El derecho a la pereza

El derecho a la pereza

Presentación del texto de Paul Lafargue

El texto que presentamos a continuación (El derecho a la pereza, de Paul Lafargue) fue escrito en 1882. Si os interesa el autor del texto, podéis consultar la edición de la Editorial Fundamentos, en la que existe una breve pero excelente introducción. Lafargue es una figura clave del movimiento obrero francés, vivió exiliado mucho tiempo en España, donde fue dirigente de la AIT. Como curiosidad, os señalamos que se casó con Laura, la hija de Karl Marx.

 Para que veáis qué clase de suegro era Marx y os riáis un poco os transcribimos una carta a Paul Lafargue respecto al noviazgo con Laura Marx:

 “Usted me permitirá hacerle las siguientes observaciones:

 1º Si quiere continuar sus relaciones con mi hija tendrá que reconsiderar su modo de “hacer la corte”. Usted sabe que no hay compromiso definitivo, que todo es provisional; incluso si ella [Laura] fuera su prometida en toda regla; no debería olvidar que se trata de un asunto de larga duración. La intimidad excesiva está, por ello, fuera de voluntad, si se tiene en cuenta que los novios tendrán que habitar la misma ciudad durante un periodo necesariamente prolongado de rudas pruebas y de purgatorio […l.

 A mi juicio, el amor verdadero se manifiesta en la reserva, la modestia e incluso la timidez del amante ante su ídolo, y no en la libertad de la pasión y las manifestaciones de una familiaridad precoz. Si usted defiende su temperamento criollo, es mi deber interponer mi razón entre ese temperamento y mi hija […]

 Antes de establecer definitivamente relaciones con Laura necesito serias explicaciones sobre su posición económica.

 Mi hija supone que estoy al corriente de sus asuntos. Se equivoca. No he puesto esta cuestión sobre el tapete porque, a mi juicio, la iniciativa debería haber sido de usted. Usted sabeque he sacrificado toda mi fortuna en las luchas revolucionarias. No, lo siento, sin embargo. Si tuviera que recomenzar mi vida, obraría de la misma forma. Pero, en lo que esté en mis manos, quiero salvar a mi hija de los escollos los que se ha encontrado su madre.

 Laura Marx y Paul Lafargue se suicidaron de mutuo acuerdo el 26 de noviembre de 1911, dejando escrito el siguiente testamento:

 “Sano de cuerpo y espíritu, me doy la muerte antes de que la implacable  vejez, que me ha quitado uno tras otro, los placeres y los goces de la existencia, y me ha despojado de mis fuerzas físicas e intelectuales, paralice mi energía y acabe con mi fuerza de voluntad, convirtiéndome en una carga para, mí mismo y para los demás.

 Desde hace años me he prometido no sobrepasar los setenta años; he fijado la época del año para mi marcha de esta vida, y preparado el modo de ejecutar mi decisión: una inyección hipodérmica de ácido cianhídrico.

 Muero con la suprema alegría de tener la certeza de que muy pronto triunfará la causa a la que me he entregado, desde hace cuarenta y cinco años…”

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5 respuestas a El derecho a la pereza

  1. Pau D dijo:

    Gracias por el comentario!

    Sí, yo también veo que coincidimos en bastantes puntos. Pero, bueno también es verdad que en lo que no coincidamos plenamente es en lo que resulta interesante debatir, ¿no? Con ese ánimo, me atrevo a seguir haciendo alguna aportación.

    Comparto con lo que dices:
    – Que Marx y algunos de sus continuadores tenían una concepción del trabajo que no había incorporado todavía la crítica ecológica (que luego hemos visto que es profundamente anticapitalista
    – Que sólo cuando se supere el capitalismo, los seres humanos no se verán obligados a vender su fuerza de trabajo.
    – Que el libro de Lafargue no es un elogio a la pereza, o peor del “gandulismo” (sólo permitido a la burguesía en el contexto de la sociedad de clases); sino más bien una reivindicación de la pereza como reapropiación del tiempo de trabajo para la clase trabajadora.
    – Que es coherente con todo esto reivindicar la reducción del tiempo de trabajo a 35 o 30h. Y la renta básica, añadiría yo.

    Ahora voy a una expresión que es donde creo que podemos profundizar. Dices que “en el momento en que se supere la explotación capitalista y que el ser humano no venga obligado a vender su fuerza de trabajo asistiremos a la realización personal, a otra cosa que no será “trabajo””. Yo creo que esto no es exactamente asi. Cuando se supere la explotación, las personas se reapropiarán completamente de su trabajo, y aquellos que viven del trabajo de los demás se verán obligados a vivir de su propio trabajo que ya no será embrutecedor.

    Porque la clave no es que el trabajo en sí sea “malo” (explotador y alienante diríamos nosotros). Sino que lo que es contrario al ser humano es el trabajo asalariado. Porque el problema no es la máquina que tengo delante o el reloj del despacho o el ordenador de la empresa. El problema es la propiedad de los medios de producción. Entiendo que Lafargue (1840-1910) se sitúa en una etapa embrionaria del Movimiento Obrero. Recordemos el luddismo (1810-1870 aprox) que precisamente “resolvía” el problema de la explotación (que era cierta) destruyendo las máquinas que les explotaban. Es como decir que el trabajo nos embrutece. Cuando el problema de fondo es de carácter social y político, es un problema de poder, y de propiedad (privada) de los medios de producción. No es la máquina nuestro enemigo, no es el trabajo nuestro enemigo: afirmar esto es simplista, es muy poco anticapitalista.

    Dejo un enlace muy interesante sobre este debate aquí:

    El concepto de trabajo y la teoría social crítica

    http://www.raco.cat/index.php/papers/article/viewFile/25717/25551

    salud!

