Producción mercantil y apropiación capitalista (II parte)

EL TEXTO DE LA SEGUNDA EDICIÓN ALEMANA

En el texto de la segunda edición alemana no parece dejar lugar a dudas:

[S]chlägt offenbar das auf Waarenproduktion und Waarencirkulation beruhende Gesetz der Aneignung oder Gesetz des Privateigenthums durch seine eigne, innere, unvermeidliche Dialektik in sein direktes Gegentheil um[1].

Aquí, además, introduce la siguiente nota que, si bien fue suprimida por Marx en la edición francesa, reapareció, aunque modificada, en las ediciones a cargo de Engels:

Ganz so nothwendig, wie die Waarenproduktion auf einem gewissen Entwicklungsgrad kapitalistische Waarenproduktion wird —ja nur auf der Grundlage der Kapitalistischen Produktionsweise wird die Waare zur allgemeinen, herrschenden Form des Produkts—, ganz so nothwending schlagen die Eigenthumsgesetze der Waarenproduktion in Gesetze der kapitalistischen Aneignung um[2].

Esta declaración de principios dialéctica contrasta sin duda con la detallada exposición que realiza Marx del proceso histórico real que dio lugar a la formación de la sociedad capitalista, exposición en la que, en todo caso, no permite en absoluto que opere ningún mecanismo dialéctico. En los últimos capítulos del Libro I, en los que detalla cómo se generó la masa de desposeídos que fue condición de posibilidad del capitalismo al constituir una “materia prima” apta para convertirse en el proletariado moderno, no hay ningún rastro de leyes de la producción y circulación mercantil que siguiendo su lógica interna se trastruequen en su contrario directo; nada de lo que allí se detalla tiene siquiera que ver ni remotamente con mercancías ni con intercambios mutuamente consentidos en ningún sentido posible. Por el contrario, Marx, cuando explica el proceso de expropiación de la población de las condiciones de existencia, que es causa (y no efecto) de la generalización de la producción mercantil, en vez de hablarnos del despliegue de las potencialidades contenidas en la idea de mercancía, nos expone lo siguiente:

Der Raub der Kirchengüter, die fraudulente Veräußerung der Staatsdomänen, der Diebstahl des Gemeindeeigenthums, die usurpatorische und mit rücksichtslosem Terrorismus vollzogne Verwandlung von feudalem und Claneigenthum in modernes Privateigenthum, es waren ebenso viele idyllische Methoden der ursprünglichen Akkumulation. Sie eroberten das Feld für die kapitalistische Agrikultur, einverleibten den Grund und Boden dem Kapital und schufen der städtischen Industrie die nöthige Zufuhr von vogelfreiem Proletariat[3].

Además, el texto que estamos comentando no termina con esa declaración de principios dialéctica (sin duda la referencia más clara que puede encontrarse en El capital a su supuesta estructura dialéctica). Marx se aventura inmediatamente a explicarse —y, como se observará, no una, sino varias veces— respecto a lo que acaba realmente de decir hasta que finalmente, en la edición francesa, suprimirá el texto e intentará una vía diferente. Merece la pena continuar el texto e ir enumerando los recursos teóricos y retóricos que, tras su declaración de principios dialéctica, Marx va poniendo en juego:

Der Austausch von Aequivalenten, der als die ursprüngliche Operation erschien, hat sich so gedreht, daß nur zum Schein ausgetauscht wird, indem erstens der gegen Arbeitskraft ausgetauschte Kapitalheil selbst nur ein Theil des ohne Aequivalent angeeigneten fremden Arbeitsproduktes ist, und zweitens von seinem Producenten, dem Arbeiter, nicht nur ersetzt, sondern mit neuem Surplus ersetzt werden muß. Das Verhältniß des Austausches zwischen Kapitalist und Arbeiter wird also nur ein dem Cirkulationsproceß angehöriger Schein, bloße Form, die dem Inhalt selbst fremd ist und ihn nur mystificirt[4].

En suma, primero se ha dicho que la ley del valor (la propiedad fundada en el trabajo propio) se trasforma “por su propia dialéctica interna e inevitable” en su contrario directo, la propiedad capitalista, en la que la población está desposeída en general de condiciones propias para trabajar y la clase de los capitalistas se apropia sin cesar del trabajo ajeno sin aportar equivalente. En segundo lugar, se nos dice que la ley del valor (la ley de intercambio de equivalentes y la propiedad fundada en el trabajo propio) no es sino una apariencia mistificadora de lo que realmente ocurre. Lo que antes era un fundamento preñado de un capitalismo por venir, ahora es una apariencia mistificadora del capitalismo que ya ha llegado. No es que estas cosas sean imposibles dialécticamente, de hecho, todo parece funcionar de un modo bastante hegeliano. Pero a Marx, no a Hegel, uno tiene derecho a preguntarle: cuando dice eso de que “el ntercambio de equivalentes aparecía como la operación originaria”, ¿a quién se le aparecía así? ¿A la economía política que está criticando? ¿A los protagonistas del intercambio, el capitalista y el obrero? ¿A nosotros, los que estamos leyendo El capital y que hemos caído en la celada que Marx mismo nos tendió enla Sección I?.

En todo caso, Marx acaba de ensayar otro recurso retórico: la ley del valor es la forma, el capitalismo, que constantemente niega esa forma, es el contenido.

