Galileo: Diálogo sobre los sistemas máximos

GALILEO: Diálogo acerca de las matemáticas. Es significativo que Galileo, al defender el conocimiento frente a la ideologia que acabará por condenarle, se acerque tanto a la lectura de Platón que desde este Taller propugnamos. Es una situación, la de Galileo, parecida a la de Marx en la sociedad capitalista; la diferencia: la física conviene a la producción de plusvalía, perola ciencia social parece ser que no demasiado. Diálogo sobre los sistemas máximos, p6gs. 187-189, ed. Aguilar, Buenos Aires, 1980.

SIMPLICIO: O yo soy uno de esos hombres que no entienden, o en vuestro razonamiento se da una manifiesta contradicción. Vos, entre los mayores encomios, o aún más, como el máximo de todos, atribuís al hombre, hecho por la naturaleza, el del entender; y hace poco decíais, con Sócrates, que su entender era nulo; por lo tanto, habrá que decir que ni siquiera la naturaleza ha entendido el modo de hacer un entendimiento que entienda.

SALVIATI: Muy agudamente oponéis; y para responder a la objeción, hay que recurrir a una distinción filosófica, diciendo que el entender se puede tomar de dos modos, es decir, intensive y extensive; y que extensive, esto es en cuanto a la multitud de los inteligibles, que son infinitos, el entender humano es como nulo, aunque éste entendiese mil proposiciones, porque mil respecto al infinito es como cero; pero, tomando el entender intensive, en cuanto tal termino indica intensivamente, es decir, perfectamente, afirmo que el entendimiento humano puede entender algunas proposiciones de esta manera, y por tanto, tener de ellas absoluta certeza; así son, por ejemplo, las ciencias matemáticas, es decir, la Aritmética y la Geometría, de las cuales el intelecto divino sabe infinitas proposiciones más, porque las sabe todas, pero, de las pocas comprendidas por el entendimiento humano, creo que el conocimiento es igual al divino en cuanto a la certeza objetiva, puesto que llega a comprender su necesidad, y sobre esta, no parece que pueda existir seguridad mayor.

SIMPLICIO: Me parece que esto es hablar muy resuelta y atrevidamente.

SALVIATI: Esta son proposiciones comunes y alejadas de toda sombra de temeridad o de atrevimiento, y que en absoluto disminuyen la majestad de la divina sabiduría; como tampoco disminuye su omnipotencia el decir que Dios no puede hacer que lo hecho no sea hecho. Pero mucho me temo, señor Simplicio, que estáis interpretando mis palabras con alguna equivocación. Así pues, para expresarme mejor, digo que en cuanto a la verdad de que dan conocimiento las demostraciones matemáticas es la misma que conoce la sabiduría divina; sin embargo, os concederé que el modo con el que Dios conoce las infinitas proposiciones de las quenosotros conocemos solo algunas cosas es infinitamente más excelente que el nuestro, que procede con razonamientos y con pasos de conclusión en conclusión, mientras que el Suyo se basta de una simple intuición; así, mientras nosotros, por ejemplo, para alcanzar la ciencia de algunas pasiones, del círculo, que las tiene infinitas, comenzamos por una de las más simples, que la tomamos por su definición, pasamos mediante el razonamiento a otra, y de ésta a una tercera, después a la cuarta, etc.: el entendimiento divino, con la simple aprehensión de su ciencia, comprende, sin temporal razonamiento, toda la infinidad de esas pasiones, las cuales virtualmente comprenden las definiciones de todas las cosas, y finalmente, dado que son infinitas, son una sola en su esencia y en la mente divina. Lo cual, para el entendimiento humano no es del todo desconocido, aunque ensombrecido con una profunda y densa niebla, la cual se hace algo más clara cuando hemos alcanzado algunas conclusiones firmemente demostradas, y una vez conseguidas por nosotros, permiten que con ellas podamos proseguir el camino más velozmente; pues en definitiva, ¿qué otra cosa es en el triángulo, que el cuadrado opuesto al ángulo recto iguales a los otros dos cuadrados correspondientes a los otros dos ángulos, sino que los paralelogramos sobre base común y entre las paralelas son iguales entre sí?; y esto, finalmente, ¿no es lo mismo que ser iguales esas dos superficies, las cuales adaptadas una junto a la otra, no aumentan, sino que quedan encerradas en el mismo límite?. Ahora bien: estos dos pasos que nuestro entendimiento hace con tiempo y movimiento de uno en uno, el entendimiento divino, a modo de una luz, los atraviesa en un instante, que es lo mismo que decir que los tiene todos siempre presentes. Concluyo, por tanto, que nuestro entender, en cuanto al modo y en cuanto a la multitud de cosas entendidas, es infinitamente rebasado por el divino; pero no lo envilezco tanto que lo considere absolutamente nulo, sobre todo cuando considero cuántas y cuán maravillosas cosas han entendido, investigado y obrado los hombres; entonces conozco y entiendo más claramente que la mente humana es obra de Dios  y de las más excelentes.

(Galileo Galilei: Diálogo sobre los sistemas máximos, pp. 187- 189. Edit. Aguilar, Buenos Aires, 1980).

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2 respuestas a Galileo: Diálogo sobre los sistemas máximos

  1. Buenisimo, lo publicaré en el sitio y pondré el vínculo…

    Un abrazo
    Amador

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