La revolución pasiva

Seguimos con las entregas de la terminología gramsciana más interesante a nuestro parecer. Si en la anterior entrega Posición y maniobra. Oriente y Occidente estudiábamos los debates surgidos en el seno de la III Internacional y la necesidad de buscar un camino propio de la revolución para Occidente, la entrada que os proponemos hoy sobre “La revolución pasiva” es, para decirlo con palabras de Rafael Díaz-Salazar “una categoría analítica con gran relevancia para la izquierda actual por diversos motivos; en primer lugar, porque se refiere a los procesos de transición y cambio político, los cuales son decisivos para evaluar la capacidad que tiene cada fuerza política para marcar la orientación de esos procesos; en segundo lugar, porque advierte sobre la adecuada o inadecuada ubicación política cuando las organizaciones de la izquierda pierden oportunidades históricas o están debilitadas; en tercer lugar, porque es un principio básico para elaborar una estrategia política de corte gramsciano que revise las acciones pasadas y proyecte el futuro desde una lucha política en el presente marcada por la anti-revolución pasiva”.

Por otro lado, queremos hacer una llamada de atención. La esquematización y división de los diferentes conceptos gramscianos responde a una necesidad digamos “académica o de docencia”, esto es, en aras de facilitar su comprensión y asimilación. Esta terminología no se entiende sacada de su contexto, aislada del resto de la obra del autor y en relación con el resto de conceptos como hegemonía, bloque histórico, americanismo, transformismo…etc.

Por último, señalar dos cuestiones: primero, que para ilustrar el concepto de “revolución pasiva” próximamente introduciremos un análisis de esta cuestión centrándonos en el caso español; y segundo, que todos los trabajos que incluimos en esta sección se basan por un lado en las ponencias presentadas al coloquio internacional “Gramsci y la izquierda europea” organizada por la F.I.M. y que se celebró en Madrid en septiembre de 1991 y en el trabajo de Daniel Campione “Algunos términos utilizados por Gramsci”. A todos ellos, gracias.

 

La Revolución pasiva

Antonio Gramsci

 

Podemos afirmar que Gramsci concibe la revolución en sentido clásico, como una transformación fundamental impulsada por iniciativa popular. Pero se ocupa de otro camino de solución a las crisis orgánicas o de hegemonía, la “revolución pasiva”. Aplica este término a un proceso de transformación social sin momento “jacobino”, impulsado desde “arriba“, en forma de modificaciones moleculares que, en realidad, modifican progresivamente la composición anterior de las fuerzas y se convierten, por tanto, en matrices de nuevas modificaciones.[i]

Es decir, plantea que la clase dirigente se reagrupa y reorganiza, produce reformas, reacomoda su “visión del mundo”, le da un lugar a clases que vienen de formaciones sociales anteriores en el nuevo equilibrio de fuerzas. Y en suma, logra producir transformaciones importantes en la organización social, pero reduciendo al mínimo la “iniciativa popular” en la producción de esos cambios.

La arqueología conceptual de la revolución pasiva se remonta a una terminología utilizada por V. Cuoco para referirse a la revolución napolitana de 1799[ii] que fue realizada con escasa intervención de las masas populares. También guarda relación con la fórmula francesa de Quinet condensada en el binomio revolución-restauración. El mismo Gramsci, en otro pasaje define la revolución pasiva como “revolución-restauración” en la cual las exigencias que en Francia hallaron una expresión jacobina-napoleónica fueron satisfechas en pequeñas dosis, dentro de la legalidad y con métodos reformistas.[iii]

Partiendo de los modelos históricos de la revolución napolitana y de la revolución francesa, Gramsci acuñará una peculiar concepción de la revolución pasiva y la aplicará en diferentes contextos: p.ej., para referirise a la lucha de tendencias en la constitución del Estado nacional italiano entre Cavour y Mazzini, entre moderados y “avanzados”; pero especialmente, al estudio del fascismo, del americanismo y de otros procesos de transición y de ofensiva ideológico-política. Y de un modo más específicamente propio, en asociación a la idea de “guerra de posiciones”.[iv] De un modo más marginal, también usará dicho concepto para referirse al gandhismo y al cristianismo primitivo como procesos de transición pacifista que no captan la hilazón entre el arte político y el arte militar, entre la fase político-militar y la técnico-militar, pues “las revoluciones son guerras” (Díaz-Salazar, 1991 a: 174-187).

