Leibniz: Nuevos Ensayos…

LEIBNIZ: Perdonadnos por que insistamos tanto en la critica despiadada del empirismo, cual Lenines renacidos. El presente comentario de Leibniz se refiere al Ensayo sobre el conocimiento humano, del inglés John Locke. Estamos en una polémica que se desarrolla a finales del siglo XVII y comienzos del XVIII, pero que impregna la historia de la filosofía hasta nuestros días. Nuevos ensayos sobre el entendimiento humano, trad. de J. Echevarria, Editora Nacional, Madrid, 1977.

Nuestras discrepancias son sobre temas de alguna importancia. Se trata de saber si el alma en sí misma está enteramente vacía, como las tablillas en las que todavía no se ha escrito nada (tabula rasa), tal y como piensan Aristóteles y el autor del Ensayo, y si todo lo que en ella está trazado proviene únicamente de los sentidos y de la experiencia, o si por el contrario el alma ya contiene originariamente los principios de varias nociones y doctrinas que los objetos externos únicamente despiertan en ocasiones, como yo sostengo con Platón e incluso con la Escuela, y con todos los que así interpretan el pasaje de San Pablo (Rom, 2, 15) en el que sería la que la ley de Dios está escrita en los corazones.

[…] otra cuestión, y es si todas las verdades dependen de la experiencia, es decir, de la inducción y de los ejemplos, o bien si algunas tienen algún otro fundamento. Pues si resulta posible prever algunos acontecimientos antes de haberlos verificado, es evidente que para ello tenemos que contribuir con algo nuestro. Los sentidos, si bien son necesarios para todos nuestros conocimientos actuales, no bastan para suministrárnoslos todos, puesto que los sentidos nunca proporcionan más que ejemplos, es decir, verdades particulares o individuales. Ahora bien, por grande que sea el número de ejemplos que confirman una verdad general, no basta para establecer la necesidad universal de dicha verdad, pues no se sigue que vaya a suceder de nuevo lo que ha pasado […]

[…] parece que las verdades necesarias, tal como se las encuentra en las matemáticas puras y particularmente en la aritmética y la geometría, deben tener principios cuya demostración no dependa de ejemplos, y en consecuencia tampoco del testimonio de los sentidos, aunque sin los sentidos ni siquiera se nos hubiera, ocurrido pensar en ellos. Esto es lo que hay que distinguir perfectamente, como lo hace Euclides cuando demuestra frecuentemente por medio de la razón aquello que resulta suficientemente evidente mediante la experiencia y las imágenes sensibles. La lógica, así como la metafísica y la moral, las cuales dan forma, respectivamente, a la teología y a la jurisprudencia, ambas naturales, están todas ellas repletas de dichas verdades, y en consecuencia su prueba sólo puede provenir de aquellos principios internos a los que se denomina innatos. Tampoco se trata de que sea posible leer esas leyes eternas de la razón en el alma a libro abierto, al modo en que el edicto del pretor se lee sobre su álbum sin trabajo ni esfuerzo; sino que basta con que puedan ser descubiertas en nosotros mismos a fuerza, de atención, para lo cual los sentidos nos proporcionan las ocasiones, y así el éxito de los experimentos sirve de confirmación a la razón, más o menos como las comprobaciones sirven en aritmética para evitar los errores del cálculo cuando el razonamiento es largo […]

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Una respuesta a Leibniz: Nuevos Ensayos…

  1. Deivis dijo:

    Considero que es un error considerar que el origen de todo conocimiento proviene de las experiencias desde su origen hasta su final, como que si no fuera necesario el pensar humano para la consolidación del conocimiento (como que si los objetos nos hablaran por sí solos) , pero también creo errado la posición de anteponer la razón absoluta o el pensamiento a todo tipo de conocimiento negando la parte empírica y colocándole sólo como aquella que permite comprobar el pensamiento, creo que ambas se complementan o también podría decirse que tienen una relación dialéctica que se consuma en síntesis en el conocimiento. ¿Se hubiese pensado la gravedad sino se brincara o se viera cayendo algo alguna vez? obviamente la respuesta negativa a esta pregunta no es para decir que todo conocimiento hoy encontrado tuvo su génesis en la observación de algún hecho particular. Pero lo que sí afirmo es que todo pensamiento que podría llevarse a conocimiento tuvo su génesis en el mundo sensible, de alguna u otra forma se relacionó con éste para dar origen a al menos a la interrogante, a la suposición, etc.

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