La influencia del método ‘lógico-histórico’ de Engels (II)

Queridos y queridas lectoras, solucionadas las cuestiones que nos impedían disfrutar de su compañía, volvemos a estar operativos para aporrear al capital y sus adláteres. Me van a permitir que abusando de su confianza les haga una confidencia: estoy hasta el mismísimo pitorro de la boina de todos/as aquellos/as que el próximo 29 de marzo no van a secundar la huelga general e intentan justificarse por todos los medios. Amigos/as esquiroles, con toda franqueza, yo tampoco se si la huelga valdrá para algo, si cambiará o suavizará la reforma laboral; lo que si tengo claro (y comprobable empíricamente) es que no hacer nada de nada y quejarse en las tertulias de almuerzo si que no sirve absolutamente para nada. Yo también estoy en contra de las cúpulas sindicales, pero voy a la huelga para defender mis derechos y no para salvar el culo de los dirigentes sindicales. Y a mi también me molesta que hayan piquetes (piquetes patronales que aprovechando su posición privilegiada de poder y con amenazas veladas o explícitas, tienen amedrentados a muchos compañeros que sí se sumarían a la huelga y por miedo a las represalias no la secundarán), y si me apuras, también me desagrada la huelga general -y también tendrá un coste para mis menguadas arcas-. Pero lo tengo claro, voy a la huelga para defender mis derechos y de los de mis hijos.  Y el que esté a favor de la política del gobierno y no quiera apoyarla, pues que lo diga abiertamente y se deje de escusas y zarandajas. 

Y dicho lo anterior, seguimos a lo nuestro. A continuación, la segunda parte del trabajo de Mario L. Robles Báez.

LA INFLUENCIA DEL MÉTODO ‘LÓGICO-HISTÓRICO’ DE ENGELS EN LAS INTERPRETACIONES SOBRE EL OBJETO DE LA SECCIÓN PRIMERA DEL TOMO I DE EL CAPITAL DE MARX: CRÍTICA Y PROPUESTA (II parte)

Mario L. Robles Báez

Cabría mencionar aquí otros economistas políticos que, entre muchos otros, comparten, de una u otra manera, la interpretación de que el objeto de la primera sección no corresponde al capitalismo, sino la ‘producción mercantil simple’ considerada como el supuesto lógico-histórico del capitalismo, como Rosa Luxenburg,[i]  Shumpeter, A. Emmanuel,[ii]  M. Rosental,[iii] Itoh,[iv]  B. Fine y L. Harris[v]  y B. Echeverría.[vi]

Más aun, hay autores que considerando que ésta es la explicación de Marx, la rechazan, sin estar conscientes de que es una interpretación cuyo origen proviene no de Marx sino de Engels. Entre ellos se puede mencionar a Itoh,[vii] Benetti y Cartelier[viii]  y Reuten y Williams.[ix]

El corolario de la interpretación de Engels es una particular visión de la ‘ley del valor’ de Marx:

la ley marxiana del valor tiene vigencia general -en medida en que tienen vigencia las leyes económicas durante todo el período de la producción mercantil simple, es decir hasta el momento en que ésta experimenta una modificación por el establecimiento de la forma capitalista de producción. Hasta entonces, los precios gravitan hacia los valores determinados por la ley de Marx y oscilan en torno a esos valores, de modo que, cuanto más plenamente se desarrolle la producción mercantil simple, tanto más coincidirán -dentro de los límites de diferencias desdeñables- los precios medios con los valores durante prolongados períodos, no interrumpidos por perturbaciones violentas externas. Por consiguiente, la ley marxiana del valor tiene vigencia económica general por un lapso que se extiende desde el comienzo del intercambio que transforma los productos en mercancías hasta el siglo XV de nuestra era (Engels en Marx, C.III.8: 1137; subrayado nuestro).

No se puede expresar más claramente que la ‘ley del valor’ es considerada por Engels como aquella que rigió la producción e intercambio durante todo el período de la ‘producción mercantil simple’, y que por lo tanto “estuvo en vigencia durante un período de cinco a siete milenios” (ibíd). Sin embargo, más importante que el periodo de vigencia sugerido por Engels, es su particular visión de que la ley del valor no es específica del capitalismo,[x]  donde ella sólo persiste de forma modificada. Según Engels, ésta es la ley del valor que Marx expone en la primera sección del tomo I de El Capital:

Partiendo de esa determinación del valor por el tiempo de trabajo se desarrolló entonces toda la producción de mercancías, y con ella las múltiples relaciones en las que cobran vigencia los diversos aspectos de la ley del valor, tales como se exponen en la sección primera del primer tomo del El Capital; es decir sobre todo las condiciones en las cuales, únicamente, el trabajo es formador de valor (Engels, op. cit., 1136).

