Una guía de lecturas para hacerse comunista (II parte)

Estimada/o navegante, como los programas son para cumplirlos (o al menos intentarlo), Marx desde cero no va  a ser menos. Dijimos -entre otras cosas- que pronto pondríamos a disposición de todo el mundo la segunda parte de la guía de lecturas que preparó ya hace unos años Justo de la Cueva.

Si no sabes muy bien de lo que estamos hablando, te recomendamos que visites la primera parte de la guía.

 

UNA GUIA DE LECTURAS PARA HACERSE COMUNISTA (II parte).

BIBLIOGRAFIA RECOMENDADA Y COMENTADA PARA INICIARSE EN EL MARXISMO

 Justo de la Cueva

 

Rosa Luxemburg: Nuestro programa y la situación política

Discurso pronunciado en el Congreso de la fundación del KPD (Spartakusbund) 31 diciembre 1918. Publicado en “Spartacus 1918-1919”, Masses, Nº 15, 16 de agosto de 1934, y Cahiers Spartacus, 1949, 2ª serie, Nº 15.
Rosa está, cuando pronuncia este discurso, a sólo 15 días de la noche (15 de enero de 1919) en que van a sesinarla los esbirros del canallesco Noske (del SPD, Comandante en Jefe de los cuerpos francos que asaltan Berlín, miembro del gobierno ¡SIEMPRE HAY UN CANALLA SOCIALDEMOCRTA LISTO PARA ASESINAR REVOLUCIONARIOS!).
Pero el dramatismo de ese hecho sólo añade emoción al respeto que merecen la lucidez y la penetración de los contenidos del texto. Especialmente lúcido es el análisis de la revolución alemana del 9 de noviembre (“llena de insuficiencias y debilidades”).
Quiero hacerte aquí unas citas que la actual pavorosa crisis económica mundial y la aún más brutal crisis ecológica hacen tremendamente actuales: “Setenta años de desarrollo del gran capitalismo han bastado para que hoy nos planteemos seriamente eliminar del mundo el capitalismo. Más todavía. hoy en día no sólo podemos cumplir esta tarea, no sólo es nuestro deber hacia el proletariado, sino que su realización es hoy la única salida posible para la supervivencia de la sociedad humana”
Recordando la frase del Manifiesto comunista (“el socialismo será una necesidad histórica”) añade:
“El socialismo se ha convertido en una necesidad no sólo porque el proletariado no quiera vivir bajo las condiciones de vida que le reserva la clase capitalista, sino porque si el proletariado no cumple sus deberes de clase y hace realidad el socialismo, a todos nosotros nos aguarda la desaparición”.
Léelo. Lee este discurso de una espléndida revolucionaria, una teórica brillante, una de las contadas excepciones femeninas del elenco de máximos dirigentes comunistas mundiales. Que por ser excepción son también una denuncia de la grave manquedad patriarcalista que padece aún el comunismo mundial.

Trotsky: La lucha contra el fascismo. El proletariado y la revolución.

(Colección de escritos -panfletos, folletos, artículos, respuestas a entrevistas- escritos en ruso, en alemán, en inglés en el destierro. Entre el 26 de septiembre de 1930 y el 17 de julio de 1933 en las islas Prinkipo en el Mar de Mármara, Turquía y entre esa fecha y el 15 de julio de 1934 en diversos lugares de Francia. Primera edición como libro, en alemán, en 1970. En inglés en 1971 en Nueva York).
Escribo estas líneas cuando en Austria acaba de producirse un impresionante éxito electoral del partido neonazi, segundo en Viena y primero fuera de ella y cuando se cumplen cincuenta años de los momentos decisivos de los procesos de Nuremberg. Sucede que, sencillamente, nadie puede entender bien el fenómeno nazi, de tan terribles y funestas consecuencias para la historia de Europa y del mundo, sin haber leído, en esta obra de Trotsky, la forma en que fue creciendo y venciendo en Alemania.
Fíjate bien: de nuevo esta obra demuestra con hechos la constante de la peculiaridad del materialismo histórico y dialéctico, la superioridad que nuestra metodología nos proporciona a los comunistas. La constante de que los mejores trabajos teóricos, las más luminosas, eficaces y acabadas elaboraciones teóricas surgen siempre de la mano de los revolucionarios prácticos, de quienes tienen las manos metidas hasta el hombro en la lucha.
Este libro, al que de nuevo hay que colocar la etiqueta de GENIAL, es una colección de escritos de combate. Y, a la vez, es todas estas cosas:
El primer estudio marxista importante sobre el Estado capitalista maduro. Ni Marx ni Engels ni Lenin pudieron hacerlo y no lo hicieron. Sencillamente porque nunca tuvieron delante de ellos un Estado capitalista maduro. Trotsky sí lo tuvo delante y pudo y quiso y supo analizarlo.
El primer (y contemporáneo) estudio marxista serio sobre el fascismo: “El fascismo no es solamente un sistema de represión, violencia y terror policíaco. El fascismo es un sistema particular de Estado basado en la extirpación de todos los elementos de la democracia proletaria en la sociedad burguesa. La tarea del fascismo no es solamente destruir a la vanguardia comunista, sino también mantener a toda la clase en una situación de atomización forzada”.
Aún hoy mismo estamos los vascos padeciendo que los cuarenta años de fascismo franquista y los veinte de su prolongación juancarlista, realizando a la perfección esa atomización forzada, hayan llenado de bueyes los páramos de España y hayan convertido a los obreros españoles en átomos sumisos, envilecidos y encanallados que jalean a sus gobiernos torturadores y asesinos y tratan como “funcionarios sindicados” a los bestiales carceleros de las inmundas cárceles de España.
1º Idem sobre el nacimiento, auge y consecuencias del fascismo. El libro es la lúcida y genial penetración de que la condición del nacimiento del fascismo es la previa derrota (en el caso alemán autoderrota al no librar siquiera la batalla) y hundimiento del movimiento obrero revolucionario.
En la página 351 de la edición que te indico, en un fragmento del artículo Bonapartismo, fascismo y guerra, inacabado a la muerte de Trotsky el 20 de agosto de 1940, se condensa en un sólo párrafo el ciclo político específico que conduce al fascismo.
2º Un demoledor análisis de los errores estratégicos y tácticos de la III Internacional que llevaron a la clase obrera alemana a la derrota y al desastre frente a los nazis.
3º Un impresionante repertorio de consejos tácticos y estratégicos, aún hoy útiles para una acción revolucionaria correcta. Muchas veces condensados en lúcidas consignas:
“Marchar separados, golpear juntos”;
“No son los cuadros quienes crean la idea sino la idea la que crea los cuadros”;
“Los cuadros marxistas, capaces de dirigir la revolución proletaria, se educan mediante el estudio profundo, permanente y continuado de las tareas y de las divergencias”:
“Hay que tener una actitud seria hacia los obreros reformistas”;
“Este partido (el socialdemócrata) cargado de crímenes, todavía se encuentra a la cabeza de millones de obreros. No caerá por sí mismo. Hay que saber cómo derrocarlo”;
“lo que está en cuestión no es cómo interpretar una situación política, sino cómo transformarla de manera revolucionaria”;
“El realismo marxista es un prerrequisito del optimismo revolucionario”,
“Las masas no son en absoluto arcilla con la que pueda uno moldear lo que desee”;
“la papeleta del voto no es decisiva en la lucha de clases”;
“la representación parlamentaria de una clase oprimida está considerablemente por debajo de su fuerza real, e inversamente, la representación de la burguesía, incluso un día antes de su caída, será siempre la mascarada de su fuerza imaginaria”; etc., etc., etc.
Una increíble demostración de la eficacia y el acierto de la capacidad prospectiva del materialismo histórico y dialéctico cuando es tan brillantemente ejercida como lo hizo en esta obra Trotsky. No voy aquí ni siquiera a enunciarte los asombrosos aciertos de ese tipo del libro (son demasiados para el espacio que tengo). Ya los encontrarás leyendo. Un sólo botón de muestra:
“La victoria del fascismo implicaría forzosamente una guerra (de Alemania) contra la URRS….formará un frente común con… Rumania, los otros estados limítrofes y con Japón en el Extremo Oriente”; “El capitalismo americano entrará en una fase de imperialismo monstruoso, de carrera armamentista, de injerencia en los asuntos del mundo entero”. Esto está escrito el 26 de noviembre de ¡¡¡¡1931!!! y publicado en el Biulleten Oppozitsii nº 25-26 de noviembre-diciembre de 1931.
Supongo que habrás notado mi entusiasmo por este libro. Te garantizo que lo compartirás cuando lo leas.

