Anotaciones para responder a algunas de las preguntas planteadas

Anotaciones para responder a algunas de las preguntas planteadas

Tránsito entre: los textos acerca de El capital y los textos filosóficos

Con muy buen criterio, algunos/as nos habéis preguntado – nada más ni nada menos- ¿qué es el capital?. Otros/as habéis mostrado vuestro desconcierto respecto al sentido de los textos filosóficos.

Vamos a intentar explicarnos un poco respecto a las dos cuestiones.

Respecto a la pregunta “¿qué es el capital?” vamos limitamos a dar algunas orientaciones sobre cómo responder proponiéndoos que leáis los capítulos XXIV y XXV de El capital, (Libro 1). Estos capítulos pueden seros muy útiles incluso sin haber leído los anteriores todavía, y se entienden muy bien. Os entregamos, como apoyo, un comentario (extraído del libro Volver a pensar) a propósito del “infortunado incidente” acontecido al sr. Peel, que Marx nos relata en estos textos.

Con ello pretendemos, además, ayudaros a comprender el motivo por el que hemos considerado importante recurrir a los textos de Platón que nos hablan del conocimiento como “recuerdo de una vida anterior”. Pero antes que nada fijaros que la pregunta ¿qué es el capital? plantea dos problemas:

1) saber en qué consiste el capital

2) saber en qué consiste preguntar ¿qué es?

Pues bien: a lo primero queremos que nos responda Marx. Para comprender lo difícil que es responder a lo segundo es por lo que recogimos en la Primera Entrega y en esta segunda los textos filosóficos y, en particular, aquellos en los que Sócrates está todo el rato explicando que la pregunta ¿qué es… (un zapato, la virtud o lo que sea)? plantea muchos más problemas de los que a simple vista parece.

De este modo, podemos intentar responder a los dos tipos de preguntas al mismo tiempo mediante estos nuevos textos que os proponemos para comentar (capítulos XXIV- XXV de El capital y el texto de apoyo que os adjuntamos extraído de Volver a pensar).

Lo que pretendemos conseguir con el comentario a esos textos es lo siguiente: En primer lugar, entender que el capital es una relación social que consiste en la expropiación de las condiciones de producción que tiene la sociedad. O lo que no es sino la otra cara de la moneda: en la privatización de los medios de producción por parte de una clase social: la “burguesía”.

Cuando las condiciones generales que la sociedad necesita para subsistir están privatizadas, la gente no puede producir nada por su cuenta -pues carece de tierra y de medios para producir. De este modo no puede subsistir más que acudiendo a comprar las cosas al mercado. Pero en el mercado, nada se da si no es a cambio de dinero y no es posible obtener dinero si no es vendiendo alguna mercancía: Pero ¿qué mercancía va a vender el obrero que, por definición, carece de los medios para producir mercancías? Lo único que puede vender el obrero es su fuerza de trabajo, su capacidad para trabajar. Lo que ocurre a partir de entonces lo tenéis resumido en el Manual de Economía política que os adjuntamos en la entrega anterior. En resumen:

a) A partir de ese momento lo único que es importante en el proceso de producción es que durante su jornada laboral el obrero genere más valor que el que cuesta mantenerle con capacidad de trabajo para el día siguiente. Ese “más valor” es lo que se llama PLUSVALOR (o “plusvalía “).

b) El plusvalor es un PRODUCTO. Es más: es el verdadero producto que se produce en las condiciones de la economía privada. Se puede decir que si el plusvalor aparece como coche, nevera, misil o trigo es solo por necesidades  “secundarias”: lo que es seguro es que si el coche, el misil o el trigo no fueran plusvalor no serían jamás producidos.

c) El problema es que desde el momento en que la producción se convierte en PRODUCCION DE PLUSVALOR entran en juego un montón de leyes, de razones y de necesidades que son las que Marx va estudiando a lo largo de El capital, leyes que someten todas las necesidades humanas a las necesidades de la economía privada. La “producción de plusvalor” tiene un montón de necesidades y motivos que no tienen nada que ver con los que tenemos los hombres y las mujeres. Por ejemplo: la PRODUCCIÓN DE PLUSVALOR puede necesitar el despido libre cuando nosotros necesitamos trabajar. O puede necesitar que se destruyan toneladas de trigo acumuladas como Stock, incluso en países que pasan hambre. O le puede venir muy bien una guerra en la que vender su plusvalor (bajo la forma de armamento), por muy mal que nos vengan las guerras a nosotros como hombres y mujeres. Puede necesitar plantar tulipanes en las orillas del Nilo, aunque los egipcios no entiendan la ventaja de plantar flores en lugar de verduras…

d) Por esto mismo, luchar contra el capital no es luchar contra “los abusos de la patronal o contra la corrupción del Gobierno” o algo por el estilo, sino luchar por poner fuera de juego esa estructura inicial que introduce todas las razones y necesidades de la economía privada. El capital es aquello que hace que esta sociedad sea capitalista. Y esta sociedad es capitalista, como hemos dicho, porque las condiciones generales que la sociedad necesita para subsistir han sido  privatizadas, porque esas condiciones Ir han sido violentamente expropiadas. Luchar contra el capital, por eso, es luchar porque esas condiciones de producción le sean devueltas a la sociedad. El comunismo no ha tenido nunca nada contra la propiedad privada de los productos del trabajo. Solo lucha contra la propiedad privada de las condiciones de trabajo (y a esta última es  precisamente a lo que Marx llama capital).