Sin embargo, esta concepción de Engels es opuesta a la de Marx de que el valor no existe fuera de capitalismo:

Desde luego que Steuart sabía muy bien que también en épocas preburguesas el producto adquiere la forma de la mercancía, y que ésta adquiere la forma de dinero, pero demuestra detalladamente que la mercancía, en cuanto forma básica elemental de la riqueza, y la enajenación, en cuanto la forma predominante de la apropiación, sólo pertenecen al período burgués de la producción, es decir que el carácter del trabajo creador de valor de cambio es específicamente burgués (CCEP: 43-44; subrayado nuestro).
 

Marx repite una y otra vez que la ‘ley del valor’ sólo opera bajo el capitalismo.[xi] Sin embargo, la pregunta clave que tendríamos que contestar es sí, para Marx, tiene sentido o no hablar del valor y del intercambio gobernado por la ‘ley del valor’ en un régimen anterior al capitalismo. La respuesta de Marx sería negativa puesto que en tal régimen no existe el mecanismo o las condiciones que pongan en ejecución tal ley, es decir, que permitan que los trabajos sean reducidos a trabajo uniforme, indiferenciado y simple y que el valor de las mercancías y su intercambio sean determinados por el tiempo de trabajo socialmente necesario que ellas representan.[xii] Marx es enfático sobre que “para su pleno desarrollo, la ley del valor presupone la sociedad de la gran producción industrial y de la libre competencia, es decir de la sociedad burguesa moderna” (CCEP: 45).

No es de dudarse que Engels considere las siguientes secciones de El capital como representaciones de períodos históricos posteriores, en los que el surgimiento y desarrollo del capitalismo transforma los procesos de producción e intercambio, y, por lo tanto, la ‘ley del valor’ se modifique. Es precisamente esta última la percepción que Meek tiene de la ‘ley del valor’ de Marx en El Capital: “Por eso es conveniente considerar”, dice Meek, “la teoría marxiana de valor bajo los tres rótulos de ‘sociedad pre-capitalista’, ‘capitalismo temprano’ y ‘capitalismo desarrollado’” (Meek, 1972: 150). En la ‘sociedad precapitalista’, cuyo análisis lógico se presenta en la primera sección del tomo I, la ‘ley del valor’ rige en plenitud.[xiii] En el ‘capitalismo temprano’ -considerado como el segundo estadio del análisis de Marx en El Capital-, Meek supone una sociedad basada en la producción mercantil pero que es puesta bajo el dominio del capital por medio de la aplicación de “la ‘ley del valor’ a la … fuerza de trabajo”; ley que implica que “las mercancías se sigan vendiendo ‘por su valor’ en el sentido marxiano” y que, por lo tanto, “los beneficios sean proporcionales a las cantidades de trabajo empleadas, no a las cantidades de capital empleadas” (ibíd.: 155). Finalmente, considerando al ‘capitalismo plenamente desarrollo’ como el objeto del tomo III, Meek argumenta que la aplicación de la ‘ley del valor’ se expresa en que “el beneficio sea proporcional no al trabajo empleado, sino al capital empleado y en el cual predomina una tasa de beneficio del capital más o menos uniforme” (Meek, Ibíd.).

Esta proposición de Meek, que proviene no de Marx, como él insistentemente asegura, sino de Engels, es una clara expresión del método ‘lógico-histórico’ de Engels, en el que los niveles lógicos de abstracción en que Marx presenta los diferentes momentos del capital en El Capital se confunden con estadios históricos de la génesis y desarrollo del capitalismo. Esta misma concepción metodológica de que la ‘ley del valor’ de la primera sección corresponde a una economía mercantil precapitalista y que ésta se modifica cuando se introduce el capital en las secciones subsecuentes, particularmente del tomo III, se encuentra, explícita o implícitamente, en los escritos de otros destacados economistas políticos marxistas contemporáneos. Baste mencionar dos ejemplos:

Por un lado, Mandel considera que “[e]n una sociedad pre-capitalista … el valor de las mercancías es determinado por la cantidad de trabajo socialmente necesario para producirlas” (Mandel, 1977: 36; énfasis en el original; traducción nuestra), mientras que, al surgir el capitalismo, “[l]a categoría de ‘trabajo socialmente necesario’… implica solamente redistribución del valor dentro de cada ramo de producción..” (Mandel, 1985: 172).

