medio siglo hacen que las tesis de Chayanov tengan todavía actualidad. Y no sólo porque indudablemente están ilustrando hoy en día el mismo tipo de movimientos políticos populistas que antaño en Rusia, sino porque tienen un contenido científico innegable. A mi juicio, hay que diferenciar entre la teoría de la articulación entre la economía campesina y la capitalista (en el fondo, teoría de la acumulación originaria y primitiva de capital), por un lado, Y la teoría del modo de producción mercantil simple (campesino o artesano), por otro, Chayanov aportó poco y se equivocó con respecto a la primera; 29 pero es el gran impulsor de la segunda. 30 El modo de producción mercantil simple aparece montado a caballo entre la lenta disolución del régimen feudal y la evolución del sistema capitalista; echó raíces casi permanentes en los países del Tercer Mundo. Su importancia es, pues, notable; pero sus intérpretes escasos.

En el interior de la economía campesina (mercantil simple) sólo es posible -en la práctica cotidiana- distinguir entre los gastos efectivos de producción y el ingreso; este ingreso está destinado a satisfacer las necesidades de la familia. La cantidad de trabajo familiar empleada es medida, por el campesino, con la fatiga que dicho esfuerzo significa. El concepto básico que creó Chayanov para el análisis de la economía campesina es el equilibrio de consumo-trabajo entre la satisfacción de las necesidades familiares (udovletvorenie potrebnostei) y la fatiga ocasionada por el trabajo (tiagostnost truda). De acuerdo con Chayanov, la producción se detiene en el momento en que se establece un equilibrio entre la satisfacción y la fatiga; para Chayanov éste es el “grado de autoexplotación”, que en realidad se manifita en el “salario autoatribuido” que oscila entre la obtención de ganancias y el límite físico de estricta supervivencia.

Cuando en el seno de una sociedad nos encontramos con unidades económicas que no responden (o incluso responden negativamente) a los estímulos del mercado, evidentemente hay que pensar que responden a mecanismos que no tienen por objeto la búsqueda de la ganancia, en el sentido capitalista. Así pues, las unidades de producción que bajan o mantienen igual su oferta cuando se elevan los precios en el mercado (y viceversa), responden a un tipo de funcionamiento como el descrito por Chayanov.

El concepto mismo de equilibrio entre “necesidad” y “trabajo” no constituye una novedad: lo verdaderamente valioso son el método y las técnicas creadas por Chayanov para utilizar el concepto. Ejemplo de esto son sus análisis de la importancia del tamaño de la familia, de la proporción de familiares que trabajan y que no trabajan, de la evolución de la composición interna de la familia desde el momento del matrimonio hasta la edad de casamiento de la segunda generación, del tamaño y calidad de la tierra, tipo de cultivo, ubicación, precios del mercado, precios de la tierra, densidad de la población, etc. Chayanov abre un camino prometedor en el análisis combinado de los indicadores y factores que determinan el comportamiento de la economía campesina.

Lo que hay que destacar aquí es la necesidad ~el estudio combinado de las características de la estructura interna de la economía campesina y de su articulación con otro modo de producción (feudal capitalista, etc.), y que lo esencial de las enseñanzas de Chayanov no contradice esta necesidad. 31 Sus conclusiones contradicen a veces el análisis clásico marxista en dos formas: unas reflejan contradicciones reales, objetivas, entre la economía campesina y la capitalista; otras contradicen la teoría marxista misma. En el pnmer caso, hay un trabajo de integración teórica y de investigación por realizar. En el segundo caso, se trata muchas veces, de conclusiones políticas que Chayanov extrae de sus análisis económicos. La más importante de estas conclusiones es la que se refiere a la viabilidad de la economía campesina Y a su resistencia a la diferenciación clasista. En este punto las conclusiones de Chayanov se oponen totalmnte a las de Lenin y Kautsky; 32 el error de Chayanov proviene justamente de su negación a aplicar la teoría del valor a la economía campesina (es decir, su renuencia a analizar la economía campesina históricamente en el marco de la sociedad global, lo cual es explícitamente justificado en la “Introducción” a La organización de la unidad económica campesina). Sin embargo, hay una parte de la argumentación de Chayanoy que mantiene su vigor: la resistencia de la economía campesina proviene del hecho que se trata de un modo de producción, diferente al capitalista, y no de una economía de transición. Esto no contradice, en el fondo, la teorí a clásica marxista.

