Mercancía y valor-trabajo: Guía de lectura de Marx (II)

Queridísimas lectoras volvemos de nuevo a nuestras entregas periódicas, una vez superado el debate generado por el artículo de Rafa (leer aquí). Aún sorprendidos por la reacción de algunos lectores a los que algunas palabras malsonantes o insultos le parecen más graves que desahuciar a familias, explotar personas o acabar con ecosistemas. Allá cada cual con su moral. Desde luego Marx desde Cero dirá lo que le plazca y como le plazca, ya que nos pasamos lo políticamente correcto por donde la esponja.

Dicho lo anterior y si la prima de riesgo nos lo permite, vamos a continuar con la segunda entrega del interesante trabajo de Reinaldo A. Carcanholo, sobre la teoría del valor y que se titula Mercancía y valor-trabajo: Guía de lectura de Marx (para acceder a la primera entrega pulsa aquí).

Mercancía y valor-trabajo: Guía de lectura de Marx (II)

Reinaldo A. Carcanholo

IV. EL VALOR

30. Entonces, como vimos, el valor es una cualidad, una propiedad de la mercancía. Esa cualidad o propiedad de la mercancía consiste en su capacidad de comprar (de intercambiarse con) otras mercancías, con todas las demás mercancías.

31. La propiedad valor de la mercancía no aparece (no se expresa) por si misma, no aparece como tal propiedad, sino a través de su manifestación: el valor de cambio. Por eso el valor de cambio es forma necesaria de manifestación del valor.

32. Esa propiedad valor que poseen las cosas en la sociedad mercantil no es natural a las cosas. En otras palabras, las cosas no tienen valor por ser cosas. Sólo tienen valor porque se encuentran dentro de una sociedad mercantil. Es esa sociedad, al igualar en el mercado el trigo al maíz, por ejemplo, que le asigna al trigo su propiedad de ser valor; ella y sólo ella le confiere el poder de comprar.

33. Entonces, el valor es cualidad entregada a las cosas por la sociedad; pero no por cualquier sociedad, sino por la sociedad mercantil. Luego el valor es una cualidad social e histórica de las cosas.

34. Una cosa, producto del trabajo del hombre, adquiere valor porque en la sociedad se produce el intercambio. Este es el resultado de la existencia de particulares relaciones sociales entre los productores, de relaciones entre productores independientes y autónomos que producen unos para los otros.

Entonces, el valor no es más que la expresión en las cosas de las particulares relaciones sociales de producción existentes en la sociedad mercantil. Así, las relaciones mercantiles de producción se expresan en las cosas como una cualidad social de ellas; como valor.

35. El valor es una especie de sello que la sociedad imprime sobre la materialidad física de cada valor de uso, transformándolo en mercancía. Ese sello indeleble impreso en la cara de la mercancía dice: VALOR. Indeleble, pero invisible. Es algo similar, en la mercancía, a la nacionalidad de una persona. La nacionalidad indica, en general, el local de nacimiento del individuo: “soy peruano”, por ejemplo. El valor revela que el valor de uso que le sostiene, proviene de (o es originario de, fue producido bajo) relaciones sociales mercantiles de producción. El valor es una especie de pasaporte que confiere a su poseedor (la mercancía) el poder de comprar (de intercambiarse con) sus similares (es decir: otras mercancías).

Muchas veces se dice que el valor es una relación social. Esa no es una afirmación rigurosamente correcta. El valor es, en realidad, la relación social mercantil expresa en las cosas producidas por el trabajo como una propiedad (o calidad específica de ellas), propiedad esa que consiste en un cierto poder de compra sobre las demás cosas.

36. Así, el valor no tiene materialidad física; pero, al mismo tiempo, no es una simple idea, un simple pensamiento. Es real y tiene materialidad, pero ésta es una materialidad social e histórica.

V. VALOR Y TRABAJO[i]

37. ¿Cuál es el mecanismo a través del cual la sociedad mercantil imprime a las cosas el sello VALOR, la característica valor?

Ese mecanismo es el Trabajo Humano.

38. Ahora bien, al hacer iguales dos mercancías cualesquiera, por ejemplo el trigo y el hierro

x trigo = y hierro ,

el mercado al mismo tiempo nos está diciendo que el trabajo del productor de trigo incorporado a ese producto y el que produjo el hierro son iguales.