Por otro lado, al considerar que la controversia entre valores y precios de producción en mucho se debe a la dificultad de distinguir claramente entre, lo que ellos llaman, la ‘ley del valor’ y las ‘leyes de intercambio’, Duménil y Lévy aseguran que “[d]os casos de intercambio son considerados en El Capital: las mercancías se intercambian sea proporcionalmente a sus ‘valores’ (a precios que garantizan la remuneración igual del trabajo entre industrias) o a precios de producción (a precios que garantizan una tasa de ganancia normalmente distribuida entre las varias industrias). La primera ley de intercambio define las razones de intercambio, naturales o de equilibrio, entre las mercancías en economías de productores privados no-capitalistas. La segunda ley del intercambio define las mismas razones para economías capitalistas” (Duménil y Lévy, 1987: 16; cursivas y traducción nuestras).

Como es evidente en las interpretaciones anteriores de la teoría del valor de Marx, que deben su origen a Engels, se considera, al contrario de Marx, que: 1. La ley del valor tuvo vigencia antes del capitalismo y que, con el advenimiento de éste, ella simplemente se modifica por las leyes del intercambio; 2. Desde esta perspectiva, el valor sólo puede ser considerado como trabajo incorporado, reduciendo con esto a la teoría del valor de Marx a una teoría ricardiana; 3. La ley que rige el intercambio de mercancías durante la vigencia de la ley del valor es aquella del intercambio de equivalentes, una ley que, según Marx, sólo existe en la apariencia de la producción capitalista; y 4. El valor y la magnitud de valor son encapsulados en rígidas definiciones que las ponen como conceptos terminados desde el principio de la exposición, y que, por lo tanto, no son reformulados a lo largo de la exposición de los subsecuentes momentos de la estructura lógica de El Capital. En este último caso se encuentran un número importante de economistas políticos marxistas contemporáneos sobresalientes como Shaikh (1977 y 1994), Moseley (1993) y muchos otros. Es más, un importante neoricardiano como Steedman (1985) basa su crítica a la teoría del valor de Marx precisamente en la consideración de que, para Marx, el valor es trabajo incorporado y su magnitud es fija a lo largo de los tres tomos de El Capital.[xiv]

Ahora bien, las objeciones a la interpretación de Engels de que el objeto de la primera sección del tomo I es la ‘producción mercantil simple’ en cuanto forma de producción precapitalista provienen tanto de filósofos como de economistas políticos de diferentes corrientes al interior del marxismo; objeciones que se enfocan ya sea, explícitamente, al objeto de la primera sección arguyendo en general que éste es la producción capitalista, como, por ejemplo, Colletti;[xv] o bien, implícitamente, a través de la consideración de que la mercancía es la forma elemental del análisis del capital, como, por ejemplo, Kosik,[xvi] Nicolaus,[xvii] y Shortall;[xviii] o de considerar a la ley del valor como una ley que corresponde al capitalismo, como, por ejemplo, Morishima y Catephores[xix] y Rubin.[xx]En términos generales, podemos decir que la mayoría de los autores que objetan la interpretación que surge de Engels, consideran que el objeto teórico de la sección primera del tomo I de El Capital es el capitalismo a un cierto nivel de análisis. Es más se podría decir que suponen que este nivel de análisis corresponde al nivel de las determinaciones más simples y abstractas del capital, que se presentan y relacionan a través del proceso de la circulación mercantil simple, M-D-M.

Por lo expuesto anteriormente podemos resumir diciendo que sobre el objeto teórico de la sección primera del tomo I de El Capital se distinguen, entre las que consideran que el ‘punto de partida’ de El Capital es la mercancía, dos interpretaciones opuestas en la literatura económica marxista: por un lado, la interpretación que tiene su origen en el método ‘lógico-histórico’ de Engels, en la que se concibe que el objeto de la sección primera no es el capitalismo, sino a la teoría de su supuesto histórico, es decir, la ‘producción mercantil simple’ en cuanto una forma de producción precapitalista. Por el contrario, la otra interpretación argumenta que el objeto de esta sección es el capitalismo a un cierto nivel del análisis.

