Producción mercantil y apropiación capitalista (I parte)

Lectores, lectoras

disculpad que hayamos dejado abandonado el blog unos días pero la explotación capitalista de un lado; y de otro, las labores de zahorí marxista a la búsqueda de manantiales de conocimiento que nos fundamenten los porqués de nuestra oposición al capitalismo realmente existente, son los responsables de esta pequeña “parada técnica”.

Mientras, afuera ocurren cosas. Hoy huelga general en Inglaterra que se une a las protestas realizadas en Portugal, Grecia, Italia. Antiguos dinosaurios socialdemócratas (véase Soares) en un atisbo de dignidad, claman contra el desmantelamiento de la llamada Europa social y llaman a la resistencia. Desde Marx desde cero constatamos la necesidad de coordinar las respuestas que se dan en cada país en acciones conjuntas: una huelga general europea, boicots de consumidores son pequeños ejemplos clásicos. Y queremos hacer un llamamiento a los sindicatos clásicos (o lo que quede de ellos) para que salgan de su atonía, desconcierto, mansedumbre y recuerden lo que alguna vez fueron y lo que defendieron.

Hasta que llegue la parusía sindical y el advenimiento del sindicalismo reivindicativo, combativo, en suma, de clase continuaremos estudiando sobre y El Capital, para dotarnos de respuestas sobre este sistema que nos jode oprime y temperar las ganas de emprenderla a mamporrazos contra todos los banqueros. La recomendación de hoy versa sobre un tema que no es novedoso, pero que sin embargo continúa generando controversias: a que género litarario pertenece El Capital, que estructura y método sigue El Capital. Sus autores no nos son desconocidos: Luis Alegre Zahonero (Doctor en Filosofía por la Universidad Complutense de Madrid), autor de numerosos libros y publicaciones, y Carlos Fernández Líria (al que ya hemos hecho referencia en numerosas ocasiones). El estudio que compartimos hoy (y que continuará con una segunda entrega por cuestiones meramente técnicas) se titula “Producción mercantil y apropiación capitalista. Reflexiones en torno a la estructura y el método de El capital”, se publicó originariamente en Foro Interno. Anuario de Teoría Política de la UCM. Nº 8 y se puede consultar directamente aquí.

Buena lectura.

Antonio Olivé

Producción mercantil y apropiación capitalista. Reflexiones en torno a la estructura y el método de El capital

 

Carlos FERNÁNDEZ LIRIA, Luis ALEGRE ZAHONERO

 

INTRODUCCIÓN

Una de las discusiones más intensas, más extensas y con mayores consecuencias políticas que ha tenido lugar en la tradición marxista ha sido la referida a la cuestión de la estructura y el método de El capital. A este respecto, uno de los terrenos de discusión fundamentales ha sido el referido a la más que problemática compatibilidad entre, por un lado, los conceptos de la Sección1ª de El capital (“Ware und Geld”[1]) y, por otro, los conceptos que acuña Marx para el análisis de la producción no ya meramente mercantil sino propiamente capitalista, es decir, el cuerpo de conceptos que comienza a operar a partir de la Sección 2ª de El capital (“Die Verwandlung von Geld in Capital”[2]).

En efecto, todo el desarrollo teórico realizado por Marx en la Sección1ª, y más concretamente en el capítulo 1º (“Die Ware”[3]), trata de localizar la que, según él, sería la ley fundamental del intercambio de mercancías, a saber, la ley del intercambio de cantidades equivalentes de trabajo o ley del valor. Ahora bien, con independencia del juicio que nos merezca ese desarrollo teórico (pues no es el tema del presente artículo), nos encontramos con que, sobre la base de dicha ley, lo más lejos que parece poderse llegar por el camino de la deducción es a establecer el teorema de la imposibilidad, al menos a largo plazo, de enriquecerse a costa del trabajo ajeno.

En nada queda esto modificado por la introducción del dinero como medio de  circulación. En efecto, a este respecto, en nada se diferencia el intercambio de una mercancía por otra equivalente (M-M’) del intercambio de una mercancía por dinero (M-D) y, a su vez, el intercambio de ese dinero por otra mercancía equivalente (D-M).