Es decir que, a pesar de su articulación con el sistema capitalista (o feudal) la economía campesina mantiene su unidad se define como una combinación peculiar de fuerzas productivas y relaciones de producción. Por tanto, tiene sus propias leyes y tendencias; esto contrasta con el hecho de que sin duda se trata de un modo de producción secundario, es decir que por su propia naturaleza no puede ser dominante en la sociedad. Este carácter secundario provoca ineludiblemente que el modo de producción mercantil simple (campesino o artesano) se vea también sometido a leyes y tendencias externas, provenientes del modo de producción dominante. De esta forma nos encontramos con un modo de producción que se define simultáneamente por sus contradicciones internas y por sus dependencias con respecto a otro modo de producción; se caracteriza tanto por su unidad interna como por su tendencia a la desintegración, tanto por su fuerza como por su debilidad. En tanto que están inmersos en un modo de producción peculiar los campesinos son una clase; en tanto que se trata de un modo de producción secundario, que no puede articularse a escala nacional como dominante, no son una clase. Es ésta la concepción que hay detrás de la conocida definición de Marx:

“En la medida en que millones de familias viven bajo condiciones económicas de existencia que las distinguen por su modo de vivir, sus intereses y su cultura de otras clases y las oponen a éstas de un modo hostil, aquéllas forman una clase. Por cuanto existe entre los campesinos parcelarios una articulación puramente local y la identidad de sus intereses no engendra entre ellos ninguna comunidad, ninguna unión nacional y ninguna organización política, no forman una clase.” 33

El modo de producción mercantil simple no es una reconstrucción teórica, como afirma Etienne Balibar, es decir, no se trata de uno de los llamados modos de producción virtuales que, no habiendo jamás sido dominantes en la historia, sólo han existido deformados“. 34 Aquí Balibar confunde el doble carácter de la economía campesina (burgués-proletario, independiente-dependiente, desarticulación-identidad de situación)con una “deformidad” impuesta por la ubicación histórica concreta del campesinado; no se da cuenta que su “deformidad” es su contenido, su definición como modo de producción. 35

Chayanov, en 1917, planteaba la posibilidad de reorganizar la economía campesina con el objeto de elevar la productividad del trabajo agrícola, al mismo tiempo que con los repartos igualitarios de tierra y otros mecanismos debía salvaguardarse la distribución equitativa del ingreso. Es decir, señalaba la necesidad de consolidar la economía campesina, al mismo que se impondrían medidas para dinamizarla: cooperativas de distribución, supresión de las ventas de tierra sin abolir la propiedad privada, un sistema fiscal favorable, posibilidades de que el Estado expropiara grandes propiedades aceptando mediante bonos una deuda agraria, el Estado rentaría a los campesinos la tierra expropiada, etc. En resumen, Chayanov planteaba la viabilidad y la conveniencia de dinamizar el modo de producción mercantil simple, y convertirlo – reformado- en el eje de la economía agraria. 36

De acuerdo con esta concepción, en 1918 Chayanov desarrolla una teoría sobre el papel fundamental del técnico o perito agrícola en la vitalización de la economía campesina. En 1919 se funda el Instituto de Economía Agrícola, en el que se llevan a la práctica las concepciones de esta corriente; el trabajo de investigación de Chayanov se orienta básicamente a tratar de establecer un sistema no monetario de contabilidad para empresas agrícolas: en general la discusión giraba en torno a la posibilidad de utilizar un “equivalente en trabajo” de las unidades monetarias (esto parecía no sólo necesario por la ideas de Chayanov sobre la economía campesina, sino por las dificultades que ofrece al cálculo una economía en proceso de rapidísima inflación).