Desde luego que ambas interpretaciones están soportadas por argumentos opuestos que se extraen de la lectura del mismo texto de Marx: la primera se apoya, por un lado, en el hecho de que ni las categorías de capital y de trabajo asalariado, ni su relación están presentes a lo largo de esta sección, y por otro lado, por el hecho de que la finalidad de la teoría de la circulación mercantil simple aparece como un sistema de relaciones cuyos movimientos están dirigidos hacia el valor de uso de las mercancías y, por tanto, el objetivo del sistema no parece ser la autovalorización de valor sino la satisfacción de necesidades. La segunda se apoya en el hecho de que, en esta sección, Marx desarrolla la ‘ley del valor’ en la que introduce las categorías de trabajo abstracto y de valor, que son, según el propio Marx, categorías propias del capitalismo.

De los argumentos de estas dos interpretaciones opuestas sobre el objeto de la sección primera de tomo I nos surge la siguiente pregunta: ¿El objeto de la sección primera del tomo I de El Capital pertenece o no pertenece al capitalismo? Si la respuesta es positiva, entonces habría que contestar la siguiente pregunta: ¿Cómo es posible desarrollar una teoría que, como Marx lo sostiene, pertenece al capitalismo, pero que tiene como objeto relaciones cuya finalidad es opuesta a la que caracteriza al capital? Pero si la respuesta es negativa, habría que responder lo siguiente: ¿Cómo es posible desarrollar una teoría cuyo objeto parece no ser el capitalismo y en la cual se introducen categorías tales como el trabajo abstracto y el valor que, según Marx, pertenecen al capitalismo? La respuesta a esta aparente antinomia la desarrollamos a lo largo de la presentación de nuestra propuesta de interpretación sobre el objeto de la primera sección del tomo I de El Capital en la tercera sección.

Antes de esto, analizaremos dos perspectivas que rechazan que la mercancía pueda ser el ‘punto de partida’ del análisis de la producción capitalista, como Marx lo hace en la primera sección del tomo I de El Capital, considerando, sobre todo, que la interpretación de Engels es la de Marx. Nos referimos a las perspectivas de Benetti y Cartelier y Reuten y Williams.

 


[i] Véase su Introducción a la economía política (1972), particularmente, caps. 4 y 5, pp. 168-234.

[ii] Refiriéndose a la primera sección del tomo I de El Capital, Emmanuel dice: “En consecuencia, esta primera parte de su teoría sólo puede cubrir tres casos: a] El caso de una producción mercantil simple (no-capitalista) en la que cada productor es propietario de sus propios medios de producción, los cuales son inalienables…” (Emmanuel, 1972: 63; cursivas nuestras).

[iii] “En efecto, el análisis de Marx se aplica en primer lugar a la mercancía, a la producción y la circulación mercantiles simple. Este comienzo no tiene nada de artificial, de arbitrario. Marx se orientó por el principio según el cual la marcha de las ideas comienza allí donde empieza la historia. El modo de producción capitalista surgió de la producción mercantil simple. Como punto de partida histórico, la mercancía es también punto de partida lógico” (Rosental, 1975:163).

 

[iv]En las dos primeras partes del volumen primero de El Capital, las formas básicas de una economía mercantil, es decir, las mercancías, el dinero y el capital, son investigadas teóricamente a través de sus relaciones lógicas” (Itoh: 1988: 52; subrayado nuestro).

[v] “Más aún, si bien el capital es ‘la fuerza económica predominante de la sociedad burguesa’, para Marx ni siquiera el concepto abstracto más simple de él constituye el punto de partida adecuado. El capital no se introduce sino en el capítulo IV. Marx parte de las categorías abstractas aún más simples de la mercancía y (derivada de ésta) del dinero -introduciendo así el concepto general del cambio antes de la producción-, y de ella deriva el concepto de capital”  (Fine y Harris, 1985: 25).

[vi] “La manera en que se realiza el tratamiento de esta problemática se vuelve evidente cuando se presta atención a la subarticulación que distingue/conecta la primera sección (primero y segundo capítulo) de/con la segunda (cuarto capítulo). El modo aparente de existir de la riqueza en una sociedad mercantil en general es el término común en los dos momentos sucesivos de la problematización; en el primer momento, lo que de él se examina es el conjunto de sus determinaciones estructurales, necesarias o elementales; en el segundo momento, el conjunto de determinaciones que lo configuran, particularizan o complejizan cuando él mismo es modificado en el sentido específicamente capitalista” (Echeverría, 1986: 65; subrayado nuestro).

[vii] Considerando que Marx trata el intercambio simple de mercancías y no la economía capitalista en la primera sección de El Capital, Itoh asegura que “la explicación de Marx de la reducción del trabajo complejo y simple en el primer capítulo de El Capital carece una base social real y no ambigua y es realmente problemática” (Itoh, 1984: 40; traducción nuestra).