Trotsky: La revolución española

Se trata de una amplia serie de documentos de varia forma (artículos, entrevistas, folletos, críticas de libros, etc) escritos por Trotsky sobre el proceso revolucionario español que se desarrolla a lo largo del decenio de loa años treinta. Te lo incluyo en el itinerario porque me parece necesario que conozcas los análisis de un genio como Trotsky sobre un proceso que tanto nos ha afectado y sigue afectándonos.
Hay un texto estremecedor en el libro. Es el informe de las sesiones del 14 y 15 de abril de 1937 de la Comisión Dewey. La Comisión de Encuesta sobre los Procesos de Moscú se había formado en los Estados Unidos bajo la presidencia de John Dewey. Como Trotsky tenía prohibida la entrada en Estados Unidos, la Comisión se transladó a México para interrogarle del 10 al 17 de abril de 1937. Una pregunta de Carleton Beals, miembro de la Comisión permitió a Trostsky precisar su posición sobre la situación en España durante las 8ª y 9ª sesiones.
Te impresionará no sólo (aunque ya es suficiente) la nitidez y claridad del análisis de la situación. Sino la asombrosa precisión de su visión prospectiva. Recuerda que las fechas de las sesiones son 14 y 15 de abril de 1937. Y date cuenta de que en ellas Trotsky dice:
“La victoria de Franco está asegurada por la política actual de la Komintern”
“La política de Stalin en España no repite tanto la política de Kerenski en 1917 como la política de Ebert-Scheidemann durante la revolución alemana de 1918. La victoria de Hitler ha sido el castigo por la política de Ebert-Scheidemann. En Alemania el castigo no llegó sino quince años después. En España llegará antes de quince meses”
“Si el fascismo triunfa en España, Francia se hallará cogida en un cepo del que no podrá escaparse. La dictadura de Franco significará la aceleración inevitablemente de la guerra europea, en las condiciones más difíciles para Francia. Es inútil decir que una nueva guerra europea desangraría al pueblo francés hasta la última gota de sangre y lo conduciría a la decadencia, y asestaría al mismo tiempo un golpe terrible a la humanidad entera”.

Mao Tse Tung:Una selección de obras suyas sobre la guerra revolucionaria y China.

Mao Tse Tung es, al lado de Marx, Lenin y Trotsky, otra de las gigantescas figuras que el comunismo ha aportado a la humanidad en los dos últimos siglos. Déjame que me autocite. En mi libro Negación vasca radical del capitalismo mundial, (Ediciones VOSA S.L., Madrid, 1994. 291 páginas) comento con cierta amplitud el gigantesco éxito de la obra política de Mao evidenciado por liberar de la explotación y de la miseria a la quinta parte de la humanidad. En las páginas 172, 177 y 180 digo:
“Estoy seguro de ganarte lo que quieras apostar a que si te pido que me des el nombre de los dos Estados cuya economía es más voluminosa, cuya producción de bienes y servicios es mayor, me dirás Estados Unidos y Japón. Y te equivocarás. Porque hace ya bastantes años que LA SEGUNDA ECONOMIA DEL MUNDO ES LA CHINA, detrás de la de Estados Unidos y por delante de la del Japón

El núcleo de ese argumento es la realidad del crecimiento económico chino y la realidad de que el tramo decisivo de ese crecimiento, el que ha arrancado a China de la miseria y el hambre creados en el Tercer Mundo por el capitalismo, se ha producido precisamente porque el Partido Comunista Chino desconectó a China del capitalismo y aplicó otra ley del valor.