Der beständige Kauf und Verkauf der Arbeitskraft ist die Form. Der Inhalt ist, daß der Kapitalist einen Theil der bereits vergegenständlichten fremden Arbeit, die er sich unaufhörlich ohne Aequivalent aneignet, stets wieder gegen größeres Quantum lebendiger fremder Arbeit umsetzt[5].

Por supuesto que nada de todo esto tiene por qué ser incoherente. Pero de lo que no cabe duda es de que Marx no cesa de ensayar recursos para explicar la relación entre la ley del valor y el capitalismo. Un “salto dialéctico a su contrario”, “una apariencia mistificadora” (¿de una realidad opuesta?), “la forma que falsea un contenido” (¿que sería lo efectivamente real?)… Toda la tensión interna de lo que ha estado diciendo aparece condensada a continuación:

Ursprünglich erschien uns das Eigenthumsrecht gegründet auf eigne Arbeit. Wenigstens mußte diese Annahme gelten, da sich nur gleichberechtigte Waarenbesitzer gegenüberstehn, das Mittel zur Aneignung fremder Waare aber nur die Veräußerung der eignen Waare, und letztere nur durch Arbeit herstellbar ist. Eigenthum erscheint jetzt, auf Seite des Kapitalisten, als das Recht fremde unbezahlte Arbeit oder ihr Produkt, auf Seite des Arbeiters, als Unmöglichkeit, sich sein eignes Produkt anzueignen[6].

Es obvio que palabras como Ursprünglich (originariamente) o jetzt (ahora) plantean un problema sobre el que no ha cesado de estrellarse la tradición marxista y la interpretación académica de El capital. Es difícil creer que ese “originariamente” tenga un matiz de anterioridad cronológica. Más bien lo que parece que se dice es que para pensar nuestro asunto (el capital) “habíamos tenido que hacer esa suposición”, pues estábamos estudiando una sociedad en la que los que se enfrentaban en el mercado eran productores independientes (que es precisamente lo que no es de ninguna manera la sociedad capitalista). Así es que resulta difícil saber qué sentido temporal o metódico tiene el “ahora” en cuestión. Pero, finalmente, la socorrida dialéctica hegeliana viene a echar una mano:

Die Scheidung zwischen Eigenthum und Arbeit wird zur northwendigen Konsequenz eines Gesetzes, das scheinbar von ihrer Identität ausging[7].

Es decir, se vuelve a la idea del “trastrocamiento dialéctico”, sólo que, por algún motivo, Marx tiene que guardarse las espaldas y decir que, de todos modos, la ley destinada a evolucionar escindiendo en contrarios lo originalmente idéntico, sólo en apariencia (scheinbar) partía, en realidad, de lo idéntico.

Este texto puede resultar, pues, más o menos brillante y más o menos definitivo, según se mire. Se reconocerá, al menos, que es un texto cargado de ensayos retóricos y que eso no suele ser un buen síntoma. En todo caso, el texto entero que acabamos de citar en este parágrafo fue suprimido por Marx en la edición francesa. ¿Quizás porque los franceses, poco dados al lenguaje hegeliano, no iban a entenderlo bien?.

EL TEXTO EN LA EDICIÓN FRANCESA

La edición francesa de El capital no ha tenido muy buena prensa en la tradición marxista —sorprendentemente, ni siquiera entre los franceses—, pero, se la juzgue como se la juzgue, hay algo que no puede olvidarse: es la última versión del Libro I a la que Marx dio el visto bueno para su publicación, y lo hizo realizando modificaciones importantes respecto a las ediciones anteriores.

Lo primero que hay que decir del texto de la edición francesa que vino a sustituir al que acabamos de citar es que es mucho más extenso. Parece, además, ensayar una vía distinta que no comience por poner en juego la idea de un trastrocamiento dialéctico:

Ce mode de s’enrichir qui contraste si étrangement avec les lois primordiales de la production marchande, résulte cependant, il faut bien le saisir, non de leer violation, mais au contraire de leur application[8].

Ahora, más que un salto dialéctico, tenemos una aplicación no conflictiva y una apariencia de conflicto. Inmediatamente, Marx resume el funcionamiento del ciclo D-M-D’ recalcando en efecto que puede perfectamente ser contado sin necesidad de suponer en ningún momento que se viole la ley del valor. Pese a la enigmática aparición de un plusvalor, lo único que ocurre realmente es que “en obtenant la valeur d’échange de sa force, le travailleur en a aliéné la valeur d’usage, comme cela a lieu dans tout achat et vente de marchandise”[9].

Que l’usage de cet article particulier, la force de travail, soit de fournir du travail et par là de produire de la valeur, cela ne change en rien cette loi générale de la production marchande. Si donc la somme de valeurs avancée en salaires se retrouve dans le produit avec un surplus, cela ne provient point d’une lésion du vendeur, car il reçoit l’équivalent de sa marchandise, mais de la consommation de celle-ci par l’acheteur…La conversion primitive de l’argent en capital s’opère donc conformément aux lois économiques de la production marchande et au droit de propriété qui en dérive[10].