[viii] Al tratar el pasaje de la mercancía al capital como un problema no resuelto por la economía política, Benetti y Cartelier suponen que tanto Marx como otros economistas políticos tienen la concepción de que el capitalismo es una sociedad mercantil de un tipo particular; concepción que, según ellos, es equivocada: “la concepción del capitalismo como sociedad mercantil de un tipo particular no es correcta” (Benetti y Cartelier, 1980: 136). Esta suposición implica aceptar que el punto de partida de Marx en la sección primera del tomo I es una sociedad mercantil: “[e]l punto de partida es aquí la teoría de la mercancía, y se pasa a la noción del capital añadiendo una mercancía particular; … la fuerza de trabajo en Marx” (Ibíd.: 133).

[ix] “Marx deriva los conceptos de valor de cambio y trabajo abstracto … del examen del intercambio en cuanto tal. Al punto donde él lo hace así la referencia no es el capitalismo sino el intercambio de mercancías (mercantil) en general. … La distinción de Marx entre el mercantilismo y el capitalismo es consecuentemente ambigua. Como Ricardo (pero no como Smith) Marx deriva el concepto de valor de cambio del intercambio mercantil y no del intercambio mercantil capitalista. Por lo tanto, como Ricardo, Marx necesita, a un cierto nivel, ‘transformar’ sus categorías tal que ellas vistan el intercambio capitalista (de aquí las formas del valor de cambio)” (Reuten y Williams, 1989: 58; traducción nuestra. Véase también, p. 54).

[x] Véase también la carta a Sombart referida en el pie de página 15 anterior.

[xi] En los Grundrisse, Marx es enfático en esto: “Si en teoría el concepto de valor precede al de capital -aunque para llegar a su desarrollo puro debe suponerse un modo de producción fundado en el capital-, lo mismo acontece en la práctica. […] La existencia del valor en su pureza y universalidad presupone un modo de producción en el cual el producto, considerado de manera aislada, ha cesado de ser tal para el productor y muy particularmente para el trabajador individual. En este modo de producción el producto no es nada si no se realiza a través de la circulación. […] Esta propia determinación de valor tiene como supuesto determinado nivel histórico del modo de producción social, está dada conjuntamente con éste, constituye pues una relación histórica.

En el seno del sistema social burgués, por consiguiente, el capital acompaña inmediatamente al valor. En la historia se presentan otros sistemas que constituyen la base material de un desarrollo inacabado del valor. Como el valor de cambio en esos sistemas desempeña tan sólo una papel secundario respecto al valor de uso, la base real de aquel no es el capital, sino las relaciones inherentes a la propiedad de la tierra” (G.I: 190-1;).

En Teorías sobre la Plusvalía III, Marx dice: “es ahora cuando el producto cobra en todos sus aspectos la forma de mercancía -tanto por el hecho de que el producto en su totalidad tiene que convertirse en valor de cambio como porque los mismo ingredientes de su producción se convierten en mercancías-, sólo llega a convertirse en mercancía bajo todos y cada uno de sus aspectos con el desarrollo de la producción capitalista y a base de ella” (TSP III: 62).

[xii] En el Tomo III de El Capital, Marx es claro sobre esto: “Si el valor de las mercancías está determinado por el tiempo de trabajo necesario contenido en ellas, y no por el tiempo de trabajo contenido en ellas en forma general, es el capital el primero que realiza esta determinación,…” (C.III.6: 105).

[xiii] “Marx sostiene que la cantidad de trabajo incorporado a cada mercancía determinará (en la sociedad [pre-capitalista] postulada) la cantidad de valor de cambio que cada mercancía posee respecto de las demás. Dicho de otro modo: en una sociedad basada en la producción simple de mercancías, los precios de equilibrio de las mercancías tenderán a ser proporcionales a las cantidades de trabajo normalmente utilizadas para producirlas” (Meek, 1972: 153).

[xiv] Para una crítica a Steedman, véase Robles, 1990.

[xv] “El capital es deducido solamente en la sección segunda, pero la sección primera ‘mercancía y dinero’ es ya parte del Libro I que trata del ‘proceso de producción del capital’. Dicho con otras palabras: el objeto del análisis lógico-histórico es, tanto en la sección sobre la mercancía como en la sección sobre el dinero, el capital, y no la mercancía y el dinero como tales” (Colletti, 1977: 204).