La revolución pasiva no designa en Gramsci una transformación política en una dirección inicialmente emancipatoria, al menos en potencia, como en Cuocco; ni es meramente política, sino también social; es, en la “guerra de posiciones”, algo parecido a una restauración innovadora. Sin embargo la revolución pasiva se diferencia de la restauración en que no es un mero acto de fuerza, pues busca algo más que consenso; busca –lo que es esencial en el pensamiento político de Gramsci- hegemonía. Para Gramsci la revolución pasiva es un modo de reacción política ante la crisis orgánica de un sistema. Constituye una especie de salida intermedia entre la dictadura y el cambio revolucionario. Para que pueda realizarse, tiene que existir una amenaza lo bastante fuerte para poder derribar un régimen y lo suficientemente débil para instaurar un nuevo sistema. En esta situación mezclada de debilidad y fortaleza, algunos representantes de las clases políticamente débiles y económicamente fuertes logran integrar y hacer suyas parte del programa de demandas de los grupos adversarios y consiguen, de este  modo, realizar una revolución pasiva. El desarrollo de esta  peculiar operación está marcado por una opción política de reformismo preventivo determinada, en una primera etapa, por un retroceso ante las exigencias y demandas radicales de las organizaciones de la oposición. Posteriormente, si hay lucidez en el poder político asediado o en algunos de sus sectores, se inicia una segunda etapa, en la cual se asumen parte de las demandas de la oposición -salvo las más radicales, que serían las que llevarían a la superación total del viejo orden – así, se logra dirigir desde arriba el cambio y la transición. Desde esta perspectiva, Gramsci caracteriza estas maniobras políticas como un conjunto de procesos de “innovación-conservación” “revolución-restauración”, o “revolución sin revolución”.

Las transiciones políticas guiadas por la revolución pasiva revelan cierta debilidad de la oposición política y no muy elevado arraigado popular de la misma. Por ello, el consenso y el pacto, entre los líderes del viejo sistema y los de la oposición acaban imponiéndose. En la medida en que los polos opuestos terminan asumiendo demandas de la antítesis política, el proceso de revolución pasiva está íntimamente unido al transformismo (Chiaramonte, 1987), otra categoría analítica con la que Gramsci quiere referirse a dos realidades: a) el proceso de absorción de las demandas menos radicales y la articulación de éstas en un programa más moderado; b) la captación e integración de dirigentes de los grupos políticos rivales. A través del transformismo se logra quebrar la relación de fuerzas anterior que había obligado a adoptar la estrategia de reformismo político preventivo.

Las principales consecuencias de las transiciones políticas guiadas por el modelo de la revolución pasiva son las siguientes:

a) La ausencia de una verdadera participación popular, dado que son las cúpulas de las organizaciones políticas las que pactan y consensuan “por arriba” los contenidos y los plazos del proceso de transición.

 b) La modificación, en parte, de la realidad política anterior.  Especialmente, la oposición intenta enmascarar su debilidad  presentando dichas modificaciones como cambios políticos profundos.

 c) El debilitamiento de las fuerzas radicales opositoras y la integración de muchos miembros de dichas fuerzas en los antiguos grupos rivales a través de diversos mecanismos de aplicación de la estrategia del transformismo.