Todo esto Marx ya lo había planteado al definir el concepto de plusvalor pues, de hecho, para deducirlo no resultaba en absoluto necesario suponer ninguna violación de la ley de intercambio de equivalentes. Ahora nos llega incluso a decir que el modo de producción capitalista no surge del quebrantamiento de estas leyes, sino de su aplicación. Ahora bien, el resultado es, desde luego, sorprendente. Incluso suponiendo que se respetan en todo momento las leyes del intercambio mercantil, nos encontramos no obstante con el siguiente resultado:

  1. Que le produit appartient au capitaliste et non au producteur;
  2. Que la valeur de ce produit renferme et la valeur du capital avancé et une plusvalue qui coûte du travail à l’ouvrier, mais rien au capitaliste, dont elle deviene la propriété légitime;
  3. Que l’ouvrier a maintenu sa force de travail et peut la vendre de nouveau si elle trouve acheteur[11].

Ninguno de estos tres resultados es compatible con la ley del valor y con el derecho de propiedad basado en el trabajo propio, a partir del cual parece haberse deducido. Ahora bien, si realmente hubiera habido una deducción a partir de la ley del valor, no cabe duda de que, ante resultados tan contrarios a ésta, esa deducción no podría haber sido sino dialéctica. Pero, en el texto que ahora comentamos, Marx parece renunciar a esa solución de facilidad y abordar el asunto con más detenimiento.

El proceso que acabamos de relatar se repite todos los días, lo que, al parecer —y aquí empieza a citar a J. C. L. Sismonde de Sismondi (1773-1842)— no introduce ninguna novedad respecto a una posible violación de la ley del valor.

Néanmoins nous avons vu que la simple reproduction change radicalement le caractère du premier acte, pris sous son aspect isolé. “Parmi ceux qui se partagent le revenu national, les uns (les ouvriers) y acquièrent chaque année un droit nouveau par un nouveau travail, les autres (les capitalistes) y ont caquis antérieurement un droit permanent par un travail primitif”[12].

“Ce n’est pas seulement en matière de travail que la primogéniture fair merveille”[13]. Esta ironía de Marx respecto del texto de Sismondi es fundamental. De alguna manera, cuando Marx contempla a otros emprender la tarea de deducir el capitalismo de las leyes de propiedad mercantiles, en seguida se da cuenta de que no pueden hacerlo sin poner en juego el famoso mito de la acumulación originaria que Marx se encarga tan minuciosamente de deshacer en los dos últimos capítulos del Libro I. Insistir, pues, en la concordancia con la ley del valor es activar el mito que la sociedad capitalista necesita contarse a sí misma, deducir, en definitiva, el capitalismo, de su mito más característico. Y en esta ocasión Marx, antes que recurrir al famoso trastrocamiento dialéctico, prefiere seguir una vía diferente, observando qué ocurre si contemplamos el proceso en cuestión como reproduciéndose todos los días, bien en una escala simple, bien ampliada.

Observemos en detalle de dónde proviene el D con el que el capitalista compra la fuerza de trabajo día a día.

La plus-value est sa propriété et n’a jamais appartenu à autrui. Quand il l’avance il fait donc, comme au premier jour où il apparut sur le marché, des avances tirées de son propre fonds quoique celui-ci provienne cette fois du travail gratuit de ses ouvriers. Si l’ouvrier B est embauché avec la plus-value produite par l’ouvrier A, il faut bien considérer, d’un côté, que la plus-value a été rendue par A sans qu’il fût lésé d’un centime du juste prix de sa marchandise et que, de l’autre côté, B n’a été pour rien dans cette opération. Tout ce que celui-ci demande et qu’il a le droit de demander, c’est que le capitaliste lui paye la valeur de sa force ouvrière[14].

Inmediatamente a continuación, Marx cita de nuevo un texto de Sismondi en el que se explica por qué, vistas así las cosas, ambos (capitalista y obrero) salen ganando. Sigue tratándose de una manera de hacer ver cómo la ley de intercambio de equivalentes, la ley del valor, no es más que una apariencia mistificadora de un proceso que consiste enteramente en otra cosa. En efecto:

Il est bien vrai que les choses se présentent sous un tout autre jour, si l’on considère la production capitaliste dans le mouvement continu de sa rénovation et qu’on substitue au capitaliste et aux ouvriers individuels la classe capitaliste et la classe ouvrière. Mais c’est appliquer une mesure tout à fait étrangère à la production marchande[15].

Así es, pero ¿en qué medida y en qué sentido tenemos que aplicar esa pauta totalmente extraña? Esa “pauta extraña” ha salido a la luz, unas páginas antes, precisamente en el momento en que Marx ha estudiado la reproducción simple, es decir, no simplemente el ciclo D-M-D’, sino la repetición de ese ciclo, “al día siguiente”. No resulta nada ocioso el estudio de esta reiteración. Al contrario,

drückt diese bloße Wiederholung oder Kontinuität dem Processe gewisse neue Charaktere auf oder löst vielmehr die Scheincharaktere seines nur vereinzelten Vorgangs auf[16].

Lo que sale a la luz es que, en realidad, la clase capitalista realiza “l’opération du conquérant tout prêt à payer de bonne grâce les marchandises des vaincus avec l’argent qu’il leur a extorqué”[17].

Es ist seine Arbeit von voriger Woche oder vom letzten halben Jahr, womit seine Arbeit von heute oder vom nächsten halben Jahr gezahlt wird. Die Illusion, welche die Geldform erzeugt, verschwindet sofort, sobald statt des einzelnen Kapitalisten und des einzelnen Arbeiters Kapitalistenklasse und Arbeiterklasse betrachtet werden…Die Waarenform des Produkts und die Geldform der Waare verkleiden die Transaktion[18].