Sin embargo, la Sección2ª de El Capital comienza con una distinción crucial sobre la que habrá que preguntarse en qué sentido transforma lo planteado en todala Sección 1ª a propósito de los conceptos de mercancía y dinero:

Geld als Geld und Geld als Kapital unterscheiden sich zunächst nur durch ihre verschiedne Cirkulationsform. Die unmittelbare Form der Waarencirkulation ist W- G – W, Verwandlung von Waare in Geld und Rückverwandlung von Geld in Waare, verkaufen um zu kaufen. Neben dieser Form finden wir aber eine zweite, spezifisch unterschiedne vor, die Form G – W- G, Verwandlung von Geld in Waare und Rückverwandlung von Waare in Geld, kaufen um zu verkaufen[4].

Sobre la base de las leyes, teoremas y presupuestos puestos en juego en la Sección1ª, estaríamos obligados a decir que el segundo ciclo sólo es posible de un modo accidental y, en todo caso, sólo posible por cuestiones ajenas a la propia lógica que corresponde al intercambio mercantil. En efecto, a partir de las leyes, teoremas y presupuestos que se ponen en juego en la Sección1ª, sólo resultaría posible, en rigor, deducir que ese ciclo que comienza adelantando dinero y termina recuperándolo (D-M-D), o bien no le puede interesar a nadie —si ambas cantidades de dinero fueran idénticas— o bien no es posible de un modo generalizado.

Sin embargo, la Sección2ª —y a partir de ella todo El capital— queda muy lejos de poder ignorar ese ciclo por la sencilla razón de que es precisamente el ciclo constitutivo del dinero como capital.

 Geld, das in seiner Bewegung diese letztre Cirkulation beschreibt, verwandelt sich in Kapital, wird Kapital und ist schon seiner Bestimmung nach Kapital[5].

Nos encontramos, pues, con que el ciclo en el que se vuelca dinero en la circulación para recuperar una suma de dinero mayor no sólo está presente de un modo generalizado en las sociedades capitalistas sino que es precisamente, según Marx, el elemento definitorio del capital mismo.

Der ursprünglich vorgeschoßne Werth erhält sich daher nicht nur in der Cirkulation, sondern in ihr verändert er seine Werthgröße, setzt einen Mehrwerth zu, oder verwerthet sich. Und diese Bewegung verwandelt ihn in Kapital[6].

Ahora bien, a tenor del orden de exposición planteado por Marx, parece, sin duda, que este concepto de Mehrwerth (plusvalor) se deduce en algún sentido del concepto de valor. Para obtenerlo Marx no establece que se tengan que violar en ningún momento las leyes del intercambio de mercancías que había puesto en juego enla Sección 1ª.

Así pues, Marx trata sin duda de explicar el ciclo D-M-D’ sin apelar a ningún robo, estafa o abuso mercantil. En algún sentido, puede decirse que todo El Capital está deducido de su Sección 1ª. Ahora bien, el sentido que tiene esta deducción se va a mostrar, a la postre, como enormemente problemático. Marx parece deducir el concepto de plusvalor a partir del concepto de valor. ¿En qué sentido debemos entender el proceder de esa deducción? ¿Cómo es posible que, al exponer una sociedad en la que rige el ciclo D-M-D’ sin violar la ley del intercambio de equivalentes, desemboquemos en un teorema que contradice la propia ley del valor?

Esto de desembocar, siguiendo un camino deductivo, en un teorema que contradice a otro que ha sido tomado como premisa, es, científicamente hablando, síntoma inequívoco de que hay algo mal planteado, de que no se ha hecho lo que se pretendía estar haciendo, o de que se ha deslizado por el camino un elemento con el que no se había contado, o como diríamos cartesianamente hablando, un elemento que no puede ser repasado, que no puede ser enumerado.

Sin embargo, la corriente principal de la tradición marxista se apresuró desde el primer momento a buscar en la lógica dialéctica (de raíz hegeliana) la solución a todas las dificultades. Así, interpretar El Capital en clave dialéctica permitiría explicar en qué sentido el propio desarrollo teórico iría dando lugar al trastrocamiento de ciertos elementos en su contrario. De este modo, donde los críticos de Marx trataban de localizar inconsistencias lógicas o vulgares contradicciones, la corriente principal de la tradición marxista encontraba el secreto más profundo y esencial del método de El capital.