[xvi] “La idea de que la mercancía es la forma económica elemental del capitalismo únicamente puede convertirse en punto de partida del planteamiento científico en el caso de que todo el desarrollo de la exposición demuestre la legitimidad y la necesidad de ese punto de partida. Para que Marx pudiese partir de la mercancía, como totalidad de las determinaciones abstractas y no desarrolladas del capitalismo, debía conocer ya el capitalismo como totalidad de determinaciones desarrolladas. La mercancía podía ser el punto de partida de la exposición científica porque ya se conocía el capitalismo en su conjunto” (Kosik, 1967: 198).

[xvii] “Es esta categoría, la mercancía, la que forma el punto de partida … de la Critica de la economía política (1859) de Marx y de El Capital I (1867). Es un comienzo que es tanto y al mismo tiempo concreto, material, casi tangible, como históricamente específico (a la producción capitalista); y contiene dentro de ella (es la unidad de) la antítesis clave (valor de uso v. valor de cambio) cuyo desarrollo envuelve todos las otras contradicciones de este modo de producción” (Nicolaus, 1973: 38; traducción nuestra).

[xviii] “El punto de partida para el propio Darstellung de Marx sólo puedo ser la mercancía. Lo que es más, la mercancía como objeto; esto es, como la expresión inmediata de la cosificación (reification) de las relaciones sociales capitalistas. Pero como un punto de partida, la mercancía como objeto es también un resultado. La mercancía es el producto mismo de la producción capitalista y como tal concentra las contradicciones y relaciones de tal producción en su forma más simple y objetiva. En verdad, como el producto mismo de la producción capitalista, la mercancía tiene implícito dentro de ella al capital en todas sus formas más desarrolladas” (Shortall, 1994: 166; traducción nuestra).

[xix] “Observaciones como esa indican que lo que Marx estaba procurando en la teoría del valor-trabajo no era la descripción abstracta de un período pre-capitalista del cual pudiese derivar genéticamente el capitalismo desarrollado, sino, antes, los instrumentos teóricos que le permitieran llegar al fondo de las relaciones económicas capitalistas. Consideraba la teoría del valor-trabajo como siendo aplicable al capitalismo e, irónicamente, rechazaba la idea de que se tendría que encontrar o construir un lugar histórico para esa teoría en la era pre-capitalista” (Morishima y Catephores, 1980: 204; traducción nuestra).

[xx] “Sin embargo, ahora que los otros trabajos de Marx están disponibles a nosotros, conocemos con certidumbre que Marx mismo se opuso fuertemente a la visión de que la ley del valor fuera impuesta en el período precedente al desarrollo del capitalismo…

La teoría del valor trabajo y la teoría de los precios de producción difieren una de la otra, no como diferentes teorías que funcionan en diferentes períodos históricos, sino como una teoría abstracta y un hecho concreto, como dos grados de abstracción de la misma teoría de la economía capitalista” (Rubin, 1972: 255-257; traducción nuestra).

[xxi] El rechazo de Marx a esta perspectiva esta seguramente basado en Hegel. “A falta del principio del ser determinado por sí mismo, las leyes para esta operación de dividir pueden consistir sólo en reglas formales, vacías, que no llevan a nada” (Hegel: 1968: 707 y sig.).

[xxii] Para dar un ejemplo más de esto: al referirse a la perspectiva del pasaje de la mercancía al capital que ellos asignan a Marx (y a Smith), ellos repiten, en otras palabras, lo dicho por Meek a este respecto -referido en la sección primera de este artículo-: “El enfoque Smith-Marx. El punto de partida es aquí la teoría de la mercancía, y se pasa a la noción de capital añadiendo una mercancía adicional; el trabajo asalariado en Smith y la fuerza de trabajo en Marx” (B&C, op. cit.: 133).

[xxiii] “Él [Marx] parece comenzar con percepciones (La riqueza de las sociedades en que domina …)” (op. cit.: 57; traducción nuestra).

[xxiv] “La presentación de Marx es, una de dos, insuficientemente sistemática (…), sobre todo en que no separa suficientemente el descubrimiento (la mercancía como aparece, es decir, percepción) del punto de partida abstracto (…). O es ambas estructural-genética y también historical-genética, desde que Marx empieza con el intercambio mercantil (la producción mercantil simple), no con la producción capitalista (…)” (op. cit.: 64).

[xxv] “Desde el punto de vista de nuestra presentación, la diferencia tendría así que ser localizada en la oposición sociación-disociación” (op. cit.: 64; traducción nuestra)

 
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