Sin embargo, es evidente que esos dos trabajos son objetivamente diferentes entre sí y, entonces, no es que sean iguales en el mercado, éste los hace iguales, abstrae sus diferencias.

39. Entonces, de la misma manera que la mercancía es la unidad de dos aspectos (valor de uso y valor), el trabajo mercantil es a la vez trabajo concreto (o útil) y trabajo abstracto. Es trabajo concreto (o útil) en la medida en que nos fijamos en sus propiedades específicas, que permiten la distinción entre el trabajo de un tipo del trabajo de otra clase. Es trabajo abstracto, en la medida en que lo consideramos como puro trabajo humano, indistinto[ii].

“Ahora bien, si prescindimos del valor de uso de las mercancías éstas sólo conservan una cualidad: la de ser productos del trabajo, pero no productos de un trabajo real y concreto. Al prescindir de su valor de uso, prescindimos también de los elementos materiales y de las formas que los convierten en tal valor de uso. Dejarán de ser una mesa, una casa, una madeja de hilo o un objeto útil cualquiera. Todas sus propiedades materiales se habrán evaporado. Dejarán de ser también productos del trabajo del ebanista, del carpintero, del tejedor o de otro trabajo productivo concreto cualquiera. Con el carácter útil de los productos del trabajo, desaparecerá el carácter útil de los trabajos que representan y desaparecerán también, por tanto, las diversas formas concretas de estos trabajos, que dejarán de distinguirse unos de otros para reducirse todos ellos al mismo trabajo humano, al trabajo humano abstracto”. (Marx, pp. 5 y 6).

40. Así, el trabajo mercantil tiene dos caras, o en otras palabras, es la unidad de dos aspectos (polos): trabajo concreto (útil) y trabajo abstracto.

Es justamente por tener ese doble aspecto que es capaz de producir una mercancía, es decir, producir dos cosas a la vez: valor de uso y valor.

Como trabajo concreto (útil) el trabajo crea valores de uso[iii]; como trabajo abstracto produce valor:

“Pues bien, considerados como cristalización de esa sustancia social común (trabajo humano indistinto, abstracto, R.C.) a todos ellos, estos objetos son valores, valores-mercancías.” (Marx, p. 6)

“Por tanto, un valor de uso, un bien, sólo encierra un valor por ser encarnación o materialización de trabajo humano abstracto”. (Marx, p. 6)

41. Es necesario insistir. El carácter abstracto del trabajo mercantil no es un producto del pensamiento, de la imaginación. Es el mercado, la realidad misma del Capitalismo, quien crea la indiferencia del trabajo, el trabajo abstracto[iv].

En verdad, los dos polos contradictorios del trabajo (concreto y abstracto) son, en principio, puntos de vista diferentes, a partir de los cuales podemos observar el trabajo. Podemos mirar el trabajo de un ebanista, por ejemplo, del punto de vista de lo que su acción particular posee de diferente en relación al trabajo de otros productores. De esa manera, estaremos el trabajo útil o concreto. Podemos mirarlo, también, de otro punto de vista: observando apenas lo que el tiene en común con el trabajo de todas las demás clases. Así estaremos viendo el trabajo abstracto; estaremos haciendo abstracción de trabajo.

Por tanto, en verdad, la abstracción es un producto de nuestro pensamiento. Sin embargo, en la sociedad capitalista esa idea no es arbitraria, pues es el propio mercado el que igual trabajos distintos. Desear utilizar el concepto de trabajo abstracto para entender sociedades no capitalista, no mercantiles, eso si sería una arbitrariedad del pensamiento. Es por eso que podemos decir que el trabajo abstracto, en El Capitalismo, es un concepto propio de la realidad y no un simple y arbitrario pensamiento[v].

VI. LA MAGNITUD DEL VALOR

42. Observemos una vez más el valor de cambio. Sabemos que él no es más que expresión, forma de manifestación del valor. Sabemos también que él es una determinada proporción cuantitativa.

Ahora bien, ¿de dónde proviene esa característica cuantitativa del valor de cambio?

Como el valor de cambio no es más que expresión fenoménica del valor, sus características no pueden ser más que expresiones de propiedades del mismo valor. La característica cuantitativa del valor de cambio sólo corresponder a una dimensión cuantitativa del valor. A esa dimensión cuantitativa del valor se le da el nombre de magnitud del valor.