Ahora bien, para que las cosas se muestren de este modo, al margen de su ilusión mercantil, no hay, ahora, que esperar a ninguna evolución capaz de alumbrar algún sorpresivo salto o trastrocamiento dialéctico. No, lo que hay que hacer es “aplicar una pauta absolutamente extraña a la ley del valor”, un “patrón de medida completamente ajeno” (“une mesure tout à fait étrangère”), algo que no tiene nada que ver con las leyes de la producción de mercancías, y que, sin embargo, salta a la vista en el mismo momento en que vemos el proceso de la producción capitalista reproducirse todos los días. Si atendemos a la reproducción simple (o ampliada) del capital, sólo hay dos opciones: o contamos el mito de la acumulación originaria para explicar de dónde proviene el D que el capitalista adelanta a diario, o abandonamos el marco de las leyes de producción de mercancías y nos atenemos a una pauta que le es enteramente extraña.

En el texto que nos estaba ocupando, Marx continúa explicando que “pour juger la production marchande d’après ses propres lois économiques, il faut donc prendre chaque transaction isolément”[19], es decir, debemos adoptar la perspectiva de los intercambios individuales entre capitalistas y obreros singulares. Desde esa perspectiva:

Si longue donc que soit la filière de reproductions périodiques et d’accumulations antérieures par laquelle le capital actuellement en fonction ait passé, il conserve toujours sa virginité primitive. Supposé qu’à chaque transaction prise à part les lois de l’échange s’observent, le mode d’appropriation peut meme changer de fond en comble sans que le droit de propriété, conforme à la production marchande, s’en ressente. Aussi est il toujours en vigueur, aussi bien au début, où le produit appartient au producteur et où celui-ci, en donnant équivalent contre équivalent, ne saurait s’enrichir que par son propre travail, que dans la période capitaliste, où la richesse est accaparée sur une échelle progressive grâce à l’appropriation successive du travail d’autrui non payé[20].

Se observará que toda la cuestión se centra en si lo que está en juego es una transformación —al parecer, dialéctica— de las leyes de la producción de mercancías en leyes de la apropiación capitalista, que es lo que parecía entenderse inequívocamente en la edición alemana. O si, más bien, lo que finalmente va a salir a la luz va a ser una cuestión de este tipo: qué les ocurre a las leyes del intercambio mercantil cuando, por algún motivo que tiene que ser relatado introduciendo una pauta extraña, comienza a regir una ley de apropiación capitalista que es enteramente opuesta al derecho de propiedad sobre los productos del trabajo propio que esas leyes presuponían. Pues ocurre lo que se esta viendo: una sociedad radicalmente incompatible con el presupuesto fundamental de las leyes mercantiles y que, sin embargo, puede contarse a sí misma todos los días que ha surgido de su aplicación, sencillamente porque, atendiendo sólo a cada uno de los intercambios individuales entre el capitalista y el obrero, es difícil apreciar que la problemática general ha variado enteramente.

Ce résultat devient inévitable dès que la force de travail est vendue librement comme marchandise par le travailleur lui-même. Mais ce n’est aussi qu’à partir de ce moment que la production marchande se généralise et devient le mode typique de la production, que de plus en plus tout produit se fait pour la vente et que toute richesse passe par la circulation. Ce n’est que là où le travail salarié forme la base de la production marchande que celle-ci non seulement s’impose à la société, mais fait, pour la première fois, jouer tous ses ressorts[21].

Este texto podría decirse que pone enteramente las cosas en su sitio. La cuestión no es ¿cómo la ley del valor, al generalizarse a toda la sociedad, se trastrueca en su contrario? La cuestión, por el contrario, es ¿cómo es que en el mercado aparece una mercancía tan especial como la fuerza de trabajo? ¿Cómo es que de pronto aparece en el mercado una nueva clase social, el proletariado? Ahora bien, la respuesta a esta pregunta no se aclara dibujando el cuadro de un salto dialéctico, sino, muy por el contrario, en el curso de un capítulo (“Die sogenannte ursprüngliche Akkumulation”[22]) en el que Marx renuncia por completo a una solución “dialéctica” del problema.

Ocurre además que, de hecho, el mercado no se generaliza más que por efecto de esta pauta extraña, de modo que, a menos que haya que olvidar por completo la distinción entre causa y efecto, difícilmente podría pensarse que el capitalismo fuera el resultado de la progresiva generalización del mercado y del alumbramiento de unas potencias de las que las leyes mercantiles habrían estado siempre preñadas. Es decir, sólo tras haber respondido a la pregunta de en qué consiste el proletariado se hace posible explicar por qué, como se afirma en la primera línea de El capital, la riqueza en general aparece en la sociedad moderna como una inmensa concentración de mercancías. Sea lo que sea lo que el imperio de la mercancía ponga en juego, no será, desde luego, el capitalismo. Otra cosa es que, como dice Marx, bajo el capitalismo, el imperio de la mercancía “fait jouer tous ses ressorts”[23]. Por cierto que Engels dice “entfaltet sie alle ihre verborgnen Potenzen”[24], como volviendo a la idea de la edición alemana anterior (en el párrafo que Marx suprimió) de que las leyes del capitalismo serían las mismas leyes mercantiles llevadas por la fuerza de la historia a desarrollarse y generalizarse hasta sus últimas consecuencias.