aún aceptando las tasas de crecimiento chino desde 1978 que ahora los capitalistas nos alaban a todo trapo como fruto maravilloso de la introducción parcial del capitalismo en China por Deng, el hecho clave es que es inesquivable que a la política maoísta, a la acción del Partido Comunista Chino hasta 1978, NO HAY MAS REMEDIO QUE APUNTARLE EL EXITO DE HABER LLEVADO A CHINA, desde la miseria y la destrucción acumuladas en 1949 por un siglo de explotación semicolonial capitalista, por la guerra de agresión japonesa que se solapa con la II Guerra Mundial y por la guerra civil que acaba con la victoria comunista, HASTA UN NIVEL QUE ¡EN 1978! ERA UNA CUARTA PARTE SUPERIOR AL QUE TARDARIA AUN DOCE AÑOS (HASTA 1991) EN ALCANZAR FRANCIA (en el caso de que la tasa haya sido del 8,5% en el período 1978-1991) O HASTA UN NIVEL SOLO UNA DECIMA PARTE INFERIOR AL QUE EL REINO UNIDO DE LA GRAN BRETAÑA TARDARIA DOCE AÑOS EN ALCANZAR (en el caso de que aquella tasa hubiera sido del 12,5%).
Es preciso que te des bien cuenta de hasta qué punto eso es un éxito excepcional. En el casi siglo y cuarto que va del año 1870 al de 1988 sólo un Estado (Japón) ha conseguido unirse, por su enriquecimiento y por el crecimiento de su capacidad de producción, al pelotón de los Estados ricos, al pelotón de los Estados que en el siglo XIX explotaban colonias y que por ello se han mantenido en la senda del enriquecimiento, del incremento de su capacidad de producción. Los casos del ingreso en ese club de Arabia Saudí y Kuwait no cuentan en realidad dada su reducida población y la excepcionalidad de sus reservas petrolíferas. Chile y Argentina que en 1870 parecía que iban a ingresar han sido excluídos. Portugal perdió su plaza como la perdió el Estado espaÑol que anda haciendo agónicos esfuerzos para recuperarla. Los datos que acabamos de repasar nos indican que ha habido otra excepción: China. QUE HA LOGRADO EL EXITO DESCONECTANDOSE DEL CAPITALISMO.” Y Mao fue la pieza clave de ese Partido comunista chino.
En el segundo itinerario de lecturas te incluyo obras de Mao tan esplendorosas y valiosas como Sobre la contradicción y Sobre la práctica. Pero en este primer itinerario te incluyo una selección de obras suyas sobre la guerra revolucionaria y China que son otro ejemplo para ti de la aplicación del materialismo histórico y de la dialéctica para el análisis de una coyuntura concreta de la lucha de clases.
1) La guerra revolucionaria. Ediciones Grijalbo S.A., Barcelona, 1974. 158 páginas. (Escrito con el título “Problemas Estratégicos de la Guerra Revolucionaria en China” en diciembre de 1936 en Yenan convertida en la capital roja).
2) Problemas de la guerra y de la estrategia. Editorial Abraxas, Buenos Aires, 1972. Páginas 7-26. (Texto fechado el 6 de noviembre de 1938. Son parte de las conclusiones presentadas por Mao en la VI Sesión Plenaria del Comité Central elegido en el VI Congreso Nacional del Partido Comunista de China). Los epígrafes son:
Las características de China y la guerra revolucionaria
La historia militar del Kuomintang
La historia militar del partido comunista de China
Los cambios de estrategia militar del partido durante la guerra civil y la guerra nacional
El papel estratégico de la guerra de guerrillas antijaponesa
prestar atención al estudio de los problemas militares
3) La revolución china y el partido comunista de China. Editorial Abraxas, Buenos Aires, 1972. Páginas 27-61. (Libro de texto escrito por Mao en el invierno de 1939 con la colaboración de algunos camaradas de Yenán. El primer capítulo fue escrito por los colaboradores y revisado por Mao que escribió el segundo).
Los epígrafes son:
Capitulo I. La sociedad china: La nación china. La antigua sociedad feudal. La sociedad colonial, semicolonial y semifeudal de nuestros días.
Capitulo II. La revolución china. Los movimientos revolucionarios de los últimos cien aÑos. Los blancos de la revolución china. Las tareas de la revolución china. Las fuerzas motrices de la revolución china (La clase terrateniente. La burguesía. Los diversos sectores de la pequeÑa burguesía, aparte del campesinado. El campesinado. El proletariado. El lumpemproletariado). El carácter de la revolución china. Las perspectivas de la revolución china. La doble tarea de la revolución china y el partido comunista de China.
4) Sobre la nueva democracia. Editorial Abraxas, Buenos Aires, 1972. Páginas 63-115. (escrito por Mao en enero de 1940. Apareció en el primer número de la revista CULTURA CHINA fundada en Yenán en el mismo mes y aÑo).
Los epígrafes son: ¿Adonde ha de ir China?. Nos proponemos construir una nueva China. Características históricas de China. La revolución china, parte de la revolución mundial. La política de Nueva Democracia. La economía de Nueva Democracia. Refutación de la dictadura burguesa. Refutación de la palabrería de “izquierda”. Refutación a los recalcitrantes. Los viejos y los nuevos Tres Principios del Pueblo. La cultura de Nueva Democracia. Características históricas de la revolución cultural de China. Los cuatro períodos. Desviaciones en el problema de la naturaleza de la cultura. Cultura nacional científica y de masas. 

Friedrich Engels: La situación de la clase obrera en Inglaterra

(Escrito en alemán en 1845 en Barmen -Prusia Renana-. Título original Die Lage der arbeitenden Klasse in England, 1845).
Se trata, nada más y nada menos, que de la primera obra marxista de investigación sociológica “con trabajo de campo: observación participante”. La obra que evidencia que la sociología marxista nace (a diferencia de como sucede con la que alumbran los otros “padres fundadores” de la Sociología : Comte, Spencer, etc) apoyándose en una riquísima aportación de material empírico experimental.
De 1842 a 1844 Engels -nacido en 1820- trabaja en la empresa Ermen and Engels de Manchester. Y aprovecha la estancia. Como él mismo dice en su dedicatoria (“A la clase trabajadora de Gran Bretaña”):
“Trabajadores:…He vivido bastante entre vosotros para conocer algo de vuestra condición; a vuestro conocimiento he dedicado mi mayor solicitud; he estudiado, cuando me fue posible, los varios documentos oficiales y no oficiales; no me contenté con esto; quise, más que el conocimiento abstracto de mi asunto, sentí la necesidad de veros en vuestras mismas casas, de observaros en vuestra vida cotidiana, de charlar con vosotros respecto de vuestras condiciones de vida y sufrimiento, de asistir a vuestras luchas contra el poder político y social de vuestros opresores.
He hecho así: abandoné la compañía, los convites, el vino de oporto y el champaña de las clases medias, y he dedicado mis horas de ocio, casi exclusivamente, a establecer relación con simples trabajadores…”.
Fue así como Engels elaboró la obra de la que Lenin dijo que es “uno de los mejores trabajos de la literatura socialista mundial”. Además de ser también un clásico de la Sociología mundial.
Fue Lenin quien señaló que “Engels fue el primero en afirmar que el proletariado no sólo constituye una clase que sufre sino que precisamente la miserable situación económica en que se encuentra le impulsa inconteniblemente hacia delante y le obliga a luchar por su emancipación definitiva”.
Libro decisivo porque expresa el conocimiento acumulado que Engels, que ya conocía personalmente a Marx desde 1842, aportó al alumbramiento conjunto por Marx y él del materialismo histórico.
Libro decisivo y también aleccionador para la mismísima hora presente porque las condiciones descritas por Engels (¡por ejemplo las bestialidades del trabajo infantil!) pueden hoy todavía contemplarse en los países de incipiente y/o reciente industrialización, en los lugares de “deslocalización productiva” actual.

Karl Marx: El Capital.

(Escrito por Marx en alemán. En 1851 se propuso terminarlo “en cinco semanas”. En 1859 se dio de plazo “seis semanas”. “En los últimos días de 1865 -nos cuenta su biógrafo Franz Mehring- puso término a su trabajo, pero sólo en la forma de un gigantesco manuscrito que, en aquellas condiciones, nadie, fuera de él mismo, ni el propio Engels, hubiera podido editar. Sobre esa masa imponente fue modelando desde enero de 1866 a marzo de 1867, el primer volumen del “Capital” en su forma clásica…..En noviembre de 1866 salió el primer manojo de cuartillas con destino a Otto Meissner, un editor hamburgués… A mediados de abril de 1867, Marx entregó personalmente en Hamburgo el resto de su obra…el 16 de agosto de 1867, a las dos de la mañana, pudo por fin comunicar a Engels que acababa de dar el “tírese” al último pliego (el 49 de la obra”. Título original Das Kapital. Kritik der politischen Oekonomie. Buch I: Der Produktionsprocess des Kapitals, Verlag von Otto Meissner, Hamburg, 1867).
No voy a encomiarte El Capital. Cualquier persona culta sabe que ese libro ha supuesto para la humanidad una revolución superior a la que para Europa supuso afirmar que era la Tierra la que daba vueltas al Sol y no al revés. Estas líneas son una “guía de lectura” y no una crítica bibliográfica y lo que voy a decirte se encamina precisamente a guiar tu lectura del Libro Primero de El Capital.