Sin embargo, el “comunismo de guerra” echó por tierra los planes de Chayanov y las posibilidades de aplicar sus ideas. En estas condiciones escribe su famoso folleto Viaje de mi hermano Alexei a la tierra de la utopía campesina, 37 publicado bajo el seudónimo de lván Kremnev en 1920. En este libro, bajo forma de un amargo humorismo, Chayanov revela abiertamente su concepción del socialismo; el libro cuenta la historia del ciudadano Kremnev que despierta en el Moscú de 1984, pero a una sociedad construida después de 1934, fecha en que han sido derrocados los bolcheviques por un partido campesino. Los comunistas fallaron porque trataron de imponer la nacionalización de la tierra en un país esencialmente campesino. Los campesinos, ahora, han construido una Arcadia; ya no hay grandes ciudades, la industria está en el campo, donde viven campesinos felices en sus cooperativas. El populismo anarquista que defiende Chayanov aquí, contra los dirigentes de la clase obrera que consideraban a la economía campesina como una fase inferior del desarrollo, lo revela no sólo como uno de los grandes intérpretes de la economía campesina, sino además como uno de los representantes de la ideología de la clase campesina. Esto le costó la libertad y la vida años después.

Por estas razones, en la obra de Chayanov no encontramos la explicación de la economía campesina, pero sí elementos básicos para su explicación. El es a la realidad campesina lo que la economía política clásica al sistema capitalista; Chayanov no sólo investiga a la economía campesina, sino que la representa. La diferencia con los economistas ingleses clásicos es que, mientras éstos representan un sistema en ascenso, Chayanov abandera un movimiento que no tiene ningún remedio, en una época y en un país que están contemplando el nacimiento de una nueva época socialista. En ello radica la grandeza y la debilidad del pensamiento de Chayanov.

Durante la primera mitad de la década de los veinte, como era de esperarse, Chayanov recibe un alud de críticas que lo obligan a construir con precisión y claridad su teoría general de la economía campesina. El resultado más importante está constituido por dos textos. 38 Pero al final de la década, en 1929, las críticas recibidas, y sobre todo dos hechos, hacen a Chayanov recapacitar: los extraordinarios avances en la tecnología agrícola (combinados, tractores, etc.) y la decidida orientación hacia una planificación socialista de la economía agrícola soviética. “Defender a la economía campesina es defender a varias generaciones destinadas a una lenta muerte“, 39 afirmó.

Las críticas hechas a Chayanov habían hecho hincapié en el carácter no marxista de su método, en su visión estática de la economía campesina y en su idealización de la mentalidad de los campesinos. 40 El propio Stalin, en un discurso pronunciado en la Conferencia de Técnicos Agrarios Marxistas el 27 de diciembre de 1929, decía: “Lo único que no se comprende es por qué esa teoría anticientífica de los economistas ‘soviéticos’ del tipo de Chayanov puede círcular libremente en nuestra prensa y los grandes trabajos de Marx, Engels y Lenin sobre la renta del suelo y sobre la renta absoluta no sólo no se popularizan y se destacan en primer plano, sino que permanecen archivados“. 41 Pero a partir de 1929 las críticas abandonaron su carácter teórico y académico, y se volvieron agresivas y amenazadoras:

“Un grupo de intelectuales burgueses y pequeñoburgueses: Kondratiev Yurovskii, Doyarenko, Oganovskii, Makarov, Chayanov, Chelintsev y otros, a quienes se agregan Groman, Sujanov y Bazarov, que representan la tendencia antimarxista en economía agraria, estos últimos mohicanos de la ideología populista, son ahora desenmascarados como dirigentes de una organización contrarrevolucionaria dirigida a derrocar el régimen soviético”.42

En 1930 Chayanov fue arrestado; murió en 1939, a los 51 años de edad. Así dejó de “circular libremente” el pensamiento de Chayanov.

Una de las tesis centrales de Chayanov -la caracterización de la economía campesina como un modo de producción peculiar, no capitalista- 43 no contradice la teoría de Marx; aunque sí los análisis de muchos de sus intérpretes.