Observemos ahora, antes de proseguir, un aspecto formal extremadamente importante. Muchas veces, cuando Marx cuando quiere se referir a la magnitud del valor, escribe simplemente: valor.

Así, encontraremos con cierta frecuencia referencias de siguiente tipo: el valor de determinada mercancía es igual a 10 horas de trabajo. Obviamente, el autor está aquí se refiriendo a la magnitud del valor de la mercancía. Ese es un procedimiento simplificador y aceptable si tenemos siempre presente su significación.

43. Como “un bien sólo encierra valor por ser encarnación o materialización de trabajo humano abstracto” (Marx, p. 6). la magnitud del valor se determina por la cantidad o volumen de trabajo humano socialmente necesario para la producción del respectivo bien.

Ahora bien, “la cantidad de trabajo que encierra (una determinada mercancía, R.C.) se mide por el tiempo de su duración, y el tiempo de trabajo, tiene, finalmente, su unidad de medida en las distintas fracciones de tiempo: horas, días, etc.” (Marx, p. 6)

Debemos destacar que es muy importante diferenciar claramente lo que es medida del valor (el tiempo de trabajo socialmente necesario) de lo que es su determinación (cantidad de trabajo socialmente necesario). Eso es relevante, sobre todo si consideramos es concepto de intensificación del trabajo, aspecto que desarrollaremos en los “Temas Complementares”, al final de este trabajo.

Otra observación importante aquí es la de que, en verdad, la magnitud del valor de una mercancía no se determina por la cantidad de trabajo socialmente necesario para producirla, pero por la cantidad de trabajo socialmente necesario para reproducirla. Eso significa que la magnitud del valor de una mercancía producida en el año pasado, por ejemplo, no queda determinada por las condiciones tecnológicas vigentes en aquel momento, pero en las existentes hoy. Por lo tanto, la magnitud del valor de esa mercancía es igual a la cantidad de trabajo socialmente necesario para producir una mercancía exactamente igual a ella, hoy; en este momento.

44. Por tiempo de trabajo socialmente necesario, nuestro autor entiende que “es aquél que se requiere para producir un valor de uso cualquiera, en las condiciones normales de producción y con el grado medio de destreza e intensidad de trabajo imperantes en la sociedad” (Marx, pp. 6 y 7)

No trataremos aquí más detalles del trabajo socialmente necesario.

VII. CATEGORIAS ABSTRACTAS

45. Volvamos al primer párrafo de El Capital. El autor nos dice allí que la riqueza, en la época capitalista, consiste en “un inmenso arsenal de mercancías”.

Entonces, la primera categoría que aparece en ese libro es la de riqueza. Pero esa categoría, como tal, no se refiere a ninguna época en particular, a ninguna sociedad en particular; es una categoría GENERAL adecuada a cualquier época histórica, a cualquier tipo de sociedad.

Por otra parte, la mercancía es la riqueza en la época mercantil, especialmente en la época capitalista. Entonces la mercancía es una categoría PARTICULAR, exclusiva de la sociedad mercantil.

Las categorías abstractas de GENERAL y PARTICULAR corresponden en este caso, respectivamente, a las categorías RIQUEZA (R) y MERCANCIA (M):

46. Como la riqueza capitalista es mercancía, entonces aquella es a la vez, y de manera contradictoria, dos cosas: es valor de uso y es valor.

Esa característica contradictoria de la riqueza capitalista puede fácilmente revelarse en su dimensión cuantitativa: puede presentarse una situación real en que la riqueza capitalista esté en crecimiento desde el punto de vista del valor de uso, y no lo esté (al mismo tiempo) desde el punto de vista del valor.

Marx se refiere a una situación que indica ese carácter contradictorio de la riqueza capitalista:

“Cuanto mayor sea la cantidad de valor de uso mayor será, de por sí, la riqueza capitalista: dos levitas encierran más riqueza que una. Con dos levitas pueden vestirse dos personas; con una de estas prendas una solamente, etc. Sin embargo, puede ocurrir que a medida que crece la riqueza material, disminuya la magnitud de valor que representa. Estas fluctuaciones contradictorias entre sí se explican por el doble carácter del trabajo”. (Marx, p. 13)

47. La riqueza capitalista, o la mercancía, es la unidad contradictoria de valor (V) y valor de uso (Vu):

Ahora bien, el valor de uso es una dimensión de la riqueza capitalista común a la riqueza en cualquier época histórica, en cualquier tipo de sociedad. En otras palabras, la riqueza en cualquier tipo de sociedad siempre estará constituida por valores de uso. Por eso, el valor de uso es el CONTENIDO material de la riqueza.