Voy a hacerte una propuesta que muchos reputarán herética. Voy a proponerte, basado en mi experiencia de muchos años con muchos compañeros y compañeras, que alteres el orden de lectura de los capítulos. Sucede que al editar su obra Marx, que era cuando se dedicaba a ello un formidable propagandista, actuó más como científico que como propagandista. Y, a sabiendas, colocó al comienzo del Libro Primero sesenta páginas fundamentales pero que exigen mucho esfuerzo del lector y que, por ello, no vacilo en afirmar que han provocado que millones (quizá decenas de millones) de obreros y no obreros del mundo hayan abandonado su intento de leer El Capital y, además, se hayan hecho una idea completamente separada de la realidad sobre su contenido, perdiéndose por ello: 1) la oportunidad de enriquecimiento personal; 2) la apropiación de conocimientos; 3) el abastecimiento de argumentos para el combate; Y 4) el genuino y muy real PLACER que su lectura proporciona.

Insisto en que Marx era muy consciente de la dificultad que a sus lectores planteaba su decisión. También te insisto en que, si es cierto que conscientemente la tomó, también lo es que al hacerlo SE EQUIVOCO grandemente. En efecto, el prólogo a la primera edición comienza precisamente explicando esa dificultad. Dice así:
“La obra cuyo primer tomo entrego al público es la continuación de mi trabajo Contribución a la crítica de la economía política, publicado en 1859. La prolongada pausa entre comienzo y continuación se debió a una enfermedad que me ha aquejado durante años e interrumpido una y otra vez mi labor.
En el primer capítulo del presente tomo se resume el contenido de ese escrito anterior. Y ello no sólo para ofrecer una presentación continua y completa. Se ha mejorado la exposición. En la medida en que las circunstancias lo permitieron, ampliamos el desarrollo de muchos puntos que antes sólo se bosquejaban, mientras que, a la inversa, aquí meramente se alude a aspectos desarrollados allí con detenimiento. Se suprimen ahora por entero, naturalmente, las secciones sobre la historia de la teoría del valor y del dinero. Con todo, el lector del escrito precedente encontrará, en las notas del capítulo primero, nuevas fuentes para la historia de dicha teoría.
LOS COMIENZOS SON SIEMPRE DIFICILES, Y ESTO RIGE PARA TODAS LAS CIENCIAS.(las mayúsculas de este párrafo las he puesto yo). LA COMPRENSION DEL PRIMER CAPITULO, PRESENTARA POR TANTO LA DIFICULTAD MAYOR. HE DADO EL CARACTER MAS POPULAR POSIBLE A LO QUE SE REFIERE MAS CONCRETAMENTE AL ANALISIS DE LA SUSTANCIA Y MAGNITUD DEL VALOR. La forma de valor, cuya figura acabada es la forma de dinero, es sumamente simple y desprovista de contenido. No obstante, hace mas de dos mil años que la inteligencia humana procura en vano desentrañar su secreto, mientras que ha logrado hacerlo, cuando menos aproximadamente, en el caso de formas mucho más complejas y llenas de contenido. ¿Por qué? Porque es más fácil estudiar el organismo desarrollado que las células que lo componen. Cuando analizamos las formas económicas, por otra parte, no podemos servirnos del microscopio ni de reactivos químicos. LA FACULTAD DE ABSTRAER DEBE HACER LAS VECES DEL UNO Y LOS OTROS.

Para la sociedad burguesa la forma de mercancía, adoptada por el producto del trabajo, o la forma de valor de la mercancía, es la forma celular económica. Al profano le parece que analizarla no es más que perderse en meras minucias y sutilezas. Se trata, en efecto, de minucias y sutilezas, pero de la misma manera que es a ellas a que se consagra la anatomía micrológica.
EXCEPTUANDO EL APARTADO REFERENTE A LA FORMA DE VALOR, A ESTA OBRA NO SE LE PODRA ACUSAR DE SER DIFICILMENTE COMPRENSIBLE. Confío, naturalmente, en que sus lectores serán personas deseosas de aprender algo nuevo y, por tanto, también de pensar por su propia cuenta.”
¿Lo ves?. ¿Ves como el mismo Marx era consciente de la “dureza” de sus primeras páginas?. Pero es que tenemos una prueba aún más explícita de esa consciencia. En el prólogo a la edición francesa dice Marx:

“Londres, 18 de marzo de 1872
Al ciudadano Maurice La Châtre
Estimado ciudadano.
Aplaudo su idea de publicar por entregas periódicas la traducción de Das Kapital. En esta forma la obra será más accesible a la clase obrera, consideración que para mí prevalece sobre cualquier otra.
Ese es el lado bueno de la medalla, pero veamos el reverso. el método de análisis empleado por mí, y que hasta el presente no había sido aplicado a las cuestiones económicas, HACE QUE LA LECTURA DE LOS PRIMEROS CAPITULOS RESULTE NO POCO ARDUA, Y ES DE TEMER QUE EL PUBLICO FRANCES, SIEMPRE IMPACIENTE POR LLEGAR A LAS CONCLUSIONES, AVIDO DE CONOCER LA RELACION ENTRE LOS PRINCIPIOS GENERALES Y LOS PROBLEMAS INMEDIATOS QUE LO APASIONAN, SE DESALIENTE AL VER QUE NO PUEDE PASAR ADELANTE DE BUENAS A PRIMERAS. (estas mayúsculas también las he puesto yo)
Nada puedo contra ese inconveniente sin embargo debo advertir y prevenir acerca de él a los lectores que buscan la verdad. En la ciencia no hay caminos reales, y sólo tendrán esperanzas de acceder a sus cumbres luminosas aquellos que no teman fatigarse al escalar por senderos escarpados.
Reciba usted, estimado ciudadano, las seguridades de mi devoto aprecio.
Karl Marx”
No te confundas. Esas páginas son esenciales y deben ser leídas y estudiadas y comprendidas. Pero no necesariamente al empezar como quiso Marx. En primer lugar porque estaría bueno que, si felizmente nos hemos desembarazado de la alienación religiosa, fuéramos a colocar a Marx en un altar y, en vez de tratarlo como lo que es “un compañero de lucha que sabía tanto como él sabía” (Wallerstein dixit), y aceptáramos todo lo que decidió y dijo salmodiando en respuesta “palabra de Dios”.
En segundo lugar porque el único modo de validar la teoría es la práctica. Y la práctica nos dice que Marx metió la pata al insistir en colocar ahí esos capítulos y al exhortar a sus lectores para que “se fatigaran escalando senderos escarpados”. porque la práctica nos dice que millones de esforzados y bienintencionados compañeros y compañeras se han roto la crisma por esos senderos abandonando la lectura iniciada. (Y, entre paréntesis, agarrando un complejo altamente pernicioso respecto de su capacidad para “leer teoría”).
Por eso te propongo “saltarte” esos capítulos al empezar a leer El Capital y seguir otro orden de lectura. Que después te señalaré.
Lo que pretendo es que descubras, leyéndolo, que en El Capital hay, por lo menos (son muchos más), dos libros. Uno es el que consiste en una gigantesca, monumental, elaboración científica y teórica que ha supuesto una apertura decisiva en el horizonte mental de la humanidad. Que en el campo de las ciencias del hombre iguala o supera a lo que en la Astronomía supusieron Kepler, Copérnico y Galileo juntos o en el de las ciencias físicas y naturales Newton, Darwin y Einstein juntos. Es refiriéndose a esa trascendencia de la aportación de El Capital que se dice que si ninguna persona culta puede hoy dejar de ser darwiniana y tiene que entender benévolamente que el relato de la creación en seis días es una metáfora poética (aunque los alienados rabíes israelíes le monten el cirio a MacDonalds por regalar figuritas de los heréticos dinosaurios que heréticamente se dice que vivieron hace sesenta millones de años). O que si ninguna persona culta puede hoy afirmar que el Sol da vueltas alrededor de la Tierra y no puede ser ptolemaico y tiene que ser copernicano, tampoco hoy una persona culta puede dejar de ser marxiana. Tampoco puede prescindir de la revelación científica que Marx nos ha legado (sobre todo en El Capital) sobre el funcionamiento de la economía y de la sociedad.