La propiedad privada del trabajador -escribió Marx– sobre sus medios de producción es la base de la pequeña industria y ésta la condición necesaria para el desarrollo de la producción social y de la libre individualidad del propio trabajador. Cierto es que este modo de producción existe también bajo la esclavitud, bajo la servidumbre de la gleba y en otros estados de dependencia. Pero sólo florece, sólo despliega todas sus energías, sólo conquista su forma clásica adecuada allí donde el trabajador es propietario libre de las condiciones de trabajo manejadas por él mismo: el campesino dueño de la tierra que trabaja, el artesano dueño del instrumento que maneja como un virtuoso”. 44

Esto permite, además, destacar la enorme importancia de los análisis de Chayanov para la historia económica precapitalista que, en todos los casos, se enfrenta a la interpretación de sociedades cuya base económica es fundamentalmente agraria y está compuesta de unidades de producción orientadas hacia el autoconsumo y/o la producción en pequeña escala. 45 El mismo Chayanov se encarga de destacar este aspecto en su excelente artículo “Sobre la teoría de los sistemas económicos no capitalistas“.

El mejor homenaje que podemos hacerle los marxistas a Chayanov, hoy en día, es tratar de recuperar y de continuar sus descubrimientos y reconocerle el mérito de haber dado un impulso formidable a la comprensión de la economía campesina. A tal grado es cierto esto último, que creo que su obra principal es absolutamente indispensable a todo aquel que se dedique a los problemas agrarios, especialmente en los países atrasados. Pero es necesario señalar la incompatibilidad entre la economía campesina y la sociedad moderna (capi talista o socialista), cosa que Chayanov no comprendió totalmente. Estos elementos negativos de la teoría de Chayanov son los que sin duda retomarán los ideólogos latinoamericanos del agrarismo burgués que sostienen la necesidad de contrarrestar las tendencias características del capitalismo en la agricultura por medio de “reformas” que tiendan a promover el desarrollo de la economía minifundista campesina bajo formas cooperativas. Este género de interpretaciones constituyen, en el fondo, proposiciones ideológicas destinadas a “proteger” el desarrollo capitalista mediante la aplicación de paliativos que frenen el abatimiento de los niveles de vida de la población rural; también constituyen una medida que permite “fijar” a parte de la población rural a un minúsculo pedazo de tierra, frenándose así el ritmo de migración a las ciudades, ocultándose el desempleo abierto y mitigándose la impaciencia rural mediante el mito populista de una solución agrarista.

Dicho concisamente: el legado de Chayanov es tan contradictorio como el campesinado a quien dedicó su vida y sus estudios.

NOTAS

1 A. V. Chayanov, La organización de la unidad económica campesina, Ediciones Nueva Visión, Buenos Aires, 1974. Editada en ruso en 1925 por el Instituto de Investigación Científica de Economía Agrícola de Moscú.

2 La discusión de este problema se remonta a la época en que Vera Zasulich escribió a Marx preguntándole sobre el destino de las comunidades rurales rusas y la posibilidad de saltar etapas en el desarrollo social, evitando la etapa capitalista. Cf.  los famosos borradores de las cartas de Marx a Zasulich (1881).

3 Se entiende por economía campesina a aquella que está basada en el trabajo del propio productor y su familia, en la que no se usa (o se usa muy poco) trabajo asalariado.

* Por razones de brevedad, en este ensayo se designa con la expresión “valor del trabajo campesino” al valor de la fuerza de trabajo del campesino.

4 La discusión carece de sentido en una economía natural, donde en efecto el valor de cambio es una categoría inservible para el análisis.

5 K. Marx, Theories of Surplus-value, Progress Publishers, Moscú, 1969, t. 1, p. 407.

6 Ibid., pp. 407·8 [subrayado mío, R B] .

7 Ibid., p. 408. Chayanov niega explícitamente esto, y dice que sólo puede aceptarse por mantener el “monismo del pensamiento económico”; no se percató de que no se trata de aplicar el marxismo forzando la realidad, sino de dar cuenta de una articulación entre modos de producción. Chayanov hace abstracción de esto y trata de ver la economía campesina en su pureza. La “tercera posibilidad” que Chayanov niega (Chayanov, op. cit., pp. 33-34) es la única que da cuenta de la realidad concreta de la articulación.