“Los valores de uso forman el contenido material de la riqueza, cualquiera sea la forma social de ésta”. (Marx, p. 4)

Por otro lado, el valor, como expresión en las cosas de las particulares relaciones mercantiles de producción, es la FORMA HISTORICA de la riqueza en la época capitalista.

48. Entonces, la mercancía (o la riqueza capitalista) es la unidad contradictoria de dos polos: del contenido (valor de uso) y de la forma (valor).

49. De la misma manera, el trabajo mercantil (en la época capitalista) es la unidad contradictoria de dos polos: del contenido (trabajo útil o concreto) y de la forma (trabajo abstracto).

“Como creador de valores de uso, es decir como trabajo útil, el trabajo es, por tanto, condición de vida del hombre, y condición independiente de todas las formas de sociedad, una necesidad perenne y natural sin la que no se concebiría el intercambio orgánico entre el hombre y la naturaleza ni, por consiguiente, la vida humana”. (Marx, p. 10)

Entonces, la dimensión trabajo útil (o concreto) del trabajo mercantil (o capitalista) es propia del trabajo en cualquier forma de sociedad, es por tanto propia del trabajo en general. Por tanto, el trabajo útil es el contenido del trabajo mercantil.

Por otra parte, la indiferenciación del trabajo, la dimensión abstracta del trabajo mercantil, es producto de la realidad capitalista. Entonces, el trabajo abstracto es la forma social histórica del trabajo en la sociedad capitalista.

50. Habíamos visto que el valor no es inmediatamente observable en la realidad; se expresa por el valor de cambio. Este no sólo es inmediatamente observable en la sociedad capitalista, sino que presenta dos características aparenciales: la casualidad y la relatividad. Sólo sobrepasando esas características aparenciales del valor de cambio es que nos encontrábamos con el valor. Entonces, el valor de cambio es una categoría aparencial, de la APARIENCIA, mientras que el valor es una categoría relativa a la ESENCIA.

              APARIENCIA               ESENCIA

51. Así, el valor de cambio es la apariencia del valor, su forma de expresión o su forma de manifestación. El forma con el valor, también, una unidad de dos polos contrapuestos:

¿Cuál es el nombre que Marx atribuye a esa unidad contradictoria? Unas veces él la llama por el nombre de valor; otras veces de valor de cambio y eso, en nuestro entendimiento, es un punto de partida para muchos equívocos[vi]. Por eso es que, en nuestra opinión, muchos llegan a identificar, como si fueran sinónimos, valor y valor de cambio, lo que constituye un error grave e ingenuo[vii].

Así,

Por otra parte, otra observación sobre terminología: no debemos confundir forma de expresión o de manifestación con forma social e histórica. La palabra forma es usada aquí en dos sentidos totalmente distintos. Es indispensable, también, atención sobre ese aspecto.

52. Vimos que la mercancía es la unidad contradictoria de valor de uso y valor, pero habíamos visto antes que era a la vez valor de uso y valor de cambio.

Inmediatamente observada, y por tanto en apariencia, la mercancía es la unidad de valor de uso y valor de cambio:

En esencia la mercancía es la unidad contradictoria de dos polos: valor de uso y valor.

53. Habíamos visto en el párrafo 31 que el valor no se expresa por sí mismo. El valor como cualidad social de las cosas, sólo puede revelarse (expresarse o manifestarse) a través de la relación social de unas mercancías con otras; a través del valor de cambio[viii]:

“Cabalmente al revés de lo que ocurre con la materialidad de las mercancías corpóreas, visibles y tangibles, en su valor objetivado no entra ni un átomo de materia natural. Ya podemos tomar una mercancía y darle todas las vueltas que queramos: como valor, nos encontraremos con que es siempre inaprehensible. Recordemos, sin embargo, que las mercancías sólo se materializan como valores en cuanto son expresión de la misma unidad social: trabajo humano, que, por tanto, su materialidad como valores es puramente social, y comprenderemos sin ningún esfuerzo que esa su materialidad como valores sólo puede revelarse en la relación social de unas mercancías con otras.” (Marx, pp. 14 y 15)

54. Entonces el valor se expresa a través del valor de cambio; éste es la forma del valor, la forma necesaria del valor. Veremos posteriormente que el precio es un valor de cambio de cierta clase, el valor de cambio de una mercancía con el dinero. Entonces el precio (y también el dinero) es una forma del valor.