Pero, junto a ese libro científicamente decisivo que hay en El Capital, cualquier lector (que escale las escarpadas pendientes de esos primeros capítulos, que supere su “barrera” o que, como yo te recomiendo, la rodee o se la salte) encuentra otro libro que está en los mismo tomos. Un libro que es una magistral descripción sociológica de los horrores y la brutalidad de la sociedad industrial inglesa del siglo XIX, de la miseria y el dolor y el sufrimiento generados por el desarrollo del capitalismo industrial inglés y que es perfectamente aplicable a la realidad de esos mismos horrores y brutalidad que HOY se están produciendo en muchas -demasiado extensas y demasiado pobladas- partes del planeta. El propio Marx advertía en el prólogo de la primera edición que podría haber escrito una descripción análoga sobre la realidad alemana “si nuestros gobiernos y parlamentos, como en Inglaterra, designaran periódicamente comisiones investigadoras de la situación económica; si a esas comisiones se les confirieran los mismos plenos poderes de que gozan en Inglaterra para investigar la verdad; si a tales efectos se pudieran encontrar hombres tan competentes, imparciales e inflexibles como los inspectores fabriles ingleses, como sus autores de informe médicos acerca de la “Public Health” (salud pÚblica), sus funcionarios encargados de investigar la explotación de las mujeres y niños y las condiciones de vida y alimentación, etc”.
Marx realizó una hercúlea labor de paciente lectura, acopio, anotación, crítica y análisis de esos informes ingleses y los integró en El Capital. De forma que sus descripciones de la realidad inglesa no tienen la frivolidad, la superficialidad y la temeridad de los “reportajes” de los periodistas capitalistas actuales que después de cinco días en Corea del Sur nos explican con seriedad de asno solemne “Así es hoy Corea del Sur”. Sino que tienen la solidez y el aporte de pruebas materiales contrastadas y de pruebas documentales y detalladas del mejor alegato que cualquier acusador de los Juicios de Nuremberg haya hecho.

Pero si páginas y páginas y páginas y la mayoría aplastante de los capítulos de este Libro Primero son esos alegatos solidísimos de acusación de crímenes y horrores que acabo de decirte y no irresponsables, temerarios e indocumentados panfletos sucede que están escritos con el fuego, con la pasión y con la cólera del mejor escritor conocido de artículos de combate y de panfletos (probablemente Trotsky). Templados por una sutilísima pero patente para el lector ironía, por la preocupación de narrar los hechos como pruebas para una argumentación y una construcción científica y por una amplísima y profunda cultura que le permite a Marx ilustrar casi cada página con una referencia histórica o literaria (te asombrará ver cuánto Shakespeare hay en El Capital).
Leer ese otro libro que está en El Capital (que es también El Capital como lo es la construcción científica levantada sobre esos materiales) supone leer un relato vibrante, acusador de crímenes, desenmascarador de mentiras, flagelador de miserables. Supone leer un relato de aventuras no inventadas sino muy reales, chorreante de sangre y de violencia, de abnegación y de vileza, de sacrificios y de expoliaciones.
Bien. Si te he convencido ponte a leer el Libro Primero de El Capital siguiendo mi heterodoxo itinerario (es obvio que hay otros posibles pero a mí me ha funcionado éste cuando se lo he recomendado a compañeros). Empieza por el final, por los dos capítulos finales: el XXIV “La llamada acumulación originaria” y el XXV “La teoría moderna de la colonización” (en la edición de SIGLO XXI de la que te he hablado están en las páginas 891 a 967 en el volumen 3). Salta al capítulo VIII y lee los siguientes hasta el final. Y por fin vuelve a los capítulos I a VII.
Y buen viaje.

Hablemos ahora brevemente, aunque ya sabes que te los incluyo en el segundo itinerario que recomiendo, de los Libros Segundo y Tercero de El Capital publicados por Engels en 1885 y 1894 después de la muerte de Marx y gracias a un dificilísimo y meritorio trabajo sobre los manuscritos. (Título original Das Kapital. Kritik der politischen Oekonomie. Buch II: Der Cirkulations des Kapitals Verlag von Otto Meissner, Hamburg, 1885 y Das Kapital. Kritik der politischen Oekonomie. Buch III: Der Gesammtprocess der kapitalistischen Produktion Verlag von Otto Meissner, Hamburg, 1894).

Immanuel Wallerstein: El moderno sistema mundial

(Primera edición en inglés bajo el título The modern world-system. Capitalist agricultura and the origins of the European world-economy in the sixteenth century, Academic Press, Inc., Nueva York, 1974)
En la reseña del nº 2 de los textos que te recomiendo en este itinerario, otra obra de Wallerstein (El capitalismo histórico), ya te indiqué que “He dicho y escrito en varios sitios que estimo que Immanuel Wallerstein es el Marx del siglo XX.” y que ha corregido errores de Marx.
En efecto. No dudo en absoluto cuando afirmo que la obra de Wallerstein significa la prolongación, la corrección y la superación de la obra de Marx. Wallerstein prolonga la obra de Marx precisamente de la forma que Marx hubiera aprobado: sin miedo reverencial a la misma, corrigiéndola y superándola con los datos y los hechos que Marx equivocó o que, simplemente, fue imposible que conociera. Wallerstein formula un programa de acción sobre la obra de Marx: “Utilicemos, pues, sus escritos del único modo sensato: como los de un compañero de lucha que sabía tanto como el sabía.” Es más que evidente que Wallerstein ha cumplido ese programa.
La obra de Wallerstein muestra de modo eminente dos rasgos cruciales que también confirieron su carácter monumental a la obra de Marx: una fantástica, casi increíble, acumulación de información pertinente y una genial capacidad de crítica y de síntesis de esa informaci6n. Que son los requisitos y las palancas que permiten a ambos dar el salto creador e innovador a los hallazgos que iluminan nuestro conocimiento del mundo y de su funcionamiento en su totalidad.