Ahora bien, ¿es verdaderamente este el desarrollo que efectivamente tiene lugar en El capital? ¿Opera realmente una lógica dialéctica en la transformación del dinero en capital y, en consecuencia, en el paso del “derecho de propiedad” (mercantil) al “derecho de apropiación” (capitalista)? ¿Deduce Marx efectivamente el concepto de plusvalor a fuerza de llevar hasta sus últimas consecuencias las leyes que caracterizan al intercambio mercantil? ¿Es posible deducir, mediante saltos de carácter dialéctico, la construcción completa de El Capital a partir del sistema de conceptos que sirven de punto de partida? ¿Es ese en todo caso el modo de proceder de Marx? ¿En qué relación deductiva se encuentran los conceptos de valor y plusvalor y, en consecuencia, los conceptos producción mercantil y de apropiación capitalista?.

EL PROBLEMA DE LA RELACIÓN ENTRE LOS CICLOS (“ESPECÍFICAMENTE DISTINTOS”) DE LA PRODUCCIÓN MERCANTIL Y LA CAPITALISTA

De un epígrafe con el título “Umschlag der Eigenthumsgesetze der Waarenproduktion in Gesetze der kapitalistischen Aneignung”[7] (en la edición francesa, “Comment le droit de propriété de la production marchande devienne le droit d’appropriation capitaliste”[8]) podríamos esperar que nos aclarase exactamente en qué relación se encuentran los conceptos que se extrajeron del análisis de la mercancía (y de su ciclo característico M-D-M’) y los conceptos que, tal y como acabamos de decir, hace falta poner en juego cuando se trata de analizar ese otro ciclo “específicamente distinto” en el que operan los productos del capital: D-M-D’[9].

Sin embargo, lejos de encontrarnos una exposición clara de la relación exacta que se establece entre la ley del valor y la sociedad capitalista, lo que nos encontramos es un epígrafe que Marx modifica en varias ocasiones, ensayando en cada una de ellas recursos muy distintos que no sólo afectan al estilo o a la estrategia expositiva sino que hacen variar notablemente el contenido mismo de lo que allí está en juego. Además, en medio de esta llamativa vacilación por parte de Marx, no es fácil saber qué versión consideraría él mismo la definitiva —o, al menos, la mejor orientada— para el tratamiento del problema. En general, puede considerarse —tal como se hace habitualmente— la segunda edición alemana (1872) la más autorizada ya que, en definitiva, es la última versión que elaboró el propio Marx para su publicación. Por otro lado, como es bien sabido, también revisó personalmente —aunque de un modo muy irregular— la traducción francesa que fue publicada por entregas entre agosto de 1872 y noviembre de 1875, pero en este caso no se limitó a revisar la traducción sino que modificó sustancialmente el contenido elaborando un texto nuevo. Puede pensarse que esto se debió simplemente a que trató, como en otros casos, de suprimir las dificultades filosóficas que el público francés no podía afrontar. En efecto, recordemos que Marx afirma que ha tratado de simplificar la obra para hacerla “plus accessible au lecteur”[10], sin duda motivado en parte porque consideraba que “il est à craindre que le public français toujours impatient de conclure, avide de connaître le rapport des principes généraux avec les questions immédiates qui le passionnent, ne se rebute”[11]. Sin embargo, tampoco debemos olvidar que la revisión del texto original no sólo le llevó “à simplifier quelques développements”[12], sino también “à en compléter d’autres, à donner des matériaux historiques ou statistiques additionnels, à ajouter des aperçus critiques, etc.”[13]. Hasta tal punto es así que Marx considera que la edición francesa “possède une valeur cientifique indépendante de l’original et doit être consultée même par les lecteurs familiers avec la langue allemande”[14].

En cualquier caso, el hecho es que de este epígrafe tenemos el texto de la segunda edición alemana y el nuevo texto que escribió para sustituirlo en la edición francesa. Sin embargo, en las ediciones del Libro I posteriores a la muerte de Marx, siguiendo en gran medida sus propias indicaciones, Engels simplemente añade el texto de la edición francesa al de la segunda edición alemana.