55. ¿Qué hace el autor en el apartado 3 del capítulo 1 de El Capital?

“En efecto, en nuestra investigación comenzamos estudiando el valor de cambio o relación de cambio de las mercancías, para descubrir, encerrado en esta relación, su valor. Ahora, no tenemos más remedio que retrotraernos nuevamente a esta forma o manifestación de valor.” (Marx, p. 15)

Entonces, lo que se hace es volver al valor de cambio; pero no se trata de repetir lo que ya se había descubierto inicialmente. El valor de cambio lo habíamos visto como un fenómeno inmediatamente observable, y no descubrimos más de lo que era posible a partir de una simple observación superficial. Ahora ya conocemos su explicación científica, el valor.

Partiendo de ella, se trata de descubrir nuevas determinaciones del valor de cambio, aquellas que no podían ser conocidas antes. Veremos que el conocimiento de nuevas determinaciones del valor de cambio (como expresión del valor que es), nos enriquecerá el conocimiento del valor mismo.

Si quisiéramos plantear lo anterior a través de categorías más abstractas, podríamos decir lo siguiente: a) Nuestro primer acercamiento a la apariencia de un fenómeno se hace a través de la simple observación del mismo, de la observación de la superficie del fenómeno. b) Después, un tratamiento sistemático, metodológicamente adecuado, nos permite descubrir su esencia, su explicación esencial. c) Pero eso no es suficiente, es necesario a partir de lo anterior volver a la manifestación fenoménica y descubrir sus determinaciones; se verá entonces que la explicación científica ganará toda su riqueza.

56. El propósito del autor en el referido apartado es investigar la génesis teórica del dinero y del precio, su naturaleza:

“Ahora bien, es menester que consigamos nosotros lo que la economía burguesa no ha intentado siquiera: poner en claro la génesis de la forma dinero, para lo cual tendremos que investigar, remontándonos desde esta forma fascinadora hasta sus manifestaciones más sencillas y más humildes, el desarrollo de la expresión del valor que se encierra en la relación de valor de las mercancías. Con ello, veremos, al mismo tiempo, cómo el enigma del dinero se esfuma.” (Marx, p. 15)

57. ¿Por qué decimos que el autor estudia allí la génesis teórica del dinero? Porque sólo investiga los momentos teóricos fundamentales del desarrollo histórico de la forma del valor, desde el trueque hasta llegar al dinero.

De cierta manera es la historia del dinero la que allí se estudia, pero la historia despojada de sus determinaciones más concretas; una especie de teoría de la historia del dinero.

58. El autor nos hablaba del “enigma del dinero”. ¿En qué consiste lo enigmático, lo fascinador del dinero? Eso es algo que se comprenderá posteriormente. Sin embargo, podemos adelantar aquí que lo enigmático se relaciona con el hecho de que el oro parece que funciona como dinero por ser oro, por sus cualidades materiales, naturales. Veremos que eso es una pura ilusión aunque necesaria, producto de la misma realidad y no de un error del observador[ix].

IX. LA FORMA FORTUITA DEL VALOR

59. El autor parte, entonces, de la expresión más simple, más primitiva del valor: el trueque.

xA = yB     o     xA vale yB

60. Esa forma del valor corresponde a la etapa más primitiva del desarrollo de las ‘relaciones mercantiles de producción; en verdad, la prehistoria de la sociedad mercantil.

En esa etapa el objetivo del productor es la producción de valores de uso y sólo eventualmente el excedente producido, o parte de él, llega a convertirse en mercancías. No existe allí un intercambio sistemático de mercancías. El es eventual, casual, no sistemático.

Las relaciones mercantiles no están aún desarrolladas, tampoco lo está la mercancía. En realidad no se trata aún de una verdadera mercancía con todas sus determinaciones; se trata de un embrión de mercancía.

61. En verdad, el proceso de desarrollo de la forma del valor, corresponde al proceso de desarrollo del valor y, por tanto, de la mercancía. Ellos, además, reflejan el proceso de desarrollo de las relaciones mercantiles de producción, proceso a través del cual esas relaciones llegan progresivamente a dominar la sociedad entera.