Wallerstein prolonga también a Marx en su común convicción de que el conocimiento es una herramienta característica del homo faber, del hombre definido por su capacidad de transformación del mundo. “La capacidad del hombre -dice Wallerstein- para participar inteligentemente en la evolución de su propio sistema depende de su habilidad para percibirlo en su totalidad.” Y, como Marx, Wallerstein elige posición y se configura como “traidor de clase” cuando dice: “En la medida en que queramos un mundo más igualitario y más libertario, hemos de comprender las condiciones bajo las cuales estos estados del ser son realizables. El hacerlo requiere en primer lugar una clara exposición de la naturaleza y la evolución del sistema mundial moderno hasta hoy, y la gama de desarrollos posibles en el presente y en el futuro. Tal clase de conocimiento supondría poder. Y en el marco de mi compromiso sería un poder que resultaría especialmente útil para aquellos grupos que representan los intereses de la parte mayor y más oprimida de la población mundial”.
El acierto principal, el “huevo de Colón” de la obra de Wallerstein, es algo aparentemente muy simple y que estaba ya implícito en la obra de Marx: que para reconstruir la historia de la actual sociedad capitalista analizando los cambios sociales que han conducido a ella “la unidad correcta de análisis era el sistema mundial y que los Estados soberanos debían ser considerados tan sólo como un tipo de estructura organizativa entre otras en el seno de este único sistema mundial”.
Voy a resistir a la tentación de transcribirte extensas citas de El moderno sistema mundial. En dos obras mías (también en línea en esta Web) Negación vasca radical del capitalismo mundial y “Problema español”/”problema vasco”. La economía-mundo según Wallerstein y los últimos 150 años de lucha de clases en Euskadi Sur encontrarás esas extensas citas toda vez que yo, que me reclamo tan discípulo de Wallerstein como de Marx, he construido mi interpretación del conflicto que enfrenta a España con el Sur de Euskal Herria aplicando el método y los conceptos claves de Wallerstein y prolongando al siglo XIX español el análisis que Wallerstein hace en El moderno sistema mundial I y II de la evolución de España.

Sí te añadiré aquí una recomendación sobre la lectura de estos dos libros de Wallerstein. Para ella te será de extrema utilidad haber seguido la recomendación que te he hecho en esta Guía de que te consigas y tengas bien a mano en estas lecturas que te recomiendo el Atlas Histórico Mundial (Volúmenes I y II) de Hermann Kinder y Werner Hilgemann, Ediciones ISTMO, Colección Fundamentos 1, Madrid 1990 (es la 15ª edición, debe haber otras). U otra obra similar. Porque te insisto en lo que ya te he dicho aquí: que Wallerstein exhibe en estos dos tomos una fantástica, casi increíble, acumulación de información pertinente. Referida a hechos y procesos históricos de los que es posible que o no tengas ni idea o tengas una muy vaga. Y a cada paso tendrás que situarte cronológica y geográficamente. Para lo cual. como primera ayuda, te servirá ese Atlas. Te contaré como anécdota personal que yo tenía tan sólo la muy vaga idea que proporciona el Bachillerato español de los varios episodios de la Guerra del Norte que enfrentó a Suecia, Prusia y Rusia en los siglos XVII y XVIII. Y, como quiera que en el segundo tomo Wallerstein contempla con atención esa Guerra como clave para el posterior ascenso de Prusia a la condición de Estado del centro, tuve que “ponerme las pilas” y acopiarme los mínimos conocimientos necesarios para seguir el texto.
Recomendación complementaria es que no dejes de leerte las notas a pie de página “cuando tocan”, es decir en el momento en que leas la página en la que figuran (hay gente que deja la lectura de esas notas para después de haber acabado de leer el texto). Esas notas son fruto de ese fantástico trabajo de acumulación de información que ya te he mencionado. Perdérselas es perder entre un 30 y un 40% del fruto que puedes sacar de la lectura de esta obra. Te pondré un ejemplo concreto: es en las extensas notas que figuran en las páginas 295, 296 y 297 del tomo I en dónde se contiene una validísima información sobre la revolución de los Países Bajos contra los Reyes de España, caracterizando a Holanda como la primera nación verdaderamente capitalista y burguesa y explicando como es un ejemplo (el primero) de una revolución burguesa en la que una clase (la burguesía) conduce una alianza de clases en una guerra de independencia y en la creación de una nación. Y más cosas del más alto interés para los problemas de hoy de los vascos.

En fin, acabo ya. Lee y estudia (léelo con papel y lápiz al lado) El moderno sistema mundial. Entenderás como ha nacido y crecido el capitalismo, entenderás mejor el capitalismo de hoy. Entenderás mejor el mundo en el que vives y la gente con la que tienes que luchar.

Isaac Deutscher: Trotsky. El profeta desarmado (1921-1929)

(Título original: The Prophet Unarmed. Trotsky: 1921-1929, Oxford University Press, Inc., Nueva York/Londres, 1959).
En la reseña del texto nº 15 de este itinerario (15. Isaac Deutscher: Trotsky. El profeta armado (1879-1921)) ya te dije que: 1) Deutscher es un excepcional historiador; 2) antes que excepcional historiador es un excelente marxista (condición precisamente de lo excepcional historiador que es); 3) Sus obras son ejemplos eminentes de esa práctica teórica de la que tanto te vengo hablando en estas páginas. Y como realizador de esa práctica estuvo también inmerso en la lucha cruda y dura.
Voy a insistirte aquí en este último punto. Desde mediados del decenio de los veinte militó activamente en el Partido Comunista de Polonia, fue el principal portavoz de la oposición en el seno del partido influida poderosamente por las ideas de Trotsky y en 1932 ganó el récord de ser el primer miembro del Partido polaco expulsado por su antistalinismo. Te lo cuento no sólo para ilustrar con otro ejemplo esa fundamental unidad de práctica y teoría que se da en los grandes teóricos comunistas sino para explicar las relaciones personales que le permitieron tener un acceso de excepcional primera mano a las experiencias de testigos y protagonistas de los hechos que narra y a los documentos en muchos casos desconocidos hasta que Deutscher los publica. Testimonios y documentos imprescindibles para poder elaborar este libro con el nivel de calidad histórica que alcanza.
En efecto, Trotsky. El profeta armado (1879-1921) abarca, en palabras del propio Deutscher en el prefacio, “los años que constituyeron en muchos aspectos, el período formativo de la Unión Soviética. Comienza con el año 1921 y las derivaciones de la guerra civil, con Trotsky todavía en la cúspide del poder, y termina en 1929 con Trotsky en camino de Constantinopla y la Unión Soviética entrando en la época de la industrialización y la colectivización forzosas. Entre esos años se desenvuelve el drama del partido bolchevique, que después de la muerte de Lenin, se vio lanzado a lo que fue probablemente la más feroz e importante controversia política de los tiempos modernos, inseguro en sus lineamientos políticos y buscando su rumbo a tientas, atrapado en extraordinarias tensiones sociales y políticas y en la lógica del sistema unipartidista, y sucumbiendo a la autocracia de Stalin. Durante todo este período, Trotsky se encuentra en el centro de la lucha como el principal adversario de Stalin, el único candidato de alternativa a la jefatura bolchevique, el partidario “prematuro” de la industrialización y la economía planificada, el crítico del Socialismo en un Sólo País y el adalid de la “democracia proletaria”.
Esa es precisamente la razón de que te recomiende la lectura de este libro. Hoy la URSS ha desaparecido por implosión (te remito a mi explicación de ese fenómeno en las 42 páginas del tercer capítulo de mi libro Negación vasca radical del capitalismo mundial también en línea en esta web) pero es imprescindible entender lo más completamente posible ese fracaso concreto de una experiencia revolucionaria que afectó a la vida de centenares si no de miles de millones de seres humanos. Una de las claves de esa explicación es la degeneración del partido comunista ruso. Y de ese tema habla precisa y luminosamente este libro.