Evidentemente, esto no supondría ningún problema si entre las dos versiones no hubiera más que distintos grados o niveles de dificultad en la exposición del mismo contenido. Si el texto francés estuviera sólo simplificado o simplemente tuviera menor profundidad filosófica, añadirlo se limitaría a ser redundante. Sin embargo, lo que ponen de manifiesto las distintas modificaciones es una cierta vacilación del propio Marx respecto a cómo pensar la relación que se establece entre la ley del valor y la producción propiamente capitalista. ¿Cómo se pasa de las leyes de propiedad correspondientes a la producción de mercancías a las leyes de apropiación capitalista? ¿Qué relación se establece entre ambos sistemas de leyes? ¿Cuál es la naturaleza del trastrocamiento?.


[1] [Mercancía y dinero].

[2] [La transformación del dinero en capital].

[3] [La mercancía].

[4] [El dinero en cuanto dinero y el dinero en cuanto capital sólo se distinguen, en un principio, por su distinta forma de circulación. La forma directa de la circulación mercantil es M-D-M, conversión de la mercancía en dinero y reconversión de éste en aquélla, vender para comprar. Paralelamente a esta forma nos encontramos, empero, con una segunda, específicamente distinta de ella: la forma D-M-D, conversión de dinero en mercancía y reconversión de mercancía en dinero, comprar para vender]. Kart MARX, Das Kapital. Kritik der Politischen Ökonomie, Erster Band, Hamburgo, 1872. Empleamos la edición Marx-Engels-Gesamtausgabe (MEGA), sección II, vol. 6, Dietz, Berlin, 1987, p. 165.

[5] [El dinero que en su movimiento se ajusta a ese último tipo de circulación, se transforma en capital, deviene capital y es ya, conforme a su determinación, capital]. Ibid., pp. 165-166.

[6] [El valor adelantado originariamente no sólo, pues, se conserva en la circulación, sino que en ella modifica su magnitud de valor, adiciona un plusvalor o se valoriza. Y este movimiento lo transforma en capital]. Ibid., p. 169.

[7] [El trastrocamiento de las leyes de propiedad correspondientes a la producción de mercancías en leyes de la apropiación capitalista]. Ibid., p. 534.

[8] [Cómo el derecho de propiedad de la producción mercantil se convierte en derecho de apropiación capitalista]. Karl MARX, Le Capital, Paris, publicada por entregas entre 1872 y 1875. Empleamos la edición Marx-Engels-Gesamtausgabe (MEGA), sección II, vol. 7, Dietz, Berlin, 1989, p. 503.

[9] Este epígrafe se encuentra en el capítulo XXII de la segunda edición alemana (“Verwandlung von Mehrwerth in Kapital”) y, en concreto, en la primera parte: “Kapitalistischer Produktionsproceß auf erweiterter Stufenleiter. Umschlag der Eigenthumsgesetze der Waarenproduktion in Gesetze der kapitalistischen Aneignung”. [Proceso de producción capitalista en una escala ampliada. Trastrocamiento de las leyes de propiedad correspondientes a la producción de mercancías en leyes de la apropiación capitalista]. MEGA, II, 6, pp. 534ss. En la edición francesa (referencia que resultará fundamental en este artículo), capítulo XXIV (“Transformation de la plus-value en capital”), primer apartado “Reproduction sur une échelle progressive – Comment le droit de propriété de la production marchande devienne le droit d’appropriation capitaliste”. [Reproducción en escala ampliada. Cómo el derecho de propiedad de la producción mercantil se convierte en derecho de apropiación capitalista]. MEGA, II, 7, pp. 503ss.

[10] [Más accesible al lector]. “Avis au lecteur”, MEGA, II, 7, p. 690.

[11] [Es de temer que el público francés, siempre impaciente por concluir, ávido de conocer la relación de los principios generales con las cuestiones inmediatas que le apasionan, se desanime]. Carta de Marx a MauriceLa Châtre, 18 de marzo de 1872. Ibid., p. 9.

[12] [A simplificar algunos desarrollos”]. Ibid., p. 690.

[13] [A completar otros, a proporcionar materiales históricos o estadísticas adicionales, a añadir apreciaciones críticas, etc.]. Ibidem.

[14] [Posee un valor científico independiente del original y debe ser consultado incluso por los lectores familiarizados con la lengua alemana”]. Ibidem.

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