8 El capital, Fondo de Cultura Económica, México, 1971, t. 111, p. 746.

9 Loc. cit.,

10 Chayanov, op. cit., p. 93.

11 El capital, t. 1, p. 124.

12 Ibid., t. 1, p. 7.

13 Ibid., t. 1, p. 13.

14 Ibid., t. 1, p. 124.

15 Ibid., t. 1, p. 124.

16 Esto echa por tierra los presupuestos de una población campesina marginal, improductiva, cuyo trabajo no sería “necesario” a la sociedad, para cuya fuerza de trabajo no habría una “demanda”.

17 El capital, t. 1, p. 63.

18 Ibid., t. 1, p. 120n.

19 Ibid., t. 111, p. 45.

20 El intercambio desigual, Siglo XXI Editores, México, 1972.

21 Palloix, et al., Imperialismo y comercio internacional, Pasado y Presente, Buenos Aires, 1971, p. 124.

22 Marx demostró bien este enfrentamiento entre capitalistas y terratenientes en Inglaterra, al referirse al problema de las leyes cerealistas.

23 El capital, t. 1, p. 118.

24 Emmanuel, op. cit, p.145

25 El capital, t. 111, p. 59.

26 De hecho es la burguesía industrial, local o internacional, la que más se beneficia; pero no es el único sector beneficiado, ni esta “ganancia adicional” significa gran cosa para ella desde el punto de vista del volumen de sus ingresos. Cf. Roger Bartra, Estructura agraria y clases sociales en México, ERA, México, 1974.

27 No me he referido a otro tipo de relaciones de distribución, como el papel del capital comercial, la usura, el acaparamiento, etc., por considerar que, a pesar de su importancia concreta, no son relevantes para el análisis de la articulación estructural entre los dos modos de producción.

28 De otra forma no podría explicarse la gran influencia que tuvieron las tesis de Franz Fanon, que sostenían la importancia del “potencial revolucionario” del campesinado frente a la supuesta “pasividad” y al “conservadurismo” de la clase obrera. Gerrit Huizer ha desarrollado la primera de estas afirmaciones, aunque en un tono básicamente académico: El potencial revolucionario del campesino en América Latina, Siglo XX 1 Editores, México, 1973.

29 Chayanov explícitamente excluyó de sus objetivos el tema de la articulación y se centró en los “mecanismos del proceso orgamzatlvo” de la granja campesina (op. cit., p. 36), haciendo a un lado el marco histórico nacional de la misma; “ahora no nos concierne investigar el destino de la unidad económica campesina en el nivel de la economía nacional” (p. 32); Chayanov se plantea realizar un “estudio morfológico”, un “estudio estático organizacional”.

30 Los análisis de Chayanov, en realidad, extienden su validez a los sistemas de economía natural de base familiar. Pero en este campo sus aportaciones se agregan a las .realizadas por los estudios antropológicos, que tienen una larga tradición. Véase la síntesis de Ene Wolf, Peasants, Prentice-Hall, Nueva jersey, 1966.

31 De gran importancia puede ser este tipo de estudios para comprender la situación del pequeño campesinado en el seno de economías socialistas en las que el incentivo de la ganancia ha desaparecido. La articulación entre el modo de producción socialista y otros modos de producción (sobre todo el mercantil simple) es un campo poco explorado. Vease al respecto el libro de Charles Bettelheim Les luttes de classes en URSS, 1ère. période, 1917-7923, Seuil-Maspero, París, 1974.

32 V. I. Lenin, El desarrollo del capitalismo en Rusia; K. Kautsky, La cuestión agraria.

33 K. Marx, El dieciocho Brumarío de Luís Bonaparte, en Obras escogidas en dos tomos, Ed. Lenguas Extranjeras, Moscú, t. 1, p. 341.

