¡Viva Cuba Libre!

Hace algunos años invité al Salón del Libro Iberoamericano de Gijón a una escritora cubana con la que me unía una sincera (al menos yo lo creía) amistad de muchos años, de cuando ella vivía en Cuba. Todos podemos cambiar de opinión, lo que no se puede hacer es vender los principios y de paso repetir opiniones a cambio de una recompensa. Presenté a esta escritora con la gentileza y el respeto que me merecen todos mis colegas y, apenas empezó a hablar, fue interrumpida por una compungida secretaria que le dijo algo al oído. Su gesto cambió, su rostro de deformó por un súbito dolor, y conteniendo las lágrimas dijo que no podía seguir pues su secretaria acababa de informarle que en Cuba, Fidel Castro había fusilado a un íntimo amigo suyo, prometedor poeta y disidente cuyo nombre no podía decir en público sin poner en peligro a otros disidentes cubanos. El acto en que participaba la escritora, como es de suponer, se suspendió y ella recibió muchas muestras de solidaridad.

Cinco horas más tarde, esa escritora cubana y yo estábamos en Oviedo, a unos 36 km de distancia de Gijón, una vez más la presenté con cordialidad y ella, apenas empezó a hablar, fue interrumpida por su secretaria, y su gesto cambió, su rostro se deformó de dolor una vez más, y casi con lágrimas en los ojos dijo que no podía seguir, pues su secretaria acababa de informarle que en Cuba, Fidel Castro había asesinado a un íntimo amigo suyo, bailarín, coreógrafo, animoso disidente cuyo nombre no podía decir en público sin poner en peligro a otros disidentes cubanos.

Al día siguiente nos despedimos, ella iba a otra ciudad de España, a una feria del libro, y a los amigos que tengo en esa ciudad les encargué que me contaran cómo había sido la presentación de la escritora cubana. Esta vez, en Cuba, Fidel Castro había asesinado a un ensayista, politólogo y guionista de cine, íntimo amigo suyo cuyo nombre no podía decir en público sin poner en peligro a otros disidentes, y a los pocos días me enteré que durante esa misma semana, en un plazo no superior a siete días, en Cuba, Fidel Castro en persona había asesinado a una poeta oncólogo, a un cantautor y pintor abstracto, a un asador de pollos y escultor en madera, a un pianista y editor underground, todos amigos íntimos de la escritora y que se sumaban a los asesinados mientras ella estaba en Gijón y Oviedo.

Como es de suponer, le retiré mi amistad porque esa tipa decididamente trae mala suerte, es gafe, yeta, y más vale mantenerse lejos de ella, y de todos los que piden solidaridad con los escritores perseguidos hoy 13 de Octubre de 2011 en Cuba, sin dar un sólo nombre o un mínimo indicio que avale lo que sostienen.

Luis Sepúlveda, 13 de octubre de 2011.

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