Platón: Fedro

PLATON: Metáfora del carro alado. El filósofo expone su descubrimiento: el alma es como un carro de corceles alados que vuelan hacia la luz, la verdad, cuanto más divinos son. La vida científica frente a la vida humana, el pensamiento lastrado por las ataduras terrenales del alma humana. Platón también es víctima de sus más pardos corceles: al final de la exposición fabrica una fantasía impresionante acerca de reencarnaciones… Texto tomado del Fedro, 246 a, hasta 249 b, edición del Instituto de Estudios Políticos, Madrid, 1970. Traducción de Luis Gil  Fernández.

Aquí presentamos unos fragmentos de Fedro y La República en los que se trata la naturaleza del alma, sus relaciones con el cuerpo y el problema del conocimiento

<<Describir cómo es, exigiría una exposición que en todos sus aspectos únicamente un dios podría hacer totalmente, y que además sería larga. En cambio, decir a lo que se parece implica una exposición al alcance de cualquier hombre y de menor extensión. Hablemos, pues, así. Sea su símil el de la conjunción de fuerzas que hay entre un tronco de alados corceles y un auriga. Pues bien, en el caso de los dioses los caballos y los aurigas todos son buenos y de buena raza, mientras que en el de los demás seres hay una mezcla. En el nuestro, está en primer lugar el conductor que lleva las riendas de un tiro de dos caballos, y luego los caballos, entre los que tiene uno bello, bueno y de una raza tal, y otro que de naturaleza y raza es lo contrario de éste. De ahí que por necesidad sea difícil y adversa la conducción de nuestro carro. Pero ahora hemos de intentar decir la razón por la que un ser viviente es llamado mortal… Toda alma se cuida de un ser inanimado y recorre todo el cielo, aunque tomando cada vez, una apariencia distinta. Mientras es perfecta y alada camina por las alturas y rige al universo entero; pero aquella que ha perdido las alas es arrastrada hasta alcanzar algo sólido en donde se instala, tomando un cuerpo terrenal que da la impresión de moverse a sí mismo, gracias a su virtud. Llámase ser viviente al conjunto de este ajuste entre alma y cuerpo, que recibe además la denominación de mortal…

… caminan cuesta arriba por la cumbre de la bóveda que está debajo del cielo, precisamente por donde los vehículos de los dioses, que son por su equilibrio fáciles de conducir, avanzan con holgura, en tanto que los demás lo hacen a duras penas. Pues el corcel que participa de maldad es pesado, gravita hacia tierra, y entorpece a los cocheros que no estén bien entrenados. Allí precisamente se enfrenta el alma con su fatiga y lucha suprema. Las llamadas inmortales, una vez que han ascendido ala cumbre, salen afuera y se detienen en la espalda del cielo, y al detenerse las transporta circularmente su revolución, mientras contemplan las cosas que hay fuera del cielo.

En cuanto a ese lugar que hay por encima del cielo, jamás hubo poeta de los de aquí que lo celebrara de una manera digna, ni tampoco lo habrá. Pero, puesto que nos hemos de atrever a decir la verdad, especialmente cuando hablamos de la Verdad, he aquí su condición. Es en dicho lugar donde reside esa realidad carente de color, de forma, impalpable y visible Únicamente para el piloto del alma, el entendimiento; esa realidad que es de una manera real, y constituye el objeto del verdadero conocimiento. Y puesto que la mente de la, divinidad se alimenta de pensamiento y ciencia pura, como asimismo la de toda alma que se preocupe de recibir el alimento que le es propio, al divisar al cabo del tiempo al Ser, queda contenta, y en la contemplación de la verdad se nutre y disfruta, hasta que el movimiento de rotación la transporta circularmente al mismo punto. Y en esta circunvalación contempla a la justicia en sí, contempla a la templanza y contempla al conocimiento, pero no aquel, sujeto a cambios, ni aquel otro que es diferente al versar sobre los distintos objetos que ahora nosotros llamamos seres, sino el conocimiento que versa sobre el Ser que realmente es. Y tras haber contemplado de igual modo las restantes entidades reales y haberse regalado, de nuevo se introduce en el interior del cielo y regresa a casa. Y una vez llegada, el auriga pone los caballos junto al pesebre y les echa como pienso ambrosía, y después les da de beber néctar.

Esta es la vida de los dioses. En cuanto a las restantes almas, la que sigue mejor a la divinidad y más se le asemeja logra sacar al lugar exterior la cabeza del auriga, y es transportada juntamente con aquéllos en el movimiento de rotación; pero, como es perturbada por sus corceles, apenas puede contemplar las realidades. A veces se alza, a veces se hunde, y por culpa de la fogosidad de los caballos ve unas cosas y otras no. Las demás siguen con el anhelo todas de alcanzar la altura, sumergiéndose al fracasar en su intento y siendo arrastradas en el movimiento circular todas a la vez, pisoteándose mutuamente y embistiéndose, al tratar de adelantarse las unas a las otras. Así, pues, se produce un tumulto, una pugna, un sudor supremo, en el que por impericia de los aurigas muchas quedan cojas, muchas con muchas plumas quebrantadas, y todas tras pasar por gran fatiga, se van de allí sin haber sido iniciadas en la contemplación del Ser, recurriendo a la opinión como alimento después de su retirada. Y la razón de ese gran afán por ver dónde está la Llanura de la Verdad es que el pasto adecuado para la parte mejor del alma procede del prado que hay allí, yel que con esto se nutre la naturaleza del ala, con la que se aligera el alma.