Isaac Deutscher: Trotsky. El profeta desterrado (1929-1940)

(Título original: The Prophet Outcast. Trotsky: 1929-1940, Oxford University Press, Inc., Nueva York/Londres, 1963).
La mejor presentación que puedo hacerte de este libro es transcribirte los dos primeros párrafos de su prefacio. Dice Deutscher: “Este volumen concluye mi trilogía sobre Trotsky y relata el catastrófico desenlace de su drama. En el momento del desenlace, el protagonista de una tragedia es por lo general, más que personaje actuante, sujeto de la acción. Con todo, Trotsky siguió siendo hasta el fin la antípoda activa y combativa de Stalin, su único antagonista vocal. A lo largo de aquellos doce años de 1929 a 1940, ninguna voz pudo alzarse contra Stalin dentro de la URSS; y ni siquiera pudo escucharse un eco de las intensas luchas anteriores, excepto en las degradantes confesiones de culpabilidad a que fueron reducidos tantos de los adversarios de Stalin. En consecuencia, Trotsky pareció erguirse completamente solo contra la utocracia de Stalin. Fue como si un enorme conflicto histórico se hubiese comprimido en una controversia y una lucha a muerte entre dos hombres. El biógrafo ha tenido que demostrar cómo llegó a suceder tal cosa y se ha visto obligado a analizar detalladamente las complejas circunstancias y relaciones que, al mismo tiempo que le permitieron a Stalin “pavonearse con el atuendo del héroe”, hicieron de Trotsky el símbolo y el único portavoz de la oposición al stalininismo.

Por consiguiente, junto con los hechos de la vida de Trotsky he tenido que narrar los tremendos acontecimientos sociales y políticos de la época: la barahúnda de la industrialización y de la colectivización en la URSS y las Grandes Purgas; el colapso de los movimientos obreros alemán y europeo frente al asalto del nazismo; y el estallido de la Segunda Guerra Mundial. Cada uno de estos acontecimientos afectó al destino de Trotsky, y en relación con cada uno él libró su batalla contra Stalin. He tenido que detenerme en cada una de las principales controversias de la época, pues en la vida de Trotsky el debate ideológico es tan importante como las escenas de las batallas en las tragedias de Shakespeare: a través del debate se revela el carácter del protagonista mientras éste avanza hacia la catástrofe”.
Sólo unas palabras sobre uno de esos “tremendos acontecimientos sociales y políticos de la época”, sobre las Grandes Purgas. He aquí un terrible párrafo de este libro sobre las consecuencias del terror de ese período que llegó hasta comienzos de 1939 y del que Deutscher nos dice que fue “equivalente al genocidio político: destruyó toda la especie de los bolcheviques antiestalinistas. Durante los siguientes quince años del régimen de Stalin no quedó en la sociedad soviética, ni siquiera en las cárceles y los campos de concentración, ningún grupo capaz de plantearle un desafío. No se permitió la supervivencia de ningún centro de pensamiento político independiente. En la conciencia de la nación se produjo un tremendo hiato; su memoria colectiva fue despedazada; la continuidad de sus tradiciones revolucionarias fue liquidada; y su capacidad de formar y cristalizar cualquier noción anticonformista fue destruida. La Unión Soviética quedó finalmente, no sólo en su política práctica, sino incluso en sus procesos mentales ocultos, sin ninguna alternativa frente al stalinismo”.

Isaac Deutscher: Stalin. Biografía política

(Título original: Stalin. Biografía política Oxford University Press, Inc., Nueva York/Londres, 1949).

Este es el primero de los libros que Deutscher dedicó a las biografías de los dirigentes de la Revolución Rusa (véanse en esta Guía los números 15. Isaac Deutscher: Trotsky. El profeta armado (1879-1921), 24. Isaac Deutscher: Trotsky. El profeta desarmado (1921-1929) y 25. Isaac Deutscher: Trotsky. El profeta desterrado (1929-1940)). Publicado en inglés por primera vez en 1949, Deutscher le añadió después de la muerte de Stalin (ocurrida el 6 de marzo de 1953) un Post sciptum Los últimos años de Stalin, incluido en la edición que manejo y cito.
Es un libro cuya lectura es dramática para cualquier comunista por cuanto que buena parte de él es la narración de la feroz degeneración stalinista de la Revolución Rusa. Pero de lectura obligada porque los crímenes de Stalin son un hecho histórico que es preciso conocer, entender y reconocer como desviaciones de un proceso revolucionario. Los editores describían así el libro en su solapa: “En esta biografía política del hombre que gobernó a la Unión Soviética durante un cuarto de siglo, Isaac Deutscher ha cumplido la difícil tarea de enfrentarse con objetiva actitud de historiador a los grandiosos acontecimientos que determinaron el destino de millones de seres humanos. El Stalin que emerge del libro no es ni el jefe endiosado en torno al cual nació y se desarrolló el famoso culto a la personalidad ni la encarnación de todas las maldades políticas que han presentado los detractores sistemáticos del comunismo. Es un hombre dentro de una época y en él se resumen y cobran relieve humano las contradicciones, las grandezas y las miserias de todo un período histórico. En ese sentido, el protagonista de esta biografía lo es tanto José Stalin como la propia Revolución Rusa”.
En su Prefacio a una edición popular (la de Vintage Books, Inc, Nueva York, 1960) Deutscher explicaba que: “Yo terminé de escribir este libro cuando Stalin se encontraba en la cúspide de su poder y los últimos años de su mando pertenecían aún al futuro. Por necesidad interrumpí la historia de su vida y de su obra en los años 1945-46 y llegué a la conclusión de que, aunque todavía era demasiado pronto para formular “un juicio seguro sobre el hombre, sus aciertos y sus fracasos”, resultaba claro no obstante que Stalin pertenecía “a la estirpe de los grandes déspotas revolucionarios, la de Cromwell, Robespierre y Napoleón “. Stalin no era grande moral o intelectualmente, sino “por el alcance de sus empresas, la importancia de sus acciones, la vastedad del escenario que dominaba”. Revolucionario lo era “porque puso en práctica un principio fundamentalmente nuevo de organización social” y porque sobre la base de la propiedad pública y por medio de una economía planeada, industrializó y colectivizó la sociedad soviética, transformando así perdurablemente su estructura. “Finalmente su inhumano despotismo no sólo ha viciado una gran parte de sus logros, sino que aún puede provocar una violenta reacción contra éstos, en que la gente podría inclinarse a olvidar, durante cierto tiempo, contra qué reacciona: la tiranía del stalinismo o su ejecutoria progresista en lo social”.