La continuación del texto podría parecer que retrocede a la idea del trastrocamiento de las leyes mercantiles en leyes del capitalismo, pero, en realidad, tampoco es así:

Prétendre que l’intervention du travail salarié la fausse revient à dire que pour rester pure la production marchande doit s’abstenir de se développer. À mesure qu’elle se métamorphose en production capitaliste, ses lois de propriété se changent nécessairement en lois de l’appropriation capitaliste[25].

Im selben Maß, wie sie nach ihren eignen immanenten Gesetzen sich zur kapitalistischen Produktion fortbildet, in demselben Maß schlagen die Eigentumsgesetze der Warenproduktion um in Gesetze der kapitalistischen Aneignung[26].

En efecto, lo que sí afirma el texto es que no se puede querer un mercado generalizado y al mismo tiempo no querer el capitalismo, no dice que el capitalismo sea el resultado de la progresiva generalización y despliegue de las potencias ocultas de las leyes mercantiles. Lejos de que la producción de mercancías prosiga su desarrollo según sus  propias leyes inmanentes, lo que el texto ha afirmado anteriormente es que la producción de mercancías no prosigue su desarrollo si no es por la intervención de una pauta extraña a las leyes de la producción de mercancías.

EL PRESUPUESTO DE D-M-D’

El verdadero presupuesto del ciclo D-M-D’ no es en absoluto la ley del valor, ni siquiera un hipotético mercado generalizado. Es la aparición en el mercado de una mercancía específica: la fuerza de trabajo.

En el primer capítulo del Libro II de El capital la cosa queda, de una vez, enteramente clara. No podemos decir quela Sección1ª es la premisa a partir de la cual están deducidas el resto de las secciones del Libro I. Al comienzo del Libro II la fórmula D-M-D’ aparece como una apariencia mercantil del verdadero ciclo que representa la diferencia específica del capitalismo. En cualquier caso este ciclo presupone el carácter capitalista del propio proceso de producción, es decir, presupone la existencia del asalariado y su escisión respecto a los medios de producción.

Como queriendo deshacer posibles malentendidos en la interpretación del papel dela Sección1ª del Libro I, en el texto que ahora nos ocupa, ante todo, se nos prohíbe explícitamente obtener el concepto de fuerza de trabajo por deducción a partir de la forma dinero o a partir de la generalización del ciclo M-D-M’.

Nicht, daß die Ware Arbeitskraft käuflich ist, sondern daß die Arbeitskraft als Ware erscheint, ist das Charakteristische[27].

La famosa pauta extraña a las leyes de la producción de mercancías aparece ahora como el presupuesto de todo el proceso capitalista.

Das Klassenverhältnis zwischen Kapitalist und Lohnarbeiter ist also schon vorhanden, schon vorausgesetzt, in dem Augenblick, wo beide in dem Akt G – A(A – G von Seiten des Arbeiters) sich gegenübertreten. Es ist Kauf und Verkauf, Geldverhältnis, aber ein Kauf und Verkauf, wo der Käufer als Kapitalist und der Verkäufer als Lohnarbeiter vorausgesetzt wird, und dies Verhältnis ist damit gegeben, daß die Bedingungen zur Verwirklichung der Arbeitskraft —Lebensmittel und Produktionsmittel— getrennt sind als fremdes Eigentum von dem Besitzer der Arbeitskraft. Wie diese Trennung entsteht, beschäftigt uns hier nicht. Sie existiert, sobald G – A vollzogen wird[28].

En el paso de la sección 1ª a la 2ª tampoco se ocupó Marx de cómo surgía esa separación, ni de cómo estaba presupuesta en la deducción del concepto de plusvalor. Pero para quien pudiera tener la tentación de suponer entonces que el capitalismo ha sido deducido de algo así como una ontología de la mercancía y de una reflexión sobre el papel que en ésta cumple el dinero y el ciclo que le es correspondiente, el texto que ahora estamos citando nos advierte explícitamente:

Wenn G – A als eine Funktion des Geldkapitals erscheint, oder Geld hier als Existenzform des Kapitals, so keineswegs bloß, weil das Geld hier auftritt als Zahlungsmittel für eine menschliche Tätigkeit, die einen Nutzeffekt hat, für einen Dienst[29].

No se trata de que con el dinero puedan comprarse “servicios”, es decir, por ejemplo, el trabajo de criados. Si el dinero puede aparecer en el ciclo D-FT, no es por algo que tenga que ver con la esencia del dinero, sino porque en el mercado aparecela FT:

Das Geld kann in dieser Form nur verausgabt werden, weil die Arbeitskraft im Zustand der Trennung von ihren Produktionsmitteln…sich befindet; und weil diese Trennung nur dadurch aufgehoben wird, daß die Arbeitskraft an den Inhaber der Produktionsmittel verkauft wird[30].

La relación capital sólo sale a la luz en su relación de clase.

Es ist nicht das Geld, mit dessen Natur das Verhältnis gegeben ist; es ist vielmehr das Dasein dieses Verhältnisses, das eine bloße Geldfunktion in eine Kapitalfunktion verwandeln kann[31].