Por eso, la forma simple o fortuita del valor corresponde al momento más primitivo del valor y de la mercancía y se refiere a las primeras manifestaciones, que son eventuales, de las relaciones mercantiles en la sociedad de productores:

“De aquí se desprende que la forma simple del valor de la mercancía es al propio tiempo la forma simple de mercancía del producto del trabajo; que, por tanto, el desarrollo de la forma de la mercancía coincide con el desarrollo de la forma del calor”. (Marx, p. 28)

62. A pesar de simple y primitiva, en esta forma ya se encuentra el secreto de todas las formas más desarrolladas del valor. Y, lo más importante, aquí se puede descubrir ese secreto:

“En esta forma simple del valor reside el secreto de todas las formas del valor. Por eso es en su análisis donde reside la verdadera dificultad del problema”. (Marx, p. 15)

63. Analicemos, entonces, la forma simple

xA = yB, o    1 litro de leche = 5Kg. de trigo.

En la expresión anterior, la pregunta que se hace es:

– ¿Cuál es el valor de xA?, o

– ¿Cuál es el valor de 1 litro de leche?

La respuesta es:

– El valor trigo de un litro de leche es 5Kg.

– El valor en B de xA es y.

64. Entonces, la mercancía A, como no lo puede hacer por sí mismo, expresa su valor a través de B. Así, B sirve de material de expresión del valor de A.

65. ¿A través de qué mecanismo A declara al mundo que es un valor? El mecanismo usado por A para declararse como valor es su relación, en el mercado, con una mercancía distinta, con B.

“Al decir que las mercancías, consideradas como valores, no son más que cristalizaciones de trabajo humano, nuestro análisis las reduce a la abstracción del valor, pero sin darles una forma de valor distinta a las formas naturales que revisten. La cosa cambia cuando se trata de la expresión de valor de una mercancía. Aquí, es su propia relación con otra mercancía lo que acusa su carácter de valor”. (Marx, p. 17)

66. Observemos una vez más la expresión  xA = y B.

El valor de A aparece como un valor relativo, relativo a B, por tanto, reviste la forma relativa del valor. La mercancía B aparece, en la relación, como equivalente del valor de A y, por tanto, es la forma equivalencial del valor de A:

“Dos mercancías distintas, A y B, en nuestro ejemplo el lienzo y la levita, desempeñan aquí dos papeles manifiestamente distintos. El lienzo expresa su valor en la levita; la levita sirve de material para esta expresión de valor. La primera mercancía desempeña un papel activo, la segunda un papel pasivo. El valor de la primera mercancía aparece bajo la forma del valor relativo, o lo que es lo mismo, reviste la forma relativa del valor. La segunda mercancía funciona como equivalente, o lo que es lo mismo, reviste forma equivalencial”. (Marx, p. 15)

67. Es evidente que la relación xA = yB puede invertirse: yB = xA, pero en esta nueva relación la pregunta es diferente, se ha modificado. Ahora, en la expresión yB = xA, la pregunta es:

¿Cuál es el valor de B?

Así, en la última relación, B reviste la forma relativa y A es el equivalente.

Sin embargo, una cosa no puede ocurrir, una mercancía no puede ser a la vez forma relativa y equivalencial pues, entonces, sería equivalente de sí mismo.

68. Observando más de cerca la relación del valor xA = yB, vemos que el valor de una mercancía (A) se expresa a través del valor de uso de otra (B). La mercancía que funciona como equivalente le presta a A su materialidad (la materialidad de B, es decir, su valor de uso) para que A pueda expresar su valor[x]:

“Por tanto, en la relación o razón de valor en que la levita (B) actúa como equivalente del lienzo (A), la forma levita (es decir, el valor de uso levita, R.C.) es considerada como forma del valor. El valor de la mercancía lienzo (A) se expresa, por consiguiente, en la materialidad corpórea de la mercancía levita (B), o lo que es lo mismo, el valor de una mercancía se expresa en el valor de, uso de otra”. (Marx, p. 19)

Y también:

“La primera característica con que tropezamos al estudiar la forma equivalencia] es ésta: en ella, el valor de uso se convierte en forma de expresión de su antítesis, o sea, de] valor”. (Marx, p. 23)

69. Ahora bien, ¿por qué el valor de uso B tiene el poder de ser equivalente del valor de A? o mejor, ¿por qué puede ser representante del valor?