Y ésta es la ley de Adrastea. Toda alma que, habiendo entrado en el séquito de la divinidad, haya vislumbrado alguna de las Verdades quedará libre de sufrimiento hasta la próxima revolución, y si pudiera hacer lo mismo siempre, siempre quedará libre de daño. Pero cuando no las haya visto por haber sido incapaz de seguir el cortejo; cuando, por haber padecido cualquier desgracia, haya quedado entorpecida por el peso de una carga de olvido y maldad, perdido las alas a consecuencia de este entorpecimiento, y caído a tierra, la ley entonces prescribe lo siguiente. Dicha alma no será plantada en ninguna naturaleza animal en la primera generación, sino que aquella que haya visto más lo será en el feto de un varón que haya de ser amante de la sabiduría, o de la belleza, un cultivador de las Musas, o del amor; la que sigue en segundo lugar en el de un rey obediente a las leyes, o belicoso y con dotes de mando; la que ocupa el tercero en el de un político, un buen administrador de su hacienda, o un negociante; la del cuarto en el de un hombre amante de la fatiga corporal, un maestro de gimnasia, o un perito en la cura del cuerpo, la quinta habrá de tener una vida consagrada a la adivinación o a algún rito iniciatorio. A la sexta le irá bien la vida de un poeta, o la de cualquier otro dedicado al arte de la imitación; a la séptima la de un artesano, o labrador; a la octava la de un sofista, o un demagogo; a la novena la de un tirano.

En todas estas encarnaciones, el que haya llevado una vida justa, alcanza un destino mejor, el que haya vivido en la injusticia uno peor. Pues al mismo punto de donde ha vivido no llega ningún alma antes de diez mil años -ya que no le salen alas antes de dicho plazo-, con excepción del alma del que ha filosofado sin engaño, o amado a los mancebos con filosofía. Estas, si en la tercera revolución de un milenio, han escogido por tres veces consecutivas dicho género de vida, adquiriendo de ese modo alas, al cumplirse el último año del tercer milenio se retiran. Las demás, cuando han terminado su primera vida, son sometidas a juicio, y una vez juzgadas van las unas a los penales que hay bajo tierra donde cumplen su condena, y a las otras las eleva la justicia a un lugar del cielo donde llevan una vida en consonancia con el merecimiento de la que llevaron en la apariencia humana. Al transcurrir un milenio, llegadas unas y otras al momento del sorteo yelección de la secunda vida, escoge cada una el tipo de vida que quiere. Es entonces cuando un alma que ha estado en un cuerpo humano encarna en uno animal, o cuando el que un día fue hombre, abandonando la forma animal, vuelve de nuevo ahombre. Pues no llegará a esta forma el alma que nunca ha visto la Verdad.>>

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4 respuestas a Platón: Fedro

  1. Enrique Amador dijo:

    Entonces es un alma más “elevada” aquella que procure la “Verdad”. ¿Podemos seguir a estas alturas de la Historia blandiendo semejantes conceptos? ¿Juzgando a unos y a otros por ser de alma más o menos elevada?

    • Antonio Olivé dijo:

      Del mismo modo que, para estudiar Matemáticas, es necesario aprender primero a sumar, restar, multiplicar y dividir, para leer El Capital es muy conveniente disponer de ciertas herramientas y aspectos básicos de Filosofía. ¿Por qué? Pues porque, siguiendo con la analogía, sería trabajo imposible calcular ni un porcentaje sin tener, previamente, claro el concepto de multiplicación.

  2. amelia dijo:

    tonyoolive, por tu comentario” al final de la exposición fabrica una fantasía impresionante acerca de reencarnaciones… ”
    ¿Porqué una fantasía?
    Eran otros tiempos, con otras formas de vivir e interpretar
    se desconocian cosas que hoy se conocen, pero ¿Podria conocerse cosas que con el tiempo se han perdido? Mas cuando hay pueblos que la tienen la reencarnación en sus creencias. Claro que dicen que son creencias, pero ¿pudieron ser conocimientos? Y si pudioeramos volver a tenerlos ¿esto haría que perdieramos la capacidad de reflexión, razón o éstas serían mas plenas por vivir en toda la dimensión del ser?
    ¿Un ser completo es mas dificil de someter a la mentira, la manipulación? y por lo tanto,poder lograr construir una sociedad justa y en equilibrio con la naturaleza.
    Y sino ¿porqué hemos llegado donde hemos llegado? Mucha ciencia, pero a punto de una tercera guerra mundial y no precisamente con palos y piedras.
    Es un tema para creer solamente o ¿se puede concer?
    ¿o es una palabra que como tantas otras tienen la función de delimitar?

    • andreu dijo:

      Podriamos cuestionar el conocimiento y la ciencia, por que mientras mas avanza parece estar muy mal las cosas, y sin embargo la pregunta sería ¿acaso son los hombres con mas conocimientos, o los cientificos los que dirigen y gobiernan las naciones?, o ¿estamos gobernados por tiranos (dueños de capitales y medios de producción), que utilizan la ciencia y a los hombres de ciencia para su beneficio?. Lo inobjetable es que las mayorias no tienen acceso a los conocimientos, y los estados y gobiernos invierten cada vez menos en educación e investigación cientifica ¿por qué será?.

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