A continuación, Marx deja ya completamente claro que no es posible deducir nada específicamente capitalista de las leyes propias del ciclo M-D-M’. En efecto, en el siguiente párrafo señala sin ninguna ambigüedad que se comete un error cuando:

Der spezifische Gehalt der Geldfunktion, der sie zugleich zu einer Kapitalfunktion macht, wird aus der Natur des Geldes hergeleitet (Geld daher mit Kapital verwechselt), während sie gesellschaftliche Bedingungen voraussetzt, wie hier in Vollziehung von G – A, die in bloßer Waren- und entsprechender Geldzirkulation keineswegs gegeben sind[32]. Auch der Kauf und Verkauf von Sklaven ist seiner Form nach Warenkauf und -verkauf. Ohne Existenz der Sklaverei kann Geld aber nicht diese Funktion vollziehn. Ist Sklaverei da, so kann Geld im Ankauf von Sklaven ausgelegt werden. Umgekehrt reicht Geld in der Hand des Käufers keineswegs hin, um Sklaverei zu ermöglichen[33].

Pues bien, el hecho de que la venta de fuerza de trabajo se presente como el supuesto socialmente decisivo de la producción de mercancías

unterstellt historische Prozesse, durch welche die ursprüngliche Verbindung der Produktionsmittel mit der Arbeitskraft aufgelöst wurde; Prozesse, infolge deren die Masse des Volks, die Arbeiter, als Nichteigentümer und die Nichtarbeiter als Eigentümer dieser Produktionsmittel sich gegenüberstehn[34].

Es decir, presupone ese proceso de acumulación originaria que Marx analizó en los dos últimos capítulos del Libro I de El capital. Y, en este momento, Marx hace una observación que resulta fundamental:

es nichts zur Sache tut, ob die Verbindung vor ihrer Zersetzung die Form besaß, daß der Arbeiter selbst als Produktionsmittel zu den andern Produktionsmitteln gehörte, oder ob er deren Eigner war[35].

Se trata de una manera de decir que los presupuestos del ciclo M-D-M’, desde un punto de visto histórico, resultan insignificantes respecto a la cuestión del surgimiento de la especificidad del capitalismo. Es verdad que, para que surja el capitalismo, es necesario presuponer “eine gewisse Entwicklungsstufe des Handels”[36]. Es preciso, por supuesto, que la producción de mercancías se encuentre ya muy desarrollada.

Als normaler, herrschender Charakter der Produktion erscheint die Warenproduktion aber erst auf Grundlage der kapitalistischen Produktion[37].

Parece, pues, que no cabe mucha duda sobre el orden de los supuestos. El ciclo del capital presupone “das beständige Vorhandensein der Lohnarbeiterklasse”[38]. Este es el primer supuesto, el que obliga a la sociedad a pasar enteramente por el filtro del mercado, y el que, por tanto, permite extender la ilusión de que todo sucede a nivel, naturalmente, de contratos individuales, según la ley del valor, según el intercambio de equivalentes y según el principio de que es imposible enriquecerse a costa del trabajo ajeno.


[1] [Es evidente que la ley de la apropiación o ley de la propiedad privada, ley que se funda en la producción y circulación de mercancías, se trastrueca, obedeciendo a su dialéctica propia, interna e inevitable, en su contrario directo”]. MEGA, II, 6, p. 538.

[2] [Con la misma necesidad con que la producción de mercancías, al llegar a cierto grado de su desarrollo deviene producción mercantil capitalista —y sólo sobre el fundamento del modo de producción capitalista la mercancía se convierte en forma general y dominante del producto—, con la misma necesidad las leyes de propiedad de la producción mercantil se trastruecan en leyes de la apropiación capitalista”]. Ibidem.

[3] [La expoliación de los bienes eclesiásticos, la enajenación fraudulenta de las tierras fiscales, el robo de la propiedad comunal, la transformación usurpatoria, practicada con el terrorismo más despiadado, de la propiedad feudal y clánica en propiedad privada moderna, fueron otros tantos métodos idílicos de la acumulación originaria. Esos métodos conquistaron el campo para la agricultura capitalista, incorporaron el suelo al capital y crearon para la industria urbana la necesaria oferta de un proletariado enteramente libre]. Ibid., p. 660.

[4] [El intercambio de equivalentes, que aparecía como la operación originaria, se falsea a tal punto que los intercambios ahora sólo se efectúan en apariencia, puesto que, en primer término, la misma parte de capital intercambiada por fuerza de trabajo es sólo una parte del producto de trabajo ajeno apropiado sin equivalente, y en segundo lugar, su productor, el obrero, no sólo tiene que reintegrarla, sino que reintegrarla con un nuevo excedente. La relación de intercambio entre el capitalista y el obrero, pues, se convierte en nada más que una apariencia correspondiente al proceso de circulación, en una mera forma que es extraña al contenido mismo y que no hace más que mistificarlo]. Ibid., p. 538

[5] [La compra y venta constantes de la fuerza de trabajo es la forma. El contenido consiste en que el capitalista cambia sin cesar una parte del trabajo ajeno ya objetivado, del que se apropia constantemente sin equivalente, por una cantidad cada vez mayor de trabajo vivo ajeno]. Ibidem.