e) Intentamos también haceros reflexionar sobre lo siguiente: la expropiación de las condiciones de trabajo sociales es el acto de violencia más fundamental que se puede ejercer sobre la sociedad. Pero de esta “violencia” nosotros solo podemos notar sus “efectos” violentos, sin duda, e incluso genocidas en ocasiones. Pero no podemos vivir directamente la violencia que supone el que estemos separados de nuestras condiciones de existencia, la violencia que supone que nuestras condiciones de existencia estén privatizadas por una clase social (capitalista). Durante los inicios históricos del capitalismo fue necesario expropiar a la sociedad, a sangre y fuego, de sus medios de producción (fundamentalmente la tierra): convertir a los hombres y mujeres en obreros/as. Pero una vez que esas condiciones sociales de existencia fueron privatizadas ya no es necesario arrancárselas a nadie de las manos. Por eso, nosotros no podemos notar la violencia que supone carecer de medios de producción. No es necesario que ninguna violencia nos convierta todos los días en obreros/as: nacemos ya obreros/as, es decir, nacemos en una estructura que nos DEFINE como obreros/as por el solo hecho de nacer en ella. Pues bien: esta estructura capaz de definir las cosas es a lo que Platón llamó eîdos (Forma, o si queréis, Idea). Platón nos dijo que esa Forma capaz de definir a las cosas como siendo lo que son solo podía ser recordada. Y en efecto, nosotros podemos sentir la violencia que todos los días la patronal, o la policía o el estado ejerce sobre nosotros (obreros/as). Pero la violencia que hace que seamos precisamente obreros/as y no otra cosa (una pera, un caballo, un banquero o lo que sea) no podemos sentirla: solo podemos RECORDAR esa violencia (el capital) que expropió un día a la sociedad de sus condiciones de trabajo, violencia que no desaparecerá del planeta hasta que no le sean devueltas. Es por esto por lo que nos hemos regodeado en comparar el capital (aquello que hace que las cosas sean lo que son en la sociedad capitalista) con los eîdos de Platón, pues como ellos no puede ser sino recordado, en esa particular forma de memoria que es el pensamiento.

f)Como conclusión: igual que aquello que hace que lo redondo sea redondo no rueda, al igual que aquello que hace que el perro sea perro no ladra, del mismo modo, la violencia en la que consiste el capital, la violencia que define al obrero/a como obrero/a, al parado/a como parado/a, al banquero/a como banquero/a (o a la maquinaria como medio para la producción de plusvalor relativo, etc.); no puede ser vivida como tal: solo puede ser recordada, pensada. Pero no por eso es menos violenta… (Ver los textos de esta Segunda Entrega del libro La formación de la mentalidad sumisa, de Vicente Romano).

En esta entrega os hemos propuesto también leer el artículo de Paul Lafargue El derecho a la pereza: Podéis utilizarlo para hacer un experimento teórico: intentar comprender cuál es el secreto que hace que la maquinaria, que debía liberar al hombre de su trabajo, se convierta en la sociedad capitalista en un instrumento que nos obliga a trabajar cada vez más. El mero hecho de que la maquinaria aparezca en las condiciones de producción capitalistas hace que se convierta en otra cosa que lo que parece ser. Como instrumento para producir valores de uso, la maquinaria ahorra trabajo a la humanidad. Pero como instrumento para producir PLUSVALOR obliga la humanidad a trabajar cada vez más[i].

Hay, pues, una estructura, “una Forma platónica” que hace a la maquinaria ser algo muy distinto de lo que parece: algo que convierte a un mero engranaje de tuercas y tornillos en capital.

¿En qué consiste ese extraño “eter” que convierte a las cosas en algo distinto de lo que son, esa extraño poder definidor que convierte las maquinas en capital, a los hombres y mujeres en obreros/as, el descanso en paro, la guerra en mercado, la sobreproducción (que siempre es motivo de fiesta) en crisis económica, etc.? Respondiendo a esta cuestión es como llegaremos a captar qué es el capital.


[i] Este problema lo tratamos también en la Primera Entrega de Marx desde cero: lapuedes encontrar en la primera de las Propuestas de ejercicios de crítica.

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