  2. Pau D dijo:

    Hola Antonio:

    Lamento haber sido tan escueto en mi comentario. Entiende que en el contexto de un comentario de un blog no me salia “echar” una parrafada. No es una conversación personal ni un documento de reflexión.

    Pues eso. Que en este contexto, procuraré explicarme:
    Entiendo que Marx propone un concepto del trabajo que admite pontencialidades de autonomía y autorrealización. Para ello es necesario emancipar al trabajo, para que pase de ser un trabajo asalariado a un trabajo posibilidades de realización personal y contrucción social colectiva.

    Esto no quiere decir que Marx glorifique el trabajo, como por ejemplo quiere hacer la ideología burguesa con intereses completamente opuestos. Aunque hemos de reconocer, que en la propia tradición marxista se dan momentos de entender el trabajo desde el productivismo bajo la perpectiva del desarrollo que nos conduciría al socialismo (en algún momento en los paises del este o en China, por ejemplo)

    Por eso la libertad no está exclusivamente fuera del trabajo, sino entre otras instancia, en el trabajo no alienado. Y es en este sentido que la teoria marxista se aleja de Lafargue. Por supuesto, mucho más de las teorías posteriores que, apoyándose parcialmente en este autor pero de manera muy unilateral, sostienen los postulados que he comentado más arriba: el fin de la centralidad del trabajo es el fin de la centralidad de la clase obrera en la lucha por la emancipación social, el trabajo es malo y nos hemos de librar de él (y no: el trabajo está alienado y lo hemos de emancipar de esa alienación).

    Bueno, espero haberme explicado mejor.

    Y gracias por no dar nada por supuesto.

    saludos

    • Antonio Olivé dijo:

      Salud Pau D,

      muchas gracias por tu aportación al blog. Entendemos que no te apeteciera desarrollar mucho la argumentación y te agradecemos el esfuerzo. Creemos que es positivo la reflexión argumentando tu punto de vista porque nos sirve al resto de lector*s.

      Dicho lo anterior, vamos a por materia: coincidimos en algunos puntos. Efectivamente, en el momento en que se supere la explotación capitalista y que el ser humano no venga obligado a vender su fuerza de trabajo asistiremos a la realización personal, a otra cosa que no será “trabajo”. Y con ello se superará no sólo la alienación si no la dependencia, la deshumanización y el “extrañamiento” característico del capitalismo.

      También es cierto cierta “vena” productivista en Marx. No hay que olvidar que son hijos de su tiempo y creo necesaria realizar las revisiones o correcciones oportunas del marxismo en ese punto. Aunque atisbos ecologistas en la obra de Marx haylos tampoco son centrales (y es que en la época de Marx el nivel de las “fuerzas destructivas” no se había desarrollado aún a los niveles de autodestrucción de la especie humana). Y creo que en este punto el marxismo si que ha sabido introducir este problema en su análisis. Huelga decir que consideramos deslegitimados en este punto los modelos de socialismo realmente existentes.

      Finalmente, para introducir un elemento de discrepancia creo que “cargas” en el debe de Lafargue algo que no le corresponde. Pienso que más que un elogio de la pereza, lo que nos intenta explicar (y con gran visión, creo) que dado el avance de la técnica y los incrementos de productividad que se deriva de ello, porqué deben caer siempre del mismo lado (del capital) y no repartirse con el proletariado (con reducciones de la jornada laboral). Estaría más cerca, según mi opinión, de las propuestas de jornada laboral de 35 ó 30 horas, del reparto del tiempo de trabajo que del “gandulismo”.

      Pero es mi opinión.

      Un saludo,
      A.Olivé

  3. Pau D dijo:

    Hola Marx desde cero!!

    Creo que se impone una critica a este libro, no?

    Ya sé que puede resultar interesante. Sugerente. Y hasta divertido. Pero no creo que encaje bien con la visión sobre “el trabajo” que se tiene desde posiciones comunistas, comunitaristas.
    De hecho, entre algunos amigos y amigas, este libro es muy sugerente. Y se acogen a la idea de fondo para crear una concepción del trabajo próxima a los postulados anarquistas (o postanarquistas) del tipo “el trabajo es malo”, “trabajar es malo, hay que hacerlo cuanto menos mejor”, y todo esto.
    Es verdad que el libro es sugerente. Pero hay que hacerle una crítica, para no caer en estas concepciones del trabajo.
    El Mundo del Trabajo, somos el Mundo Obrero. Lo que hay que hacer es reivindicar el Trabajo y oponerlo a el Capital en el desarrollo de la lucha de clases. Debemos reapropiarnos de nuestro Trabajo y emanciparlo de la explotación.

    Estas son las ideas que sobre el libro me rondan en la cabeza.

    Se pueden desarrollar más.

    • Antonio Olivé dijo:

      Hola de nuevo Pau D.,

      a éste como a cualquier otro libro se le puede criticar, faltaría más; eso sí, creemos que toda crítica se debe apoyar en una justificación de la misma. Desde luego, Marx desde cero no cree ni en libros sagrados, ni en secretarios generales interpretes del libro sagrado ni en nada que huela a iglesia o seguidismo acrítico

      Lo que no nos ha quedado muy claro en tu entrada es exactamente que no compartes, más allá de la supuesta concepción del trabajo de Lafargue, resumida en “el trabajo es malo”. Como no nos gusta dar nada por supuesto, te pediríamos que nos explicaras cual es la visión sobre el trabajo que se tiene desde posiciones comunistas (las comunitaristas nos interesan menos) y que nos explicaras más concretamente lo que no te ha gustado y el porqué.

      Un saludo fraternal,

      A.Olivé

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