[6] [Originariamente, el derecho de propiedad aparecía ante nosotros como si estuviera fundado en el trabajo propio. Por los menos habíamos tenido que admitir esta suposición, ya que sólo se enfrentaban poseedores de mercancías igualados ante el derecho, el medio para la apropiación de la mercancía era solamente la enajenación de la mercancía propia y ésta sólo podía producirse por el trabajo propio. La propiedad aparece ahora, de parte del capitalista, como el derecho a apropiarse de trabajo ajeno impago o de su producto; de parte del obrero, como la imposibilidad de apropiarse de su propio producto]. Ibidem.

[7] [La escisión entre propiedad y trabajo se convierte en la consecuencia necesaria de una ley que aparentemente partía de la identidad de ambos]. Ibidem.

[8] [Este modo de enriquecerse que contrasta de un modo tan extraño con las leyes fundamentales de la producción mercantil, es sin embargo el resultado, hace falta tenerlo en cuenta, no de su violación, sino por el contrario de su aplicación]. MEGA, II, 7, p. 506.

[9] [Al obtener el valor de cambio de su fuerza, el trabajador aliena el valor de uso, como ocurre en toda compra y venta de mercancías]. Ibid., p. 507.

[10] [Que el uso de este artículo particular, la fuerza de trabajo, sea proporcionar trabajo, y, de este modo, producir valor, no cambia en nada esta ley general de producción mercantil. Por tanto, si la suma de valor adelantado en salarios reaparece en el producto con un plusvalor, ello no proviene en absoluto de ningún perjuicio al vendedor, pues él recibe el equivalente de su mercancía, sino del consumo que de esta mercancía hizo el comprador…Por tanto, la conversión originaria del dinero en capital se efectúa conforme a las leyes económicas de la producción mercantil y al derecho de propiedad que de aquéllas deriva]. Ibidem.

[11] [1º. Que el producto pertenece al capitalista y no al productor; 2º. Que el valor de este producto contiene, además del valor del capital adelantado, un plusvalor que al obrero le cuesta trabajo pero al capitalista no le cuesta nada, y que, sin embargo, se convierte en propiedad legítima del segundo; 3º. Que el obrero ha conservado su fuerza de trabajo y puede venderla de nuevo si encuentra un comprador”]. Ibidem.

[12] [Sin embargo hemos visto que la simple reproducción cambia radicalmente el carácter del primer acto tomado en su aspecto aislado. “Entre quienes se reparten el rédito nacional unos (los obreros) adquieren cada año un derecho nuevo a aquél por un nuevo trabajo; los otros (los capitalistas) ya han adquirido con anterioridad un derecho permanente sobre ese rédito por un trabajo originario”]. Ibid., p. 508.

[13] [No sólo en materia de trabajo la primogenitura hace maravillas]. Ibidem.

[14] [El plusvalor es propiedad suya y no ha pertenecido nunca a otro. Por lo tanto, cuando él lo adelanta, lo que hace, como el primer día en que apareció en el mercado, son adelantos de sus propios fondos aunque éstos provengan en esta ocasión de trabajo gratuito de sus obreros. Si el obrero B es contratado con el plusvalor producido por el obrero A, es necesario considerar, por un lado, que el plusvalor ha sido producido por A sin que se le haya perjudicado ni en un céntimo respecto al precio justo de su mercancía y que, por otro lado, B no tiene nada que ver con esa operación. Lo que él reclama y tiene derecho a reclamar es que el capitalista le pague el valor de su fuerza de trabajo]. Ibidem.

[15] [Bien es verdad que las cosas aparecen bajo una luz completamente distinta si se considera la producción capitalista en el movimiento continuo de su renovación y se sustituye al capitalista y a los obreros individuales por la clase capitalista y la clase obrera. Pero esto es aplicar una pauta totalmente extraña a la producción mercantil]. Ibidem.

[16] [Esa mera repetición o continuidad imprime al proceso ciertas características nuevas o, más bien, disuelve las características aparentes ostentadas por el proceso cuando sólo transcurría de manera aislada]. MEGA, II, 6, p. 524.

[17] [La operación del conquistador, siempre dispuesto a pagar de buena gana las mercancías de los vencidos con el dinero que les ha sacado]. MEGA, II, 7, p. 506.

[18] [Es con su trabajo de la semana anterior o del último semestre con lo que se paga su trabajo de hoy o del semestre venidero. La ilusión generada por la forma dineraria se desvanece de inmediato, no bien tomamos en consideración no al capitalista individual y al obrero individual sino a la clase capitalista y a la clase obrera…La forma mercantil del producto y la forma dineraria de la mercancía disfrazan la transacción]. MEGA, II, 6, p. 524.

[19] [Para juzgar la producción mercantil según sus propias leyes económicas, hace falta tomar cada transacción de modo aislado]. MEGA, II, 7, p. 509.

[20] [Por larga que sea la secuencia de las reproducciones periódicas y de las acumulaciones precedentes por las cuales haya pasado el capital que está ahora funcionando, el mismo conserva siempre su virginidad originaria. Dando por supuesto que en cada transacción tomada por separado las leyes del intercambio sean respetadas, el modo de apropiación puede cambiar completamente sin que el derecho de propiedad, conforme a la producción mercantil, se resienta. Este derecho está siempre en vigor, tanto al principio, donde el producto pertenecía al productor y donde éste, intercambiando equivalente por equivalente, no podía enriquecerse más que por su propio trabajo, como en el periodo capitalista, donde la riqueza es acaparada en escala creciente gracias a la apropiación sucesiva del trabajo no pagado de los otros]. Ibidem.