34 L. Althusser y E. Balibar, Líre le Capital, Maspero, París, 1971, t. 11, p. 113.

35 El formalismo estructuralista se muestra particularmente indefenso para comprender situaciones económicas relativamente estables que contienen como elementos característicos relaciones de producción que ensamblan una pluralidad de mecanismos contradictorios en una sola estructura dominada por otra. Un ejemplo de una interpretación mecánica y primitiva puede verse en el manual de Marta Harnecker, donde se define a los campesinos como clase en transición, después de haber presentado una teoría de la transición que no permite en lo absoluto comprender el papel de “clases en transición”. Cf. Los conceptos elementales del materialismo histórico, edición revisada y ampliada, Siglo XXI Editores, México, 1971, pp. 155-60 y 187-89. La utilización de un modelo formal impide ver en la economía campesina otra cosa que no sean “deformidades” o “transiciones”.

 36 Chto takoí agrarní vopros? Univ. Bibl., Liga agrarnij reform, seriya C., núm. 1, Moscú, 1917, 63 p. (Las referencias a la vida y a la obra de Chayanov provienen, en la mayor parte de los casos, del excelente texto de Basile Kerbl¡¡y, “A.V. Chayanov: Life, Career, Works”, A.V. Chayanov, The Theory of Peasant Economy, Irwing, Homewod, lllinois, 1966, pp. XXV-LXXV.)

37 Descrito por Kerblay, op. cit. Aquí prácticamente transcribo su descripción.

38 Zur Frage einer Theorie der nichtkapitalistischen Wirtschaftssysteme, Archiv fur Sozialwissenschaft und Sozialpolitik, vol. 51, 1924, pp. 557-613. (Al parecer este texto nunca fue publicado en ruso). Organízatsíya krestíankovo jozyaístva, lz rabot Nauchno-lssle dovatelskovo lnstituta s.-j. ekonomii, Moscú, 1925 (Oeuvres choisies de A. V. Chayanov, 8 tomos en facsímil de las ediciones en ruso, johnson reprint, S.R. Publishers, Mouton, 1967).

39 En el mismo texto escribió que las granjas estatales y las colectivas eran “el único camino realista para el desarrollo de la agricultura”, siempre y cuando se respetase la experiencia campesina y la colectivización fuese voluntaria, sin presiones externas. “Segodnyachnii i zavtrashnii den krupnovo zemledeliya”, en Ekonomicheskoe obozrenie, núm. 9, 1929, pp. 51-52; citado por Kerblay, op. cit., pp. 1xiii-1xiv.

40 Cf. “Introducción” a La organización de la unidad económica campesina.

41 J. Stalin, “Sobre los Problemas de Política Agraria en la URSS”, en Cuestiones de leninismo, pp. 331-354, Ediciones Sociales, México, 1941, p. 339.

42 I. Vermenichev, “Burzhuaznye ekonomisty kak oni est ( Kondratievschina; en Bolchevik, núm. 18, 1930, pp. 38-55. Cf. Kerblay, op. cit., p. xxi. Estas acusaciones se basaron en las “confesiones” del profesor Karatygin, quien admitió haber saboteado el abastecimiento de alimentos a los trabajadores (Pravda, 22 de septiembre, 1930). Las acusaciones al grupo de agrónomos sostenían que su “organización contrarrevolucionaria” buscaba abatir la producción agrícola y apoyar elementos capitalistas (kulaks) en el campo.

43 Aunque Chayanov no usó el concepto modo de producción, ni tampoco la noción de mercantil simple estos dos términos marxistas reflejan su pensamiento grosso modo.

44 El capital, t. 1, p. 647. He corregido ligeramente la traducción española, especialmente sustituyendo el término sistema de producción por el de modo de producción, de acuerdo con· el texto original. La mayor parte de las traducciones españolas de los textos de Marx con mucha frecuencia sustituyen la palabra modo de producción ( Weise der Produktion, Produktionsweise) por régimen de producción o sistema de producción. 

45 Cf. Daniel Thorner, “‘L’économie paysanne’: concept pour l’histoire économique?”, en Annales, núm. 3, París, 1964.

Esta entrada fue publicada en Temas marxistas y etiquetada , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a La teoría del valor y la economía campesina: invitación a la lectura de Chayanov

  1. El historiador Pierre Villar ha criticado la concepción de la economía campesina como modo de producción que no caqmbia a través de incluso milenios. Ver su “Introducción al Vocabulario de Análisis Marxista”

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s