Refiriéndome a la moda, corriente entonces, de asemejar a Stalin con Hitler, indiqué ciertamente sus similitudes, pero tuve buen cuidado de poner de relieve las diferencias: “Hitler fue el jefe de una contrarrevolución estéril, mientras que Stalin ha sido tanto el jefe como el explotador de una revolución trágica y contradictoria pero creadora…No hay una sola esfera en la que Hitler haya hecho avanzar a la nación alemana más allá del punto en que se encontraba cuando él tomó el poder. En la mayor parte de las esferas la ha hecho retroceder terriblemente… Stalin se propuso… extirpar la barbarie de Rusia recurriendo a medios bárbaros. Dada la naturaleza de los medios que empleó, buena parte de la barbarie… ha vuelto a renacer… Ello no obstante, la nación ha avanzado en la mayoría de las esferas de su existencia… Rusia es ahora la primera potencia industrial de Europa y la segunda del mundo. Su mente ha sido despertada de tal modo que difícilmente podrá adormecérsela otra vez.”
Deutscher fue quien, en otro lugar, denunció con nítida crudeza la brutalidad y la criminalidad de la desviación y degeneración stalinistas. Escribió y publicó que Stalin “utilizó todos los recursos del terror y del engaño para impedir que los obreros, y el pueblo en general, reclamaran sus derechos y su legado revolucionario… Como director de las purgas, Stalin fue el descendiente de Cromwell y Robespierre. Su terror fue mucho más cruel y repugnante que el de éstos, pues él ejerció el poder durante un período mucho más largo, en circunstancias más sobrecogedoras y en un país acostumbrado a lo largo de siglos a la bárbara brutalidad de sus gobernantes… El stalinismo, en efecto, puede describirse como la amalgama del marxismo con el primordial y salvaje atraso de Rusia”.
Deutscher ha seguido siempre la vieja regla que estipula que la verdad es siempre revolucionaria. Quiero destacarte unas páginas claves de su Stalin. Biografía política. Claves porque advierten que el comienzo de la degeneración del partido comunista ruso se produjo en vida de Lenin y como consecuencia de una decisión suya, con el voto a favor de Trotsky. Son las páginas finales del capítulo VI (213 a 218 de la edición que yo manejo y que te he reseñado aquí). En las que se relata cómo y por qué se acepta la idea de que un sólo partido debía gobernar a los Soviets y de que sólo un partido podría existir. Los párrafos clave son los que narran cómo y por qué en 1921 se prohibieron los grupos de oposición dentro del partido. Deutscher escribe que “La tarea que ahora se planteaba el bolchevismo, sin embargo, no era diferente a la de buscar la cuadratura del círculo. Para salvar las conquistas de la Revolución, tenía que suprimir el ritmo espontáneo de la vida política del país. Pero, al hacerlo, el Partido mutilaba su propio cuerpo y su propio espíritu”.
En fin, te recomiendo muy vivamente que no dejes de leer este texto.

Isaac Deutscher: La revolución inconclusa. 50 años de historia soviética.

(Título original: The Unfinished Revolution. Rusia, 1917-1967, 1967).
Es un texto excelente. Con aciertos especialmente notables. Por ejemplo el que subraya la importancia de la amnesia histórica inducida a la población de la URSS. Yo he insistido con alguna amplitud en mi Negación vasca radical del capitalismo mundial el peso que ese factor ha tenido en el mecanismo de implosión y hundimiento de la URSS. Deutscher avisaba sobre el asunto ya en 1967 subrayando “el hecho de que la sociedad soviética no se conoce a sí misma y está intensamente consciente de ello. La historia de este medio siglo es un libro cerrado para la intelectualidad soviética. Al igual de alguien que ha sufrido amnesia durante largo tiempo y apenas empieza a recuperarse, LA NACIÓN QUE NO CONOCE SU PASADO RECIENTE NO ENTIENDE SU PRESENTE. Décadas de falsificación stalinista han producido esta amnesia colectiva; y las medias verdades con que el XX Congreso ha iniciado la recuperación están obstruyendo el progreso ulterior.
Pero tarde o temprano la Unión Soviética deberá hacer inventario de este medio siglo a fin de que su conciencia política pueda desarrollarse y cristalizar en formas nuevas y positivas.
Esta es una situación de especial interés para los historiadores y los teóricos políticos; ofrece un ejemplo poco común, tal vez único, de la estrecha interdependencia de la historia, la política y la conciencia social… Aún en este año de aniversario, la mayoría de los dirigentes de 1917 siguen siendo no-personas; los nombres de la mayoría de los miembros del Comité Central, que dirigieron la insurrección de Octubre, siguen siendo inmencionables. Al pueblo soviético se le pide que celebre el gran aniversario, pero no se le permite leer una sola descripción de los acontecimientos que celebra. (Tampoco dispone de ninguna historia de la guerra civil)”
Hay muchos mas aciertos analíticos en estas conferencias. Por ejemplo su muy importante precisión acerca de que, en la época en que está hablando (1967) “los estratos superiores de la burocracia, de la jerarquía, del partido, los grupos de administradores y el personal militar viven en condiciones comparables a las que disfrutan los ricos y los nuevos ricos en la sociedad capitalista”. Y la aguda advertencia de que “de lo que carece esta llamada nueva clase es de propiedad. Sus miembros no poseen ni medios de producción ni tierra. Sus privilegios materiales están limitados a la esfera del consumo…. no pueden convertir una parte de sus ingresos en capital; no pueden ahorrar invertir o acumular riqueza en la forma duradera y expansiva de bienes industriales o de cuantiosos valores financieros. No pueden legar riquezas a sus descendientes”.
Deutscher completa esas afirmaciones recordando un vaticinio de Trotsky que 24 años después de ser así recordado en esas conferencias se ha convirtió en otro de los supremos aciertos prospectivos de quien lo formuló: “Trotsky vaticinó una vez que la burocracia soviética lucharía por el derecho de legar sus bienes a sus hijos y tal vez trataría de expropiar al Estado y convertirse en accionista de empresas y trusts”. Deutscher añade que “Esta predicción, hecha hace más de treinta años, no se ha cumplido hasta ahora”. Nosotros sabemos desde 1991 que ahora sí se ha cumplido.
Lee este texto. No tiene desperdicio.

Esta entrada fue publicada en Actualidad y Reflexiones y etiquetada , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Una guía de lecturas para hacerse comunista (II parte)

  1. Lucas dijo:

    che no falta de Engels “el origen de la familia la propiedad privada y el estad” y “del socialismo utopico al socialismo científico”?

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s