[21] [Este resultado pasa a ser inevitable en cuanto la fuerza de trabajo es vendida libremente como mercancía por el trabajador mismo. Pero también sólo a partir de ese momento se generaliza la producción mercantil y se convierte en el modo típico de la producción; sólo a partir de ese momento, cada vez más, todo producto se realiza para la venta y toda la riqueza pasa por la circulación. Tan sólo cuando el trabajo asalariado constituye su base, la producción de mercancías no sólo se impone a toda la sociedad, sino que, por primera vez, activa todos sus resortes]. Ibidem.

[22] [La acumulación originaria].

[23] [Activa todos sus resortes]. Ibidem.

[24] [Desplegar todas sus potencias ocultas]. Karl MARX y Friedrich ENGELS (ed.), Das Kapital. Kritik der Politischen Ökonomie, Erster Band, Hamburgo, 1890. Empleamos la edición Marx-Engels-Gesamtausgabe (MEGA), sección II, vol. 10, Dietz, Berlin, 1991, p. 526.

[25] [Pretender que la intervención del trabajo asalariado la falsea, equivale a decir que para conservarse pura la producción de mercancías debe abstenerse de desarrollarse. A medida que la producción de mercancías se metamorfosea en producción capitalista, sus leyes de propiedad se cambian necesariamente en leyes de la apropiación capitalista]. MEGA, II, 7, p. 509.

[26] [En la misma medida en que esa producción prosigue su desarrollo, conforme a sus propias leyes inmanentes, y pasa a convertirse en la producción capitalista, en esa misma medida las leyes de propiedad de la producción mercantil se trastruecan en leyes de la apropiación capitalista]. MEGA, II, 10, p. 526. Esta tensión puede notarse ya en la diferencia entre el modesto “changer” que utiliza Marx en la edición francesa y el muy marcado “umschlagen” que utiliza en la segunda edición alemana y que, por supuesto, retoma Engels.

[27] [Lo característico no es que se pueda comprar la mercancía fuerza de trabajo, sino que la fuerza de trabajo aparezca como mercancía]. La edición en MEGA del Libro II de El capital está todavía en preparación. Habrá de publicarse como sección II, vol. 13. Por lo tanto, se ha consultado la edición a cargo de Engels Marx-Engels-Werke (MEW), Dietz Verlag, Berlin/DDR, 1963, vol. 24, p. 36.

[28] [La relación de clase entre capitalista y asalariado ya existe, ya está presupuesta en el momento en que ambos se enfrentan en acto D-FT [dinero-fuerza de trabajo] (del lado del obrero, FT-D). Es compra y venta, relación dineraria, pero una compra y una venta en las que se presuponen el comprador como capitalista y el vendedor como asalariado, y esta relación está dada por el hecho de que las condiciones para la ejecución de la fuerza de trabajo —medios de subsistencia y medios de producción— están separadas, como propiedad ajena, del poseedor de la fuerza de trabajo. Aquí no nos ocupamos de cómo surge esa separación. Existe, tan pronto como se cumple DFT]. Ibid., p. 37.

[29] [Si D-FT aparece como función del capital dinerario, o si el dinero aparece aquí como forma de existencia del capital, ello no ocurre de ningún modo meramente porque el dinero aparezca aquí como medio de pago por una actividad humana que tiene un efecto útil, por un servicio]. Ibidem.

[30] [Sólo se puede gastar el dinero en esta forma, porque la fuerza de trabajo se encuentra en estado de separación respecto a sus medios de producción…y porque esta separación sólo se supera vendiendo la fuerza de trabajo al poseedor de los medios de producción]. Ibidem.

[31] [Esta relación no está dada con la naturaleza del dinero; antes bien es la existencia de esta relación lo que puede transformar una mera función del dinero en una función del capital]. Ibidem.

[32] [El contenido específico de la función dineraria, que la convierte al propio tiempo en una función del capital, se deduce de la naturaleza del dinero (confundiendo, de esta suerte, dinero con capital), mientras que en realidad ella presupone condiciones sociales, como aquí, en el cumplimiento de D-FT, que no están dadas de ningún modo en la mera circulación de mercancías y en la correspondiente circulación de dinero]. Ibid., p. 38.

[33] [La compra y venta de esclavos también es formalmente compra y venta de mercancías. Pero el dinero no puede cumplir esa función si no existe la esclavitud. Si existe, entonces sí se puede desembolsar dinero en la adquisición de esclavos. A la inversa, el dinero en manos del comprador no alcanza de ninguna manera a hacer posible la esclavitud]. Ibidem.

[34] [Supone procesos históricos a través de los cuales se disolvió la combinación originaria entre los medios de producción y la fuerza de trabajo; procesos a los que se enfrentan la masa del pueblo, los obreros, como no-propietarios y los no-obreros como propietarios de estos medios de producción]. Ibidem.

[35] [No importa nada si la combinación, antes de disolverse, revestía la forma de que el trabajador mismo, en cuanto medio de producción, formaba parte de los otros medios de producción, o si era propietario de éstos]. Ibidem.

[36] [Un cierto grado de desarrollo del comercio]. Ibid., p. 39.

[37] [Pero la producción de mercancías sólo aparece como carácter normal, dominante, de la producción cuando lo hace sobre la base de la producción capitalista]. Ibidem.

[38] [La existencia permanente de la clase de los asalariados]. Ibid., pp. 39-40.

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