Lo que le permite a B prestar a A su “tieso cuerpo” de levita, prestar su materialidad corpórea, su valor de uso, para servir de material de expresión del valor de A (del lienzo), es el hecho de que sea también un valor:

“Lo que en la expresión de valor del lienzo (A) permite a la levita (B) asumir el papel de su igual cualitativo, de objeto de idéntica naturaleza, es el ser un valor”. (Marx, precios 18)

70. Lo planteado hasta ahora no es suficiente para entender la forma equivalencial, para comprender el hecho de que un valor de uso sea capaz de representar valor, sobre todo por el hecho de que aquél se refiere a la materialidad física de una mercancía y éste a la materialidad social.

El problema estará solucionado, si se entiende lo siguiente:

“Pero adviértase que la levita (B), la materialidad de la mercancía levita (B), es un simple valor de uso. Realmente, una levita (B) es un objeto tan poco apto para expresar valor como cualquier pieza de lienzo (A). Lo cual prueba que, situada en la relación o razón de valor con el lienzo (A), la levita adquiere una importancia que tiene fuera de ella…” (Marx, p. 18)

“Por tanto, la relación o razón de valor hace que la forma natural de la mercancía B se convierta en la forma de valor de la mercancía A, o que la materialidad corpórea de la primera sirva de espejo de valor de la segunda”. (Marx, p. 19)

Así, es justamente la relación de valor que transforma el valor de uso B en representante de valor; ella es que confiere a B la magia de la representación de su contrario: del valor.

71. Habíamos visto ya que, como cualquier otra mercancía, B tiene dos aspectos (dos caras): valor de uso (contenido) y valor (forma social e histórica),

siendo la forma social valor (V) un poder entregado por la sociedad mercantil al valor de uso B.

Pero vimos en el párrafo anterior (70) que en la relación xA = yB, B adquiere un poder extra; un poder que no se debe ni a las propiedades de su valor de uso, ni tampoco a las de su valor: adquiere el poder de ser equivalente.

Ese nuevo poder, al igual que el anterior, también le es entregado a B por la sociedad mercantil; es expresión de las relaciones mercantiles. Entonces, el poder de ser equivalente es una nueva forma social e histórica que B adquiere.

Esquemáticamente podríamos escribir:

dónde Eq = Equivalente.

Así. La forma equivalencial es una forma social que se agrega a la que ya poseía B, o sea, al valor.

72. Resumiendo, podríamos decir que ser forma equivalencial le permite al valor de uso B ser expresión (exteriorización) del valor de A, ser representación de valor:

“En esta relación (xA = yB), la levita sólo interesa como exteriorización del valor, como valor materializado …” (Marx, p. 17)

“La levita tiene, pues, para estos efectos, la consideración de objeto en que toma cuerpo el valor, de objeto que representa el valor en su forma natural y tangible”. Marx, p.18)

Así considerada, la levita es ´representación de valor´…” (Marx, p. 18)

Además, podríamos decir que el trabajo concreto o útil, al cual la mercancía que funciona como equivalente debe su materialidad, es la forma de expresión (de manifestación) del trabajo humano abstracto[xi].

Continuará…

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[i] La relación entre valor y trabajo humano, es decir, el hecho de que este sea la fuente, el origen del valor, no nos parece haber recibido, en El Capital, el trato más adecuado y suficiente, Probablemente eso se explica por el hecho de que, en la época de su redacción, por lo menos entre los grandes autores, el asunto no era tan controvertido. La verdadera causa que le permite a Marx sostener ser el trabajo humano lo que produce el valor es mucho más significativa de lo que puede parecer en el capítulo sobre la mercancía de su libro. En los días de hoy, cuando mucho se discute el asunto, es indispensable presentar el tema de una forma más detallada. Por eso, dejaremos para discutir el asunto en los “Temas Complementares”, en el final de este trabajo.