 d) La inexistencia de una hegemonía alternativa. Hay que  tener en cuenta que la revolución pasiva no siempre resuelve la crisis de hegemonía que la provoca, entendida como escisión entre sociedad política y sociedad civil con mayores o  menores grados de intensidad, que son los que marcan el nivel orgánico o coyuntura! de cada crisis de hegemonía. Conviene tener presente que Gramsci contempla diversas posibilidades  de respuesta a dicha crisis:

a) Guerra civil entre los grupos que luchan por la hegemonía.

b) Reacción de la clase dominante a través de un nuevo tipo de dictadura o de una reestructuración de sus posiciones en la sociedad política mediante mecanismos diversos de reforma interna.

c) Insurrección revolucionaria de masas con dirección política que logra imponer un nuevo sistema.

d) Subversivismo de masas (Díaz-Salazar, 1991 a: 174-175 a: sin dirección política.

e) Solución cesarista (Grisoni y Maggiori, 1974) de la crisis a través de un caudillismo.

f) Prolongación de la crisis y extensión del caos político y social por la incapacidad de respuesta de los grupos dominantes y la existencia de una sociedad civil débil e inerte.

g) Pacto y consenso entre las fuerzas antagónicas ante la imposibilidad de la vistoria de una de ellas y, por lo tanto, construcción de un nuevo régimen en el que se integran parte de las demandas de cada una de las fuerzas intervinientes. Este pacto y consenso sirve para crear un nuevo dominio político, pero no resuelve el tema de la dirección social, cultural y económica. Y sólo la suma de dominio y dirección crea una nueva hegemonía.

De todas las posibles respuestas a las crisis de hegemonía, la última de ellas es la que normalmente va más asociada a los procesos de transición política marcados por la revolución pasiva.

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

DIAZ-SALAZAR, R (1991 a). El proyecto de Gramsci, Barcelona, Anthropos

                                        (1991 b). “Gramsci y la política como reforma intelectual y moral”, en Nuestra Bandera, nº 148

CHIARAMONTE, G. (1987): “Transformismo”, en AAVV., Gramsci. Le sue idee nel nostro tempo, Roma. Ed. L’Unitá.

GRISSONI, D. y MENA, J. (1983): “Cesarismo”, en Id., Leer a Gramsci, Madrid, Zero.

———————————————–

[i] Notas sobre Maquiavelo…, p. 98

[ii] La revolución napolitana, dirigida por los intelectuales ilustrados, tuvo lugar al amparo de la ocupación francesa, esto es, en coincidencia con el ideario político burgués del ocupante y prácticamente sin participación popular, aunque con el consenso pasivo de los estratos sociales subalternos.

[iii] Cuadernos IV, pp. 128-129

[iv] Ver el concepto de “guerra de posición y maniobra” en https://kmarx.wordpress.com/2012/02/16/posicion-y-maniobra-oriente-y-occidente/

Esta entrada fue publicada en Gramsci y etiquetada , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a La revolución pasiva

  1. Paquito terracini dijo:

    amigos de marx desde cero hay que felicitaros por vuestro esfuerzo, aqui puedo encontrar cosas que hace tiempo buscaba. Una critica costructiva es que lo de Gramsci lo planteais mal. De los dos concepto que habeis puesto sueltos enlazan con un monton de conceptos, y si no se explican antes no se entiende del todo.
    Bueno, mas vale eso que nada.

    • Antonio Olivé dijo:

      Estimado lector gracias por tu visita y por tu aportación.

      Aceptamos la crítica pero como siempre venimos diciendo desde nuestros inicios, la lectura de los materiales de apoyo no exime ni sustituye la lectura directa, ya sea de Gramsci, Marx o de Mortadelo. Al crear el apartado de Gramsci nos proponíamos dos objetivos: uno, compartir una serie de obras del propio Gramsci; dos, dado el carácter de la obra de Gramsci, pensamos en elaborar una pequeña introducción a aquellos conceptos más característicos de Gramsci.

      Es cierto que acabamos de comenzar y la sección se encuentra incompleta. Tal vez, cuando esté completada la visión sea diferente. O eso esperamos.

      Un saludo

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s