 [ii] “Si prescindimos del carácter concreto de la actividad productiva y, por tanto, de la utilidad del trabajo, ¿qué queda de pie de él? Queda, simplemente, el ser un gasto de ´fuerza humana de trabajo´. El trabajo del sastre y el del tejedor, aun representando actividades productivas cualitativamente distintas, tienen en común el ser un gasto productivo de cerebro humano, de músculo, de nervios, de brazo, etc.; por tanto, en este sentido, ambos son ´trabajo humano´”. (Marx, p. 11)

[iii] “La levita es un valor de uso que satisface una necesidad concreta. Para crearlo, se requiere una determinada clase de actividad productiva. Esta actividad está determinada por su fin, modo de operar, objeto, medios y resultado. El trabajo cuya utilidad viene a materializarse así, en el valor de uso de su producto … es lo que llamamos … trabajo útil”. (Marx, p. 9).

“Del mismo modo que la levita y el lienzo son valores de uso cualitativamente distintos, los trabajos a que deben su existencia – o sea, el trabajo del sastre y el del tejedor – son también trabajos cualitativamente distintos”. (Marx, p. 9)

[iv] El trabajo humano sólo crea valor como trabajo abstracto y, por tanto, el valor no es un producto natural del trabajo, es producto de las relaciones mercantiles de producción.

[v] La acción del pensamiento de producir abstracciones es mucho más frecuente de lo que se podría pensar. En todo momento estamos haciendo abstracciones. Es completamente diferente cuando pensamos en un gato, por ejemplo, y no en “mi” gato. Este es lleno de particularidades y es por eso que lo identificamos como “el mío”. “Gato” o “un gato” es el resultado, en el pensamiento, de la abstracción de diferentes particularidades. Se trata de una idea, pero ella no es arbitraria; corresponde a la realidad y la prueba de eso es que entre ellos, los gatos, existe la posibilidad de reproducción. Lo mismo ocurre con el concepto de perro; se trata de un concepto no arbitrario del pensamiento. Sin embargo, aunque posible, la idea de un animal mezcla de can y gato (mitad uno, mitad otro) no tiene sentido; se trataría de una idea arbitraria, sin correspondencia con la realidad.

[vi] Por ejemplo, cuando el hace afirmaciones del tipo “el valor de tal mercancía es 10 libras esterlinas”, esta llamando el precio o valor de cambio de valor. En verdad, rigurosamente, debería decir: “el valor (unidad esencia/apariencia), en su dimensión aparencial, de esa mercancía, es tantas libras.

Por otra parte, en el inicio del capítulo I, sobre la mercancía, cuando afirma que “el valor de cambio aparece como la relación cuantitativa …”, todo nos lleva a creer que está, verdaderamente, refiriéndose a la unidad valor (con sus dos polos) y no propiamente al valor de cambio:

“A primera vista, el valor de cambio aparece como la relación cuantitativa, la proporción en que se cambian valores de uso de una clase por valores de uso de otra, relación que varía constantemente con los lugares y los tiempos”.  (Marx, p. 4)

No fuera correcta nuestra interpretación, el debería haber dicho: el valor de cambio es la relación cuantitativa entre valores de uso.

[vii] Ver nota de pie de página nº 8 anterior.

[viii] En nota anterior de pie de página, habíamos hecho una analogía entre el valor y el magnetismo en objetos de hierro. Aquí podemos también nos apoyar en otra analogía, ahora con la personalidad de una persona. De la misma manera que el valor, la personalidad humana no se presenta como tal, pero se expresa. Se manifiesta a través de la relación de la referida persona con todas las demás. Es el conjunto de las formas a través de las cuales ocurre su racionamiento con todas las demás personas, lo que nos permite conocer la exacta personalidad de ella. Es lo mismo que ocurre con el valor de las mercancías. El hecho de que la personalidad no sea directamente visible, no nos permite negar su realidad.

[ix] Tal vez sea conveniente destacar una vez más el hecho de que la apariencia nunca debe ser vista como resultado de un error o engaño del observador. Ella es aspecto fundamental de la realidad, al lado de la esencia. El error está, como ya dijimos, en considerar que la realidad se resume a su aspecto visible; el engaño esta en creer en la unidimensionalidad de lo real. ¿En qué sentido, entonces, la esencia puede ser vista como superior a la apariencia? Tal vez solamente en el sentido de que solo la esencia permite entender los nexos íntimos de la realidad, solo ella permite explicar la razón de la propia conformación de la apariencia, la estructura y las leyes de funcionamiento además de las tendencias y potencialidades de lo real.

[x] Que una mercancía sea equivalente de la mía, presupone que yo desee su valor de uso y que, entonces, acepte cambiar mi mercancía por ella.

[xi] Ver párrafo 67.

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